Armas ARTE
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Arte
Las a. juegan un papel importante en la historia del arte y del arte aplicado. La conexión entre las artes puras y las a. data de tiempos remotos. Las civilizaciones más primitivas se han consagrado a decorar sus á., las cuales constituían con frecuencia sus más preciados tesoros. Al -desarrollo estilístico siguieron los firmes perfiles del desenvolvimiento del arte en relación con el modelado, tipos y motivos, así como de los métodos técnicos empleados para realizar la decoración. Las a. son muy sensibles a los sucesivos cambios de gusto. Aun cuando las a., destinadas tanto a la guerra como al uso práctico, hayan sido sometidas a un estilo y a unos usos y costumbres determinados, es particularmente en las a. lujosas construidas para reyes y príncipes, para la vida en la corte, las ceremonias, torneos y cacerías, donde encontramos una verdadera ostentación. De todos los periodos y de todas las civilizaciones que hayan revestido alguna importancia, podemos conseguir ejemplos. Hay una íntima conexión entre las artes puras y los instrumentos bélicos, más tarde extendidos a grandes ingenios, carros de guerra, cañones e incluso a barcos de guerra.1. Centros de fabricación de armas. Las a. para la guerra o el lujo nunca fueron el producto de una persona aislada o de un solo taller. Por regla general constituía el trabajo de varios centros que se habían especializado en hojas de espadas, cascos, armaduras, escudos, ballestas, fusiles, pistolas o cañones. En relación a las a. de lujo los reyes y los príncipes fundaron estos centros en sus cortes. Incluso la Grecia clásica se especializó en ello. Los romanos establecieron talleres especiales a través de su extenso Imperio. Las dos Españas de la Edad Media, cristiana y árabe, tenían centros especiales; así, p. ej., en Calatayud, Toledo, Almería, Granada, Córdoba, Sevilla, etc. Lo mismo ocurría en Francia, los países del Rin, como las espadas de Solingen o las de oro de Colonia. De la misma manera, también poseían sus centros Alemania, Italia, los países de la Europa occidental y del Oriente, como Persia, India, Java y sobre todos, Japón. Los famosos talleres medievales y los del Renacimiento tenían grupos de artistas, artesanos, etc., de varias categorías; forjadores y herreros para martillear el metal, transformándolo en las planchas deseadas, dibujantes para modelar las armaduras, los cascos, espadas, etc., o para hacer los proyectas de ornamentación de casi todos los tipos de a. Posteriormente existieron también damasquineros para embutir los filamentos de oro y plata, ataujía, grabadores, orfebres, repujadores que destacaban escenas en relieve, joyeros, cinceladores, etc.2. Artistas. Lucas Cranach (v.), Urs Graf, Pedro Flótner, o artistas italianos como Donatello, B. Cellini, Rafael y Leonardo da Vine¡ o Pablo Veronés, así como otros muchos, se ocuparon en confeccionar dibujos y bocetos de armaduras, dagas, empuñaduras de espadas, escudos para los ricos príncipes de Europa. Juan Burkmair creó una importante serie de grabados de madera: el Triunfo de Maximiliano, que representa los preparativos para el torneo. A. Durero (v.) hizo otras series para el mismo emperador. Durero dejó bocetos a un orfebre de plata por orden de Maximiliano I, que era armero de la corte y que se llamaba Conrado Seusenhofer, en Innsbruck; H. Holbein (v.) fue famoso por su composición Danza de la muerte, usado como motivo para sus tipos especiales de dagas; B. Cellini (v.), en sus Memorias, hace una descripción de la forma turca de ataujía con oro, al hacer las dagas; mejoró la técnica e hizo una descripción de los estilos italianos de ataujía. En España los orfebres del Medievo y del Renacimiento fueron famosos por su trabajo fino y artístico; destacaron los orfebres de Zaragoza, que trabajaron para la corte pontificia (Pedro el Catalán, Antonio Pérez de las Cellas). La orfebrería y joyeros granadinos fueron afamados por la particularidad de sus trabajos, afiligranados de oro, esmaltes de los sables (espada de Boabdil) y dagas y accesorios, p. ej., hebillas de cinturones. Artistas catalanes (Antonio de Valdés, Cristóbal loan, Juan Ximenes, Pere loan Poch y otros) han dejado bellos dibujos y fueron maestros artífices de las más finas empuñaduras de espadas y estoques, confeccionados para Carlos V, así como espadas de presentación para los príncipes de Europa. En el Oriente, p. ej. Japón, durante la misma época y aun más avanzado, existía una forma especial de decoración, consistente en una amalgama de metales, principalmente oro y cobre, con un efecto colorista muy preeminente. Las a. de Turquía, Persia e India eran de una calidad artística muy elevada.3. Técnicas. Así, el trabajo de los orfebres se puede encontrar en muchas espadas de ceremonial de la época del final de la Edad Media. El Renacimiento fue la edad de oro de las a. artísticas de lujo. Una técnica predominante para la decoración de empuñaduras de espadas, armaduras y escudos lo constituyó el ataujía con finos filamentos de oro y plata en el hierro oscuro. Esta técnica, parecida a la seda, traída de Persia e India, llegó primeramente -a España y alcanzó un alto nivel en Granada y Toledo, donde fue cultivada a través de varias centurias. Un interesante ejemplo de ello lo constituye la empuñadura de la espada encontrada en el sepulcro de Sancho IV en Toledo, de estilo mudéjar. En Italia se introdujo un modelo o método similar al seguido por los artistas sarracenos de Venecia, que difiere del tipo y estilo español. Se impuso en Italia un tipo completamente distinto, una incrustación, casi como brocado, la cual se extendió por el sur de Alemania e incluso llegó a Inglaterra. En casi toda Europa quedó fuera de uso esta técnica dentro del s. xviii, salvo en Rusia, donde la fábrica de Tula la seguía usando. Los cincelados y burilados (o grabados con buril) se empleaban más para representar escenas en empuñaduras o guarniciones de a. de fuego portátiles. Adquirió importancia una nueva técnica: el grabado (v.) al aguafuerte, que apareció en España antes de 1300 (la hoja de la espada de Sancho IV en Toledo), fue usado en uno de los estoques pontificios (Real Armería) de 1446-47 y en la última parte del s. xv, en que se utilizó para la decoración de las armaduras. Más tarde se adoptó esta técnica por otras ramas del arte.De particular interés fue el cincelado del hierro, un producto del alto Renacimiento. Fue muy popular en las empuñaduras de las espadas de taza, en la guarnición de varios tipos de a. de fuego portátiles, frascos para pólvora de tipo lujoso y accesorios de arcabuces y pistolas. El cincelado fue usado en el hierro negruzco o en el mismo hierro gris, como relieves que representaban todo tipo de escenas con motivos mitológicos o alegóricos, propios del Renacimiento. Prominente empuñadura de este tipo es, p. ej., la cincelada por Ottmar Wetter, originaria de Munich, más tarde de la corte sajona. Un especial y elegante cincelado fue el cultivado por la llamada Escuela de Munich (finales del s. xvi) por los hermanos Daniel y Manuel Sadeler y más tarde por Caspar Spüth. El cincelado de las empuñaduras de espadas y alfanjes de caza y las guarniciones y accesorios de las a. de fuego portátiles, etc., alcanzaron importantes realizaciones artísticas con ornamentos y escenas de figuras en relieve pavonado con fondo dorado. Este estilo se cultivó particularmente en Francia, donde los Sadeler pasaron periodos de su vida, siendo el estilo característico de la Alemania meridional. No obstante, de algún periodo posterior -con a. típicas del barroco- hay que mencionar a Godofredo Leygebe, de Silesia. Empleó parte de su vida como medallista y cincelador de la corte del elector de Brandeburgo en Berlín. Juüto a pequeñas esculturas de hierro, hizo una serie de empuñaduras de espadines para el elector.Un estilo característico del cincelado del hierro fue el llevado a cabo en España con las famosas empuñaduras de las espadas de taza o de cazoleta, con sus adjuntas dagas (dagas a mano izquierda), adornos cortados en forma de volutas de acanto, flores, pájaros e incluso también con figuras humanas. Muchas fueron confeccionadas en Toledo, Madrid o Zaragoza; otras, probablemente la mayoría, en Nápoles, incorporado en aquel tiempo a la corona española. En el Metropolitan Museum de Nueva York y en el Museo Ermitage, de Leningrado, se encuentran unas cuantas obras firmadas. Una técnica estrechamente ligada a ésta fue la de Milán, en contacto íntimo con España en aquella época. En las famosas pistolas Brescian, del mismo tipo, puede verse un cincelado similar al del hierro. En la corte francesa eran muy apreciadas por los reyes las dagas y los espadines españoles y así llamaron a ella a espaderos y orfebres de dicha nacionalidad. Pero también los artistas y orfebres franceses alcanzaron una gran fama, debido a sus a. Entre ellos, Pedro Woeiriot de Lyon, Antonio Jacquard de Poitiers, .Étienne Delaune y muchos otros. De las obras del primer Renacimiento hay que destacar, entre un número abundante, la cinquédea (daga en forma de lengua de buey) para César Borgia, actualmente propiedad del duque de Sermoneta. Las empuñaduras y pomos de este tipo eran trabajos en oro y esmalte alveolado, transparentes, muy valiosos, en estilo gótico veneciano, pero la hoja de las espadas eran del más puro Renacimiento, debidas al famoso grabador al aguafuerte Ercole dei Fideli.En el s. xvii los gustos cambiaron. A finales de dicho siglo y hacia la mitad del xviii se impuso en Francia la espada corta. Hacia la misma época se introdujeron los elegantes espadines. Muchos de ellos, en el estilo de la Regencia y rococó, son ejemplos preciosos de orfebrería. Francia y España fueron las primeras, siguiéndoles luego Italia. También los Países Bajos, Alemania e Inglaterra realizaron magníficas obras en oro, plata y bronce dorado. Hay que destacar las empuñaduras de espadines o dagas francesas de estilo "chinesco", la decoración hecha en blanco con esmalte coloreado y con oro y las espadas de Pekín, hechas por europeos en China y por artistas chinos. De Alemania proceden las lujosas a. y frascos para pólvora en porcelana de Meissen. También en estilo Imperio se confeccionaron a. de gran valor artístico, tales como las espadas de presentación y las pistolas de Nicolás de Boutet, de Versalles, o particularmente los espadines hechos en Inglaterra á la diamantée con ornamentación de "perlas" y "diamantes", labrados de acero. También se utilizaron las cerámicas de Wedgwood, para los espadines.4. Armas de fuego. El desarrollo estilístico importante de las a. de fuego tuvo lugar tan pronto como se desarrollaron suficientemente el mecanismo de las llaves y el sistema de ignición. En las cortes reales de Europa se desarrolló una "civilización especial de a. de fuego portátiles", a base de valiosos arcabuces y pistolas. En España, la llave de rastrillo de los miqueletes fue ejecutada en una manera muy especial y artísticamente cincelada en hierro. A. de fuego importantísimas fueron las fabricadas para Carlos V en la Real Armería. Desde Augsburgo el emperador envió a dos artífices de a., Pedro y Simón Maremarte a trabajar en su armería. Entre sus obras hay algunos "arcabucillos de arzón" de la Real Armería. El arte dé las a. de fuego de lujo tuvo su máximo esplendor en los s. xvi y xvII. Llaves y guarniciones eran ricamente decoradas, cinceladas, grabadas, incrustadas, doradas, etc. Tallistas especiales esculpieron culatas y cajas de arcabuces y pistolas hechas de ricas maderas con incrustaciones de marfil, hueso, astas de ciervo, madera de peral, o. con hilos de plata y oro, en motivos característicos del Renacimiento. En Italia fueron famosas las guarniciones efectuadas como "encajes" de hierro por los cinceladores de Brescia. Las cortes de Sajonia, Polonia, Hungría y Bohemia fueron ricas en a. lujosas de todo tipo. Sus estilos mostraban algunas veces influencias del este europeo, particularmente de Polonia. En Maastricht apareció un tipo especial de pistola en cuatro colores: pavonadas, doradas, cinceladas e incrustadas. Artistas famosos de este lugar y de Francia son Thursine y el Holandés, que fabricaron a. para Luis XIV de Frailcia.Los distintos países desarrollaron diversas especialidades en relación a ciertos detalles en las a. de fuego. Augsburgo y Nuremberg fueron famosos por sus llaves de rueda; otros lugares por sus cañones de fusil, cajas, etc. Los armeros de Madrid, Eibar y Ripoll desarrollaron una técnica especial para los cañones pavonados y damasquinados, conocidos generalmente como "hierros retorcidos" de Damasco, usados especialmente para cañones de fusil en los s. xvii y xviii. El armero español Eusebio Zuloaga, en Eibar, fue famoso por la alta calidad de sus cañones. En Ripoll predominó, en el s. xvii, un estilo característico de grabado con aguafuerte.La decoración de las a. de fuego se efectuaba según diseños y dibujos especiales. Desde principios del s. xvi se publicaron libros con láminas, que contenían grabados de a. con ornamentos, particularmente en Alemania, Francia, Países Bajos e Italia. Desde el s. xvii se extendió por toda Europa una serie de libros de ornamentos. Estuvieron en uso hasta el s. xix. No obstante, en muchos dé estos famosos centros, los maestros no trabajaron de acuerdo con estos libros-modelo; crearon su propio estilo y siguieron los bocetos de artistas locales. Algunos accesorios, tales como manubrios de las llaves de rueda, frascos para pólvora, etc., eran verdaderas obras maestras, hechas en hierro cincelado, damasquinado de oro o plata, hueso o porcelana sajona, o de esmalte multicolor. Incluso las ballestas de los s. xvi y avrl estaban ricamente decoradas con incrustaciones en los tableros y con hierro cincelado en las vergas de acero. Los tipos germanos eran frecuentemente un poco toscos y pesados. Las ballestas españolas y francesas eran elegantísimas. Para Carlos V y Felipe II se fabricaron bellos ejemplares (Real Armería). Algunas de las vergas se deben al famoso especialista Juan de la Fuente. Fueron famosos los ballesteros catalanes y cordobeses.5. Artillería. Existe una íntima conexión entre los fundidores de bronce del Renacimiento y barroco y la construcción de cañones. De los cañones de bronce de estos siglos se conservan muchas piezas artísticas y ricamente decoradas. Fueron famosos los fundidos en Barcelona, Sevilla y otras plazas, por su artística decoración y buena calidad. Venecia tuvo también gran fama; en su arsenal se construyeron diversos cañones de presentación para príncipes de Europa. En Francia trabajó la escuela de Fontainebleau. Cuadrantes y otros instrumentos son frecuentemente piezas maestras artísticas. En relación a estos artísticos y lujosos cañones poseen excelentes piezas el Museo del Ejército en Madrid, Museo de Artillería de Lisboa y otros. En las fundiciones del Perú y en las Filipinas existían cañones de bronce de gran valor artístico (lantajas). V. t.: IIA. BRUHN DE HOFFMEYER.
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