Artigas, José Gervasio
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Biografía GER
Perteneció a una segunda generación de híspanoameri.canos. N. en la jurisdicción de Montevideo, en la Banda Oriental de, Uruguay, el 19 jun. 1764. Su figura se inscribe en el liderazgo de la revolución. de su época, en la que le correspondió conducir el destino americano emancipador en el alborear de las nacionalidades ríoplatenses. Caudillo de expresivo arraigo popular Y revolucionario integral, defendió un sistema de pueblos libres que alcanzara el ideal de la democracia en todas sus estructuras, Pugnó por un sentido principista de la "revolución grande". Sus postulados exigían la renovación esencial de base política (independencia-república-confederacióni, penetraban la urdimbre socio-económica ("los más infelices serán los más privilegiados"), tendiendo a la formación de hombres realmente libres e iguales.Antecedentes hispánicos. Sus abuelos, españoles - y canarios, fueron componentes del núcleo poblador inicial Su abuelo, José Antonio, y su padre, Martín José, desempeñaron cargos en el ejército y en el cabildo. En su infancia recibió los conocimientos que pudo brindarle una sociedad en incipiente formación; casi con seguridad, es la única escuela franciscano lugareña. Desde temprana edad actuó con destreza en las faenas del campo, atendiendo los intereses pecuarios familiares y propios. Conoció a fondo el territorio, sus hombres, necesidades 1 aspiraciones, Adquirió reputación, que cimentó a parta, de su ingreso en las filas militares,, en 1797 se incorpora al flamante Cuerpo de Blandengues, dedicado al mantenimiento del orden y a la vigilancia de la zona fronteriza con el Brasil portugués, siendo promovido al empleo de ayudante mayor en 1799. A principios del s. XIX acompañó a Félix de Azara en la fundación de Batoví (en la frontera norte); junto a él repartió tierras, cornbati@ la penetración lusitana y perfeccionó el conocimiento de los hombres y tierras de su país. De su reconocida capacidad y experiencia son prueba, entre otros, los cargo: que ocupó: guardia general de la campaña en 1803, y cc misionado para la distribución de tierras vacantes al norte del río Negro en 1808-09.Comenzada la revolución, se mantuvo en las filas la madre patria hasta que el virrey Elío declaró la guerra a la Junta Grande de Buenos Aires; marchó entonces (febrero de 1811) a esta ciudad, donde se le confirió el grado de teniente coronel y la jefatura de sus paisanos, ya en estado de alarma en Asencio. Desde Paysandú se incorporó a la insurrección y estableció su cuartel general en Mercedes, recibiendo la adhesión unánime, y encargándosele de la organización revolucionaria definitiva (11 de abril).Patria Vieja (1811-20). El triunfo de Las Piedras, sobre los contrarrevolucionarios, consagró su personalidad y lo valió el ascenso a coronel, en tanto que el armisticio subsiguiente, suscrito a espaldas de los orientales (20 de octubre), excitó la rebeldía de] pueblo en armas, que, en asambleas decisivas, en el momento en que nacía la nación, lo proclamó jefe de los orientales y lo siguió en masa al exilio del Ayuí (costa occidental del Uruguay), marcha conocida como éxodo del pueblo orierital.Al regreso se perfiló el pensamiento artiguista, que tomó como norte las soberanías particulares de los pueblos, y que se puso especialmente de manifiesto en el congreso de Tres Cruces (5-20 abr. 1813). En su discurso, al hacer entrega del mando a los asambleístas, afirmó: "Mi autoridad emana de vosotros y cesa por vuestra presencia soberana". Allí se trazaron las líneas de la organización provincial y nacional, sobre bases democráticas, y se formó el Gobierno económico provincial como sede en Canelones, para cuya presidencia fue designado. Al mismo tiempo se aprobaron las Instrucciones de 1813. programa muy apropiado a la realidad histórica de la revolución: declaración formal de independencia; gobierno republicano; Constitución; proceso confederal-federativo; división de poderes; autonomía provincial; libertad civil y religiosa; igualdad; oposición al despotismo militar; política económica liberal e independiente en lo nacional y provincial, con apertura de puertos y justas normas impositivas; sede política ubicada fuera de Buenos Aires. E, implícitamente, la creación de la provincia Oriental, e incluso la fiscalización y las reivindicaciones territoriales pertinentes.Los diputados orientales que llevaron estas Instrucciones a la Asamblea General Constituyente de las Provincias Unidas, que funcionó en Buenos Aires. no fueron nunca admitidos. La tendencia unitaria bonaerense, conducida por el Directorio, contrarrestó por todos los medios (desde el envío de emisarios a ofrecimientos separatistas, y desde la fijación de precio por la cabeza de A., a la guerra civil) esa acción autonomista, que, sin embargo, se extendió a las provincias de Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Misiones y Córdoba. Identificadas en eludir aquel centralismo monopolista y absorbente, formaron la Liga Federal bajo el mando de A., que, establecido en Purificación, se constituyó en orientador y en protector respetuoso de los gobiernos democráticos y de las decisiones populares.Finalizada la dominación española (junio de 1814), y la ocupación bonaerense de la provincia Oriental (febrero de 1815), pudo entonces constituirse en forma autónoma y ensayar trascendentes reformas, de acuerdo con el espíritu reseñado, a los que se añadieron otras de carácter cultural y socio-económico. Se puso en práctica el plan de brazos útiles para alcanzar la mejor productividad, y también el de distribución de tierras a indios, zambos, negros, gauchos, y, en general, a los elementos de condición más modesta de la sociedad. Pero mientras tanto, el Congreso de Tucumán y Buenos Aires, y el Directorio, dieron alas a la secular ambición lusitana de llegar a las orillas de] Plata, bajo el pretexto de la anarquía artiguista y del miedo a la democracia. Los portugueses de Juan VI, bajo el mando de Lecor, invadieron la provincia Oriental con su complicidad (1816), y luego de encarnizada resistencia destrozaron a los orientales de Tacuarembó, e impusieron su dominación (1820) aunque, a la vez, los lugartenientes de la Liga Federal derrotaban al Directorio en Cepeda. Triunfo frustrado, pues se les incitó a actuar por su cuenta y a volverse contra A.El resultado habría de ser la dispersión provincial. El entrerriano Ramírez persiguió y venció a A. y le obligó a asilarse en el Paraguay (5 sept. 1820), donde el dictador Francia le remitió a Curuguaty, y lo mantuvo en calidad de rehén para sus fines políticos.Personalidad humana y política. Estuvo dotado de raros privilegios humanos. Buen sentido e intuición, que le permitieron señalar normas e ideales - aún no superados- en una programación sin exclusiones, respetuosa y atenta con la voluntad y las necesidades colectivas. Facultad de discernir entre lo justo y lo injusto, lo importante y lo pueril, facilidad para asimilar las vivencias telúricas e hispánicas, dándoles el hálito renovador de los nuevos tiempos. Genio excepcional de caudillo, al que se seguía y admiraba en forma indiscutido. Intérprete artístico de su pueblo; cabal reivindicador de los humildes, en cuyo seno vivió en forma casi permanente, y forjador del bienestar de su pueblo, creando gran número de instituciones y fuentes de cultura y trabajo. Indeclinable firmeza de ideas. Austeridad, sencillez y modestia republicanas.Fue A. un convencido americanista, sentimiento que reiteró a cada paso en escritos y actitudes. Creyó en la ciudadanía y en la solidaridad continental, en todas sus manifestaciones, y buscó en la propia América la solución de los problemas de la revolución en marcha. Fue, igualmente, representante del espíritu rioplatense en su más pura expresión. Uruguayos orientales y argentinos reconocen en él al primer caudillo de sus autonomías provinciales, al auxiliador y protector de los pueblos libres de la Liga Federal; al que señaló a la Argentina el modelo a seguir en el futuro, en su Constitución, en pugna por la Confederación de las Provincias Unidas del Río de La Plata, en pie jurídico de igualdad. Con él como líder, desarrolló el pueblo sus derechos soberanos, para dar un sentido verdaderamente revolucionario al movimiento de Mayo, extrañamente desviado y postergado. Fue precursor indudable, y fundador (más allá de sus designios, por imposición histórica), de la nacionalidad oriental del Uruguay. "Sin ejemplar presidente", fuera de los cargos y títulos de que supo huir como de fantasmas (según su feliz expresión), fue jefe, proclamado popularmente, y, sobre todo, caudillo. Unificó los 23 pueblos de la bahía oriental y creó la provincia Oriental, base de la actual República Oriental del Uruguay. En 1845 se le trasladó a las cercanías de Asunción del Paraguay. M. en Iribay, el 23 sept. 1850, sin regresar a su país.FLAVIO A. GARCÍA.
BIBL.:EL ARCHIVO ARTIGAS ha publicado, hasta la fecha, 7 t. col. documental (1950-67); M. l. ARDAO-A. CAPILLAS, Bibliografía de Artigas, 2 t., Montevideo 1953-58; A. DEMICHELI, Formación institucional rioplatense, 3 t., Montevideo 1955; E. PETIT MUÑOZ, Artigas y su ideario, Montevideo 1956; C. REP, Artigas y el sistema representativo, Montevideo 1966; l. STREET, Artigas y la emancipación del Uruguay, Montevideo 1967; A. ACEVEDO, José Artigas jefe de los orientales y protector de los pueblos libres, 3 t., Montevideo 1950.
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