Armas I HIST.
Categoria:
Historia
El hombre, como ser capaz de crear civilización, desde sus orígenes se ha servido de utensilios para defenderse. Las a. son tan antiguas como el hombre. Probablemente gran parte de las primeras a. fueron de madera, pero por su naturaleza deleznable se desconocen.Paleolítico (v.). En el Paleolítico inferior no existen a. específicas, sino instrumentos de piedra y hueso aplicables a múltiples usos, denominándose bifaces los instrumentos utilizados directamente con la mano y tallados por ambas caras. Con el Paleolítico Medio las puntas musterienses servirían como puntas de lanza. En el Paleolítico Superior las a. se basan en la industria lítica de láminas y en la del hueso, siendo la primera auténtica punta de flecha la de tipo Font-Robert. Con el solutrense -el arco adquiere una importancia capital a juzgar por las perfectas, variadas y frecuentes puntas de sílex hábilmente retocadas. Las a. de hueso llegan a perfección inusitada con el magdaleniense, sobresaliendo las azagayas. El trabajo del sílex se simplifica para dar paso en el Mesolítico a los microlitos, como puntas de armas arrojadizas.Neolítico. Con la aparición de las civilizaciones sedentarias se inventa el pulimento de la piedra, surgiendo las mazas y hachas con agujero para el mango. De sílex tallado se fabrican largos cuchillos y puñales de notable perfección como los predinásticos egipcios. Las representaciones del arte rupestre levantino español muestran interesantes escenas de caza y lucha con arco y a. arrojadizas, reapareciendo la punta de flecha de sílex en los yacimientos neolíticos.Bronce oriental. La metalurgia del cobre y después del bronce supuso la aparición de sociedades de guerreros y el nacimiento de auténticos imperios. Las hachas, puñales y puntas de flecha de bronce proporcionan al hombre gran poder ofensivo, frente al anticuado armamento de piedra. Una de las primeras muestras de armamento defensivo es el casco de oro de las tumbas reales de Ur. En el valle del Indo, en el III milenio a. C., se consigue la aleación de cobre con arsénico, que proporciona gran dureza a las a., fabricándose hachas planas, puñales y puntas de lanza. Anatolia, Siria, Líbano y Chipre pasan a primer término a finales del III milenio a. C., convirtiéndose en difusores de a. de bronce hacia los Balcanes y el Adriático. Los famosos puñales chipriotas en forma de punta de lanza con espiga curvada llegaron al Oriente Medio e incluso a Europa. Troya presenta desde los niveles IPIII (2300-2100) a. de bronce.Bronce europeo. En Creta (v.), en el minoico antiguo, los puñales de bronce triangulares con lámina reforzada por un nervio, con espiga y remaches, suceden a las a. de cobre, apareciendo la doble hacha. En el minoico medio se hacen normales las largas espadas con ricas empuñaduras, llegando á la perfección del arte en el minoico final. La civilización heládica de la Grecia continental (V. EGEA, CIVILIZACIÓN; MICENAs) corresponde a una sociedad de guerreros, adquiriendo las a. modalidades nuevas. En el heládico medio los puñales de hoja ojival engarzan la empuñadura con remaches, apareciendo las alabardas y las puntas de lanza con cubo lateral y calados. La cultura de los guerreros aqueos en los carros de guerra de las estelas funerarias está representada por el pueblo micénico con ricos puñales damasquinados, largas espadas y otras armas de bronce, impotentes ante el nuevo armamento de hierro de los dorios del 1100 a. C. En Europa del norte, hacia el 2200 a. C., aparecen los pueblos de las hachas de combate. Poco después, con la expansión del campaniforme, se impone un pequeño puñal de bronce-arsénico con espiga y sin remaches, típicamente occidental, imitándose las a. metálicas con sílex. El megalitismo del Bronce Inicial dispone de puntas de flecha de sílex de variadísimas formas (triangulares, romboidales, foliáceas, de base cóncava, con aletas y pedúnculo, etc.), hachas pulimentadas, hachas planas de cobre con el corte recto primero para curvarse después, y puñales con espiga inicial y escotaduras para el enmangue.Con el Bronce Pleno (culturas apenínicas, Remedello, Rinaldone, Sicúlica, Argar, Wessex, Armórica, Aunjetitz, Adlerberg, Saxo-Turingia, Straubing, etc.) se impone un armamento común con variantes locales. El puñal es triangular con remaches y espiga, las espadas son simples láminas, las hachas se dotan de rebordes que evolucionan, haciendo su aparición la alabarda de tipo heládico medio. Con el Bronce Final las hachas de talón occidentales y las de aletas orientales conviven con las largas espadas de variadas tipologías. Un centro metalúrgico de gran interés por su armamento es la Europa central con sus círculos ilírico, germánico y céltico, apareciendo las hachas de enmangue tubular, espadas de pomo macizo, de lengüeta calada, de antenas, de hoja pistiliforme, etc. Uno de los hallazgos más importantes fue el de la Ría de Huelva, con más de 400 piezas de este periodo.Grecia. Las a. defensivas en la Grecia del I milenio sufren una notable evolución, aunque fundamentalmente se reducen a cascos, corazas, cnémides y escudos. Los cascos se fabrican primero de cuero y después de metal, presentando variadas formas desde el corintio, muy cerrado, hasta los espléndidos y elegantes áticos, abiertos y con cimeras. Lós escudos tienen forma redonda, oval o de media luna ’(pelta). Las a. ofensivas consistían en jabalinps, espadas ky puñales, mazas, hachas (arcaicas), arco y flechas y hondas, existiendo en cada tipo profundas variedades. En las espadas se destaca la machaira con hoja curva.Hierro europeo. La metalurgia del hierro, oriunda al parecer de Anatolia, dio pie á la formación del Imperio hitita. Por influencia egea penetran en Sicilia las espadas de frontón, denominándose en el sur de Italia de tipo de torre galli, y apareciendo también en la cultura de Villanova. Al centro de Europa (Hallstatt) llega el hierro desde Grecia por el Adriático y por el Danubio, y con él las espadas y puñales de antenas, que prosiguen su trayectoria hasta España. Con la expansión gala hacia el 500 a. C. surge la cultura de La Téne (v.), cuyas largas espadas con espiga remachada en el pomo, o las cortas con antenas atrofiadas, sustituyen a las anteriores, a la vez que se hacen frecuentes los puñales curvos, lanzas, escudos y cascos. En España, en el s. v a. C., aparece la falcata, especie de sable curvo derivado de la machaira griega, posteriormente adoptado por Roma junto con el gladius hispaniensis. El scutum (alargado) de tipo galo, la caetra (escudo redondo) y el casco de bronce con cubrenucas es normal entre los iberos. Las espadas de antenas de tipo europeo llegan a España con los campos de urnas. En el círculo poshallstáttico de la Meseta, perteneciente a una sociedad de pastores y de guerreros, el armamento se amplía, sobresaliendo la espada tipo alpanseque con empuñadura de frontón y de origen norditáli-.co. Entre las espadas de antenas atrofiadas se encuentran los cuatro tipos estudiados por Cabré, de Alcacer do Sal, Arcóbriga, Aguilar de Anguita y Atienza, algunos de cuyos ejemplares presentan ricas decoraciones caladas y nieladas. En los ajuares funerarios de guerreros abundan, además de las espadas, las hojas de lanza tubulares y de nervio, puñales cortos, scuta, caetrae, dardos, soliférrea, cascos, e incluso carros de guerra. Otros tipos de espadas cortas son el de Miraveche o Monte Bernorio con frontón recto en el pomo y cuatro discos en la contera, y el de empuñadura doble globular, tipo Uxama. Todas estas a. celtibéricas perduran en los primeros tiempos de la romanización.Roma. Al extenderse en sus conquistas militares, Roma, con sentido práctico, adopta las a. de los vencidos. El casco, de hierro o bronce, tiene forma de gálea o simple casquete, a veces con cubrenuca, visera y carrilleras (bucculae). Los cascos cerrados se usaban en los desfiles o por los gladiadores, estando generalmente adornados con penachos (crista). La coraza era de cuero; en la loriga de cuero podían distinguirse las variedades segmentata, con placas de metal; squamata, con escamas, y hamata, con cotas de malla. Las corazas más ricas estaban formadas por dos piezas metálicas articuladas con artísticos relieves. Como los griegos, los romanos utilizaron las cnemides o canilleras de cuero o metálicas. El escudo de madera, cuero y metal, fue primeramente redondo, después rectangular y curvado (scutum), siendo frecuente el clipeus oval y alargado, o hexagonal. El escudo pequeño y redondo se llamaba Parma. Además de otras muchas a., algunas de grandes dimensiones como catapultas, torres, etc., formaban parte del armamento del legionario los dardos y las lanzas.M. PELLICER CATALÁN.
BIBL.: M. ALMAGRO, Prehistoria, en Historia Universal Espasa-Calpe, I, Madrid 1960; A. LEROI-GOURHAM, La Préhistoire, París 1966; L. PERICOT, La España primitiva, Barcelona 1950; DAREMBERG-SAGLIO, Dictionnaire des antiquités grecques et romaines, París 1873-1917; A. BELTRÁN, Arqueología clásica, Madrid s. a.; H. LAMER, La civilización griega, Barcelona 1924; íD, La civilización romana, Barcelona 1924; P. DUCATI, L’Arte classica, Turín 1939; P. CouissiN, Armes romaines, París 1926; J. M. REmoucuAMPs, Griechische Dolch und schwertformen, Leiden 1926; A. SNODGRASS, Early greek armour and weapons, Edimburgo 1964.
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