Armas HIST.
Categoria:
Historia
1. Clasificación de las armas. Las a. pueden agruparse de la forma siguiente: a) A. de combate (v. iv). Están constituidas por piezas de artillería: bombardas, falconetes, culebrinas, cañones, morteros, obuses, etc. A. de fuego portátiles: trabucos, arcabuces, espingardas, mosquetes, mosquetones, pedreñales, fusiles, carabinas, escopetas, pistolas, etc. A. blancas: espadas, espadines, montantes, estoques, floretes, sables, alfanjes, dagas, puñales, estiletes, cuchillos, navajas, bayonetas, tridentes, lanzas, dardos, picas, alabardas, partesanas, hachas de combate, etc. A. primitivas (v. i): porras, mazas, cerbatanas, arcos, ballestas, bumerangs, hondas, catapultas, etc. A. defensivas: armaduras, corazas, cascos, almetes, celadas, morriones, escudos (adargas, broqueles, paveses, rodelas, etc.).b) A. empleadas por civiles: policía, caza, tiro y competiciones deportivas, esgrima y duelo, justicia, etc.c) De ceremonia: A. para coronaciones, acoladas, procesiones cívico-religiosas, funerales, órdenes militares, lores mayores de ciudades inglesas, símbolos de dignidad, etcétera.d) De torneo y de justa. Componen un grupo especial que tiene íntimas relaciones con la heráldica (v.).2. Distribución geográfica. Las a. son uno de los primeros y principales utensilios del hombre en todas las épocas desde la Prehistoria hasta nuestros días y han tenido y tienen una importante función en numerosas manifestaciones de la vida humana. El estudio de las a. constituye una asignatura especial, auxiliar de la Arqueología, de la Historia y de las Bellas Artes.Los centros más importantes del mundo de las a. son: Europa, o más bien el mundo del hombre blanco. Las a. europeas pueden subdividirse en varios grupos con límites más o menos fijos, según la influencia exterior. Son importantes en este sentido las a. de las naciones mediterráneas, que influyen en toda la Europa occidental. Las a. de Europa oriental tienen enlace con el Oriente, especialmente con Turquía, Persia y Asia central. Un centro especial de a. lo constituye la Caucasla con sus shashkas, kindjales y qamas, ni europeas, ni asiáticas. El Próximo Oriente y Medio, especialmente Persia, fueron siempre zonas de tránsito entre Europa y Asia. Las técnicas de forjar y dar el temple indopersas, así como los diversos tipos y estilos decorativos, llegaron a un alto desarrollo. Asia Central y sobre todo Japón constituyen un mundo original de suma importancia.Polinesia, Austria y Nueva Zelanda presentan un tipo de a. primitivas, con frecuencia muy decorativas. Primitivas son también las a. del África negra, salvo las del Congo; Liberia, Sudán y las regiones litorales del O y del E están más o menos influidas por los árabes. Camino de África del Norte y de la península Ibérica el desarrollo se extendió sobre gran parte de Europa, especialmente en la Alta Edad Media y el Renacimiento. En América, la mayor parte de las a. indígenas son de carácter primitivo. En América del Norte el tomahawk es un a. importante. América Central y Perú tienen, a pesar de lo primitivo de sus materiales, una armicultura bastante elevada. Las a. corrientes para lucha cuerpo a cuerpo eran la espada o macahuitl, de madera con filos de obsidiana; macanas, rompecabezas estrellados, porras de porfirio y de otras clases de piedra, artísticamente elaborados, arcos de distintos tamaños y formas, etc. Los caciques llevaban cascos de plata y oro, brigantina y coseletes de escama de madreperla, oro o plata, adargas con colores y figuras de carácter heráldico. Entre las a. del Perú se distinguían hachas de diversos tipos, en especial las huallcánas. El equipo militar de estos Estados tan desarrollados está representado en los relieves monumentales de México y en los manuscritos.Comerciantes españoles y portugueses introdujeron a. europeas entre los indígenas de la India, Indonesia y África oriental, sobre todo en las Filipinas, donde aparecen a. con características indígenas y españolas: cascos con penachos colorados, corazas de latón dorado.3. Armas ofensivas. Las a. son los instrumentos de fuerza sin par y su desarrollo, así como el del arte militar, ha influido siempre en la historia política.Entre las a. sobresalen las militares como el grupo más numeroso e importante de todos. Pero no cabe duda de que artísticamente prevalecen las a. de lujo. Las a. ofensivas se agrupan en a. para combate cuerpo a cuerpo y para lucha a distancia. Para combate cuerpo a cuerpo se empleaban a. blancas: espadas, espadines, montantes, estoques, etc. A fines del s. xvii apareció la bayoneta, que sustituyó a la pica en muchos ejércitos europeos.Para combate a distancia existen hondas con sus proyectiles de barro cocido, piedra o plomo, arcos con flechas del tipo sencillo europeo, el arco inglés, arcos de tipo turco, persa, árabe con su arco doble y de complicada fabricación. Ballestas con sus pasadores y virotes, en varios tamaños y tipos para armar con gafa, gancha y cinturón, etc. Un tipo especial es la ballesta andaluza, descrita por lbn Hudayl de Granada. Entre las a. ofensivas de distancia están también los precedentes de la artillería de campaña y de sitio: las máquinas de guerra para la poliorcética, inventadas y utilizadas en los países mediterráneos desde la Antigüedad: arietes, onagros, etc., detalladamente descritos por Herón y Apolodoro. Tienen estas máquinas de guerra un representante único en la catapulta hallada en Asturias (Museo Arqueológico de Barcelona). Otro sistema de artillería, de tipo lanza-piedras, procede del Oriente y Bizancio (s. vii-vrii), pasando por los árabes a la península Ibérica: la algarrada y almagaña o almajaneque.Relativo a la poliorcética antigua y a las máquinas de guerra hay que mencionar la pirotecnia, también conocida y empleada en las épocas antiguas y medievales. Los persas, griegos y romanos empleaban virotes, saetas, vasijas incendiarias. Los árabes e hispano-árabes utilizaban vasijas con nafta y otros combustibles. El llamado "fuego griego", invención bizantina, probablemente en el s. VII, fue una importante a. para la armada de Bizancio. La composición de este combustible es todavía desconocida. Probablemente la pólvora (v. EXPLOSIVOS) llegó a España a través de los árabes. Una clase de cañón primitivo, midfa`, con pólvora propulsora para balas se ve reproducido en un manuscrito árabe de ca. 1300. Después de la introducción de la pólvora y, particularmente, después de su perfeccionamiento, aparecieron las a. de fuego, primeramente en tipos primitivos. Con certeza absoluta se sabe que la artillería apareció en España (Algeciras) en 1342. Bombardas, pasavolantes, cerbatanas, falconetes y ribadoquines aparecen en España en los primeros decenios del s. xv. Poco después aparecieron culebrinas y cañones de bronce con antecarga. La tercera época representa artillería de ordenanza con sus varios tipos y materiales (bronce, hierro, acero) con retrocarga de nuevos sistemas y con varios tipos de cureñas. Morteros y pedreros (en España documentados en la segunda mitad del s. xvi) lanzaban balas de hierro y de piedra en línea curva. Poco después aparecieron los obuses. Las sillerías del coro de la catedral de Toledo (s. xv), con sus representaciones de sitios en la provincia de Granada, dan una idea del uso de la artillería con bombardas, morteros, arcabuces y ballestas. En varias provincias españolas se establecieron fundiciones de cañones. Fábricas y molinos de pólvora existían ya desde el s. xiv (Murcia). En el Nuevo Mundo construyeron fábricas de cañones en Perú, Manila y en otros lugares.En un principio, la artillería se empleaba exclusivamente en la expugnación de fortalezas y como consecuencia en la defensa de fortalezas y plazas. La artillería de campaña no apareció hasta los últimos decenios del s. XV.Las a. portátiles contribuyeron sumamente al desarrollo de la táctica y de la organización militar, especialmente respecto a la infantería, armada con arcabuces, mosquetes, escopetas, etc. Contribuyó este desarrollo también a un cambio de las a. defensivas durante los s. xvi y xvii. En los primeros cañones de mano del s. xv el sistema de ignición era bastante sencillo. A fines del s. xv apareció el arcabuz con-ignición mecánica y llave de mecha. Espingardas, entre otras a., los sucesores de las culebrinas de mano, fueron empleadas por Colón en 1495. Arcabuces, escopetas y, poco después, los mosquetes son las a. de fuego del s. xvi. Existían mosquetes y rifles para muralla y para borda de buques, también mosquetes de mano con horquilla para la infantería. Los trabucos se utilizaron ya en los ejércitos del gran duque de Alba en 1585. Fueron éstos más tarde las a. de los guerrilleros y contrabandistas. La llave de rueda o pedreñal (tipo catalán), invención probablemente italiana, fue la llave preferida para a. de lujo y de caza. Entre las a. de Carlos V se encuentran arcabucillos de arzón y pistolas de rueda de gran lujo. A. con llave de rastrillo llegaron a un desarrollo especial en España. Esta llave, llamada miquelete, fue muy popular en España, donde se empleó este tipo hasta la invención del sistema de percusión, aunque la llave de chispa -invención francesa de principios del s. XVII- se había extendido por otros países europeos. El miquelete influyó en los tipos árabes y turcos. Las fábricas de Ripoll, Eibar y los arcabuceros de Madrid del s. xvii y xviii hicieron excelentes ejemplares de estos tipos. El sucesor del fusil de chispa, el fusil de percusión, fue introducido en el s. xix. La segunda mitad de este siglo es. un periodo de desarrollo enorme con armas de retrocarga, recámaras, almacenes, repetición, ametralladoras y toda clase de fusiles automáticos, pistolas y revólveres.4. Armas defensivas. Sirven para la protección del guerrero y de su caballo. Consisten en trajes protectores, cascos y escudos de materiales fuertes e impenetrables. El traje corriente desde la Antigüedad era la túnica o camiseta de mallas o de láminas pequeñas, la loriga. Además existían lorigas y lorigones de escamas de hierro, bronce, o de cuerno, especialmente en Oriente. En los s. XII-XIII la cota de mallas de hierro fue el traje más corriente. Se completó con capucha, guantes, medias, etc., de malla. Poco a poco estos trajes se proveían con refuerzos de cuero bruñido o de hierro (peto, espaldas, guardabrazos, grebas, etc.) y para la cabeza baberas, barbuta, bacinete o capellina de hierro. De esta manera apareció el arnés completo de hierro del s. xv. En la Edad Media los arqueros y ballesteros colocaban coracinas (brigantinas) con capacetes o capellinas de hierro. En el s. xvi los piqueros y grupos de arcabuceros y mosqueteros se vestían con petos ligeros, corseletes y corazas con cascos de tipo morrión o capacete.Las armaduras (v.) del s. xvi imitaban la moda cortesana o la de los lansquenetes alemanes. En Alemania apareció un elegante estilo gótico. El escudo (v.), accesorio de las a. defensivas, estaba formado por una lámina de madera, cuero o metal, y se llevaba en el brazo izquierdo.5. Armas para caza. Se conocen desde las primeras épocas prehistóricas. Hasta los s. x y xi las a. para caza y guerra eran iguales. En las cortes de la Alta Edad Media y del Renacimiento comenzó un desarrollo lujoso, y se llegó a una competencia entre las casas reales de Europa y del Oriente. Espadas para montería, guarniciones completas de espadas, machetes, trincheras, cuchillos, etc., de gran valor artístico, hechos por espaderos y orfebres famosos; p. ej., la guarnición del emperador Maximiliano I en Viena. Venablos para montería, picas especiales para gamuzas y cabras de montaña pertenecen al equipo de caza de los s. xv y xvi. Las a. más importantes consistían en arcos sencillos o de tipo turco, y, sobre todo, ballestas. El tipo español era más elegante que los tipos centroeuropeos: es notable la colección de ballestas de Carlos V en la Real Armería. Las escopetas de los s. xvii y xvin son de gran lujo, con incrustaciones de marfil, hueso, madreperla, oro, plata en las cajas y culatas de madera preciosa, cañones pavonados y nielados de oro con las llaves cinceladas. En 1644 se publicó el famoso libro de Alonso Martínez de Espinar: Arte de Ballestería y Montería, conocido en toda Europa. En 1795 el arcabucero de Carlos III, Isidro Soler, publicó su importantísimo libro: Compendio histórico de los arcabuceros de Madrid, con nómina de arcabuceros y sus marcas y punzones.6. Armas civiles. Hay que mencionar las espadas de destreza. En España tuvo un gran desarrollo la espada (de guerra, civil y esgrima) desde el tipo cruciforme medieval hasta los tipos finos con guarniciones sumamente complicadas, que puede conocerse a través de la pintura y por los mismos ejemplares (del s. xv) que se conservan. Son notables las espadas del rey Fernando el Católico en Granada, y en la Real Armería, las espadas del Gran Capitán, del emperador Carlos V, de Felipe II, Pizarro y otros; también el tipo llamado "a la Valenciana" (Real Armería e Inst. Valencia de Don Juan, Madrid). De la época de Felipe 11 hay unos tipos característicos de espadas españolas, que no se encuentran en ningún otro país. El desarrollo culminó en la segunda mitad del s. XVII con la toledana: la espada de taza o de cazoleta, con taza profunda, cincelada y calada, rompepuntas, junto con su compañera inseparable, la daga de mano izquierda.España, con tradiciones antiquísimas desde los celtíberos y los iberos (gladius hispanicus, falcata iberica) y con la armicultura de los romanos, fue probablemente el lugar en que nació la esgrima (v.) científica. Los primeros libros sobre la verdadera esgrima, ya perdidos, se publicaron en 1472 y 1474. Los libros de Francisco Román de Sevilla en 1532, Hieronimo de Caranca de Sevilla en 1569, Juan Pacheco de Narváez de Baeza en 1600, y otros autores, son fundamentales. En Italia se publicó en 1536 el libro de Achille Marozzo (Módena) y en 1553 el de Camilo Agrippa. El estilo español de esgrima según un sistema científico y matemático se conservó hasta los s. xvii y xviii. Con la casa de Borbón se introdujo el sistema francés con la courte épée. Desapareció la espada de taza, y los famosos talleres de Toledo se deshicieron. Sus maestros se marcharon a América (México, Florida, Perú). El s. XVIII fue el siglo de los espadines de gala y de etiqueta civil, importados de Francia. Algunos talleres, todavía existentes, en Toledo, Sevilla, Valencia y otras ciudades, fabricaron espadines conforme a la nueva moda. Se conservan muchas obras procedentes de sus talleres.7. Armas de ceremonia. La espada es la más importante. La Edad Media la rodeó de cierto simbolismo, ’ como la representación del poder de Dios o de los Emperadores y reyes, un símbolo de la fuerza, de la justicia y de la cruz. Por eso se encuentran espadas de coronación preciosas y de gran valor artístico. Los Papas de Aviñón de la segunda mitad del s. xiv instituyeron la ceremonia de bendecir solemnemente en la Nochebuena un estoque y un birrete para honrar a los campeones de la fe. Ningún otro país europeo ha sido honrado con tantos estoques pontificios como España. La espada y las espuelas de oro son símbolos inseparablemente unidos a la ceremonia de acolada. Las espadas de verdugo conservaban su forma medieval: empuñadura cruciforme con hoja sin punta. De gran interés, aunque con hoja curvada, es el bracamarte del s. xiv. Las espadas granadinas o espadas moriscas forman un grupo especial que representan una artesanía artística- sumamente preciosa (espada de Boabdil, Museo del Ejército, Madrid, y muchas otras). Junto con este tipo existen las dagas granadinas, tipos antiquísimos del Oriente generalmente llamados de orejas (daga de Boabdil, Real Armería).8. Armas de torneo y de justa. Las a. que servían para justar a pie y a caballo, juntamente con sus armaduras pesadas, yelmos, armetes, baberoles, tarjas, sillas especiales, lanzas con roquetes, etc., forman un grupo importante. La mayor parte de las armaduras conservadas, para justa real, justa de guerra, justa a pie (con tonelete) y otras categorías, son obras de gran interés histórico y artístico.9. Centros de fabricación de armas. Desde épocas prehistóricas el armero era un personaje de gran relieve que vivía en un ambiente de misticismo y en contacto con poderes supranaturales. Su arte y sus secretos de fabricación se traspasaban por tradición oral de padre a hijo o aprendiz, uno tras otro. Se sucedían generaciones y generaciones de herreros, consagradas solamente a este arte. La literatura antigua, desde Homero hasta los poemas épicos europeos, como la Canción de los Nibelungos, el poema de Beoivulf, las sagas nórdicas o las leyendas japonesas, elogian a los armeros y sus obras. En el mundo de la fábula, el herrero Weland se venera como un semidiós, aunque tuvo que competir en Azzaria (Toledo) con Mimes el Viejo, que no tuvo más rivales que Weland, y con un herrero gascón llamado Hertrich. Los armeros del Renacimiento recorrieron los países europeos, trabajando, de una corte a otra, llamados por los reyes y príncipes. Carlos V pagó más dinero a sus armeros que a Tiziano, su pintor italiano. Enrique VIII de Inglaterra hizo venir armeros italianos, alemanes y flamencos para sus talleres en Greenwich. Durante la época napoleónica en Francia las espadas, sables, fusiles y pistolas de honor de Boutet en Versalles gozaban de gran prestigio en Europa.Los autores antiguos alaban las a. de la península Ibérica, como se ve en las obras de Diodoro de Sicilia, Polibio, Filón, Estrabón y otros. La calidad extraordinaria se debía al célebre temple dado por las aguas de los ríos jalón, Turia, y, sobre todo, del Tajo. Las a. de BUbilis, Cartago Nova y otros lugares alcanzaron un alto prestigio en la Antigüedad. Los poetas del siglo augusteo elogian las hojas de Toledo. El Gladius Hispanicus tuvo un prestigio altísimo en el mundo de aquel tiempo. Con los visigodos llegaron a España otros tipos de a. (las espadas de Castiltierra, Segovia), aunque seguían empleando tipos romanos. La invasión de los árabes modificó las a. ofensivas y defensivas. Talleres de armeros de varias categorías trabajaban en Almería, Córdoba, Granada, Murcia, Sevilla y otros lugares. `Abd al-Rahmán II elevó la fábrica de Toledo en el s. ix. Los Reyes Católicos, con su espadero Julián del Rey, a quien se atribuye la marca del Perrillo, característica de Toledo, reorganizaron estas fábricas a fines del s. xv. Fue en los s. xvi y xvii cuando los espaderos toledanos lograron sus más perfectas obras con una serie de dinastías de armeros y espáderos.En los países vascos existían centros de fabricación de a. de fuego, durante el s. xv. El hierro de Mondragón tuvo gran prestigio. Eibar, Ripoll y Madrid son los centros más importantes de España. Albacete tuvo siempre gran fama por sus cuchillos. Después de ser destronados los Omeyas en Damasco, gran número de armeros siriacos huyeron a Andalucía, donde se establecieron para trabajar al servicio de los califas. En Alemania fueron muy conocidas las fábricas de Solingen de origen romanogermánico, al igual que las de Passau en Austria (Estiria), procedentes de los talleres romanos de Noricem. De gran importancia eran los arcabuceros de Nuremberg, Augsburgo, Suhe, etc. En Italia sobresalieron Milán y Brescia. Menos conocidos fueron los talleres de Nápoles, Venecia y Florencia.Es interesante el famoso Inventario iluminado, de la armería de Carlos V, con ilustraciones detalladas de armaduras, espadas, a. de fuego, banderas y otros efectos de guerra y de justa. Este códice, llena de acuarelas, tiene un interés enorme y se completa con el feliz hallazgo -ya hace años- de la Relación de Valladolid, en el Archivo General de Simancas. V. t.: III; ARMADURA; ESCUDO; HERÁLDICA; ESGRIMA; ARTILLERÍA; GUERRA.A. BRUHN DE HOFFMEYER.
BIBL.: VALENCIA DE DON JUAN, CONDE DE, Catálogo descriptivo de la Real Armería de Madrid, Madrid 1898; E. DE LEGUINA, Glosario de voces de armería, Madrid 1912; íD, La espada española, Madrid 1914; J. M. FLORIT Y ARIZCuN, Catálogo de las armas del Instituto de Valencia de Don Juan, Madrid 1927; I. G. MANN, Notes of the armour worn in Spain from the 10th to the 15th century, "Archaeologia", LXXXIII, Oxford 1933, 285-305; A. M. SALAS, Las armas de la Conquista, Buenos Aires 1950; A. BRUHN HOFFMEYER, Middelalderens tveaeggede svaerd, I-II, Copenhague 1954 (resumen en inglés); G. C. STONE, A glosary of the construction, decoration and use of arms and armour, Nueva York 1961; J. CORTÉS EcHANOVE, Armas y armaduras en la época de Felipe 11, "El Escorial", Madrid 1962; H. L. PETERsoN, Encyclopedia of firearms, Nueva York 1964; H. L. BLACKMORE, Guns and rifles of the world, Londres 1965; J. D. LAVIN, A history of spanish firearms, Nueva York 1965; M. THIERBACH, Die geschichtliche entwicklung der handfenerwaffen, 1-II, Graz 1965; W. BOENEIM, Handbuck der waffenkunde, Graz 1966; L. G. BOCCIA, Nove secoli di armi da caccia, Florencia 1967; H. R. ROBINSON, Oriental armour, Londres 1967; C. FFouLYEs, The armourer and his craft from Xlth to the XVIlth century, Nueva York 1967; LORD EGERTON OF TATTON, Indian and oriental armour, Londres 1968; "Armi Antiche Boll. Acad. S. Marciano", Turín 1954; "Gladius", Granada 1961; "Journ. Arms and Armour Soc.", Londres 1953; "Waffen und Kostümkunde", Berlín 1959.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.