Árticas, Regiones GEOG.
Categoria:
Geografía
El Ártico (v.) que recibió su nombre del griego arktos, el oso, ya que la constelación Osa Polar contiene la estrella que es el signo celeste de la dirección N: la estrella Polar se ha delimitado teniendo en cuenta la latitud, la isoterma de los 100 en julio o el contacto tundrataiga. Pero éstos, que han sido los criterios clásicos, ya han parecido insuficientes y L. E. Hamelin ha recopilado entre las investigaciones polares de los últimos 2025 años los criterios fundamentales, referidos tanto a situaciones físicas como humanas, que pueden valorar la nordicidad de un determinado lugar. Cada uno de estos criterios proporciona al sitio en que se presenta una determinada cantidad de lo que Hamelin denomina unidades de nordicidad. Unidos los puntos que posean 200 de estas unidades habremos conseguido lo que puede considerarse límite sur del mundo nórdico. De ello resulta un dominio más ovalado que redondo, a consecuencia de la influencia de los océanos circumpolares y de la menor continentalidad del norte americano que comprende el océano Ártico, el norte ruso, los archipiélagos canadienses, Groenlandia, Alaska y las zonas septentrionales de los países nórdicos europeos. Forman parte también de la tierra polar europea: la isla de Jan Mayen, archipiélago de Spitzberg (v.), isla de los Osos, Tierra del Rey Carlos, Tierra de Francisco José (v.) y Nueva Zembla (v.). De la tierra polar asiática toman parte la Tierra del Norte formada por varios islotes y cuatro grandes islas Bolchevique, Isla de la Revolución de Octubre, Konsomol y Pionero, la isla Schmidt, al noroeste de la Tierra del Norte, Nueva Siberia y Wrangel, principalmente.1. Viajes y exploraciones. Tras un periodo que se ha denominado de prehistoria en las exploraciones polares, en el s. xv comienza ya la historia propiamente dicha de los viajes árticos. El motivo que los impulsa: las posibilidades de paso que esperan hallarse a su través..Los ingleses son los primeros interesados y se suceden los viajes de sir Hugh Willoughby, que en 1553 alcanza la costa de Kola, de Stephen Burrough, que tres años después reconoce el estrecho de Kara; Jackmann, que en 1580 aborda el mar de Kara, etc. Toman el relevo los holandeses y Barents (v.) organiza la primera estación en la noche polar (159496). Penetra más profundamente que nadie antes lo hubiese hecho en el mar de Kara tratando de hallar el paso nordoriental del Atlántico al Pacífico. Los hielos detienen su ruta. En 1610 H. Hudson (v.) intenta hallar una línea de penetración hacia el noroeste que le lleva al descubrimiento del estrecho y la bahía que hoy llevan su nombre. Otros hombres, como J. Davis (v.) y W. Baffin (v.), prosiguen inútilmente la búsqueda del paso noroccidental. Las esperanzas de hallarlo se pierden casi por completo tras el descubrimiento del litoral norte de Asia. Mayor que todas estas expediciones es la que tiene lugar en 1734 y que da origen al trazado de los primeros mapas de la periferia ártica. Este viaje corre a cargo del danés V. Jonassen Behring (v.), que explora por cuenta de Rusia, y llega a desembarcar en Alaska. Ya en años anteriores había llevado a cabo viajes a través de Rusia, había descubierto varias islas y llegado hasta el estrecho al que daría su nombre. A fines del s. xviii todavía fracasa un nuevo intento de descubrir un camino libre de hielo hacia el E o el O a cargo de Cook (v.).El perfeccionamiento de la técnica permitiría más tarde lo que en el s. xvzzz se juzgaba imposible. La primera tentativa en dirección al Polo fue la de Parry en 1819. También en el s. xix, en 1844, partió otra expedición ártica pero dotada con mejor equipo que el utilizado hasta entonces: vapores impulsados a hélice, concretamente el Erebus y el Terror, recién provistos de máquinas de vapor. Al frente de la expedición, que había de terminar de modo trágico, iba J. Franklin. Tampoco alcanzó la meta deseada el viaje organizado en 1879, que partió al mando de De Long, con el buque Jeannette.De todos modos va evolucionando la técnica polar y además cambia la idea que mueve a los hombres hacia el Polo: ahora se buscarán toda clase de datos científicos y este nuevo ideal se traduce en el Primer Año Polar Internacional de 188283, en el que se sientan las bases del conocimiento científico moderno de las regiones polares. Durante todo ese año se habían de recopilar datos relativos a temperatura y cualquier fenómeno geofísico. Con estos nuevos objetivos partieron 11 expediciones hacia el Ártico. En contraste con la triste suerte de las tentativas de Franklin y de De Long, la dirigida por Nansen (v.) en 1893 con el navío Fram tuvo un gran éxito. Ya en el s. xx, en 1906, Roald Amundsen (v.) descubrió el paso noroccidental. Por entonces había un hombre empeñado en la conquista del Polo Norte: Robert E. Peary (v.). En julio de 1908 embarcó en el Roosevelt rumbo a la isla Ellesmere de la que el Polo distaba 665 Km. El 6 abr. 1909 los hombres llegaban por fin al Polo Norte. Unos años después del éxito de Peary, en 1925, montaron una expedición al Polo R. Amundsen (v.) y L. Ellsworth, de la que todavía no salió establecida de una manera clara la existencia del Polo Norte en medio del océano. Esta quedaría comprobada al año siguiente, desde el dirigible Norge, por el propio Amundsen, con Ellsworth y el italiano De Nobile (v.).En 193233 tiene lugar el Segundo Año Polar Internacional. Van perfeccionándose cada vez más los métodos y los rompehielos rusos, la misión de Papanín de 193738, etcétera, proporcionan mayor número de datos. La técnica hace que el tan buscado paso noroccidental pueda franquearse ya, no sólo por la triple vía aérea, terrestre y marítima, sino también por vía submarina, como demostró el viaje del Nautilus bajo los hielos árticos en el a. 1958 (195758, Año Geofísico Internacional).2. Clima polar. El rasgo más peculiar y característico y el que presta una mayor originalidad al mundo polar es el clima. Es extraordinariamente riguroso, ya que incluso en el dominio de las influencias oceánicas, en las estaciones más próximas a las aguas tibias del Atlántico, como en Jan Mayen y en la costa occidental de Spitzberg, las medias anuales son únicamente superiores a 80.Teniendo en cuenta 25 estaciones situadas entre Groenlandia y el oeste de Alaska se han distinguido dos tipos de invierno: el de fríos más moderados unos 200 y 25° de media para el mes más frío y que es el invierno de las islas del sector atlántico y del estrecho de Behring, y el invierno de fríos más duros medias por debajo de 25° y 30° para el mes más frío y mínimas absolutas del orden de los 50°, que corresponde a todos los sectores continentales. A pesar de las bajas temperaturas referidas, el invierno es más duro por sus tempestades que por los valores térmicos registrados, por lo cual el hablar únicamente de medias de temperatura nos daría una visión incompleta del verdadero clima ártico.No obstante la posición del Ártico entre dos grandes masas oceánicas y dos grandes masas continentales las observaciones actualmente publicadas permiten comprobar que el régimen barométrico polar aparece netamente individualizado en relación con los regímenes continentales y oceánicos vecinos. En invierno dominan las situaciones anticiclonales, aunque la presión sea menos elevada aquí que en los continentes euroasiático o americano. La presión media de la cuenca polar viene a ser en este momento del orden de los 758762 mm., mientras que las altas presiones asiáticas alcanzan valores en torno a los 775 mm. Entre un núcleo y otro de altas presiones se insinúan depresiones muy marcadas, que siguen la línea de costas y que unidas a la inexistencia de accidentes de relieve determinan una ruptura del equilibrio barométrico que se manifiesta en forma de vientos muy violentos no continuados, sino más bien como una serie de ráfagas y remolinos separados por algunas calmas. Generalmente este tipo de tiempo no dura más de 24 horas, pero a veces se prolonga una semana. o 10 días. Esta frecuencia de vientos huracanados y el hecho de que desplazan masas de aire de temperaturas muy bajas siempre a veces de decenas de grados por debajo de ceroes general en el mundo ártico. Para dar idea de la fuerza brutal del viento bastará fijarnos en los siguientes datos que ponen de manifiesto la fuerte inestabilidad barométrica invernal de la región ártica: en Pequeño Karmakuli la probabilidad de calma es sólo del 7%; en el mar de Chukots las variaciones diurnas de presión alcanzan una media en los meses de noviembre, diciembre y enero de 5 mm.; en la isla Wrangel el mes de enero presenta una media de 8 días de viento huracanado.La misión de Papanín se vio asaltada por tempestades violentísimas a las que sucedían calmas completas y todo ello acompañado de bruscos saltos de temperatura. Las tempestades alcanzan su evolución más rápida y su máxima violencia en invierno, aunque también en verano se presentan con gran frecuencia. El verano ártico, no tan luminoso como sería de esperar por las casi constantes nieblas, es de temperaturas bajas pese a la insolación permanente. En esta estación la región A. es zona de presiones medias; las altas presiones se instalan en el norte de los océanos Atlántico unos 760 mm. entre Islandia y Groenlandia y Pacífico Alaska e islas Aleutianas. En el continente la presión baja hasta 755 mm. y en la cuenca polar es del orden de los 758 mm. En estas condiciones el tiempo es muy inestable, aunque sus contrastes no sean tan violentos como los observados en invierno. Con frecuencia estos cambios bruscos de tiempo degeneran en heladas, pero, a pesar de todo, la vida es intensa en esta estación; en tan sólo unas semanas, sin descansos nocturnos, tienen lugar ciclos de vegetación completos.En el centro de las regiones Á. el verano es el más corto. En el cabo Cheliuskin, con 77°43’ de latitud N, la media de junio es de 1,2°, la de julio 1,50 y la de agosto 0,40. Pero a pesar de la elevada latitud, el clima aquí es menos duro que en el mar de Laptev y el estrecho de Lena, que sufren con una gran intensidad la influencia continental. En la bahía de Tiksi el verano se prolonga algo más y es ligeramente más caluroso: junio 3,20, julio 9,20, agosto 80, septiembre 2,9°. También en Pequeño Karmakuli, junio supera ya los 0°, tiene 2,1°, julio 6,90, agosto 7° máxima absoluta 23° y septiembre 3,8°. Las precipitaciones son más escasas en la costa que en el interior del país: 100200 mm. a orillas del mar y 200250 mm. en el interior.
De la distribución estacional de las presiones resultan cuatro tipos de clima para el Ártico. El denominador común de todos ellos es la existencia de un invierno que se prolonga durante ocho o diez meses, y sin estación intermedia ya que éstas son inapreciables y un verano de corta duración. Las cuatro regiones de clima ártico son: en primer lugar, una atlánticaártica con 13,3° de media para los ocho meses de octubre a mayo, y 2° como media para los cuatro de mayo a septiembre. En segundo lugar encontramos un régimen continental que se extiende a lo largo del litoral entre el Yenisei y el Lena, con unos inviernos muy duros, temperatura media de unos 20°, pero con veranos de media entre 78°. El régimen groenlandés presenta el máximo frío en la costa norte de Groenlandia con medias de 27,80 en los ocho meses de máximo frío y 0,8° en los restantes cuatro meses. Por último, en cuarto lugar, el régimen polar marítimo presenta inviernos menos fríos que el continente, pero en verano las temperaturas son más bajas que en aquél. En realidad las variantes térmicas del Ártico pueden reducirse a tres: oceánica, continental y glaciar, con una ligera diferencia entre la zona de hielos de tierra y hielo de mar.El hielo lo cubre todo desde comienzos de octubre a fines de mayo, pese a que desde fines del siglo pasado asistimos a un recalentamiento notable, y aun inexplicable, del Ártico. L. Berg señala que en Mezen la temperatura media del aire ha subido de 1,6° a 0,7° en el periodo de 1883 a 1915, y de 0,7° a 0,15° en el de 1915 a 1934. Este recalentamiento ha determinado un retroceso sensible en los hielos hacia el N durante el verano, lo cual hace que los peces de los mares templados cada vez se aventuren más lejos hacia el N.3. Morfología. Hay tres influencias principales que proporcionan una gran originalidad a la evolución morfológica de la región A. y todas ellas están ligadas a la posición de estas regiones situadas a una latitud tan septentrional. La primera es el levantamiento epirogénico en la época de la retirada de los glaciares y aún hoy perceptible. La segunda, la presencia del suelo perpetuamente helado, merzlota, a escasa profundidad. La tercera está ligada a la dureza del clima tanto en cuanto a su régimen térmico como a los saltos de presión, que producen terribles corrientes de aire. Toda una serie de oleadas de plegamiento vienen a chocar con el litoral de los mares árticos, dando lugar a un afloramiento de rocas que luego se complica con fenómenos de intrusión en épocas diversas. El relieve alcanzó su configuración real en el Terciario y comienzos del Cuaternario, tras haber sido erosionados los pliegues primarios y dislocamientos secundarios y producirse una serie de movimientos verticales que levantaron horst y hundieron los graben. Este relieve sencillo de superficies aplanadas y levantadas a distintos niveles fue abordado por glaciares cuaternarios. Éstos alcanzan grandes espesores y hacen que el continente se hunda subsidencia bajo su peso. Acabada la retirada de los glaciares corresponde un levantamiento epirogénico, generalmente muy lento, que se desarrolla por etapas, coincidiendo con el levantamiento continental. A cada retorno ofensivo de los hielos la subsidencia reemplaza a la epirogenia. Estos movimientos se descomponen en varios desiguales de bloques que se muestran independientes unos de otros. El elevamiento epirogénico de las costas árticas es aún perceptible en la actualidad. En la región de Tromsb, P. Simonsen y otros arqueólogos han descubierto la existencia de una antigua línea de costa habitada en el Paleolítico y que se halla a 25 m. sobre el nivel del mar. La velocidad de elevación ha sido de 0,60 m. por siglo. En la península de Kola la velocidad de elevación es de 0,45 m. por siglo en la parte occidental, para decrecer notablemente hacia el E. En Bjornoya, las observaciones hechas en 1922 sobre unas marcas colocadas en 1899 dieron por resultado la comprobación exacta de un elevamiento de 20 cm. Si se tiene en cuenta la elevación media del nivel del mar durante esos años se obtiene la diferencia de 23 cm., esto es, 1 metro por siglo. En Nueva Zelanda la velocidad de elevación parece ser de 2 cm. al año. Nuevas medidas entre la península de Kola y el Ural han permitido fijar la velocidad de elevación de esta zona en 0,90 m. por siglo. En Spitzberg son unos esqueletos de ballenas de especie agotada en el s. XVII los que permiten calcular la velocidad de elevación, fijándose ésta en 2,20 m. por siglo. Por último, en el archipiélago de Francisco José la existencia de nuevos esqueletos permiten establecer la velocidad de elevación en 6 m. por siglo.Decíamos que con el levantamiento epirogénico producido por la retirada de los glaciares influía en la evolución morfológica de las regiones A. la presencia del suelo helado en profundidad. El verano es incapaz, con sus temperaturas muy poco elevadas por encima de 0°, de borrar los efectos del duro invierno y mucho menos de eliminar los residuos del frío glaciar concretados en un suelo helado en profundidad denominado merzlota (tfale por los escandinavos). Esta merzlota, cuyos espesores son muy variables desde 100 m. hasta 10 es la responsable de la transformación de las llanuras de débil relieve en zonas pantanosas durante todo el verano. Las aguas, que no son eliminadas ni por infiltración ni por evaporación, discurren con dificultad hasta terminar convirtiéndose en una pasta que va resbalando desigualmente en el sentido de la mayor pendiente. En la llanura ártica podemos distinguir dos dominios: el litoral y el aluvial. En el primero de ellos toda la llanura se nos presenta como una continua laguna. El dominio aluvial se convierte en un abigarrado conjunto de canales y meandros.Llegada la estación cálida, la de la rasputitsa, la capa superficial, sometida a las acciones sucesivas del hielo y el deshielo, sufre verdaderas conmociones. El agua se hiela en sus fisuras y al dilatarse después produce fenómenos de dislocamiento por empujes tangenciales que originan a veces arrugas superficiales muy potentes, que acrecientan el caótico aspecto de la tundra.Entre los hechos climáticos que ejercen una influencia decisiva en el modelado del terreno ya señalamos como de la mayor importancia la irregularidad térmica del estío y la violencia del viento en todas las estaciones. El verano no es en el Ártico una estación tranquila. Así, p. ej., el observatorio de la isla BolshoPLiakovski señala en junio 25 días de hielo y 26 de deshielo, lo cual nos indica que, prácticamente, el termómetro pasa cada día de temperaturas positivas a negativas. En la isla de Wrangel la temperatura oscila casi constantemente entre 2 y 4°. En estas condiciones la disgregación mecánica alcanza unas proporciones inusitadas para cualquier otra región del globo. El trabajo destructor del viento es también muy’ considerable. Su acción tiene lugar sobre todo en invierno, que es el momento de mayor sequedad de la atmósfera. Zubkov pudo medir la importancia de la deflación en Nueva Zembla considerando la cifra de 0,1 mm. cada 24 horas como valor medio. Esto supone 36,5 mm. anuales, lo cual indica que la deflación es muy de tener en cuenta para explicar los fenómenos de la evolución del relieve.Por el contrario, la erosión normal no se muestra como algo importante. Su importancia no se debe sólo a la competencia que le hacen los demás agentes, sino a la poca consistencia de los movimientos de arrastre. Éste sólo puede existir de dos a cuatro meses al año, dado el régimen climático. Tampoco es posible contar con crecidas bruscas del deshielo, ya que la inestabilidad del régimen térmico hace que la fusión de los hielos no se produzca nunca de un modo brusco, sino progresivo.A excepción de Alaska (v.), las montañas del Ártico son viejos macizos cristalinos o cadenas primarias que han alcanzado su actual aspecto por movimientos recientes. Alaska está ocupada por una serie de cadenas que no son otra cosa sino una prolongación de las Montañas Rocosas.4. Modos de vida. A pesar de tratarse de una de las regiones menos hospitalarias de la Tierra, el Ártico ha sido poblado desde hace milenios; gentes de gran resistencia, adaptadas perfectamente al duro medio en el que han de desenvolver su vida, han sabido desarrollar una de las más ingeniosas culturas del mundo. Quizá una de las notas más características de esas culturas sea la uniformidad que se manifiesta en los instrumentos, técnicas, organización social, etc. Así, p. ej., las chozas en las que se refugian durante el invierno casi todos los esquimales presentan grandes semejanzas con las que construían los lapones, samoyedos, koriakos, chukchis y tunguses. También se aprecian semejanzas en los rasgos raciales. Quizá el grupo más antiguo de los pueblos aborígenes del Ártico sea el del nordeste de Siberia, compuesto por koriakos, yukaguiros y chukchis, aunque no el más numeroso, que es el formado por samoyedos, tunguses y yacutas, siendo estos últimos todavía los que constituyen el grupo nativo más abundante de toda Siberia ártica; muy influidos por los soviéticos, muchos de estos hombres trabajan en talleres, granjas colectivas, fábricas, etc., de la República Socialista Autónoma de Yakut, cuyo centro está muy próximo a Vierjoiansk.Al oeste de los dominios de tunguses y yacutas está la tierra de los samoyedos y aún más hacia occidente la de los lapones (v. LAPONIA), que se extiende desde el noroeste de la península de Kola hasta la zona norte de Noruega; es en realidad, por tanto, el norte de Escandinavia la zona en que se asientan los lapones hasta un total de unos 35.000. En épocas remotas los lapones serían cazadores de renos, aunque no tardaron mucho en convertirse en sus pastores emigrando con ellos al ritmo que marcaban los ganados, que no era otro que el impuesto por las estaciones. Tradicionalmente era la familia completa, hoy ya no, la que se movía tras los rebaños una vez que éstos salían de sus refugios invernales aquellos lugares en los que la capa de nieve que cubría los líquenes no era muy gruesa y hasta que, en el mes de septiembre, se realizaba la selección de los renos para el sacrifico (más o menos, un quinto del rebaño perteneciente a cada familia). Continuada la práctica en la actualidad, la carne se sala y se almacena para el consumo del año y las pieles se venden en su mayor parte en las ferias que se celebran en las aldeas de la parte meridional de Laponia; sólo una pequeña cantidad se reserva para la confección de botas y prendas de vestir. No es la utilización de su carne y piel los únicos recursos que el reno ofrece a los lapones, pues sirve también de bestia de carga y de tiro uncido a la pulka, pequeño trineo, que arrastran tirando de una sola correa. Una contribución de los lapones a la civilización mundial es la invención del esquí, que ellos utilizaban ya hace 3.000 años.Algunos habitantes del Ártico euroasiático pasarían en época remota, cruzando el estrecho de Behring, a América, aunque en realidad nadie sabe de dónde llegaron los esquimales (v.) que hoy suman unos 55.000 distribuidos entre las costas occidentales de Groenlandia y el estrecho de Behring. En todas sus actividades ponen a prueba un enorme ingenio y una habilidad que les permite salir airosos en la lucha con el medio adverso y duro que les rodea; así se aprecia en la construcción de casas de hielo, el iglú, que pueden construir en menos de una hora, aunque realmente sólo los esquimales del Ártico canadiense viven en tales casas algunos días. Los demás solamente utilizan este tipo de vivienda cuando viajan.También en su forma de cazar se aprecia el gran ingenio del esquimal. Las focas perforan el hielo en invierno para tener así posibilidad de respirar y los esquimales colocan unos pequeños palos en estos orificios que las focas han de mover al acercarse a respirar, momento éste que aprovechan los esquimales para lanzar su arpón. El objetivo principal de estos hombres es matar el suficiente número de focas para comer todo el año. Ningún cazador podría cubrir un territorio suficientemente grande para realizar el número de capturas que exigen sus necesidades a no ser por la ayuda de los perros que tirando del trineo le permiten deslizarse a una velocidad de más de 30 Km/h., o bien le ayudan en la caza directamente descubriendo respiraderos de focas o acorralando osos polares. Manejan el kayak (embarcación) con una insuperable habilidad que demuestran también en la caza de aves, cosa que realizan lanzando unas bolas al espacio al paso de una bandada de pájaros.M. CARMEN CHUECA.
BIBL.: P. GEORGE, Geografía de la URSS, Madrid 1966; ID, Les régions polaires, París 1950; J. GOTTMANN, América, Barcelona 1966; J. CORBEL, Le souléaement des terres autour de la mer de Barents, "Rev. de Géographie de Lyon" 3 (1960) 253274; L. E. HAMELIN, Au Canada franeais, "Rev. de Géographie Alpine" LIII, fasc. 4 (1965).
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.