Aristocracia SOCIOL.
Categoria:
Sociología
La a. puede considerarse como estrato social y como forma de organización política de la sociedad global. La aristocracia como estrato social. Está constituida por aquel grupo de personas que ocupa la cúspide de la ordenación jerárquica de la sociedad en conjunto, encarnando los valores y el estilo de vida considerados como óptimos en cada sistema cultural, al tiempo que desempeñan las funciones superiores de rectoría y ocupan la posición social más alta, en la posesión y en el prestigio, o al menos en uno de los dos. Al igual que en los restantes estratos sociales (v. ESTRATIFICACIÓN SOCIAL; CLASES SOCIALES I), la familia (v.) actúa en la a. como receptora y transmisora de la condición social, pero en ella alcanza un sentido peculiar y distintivo: aparte de recibir y transmitir los valores, estilo de vida, ejecutoria y posición social del propio estrato, cada familia recibe y transmite lo que en ella haya de singular: nombre, títulos, tradición engendrada por sus antepasados, etc., proporcionando a sus miembros, junto con la conciencia de pertenecer al estrato más alto, la conciencia del honor y dignidad específicos, alcanzados por su familia en particular.Sin embargo, lo anterior se refiere al modo de transmisión y conservación de la condición aristocrática, pero no a su adquisición y á las posibilidades de adquirirla a partir de un estrato social inferior. A este respecto las a. se dividen en abiertas y cerradas. En las cerradas la condición social aristocrática se extiende, con carácter exclusivo, a un número determinado de familias y a sus descendientes biológicos, lo que unido a la práctica del matrimonio endogámico, hace imposible el acceso desde otros estratos. Tal tipo de a. es común en las sociedades ordenadas jerárquicamente en castas (v.).Por el contrario, las a. abiertas -y lo pueden ser más o menos-, permiten el ascenso hasta ellas y regulan, incluso taxativamente, las cualidades y méritos que deban reunirse para lograrlo. En cualquier caso, la dificultad de cumplir los requisitos exigidos hace que las a. abiertas también sean grupos minoritarios, al menos en sus épocas de plenitud. Precisamente una de las causas más frecuentes de la decadencia de las a. abiertas consiste en la relajación del rigor en la admisión de nuevos miembros, dando entrada a las mismas a quienes no posean las cualidades y hechos tradicionalmente exigidos, pero dispongan del poder o del dinero necesario para imponer o comprar su ingreso. Las a. abiertas tienen su lugar propio en las sociedades jerarquizadas en estamentos, y pueden subsistir difícilmente, conservando apenas su fisonomía peculiar y su función directiva originaria, en las sociedades de clases, porque las tendencias democráticocentrífugas (Simmel) que predominan en ellas plantean graves contradicciones respecto al espíritu de estricta selección y limitación cuantitativa en el que se basan las a.Para comprender correctamente el espíritu de la a. como estrato social -o, dicho en otros términos, la condición social aristocrática- hay que referirlo al momento de su nacimiento, que es también, por lo común, el momento en que nace o se constituye un nuevo orden en una sociedad global ya existente o, incluso, una nueva sociedad global. En tales circunstancias, la a. se forma por el conjunto de individuos que identifican su destino personal con las nuevas metas y valores colectivos, asumiendo como propias las funciones políticas y guerreras. A causa de lo cual configuran un estilo de vida basado en la obligación moral contraída con la propia conciencia ("nobleza obliga"), que se proyecta hacia los otros estratos sociales con pretensiones de ejemplaridad. (Son las "aristocracias en forma" de las que habla Spengler). Con independencia de cómo lleguen a imponerse -y aun en el caso de que sea por la violencia-, las a. nacientes elaboran una concepción moral de la vida colectiva, en la que intentan depurar sus orígenes y establecer el sentido de su acción en la historia. La misión histórica no se concibe como una justificación ante el resto de la sociedad, sino como la manifestación natural de la propia preeminencia aristocrática. Propio de las concepciones morales aristocráticas es la creación de un "código de honor" que establezca los deberes y derechos de sus miembros y que intente evitar los posibles abusos y desviaciones de los mismos. Tal posición de preeminencia, que tiene su correlato en la propiedad -especialmente territorial- y en los honores, suele ser aceptada por los demás estratos sociales como un hecho natural, en los citados momentos de nacimiento o constitución del nuevo orden social o de la sociedad global nueva. Lo que hace posible la aceptación de las a. nacientes por los restantes estratos es el que, en virtud de la posesión de una cierta sagesse synthétique (A. Comte), identifiquen su vida individual y corporativa con las metas y valores de la sociedad, demostrando poseer mayor ponderación, altruismo, universalismo y visión de futuro que los otros estratos sociales. La instauración de un nuevo orden social por un estrato que no posea las características propias de la a. naciente -y, por tanto, carente de la necesaria sagesse synthétique- es un hecho anómalo, y cuando tiene lugar (como ha sucedido a raíz de la revolución industrial, tanto si el estrato dominante es la burguesía como si es el proletariado), la preeminencia no será natural y pacíficamente aceptada, a causa de los particularismos, arbitrariedades y estrechez de miras del estrato dominante.Lo que se ha dicho más arriba sobre la a. sólo es aplicable a aquellas situaciones en las que ésta conserve su espíritu originario y continúe cumpliendo la función social que inicialmente asumió. Cuando tal espíritu se pierde y la función se abandona o deja de ser necesaria, la a. tiende a conservar sus formas externas y su preeminencia económica, convirtiéndose sus antiguos privilegios y honores en meras manifestaciones de un pasado glorioso. Tales momentos pueden ser aprovechados por otros estratos -especialmente por la burguesía (v.)- para desplazar a la a. de las funciones directivas de la sociedad, sin asumir sus rasgos positivos originarios, bien debilitándola por medio de la apropiación de sus recursos económicos y de su influencia política, bien beneficiándose de su superioridad en formas y honores, a través de una adecuada política de matrimonios (Sombart, Lujo y capitalismo, Madrid 1951).Si bien es cierto que "la historia es un cementerio de aristocracias" (Pareto), porque unas se suceden a otras, y de la muerte de las primeras nacen sus sucesoras, hay que apuntar que en las épocas de mayor masificación también son víctimas de la masificación creciente los descendientes de las antiguas a. pudiendo llegarse a su completa extinción como estrato.La aristocracia como forma de organización política de la sociedad global. En la clasificación aristotélica de los regímenes políticos, la a. aparece, junto con la monarquía y la democracia, como una de las tres formas puras de gobierno (v. GOBIERNO III), a los cuales se contraponen la tiranía, la oligarquía y la demagogia, como desviaciones de los mismos. En sentido clásico, la organización política aristocrática consiste en el gobierno de unos pocos, bien porque sean los mejores en virtud o en mérito (áristoi), bien porque se propongan lo mejor (áriston) para la sociedad y sus miembros (Aristóteles). Sin embargo, sólo en muy contadas ocasiones se ha dado en la historia el gobierno de unos pocos basado en sus méritos y virtudes, porque esto supone una doble, y con frecuencia difícil, aceptación por parte de los .gobernados: primero, la aceptación de que sean unos los mejores y no otros; segundo, la aceptación de los criterios de selección de acuerdo con los cuales se haya de establecer quiénes sean los mejores. Por eso el régimen aristocrático suele apoyarse sobre el poderío económico y militar de los gobernantes, por lo que, en medida variable, se funde con la oligarquía. Los regímenes aristocráticos de Cartago y Venecia fueron, ciertamente, aristocracias de la riqueza.Como señala MacIver, la a. es una de las formas de gobierno que se caracterizan por la jefatura plural, en la que los individuos que ostentan la jefatura poseen igualdad jerárquica e idéntico ámbito de competencia. Este tipo de gobierno suele darse en el estado tribal y en la ciudad-estado. Con la aparición del primus inter pares los regímenes aristocráticos se orientan hacia el gobierno monárquico, en cuyas manifestaciones más típicas la aristocracia, como estrato social, constituye el campo de reclutamiento para el desempeño de funciones políticas y militares al servicio de la corona. V. t.: ESTRATIFICACIÓN SOCIAL; CLASESSOCIALES I; GOBIERNO III; NOBLEZA.E. MARTÍN LÓPEZ.
BIBL.: ARISTÓTELES, La Política (muchas ed.); L. HGBHOUSF, Aristocracy, en Encyclopaedia of the Social Sciences, Londres 1930-35; O. SPENGLER, La decadencia de Occidente, Madrid 1958; G. SIMbIEL, Sociología (especialmente partes II, III y VIII), Madrid 1927.
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