Aristofanes
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Biografía GER
Es el poeta más importante, con Éupolis y Cratino de la comedia antigua y media, el único del que han quedado obras enteras (Horacio, Sátiras 1, 4, l: Eupolis atque Cratinus Aristophanesque poetae). Hijo de Filipo, n. en Atenas, en el demo o pueblo de Cidatenas, en fecha poco segura, antes del 445 a. C. Representó su primera obra (Daitalés o Los convidados) muy joven, el 427, poco después de la primera comedia de Éupolis. Tuvo (él o su padre) propiedades en Egina (referencia en Acarnienses 653). Fue prítanis según testimonio de una inscripción de principios del s. IV de Atenas (miembro de la comisión permanente de gobierno) (Inscriptiones Graecae, ed. l. Kirchner 1931); Su última obra conservada, Pluto, es del a. 388, pero posteriormente escribió Cócalo y Eolosicón, que fueron representadas por su hijo Araro, también comediógrafo, lo más pronto en el a. 387-386 a. C. También sus hijos Filipo y Nicóstrato fueron autores cómicos. Ya muerto A. (ca. 385), Platón le dedica un recuerdo literario (Banquete, 189 a, 193 e, 223 c).Obra. Los alejandrinos conocían 44 comedias a nombre de A., cuatro de ellas de atribución dudosa. De éstas, sólo 11 han llegado hasta nosotros, a partir de una selección hecha por Símaco a fines del s. I o principios del II a. C.; Esta selección no se debió a méritos poéticos, sino a la circunstancia de que A. fue considerado como representante del ático más puro y sus obras se escogieron con criterio pedagógico. A. permitió que algunas de sus comedias fueran puestas en escena por maestros de coro como Calístrato y Filónides, aunque la costumbre era que el propio poeta instruyera el coro como corodidáscalo (maestro de coro) y que se encargara de la representación. En la parábasis de Los caballeros (verso 512), A. aduce como motivo de su reserva la dificultad de una representación cómica y la volubilidad del público; parece ser que en realidad A. no tenía dotes como director de escena.Comedias del primer periodo (comedia antigua). Al tipo de la comedia antigua, de carácter político, en la que A. perfeccionó la obra de Cratino, corresponden las obras de su primer periodo, hasta La paz, escrita con motivo de la paz de Nicias, el a. 421. Son los años más creadores de A., coincidentes con la guerra del Peloponeso , que nunca se apartó de su imaginación; Aunque se ignora si luchó por tierra o por mar, conocía la guerra de primera mano, porque los espartanos invadían el Ática y la propia Atenas todos los años. A. aborrecía la guerra y convierte en sus víctimas propiciatorias sobre todo a los políticos que a la sazón conducían las riendas del Estado. Los temas de sus obras en este primer periodo son: en Los convidados (Daitalés), a. 427, presentada por Calístrato, una sátira de la educación sofística; en Los babilonios, a. 426, también a nombre de Calístrato, la política demagógica de Cleón, que respondió con una acusación contra A.; en Los acarni. enses, a. 425, primera comedia conservada, la política de guerra. Con esta obra, representada en las fiestas Leneas, que obtuvo el primer premio, describe el estado de ánimo de los campesinos del Ática recluidos en los "Largos Muros" durante la guerra arquidámica (del nombre de Arquidamo, rey de Esparta). Los amantes de la paz están representados por el campesino Diceópolis (el ciudadano justo), tal vez el propio A., que firma una paz de 30 años por su cuenta con Esparta y vive felizmente entre las miserias de la guerra que agobian a sus conciudadanos del demo de Acarnas. Es una comedia política, que condena la guerra, personificada en el general fanfarrón Lámaco, mezclando pasajes del más puro lirismo con ataques a sus enemigos literarios, Eurípides sobre todo, cuyo Télejo parodia.La segunda comedia conservada, Los caballeros, presentada en las fiestas Leneas del a. 424, es la primera obra que presentó A. con su nombre y obtuvo el primer premio; es un durísimo ataque contra la demagogia y política militar de Cleón, presentado bajo la figura del agitador Paflagonio que tiene engañado a Demos (el pueblo) con lisonjas y regalos.En las dos comedias siguientes, perdidas, Georgoí (Los campesinos) y Holkádes (Los barcos de transporte), a. 423, expresa el deseo de paz desde el punto de vista de los agricultores del Ática; Las nubes, representada en las Grandes Dionisíacas del mes de marzo del a. 423, sólo obtuvo el tercer premio y fue refundida por A. (ca. 421). Esta segunda versión es la que poseemos. Sócrates es caricaturizado en ella como sofista director de un "pensatorio" que enseña a sus discípulos a triunfar con el razonamiento fuerte frente al razonamiento débil. Estrepsíades, protagonista de la obra, decide llevar a su hijo Fidípides a la escuela de Sócrates para que aprenda a eludir las deudas; el discípulo aprende tan bien que acaba pegando a su padre y le demuestra que es él quien tiene razón. Estrepsíades prende fuego a la escuela. En esta obra no política A. se ocupa del problema de las diferencias entre la vieja y la nueva generación, tema perenne de la comedia, en el que A, no puede evitar el prejuicio de considerar en el error a la nueva generación, si bien expone el problema con su independencia habitual. Es muy ingenioso el debate entre los dos razonamientos, pero tanto este pasaje como el canto triunfal por la derrota de Sócrates pueden corresponder a la segunda edición, cuando el público había empezado a desconfiar del filósofo.En el Proagón (a. 422), comedia perdida, se parodiaba a Eurípides, presentado como poeta inmoral, corruptor del pueblo; Las avispas (a. 422), que consiguió el segundo premio en las fiestas Leneas y fue presentada por Filónides, como la anterior, es un ataqué contra los abusos de Cleón con los tribunales populares. Es también obra alusiva al contraste entre dos generaciones. A un padre, Bdelicleón (enemigo de Cleón), acérrimo partidario de los tribunales, le intenta curar su hijo Filocleón (amigo de Cleón) de su manía de pleitear, para lo cual le impide salir de su casa y se enfrenta a los viejos jueces, que se presentan como un coro de avispas, con enormes aguijones, que dan nombre a la obra. La discusión entre el padre y el hijo constituye el fondo de la comedia. El tema principal de la comedia es el procedimiento de los tribunales, en el que A. veía muchas cosas ridículas.El a. 421 Nicias negoció una paz con Esparta, paz precaria que no duró mucho tiempo, pero poco antes de que se firmara, A. la celebró con su obra La paz, que obtuvo el segundo premio en las Grandes Dionisíacas, después de tupolis, premiado con Los aduladores. El argumento es el siguiente: el campesino ateniense Trigeo vuela hasta el Olimpo sobre un escarabajo pelotero (parodia del Belerolontes de Eurípides); una vez allí, descubre que, lo mismo que en la tierra, hay carestía de víveres y que los dioses han abandonado la situación y la han puesto en manos de la Guerra; ésta ha encerrado a la Paz y está a punto de machacar con un mortero a las ciudades de Grecia, pero afortunadamente se le ha roto la mano de su almirez y ha salido a buscar una nueva. Con la ayuda del coro de campesinos, Trigeo liberta a la Paz y se casa con ella. Se discuten los motivos de la guerra y de la paz y salen a escena quienes sacan provecho de la guerra: el vendedor de armamentos, un general, los argivos (habitantes de Argos) que venden víveres a ambas partes. Cuando al fin aparece la paz, las diversas ciudades, heridas y ojerosas, danzan en torno de ella y ríen de alegría. La obra alcanza su mayor altura poética con la alabanza de la vida campestre en los tiempos de paz, en los versos de la segunda parábasis (versos 1127-1190). Es la primera de las obras conservadas de A. que trata a los dioses con enorme desenvoltura y utiliza el mito para realizar el absurdo.Comedias del segundo periodo. Las comedias fechadas del segundo periodo pertenecen a la época de la guerra de Decelia. Antes de la aventura de Sicilia y de los riesgos de las revoluciones en la política interior (ca. 411), la comedia invade el terreno de la fantasía, En las Grandes Dionisíacas del a. 414, con Las aves, que obtuvo el segundo premio, A. presentó la más completa de las comedias conservadas. Es una obra de arte en la que la sátira ocupa un lugar secundario; no es un ataque contra la política de guerra, sino una crítica de las complicaciones de la vida en una gran ciudad como Atenas. El espectáculo trata de la huida de dos viejos atenienses, Evélpides y Pistetero, a una ciudad fantástica, en la que buscan vivir en paz, y lo consiguen uniéndose a los pájaros para construirla en el cielo (Nefelococigia o Casa de las nubes y de los cucos), al abrigo de dioses y hombres, aunque unos y otros tratan de penetrar en ella. Las aves, con su rey Epops (Abubilla) se presentan como coro y justifican su pretensión al dominio en el agón o certamen, parte fundamental de la obra (versos 410-638) por la primacía de las aves sobre el reinado de Zeus; la parábasis (versos 685-756) es una parodia de teogonía órfica (doctrina mística referente al culto de Diomiro, cuya revelación hacía remontar al poeta legendario, Orfes). En la segunda parte, hombres y dioses intentan beneficiarse del nuevo poder. Desde un punto de vista métrico y musical, es la obra más pura de A. También la abundancia de medios escénicos es aquí más viva y está más estructurado que en ninguna otra. El héroe cómico alcanza en esta obra la plenitud de sus dimensiones; es una obra de fantasía en la que no se traslucen tendencias políticas de ninguna clase.Con la catástrofe de Sicilia, las oportunidades para negociar una paz favorable para Atenas eran escasas, pero A. tuvo el valor de volver a defender esta paz con Esparta con su obra Lisístrata, representada probablemente en las fiestas Leneas (fines de enero) del a. 411; Se ignoran otras circunstancias. Presenta un verdadero y fantástico llamamiento panhelénico a la paz. El argumento se centra en la negativa de las mujeres de Atenas y de Esparta, capitaneadas por la ateniense Lisístrata, a dormir con sus maridos hasta que se haga la paz. Para ello ocupan la acrópolis ateniense y se muestran firmes en su decisión, poniéndose sus mejores ropas y adornos para provocar más a sus maridos, que no pueden pasarse sin ellas y se avienen a hacer la paz. La obra termina con dos coros, uno de mujeres atenienses y otro de espartanas, que entonan cánticos de júbilo y alegría. Representa esta obra uno de los vuelos más altos de la fantasía de A. y a esta fantasía de contenido corresponde un aumento del papel del coro, con partes dramatizadas como el párodo, la parábasis y el estásimo partir de la comedia. Es la comedia más desenfrenada de A. y en la que hay mayor licencia de lenguaje. Es también la última incursión de A. en la política; el resto de la guerra se dedicó a asuntos menos dolorosos y no tan inmediatos, que podrían llamarse obras de evasión, pero en las que no falta el interés por los problemas contemporáneos.El mismo año que Lisístrata, dos meses después, estrenó Las tesmoloriantes (Las mujeres en la fiesta de las Tesmolorias), en las Grandes Dionisíacas del a. 411. Se ignora el premio que obtuvo, Es una parodia de la Andrómeda y la Helena de Eurípides, de sus personajes femeninos y sus intrigas; las mujeres deciden vengarse de él en la fiesta de las Tesmoforias, exclusivamente femeninas, por lo mal que habla de ellas; un pariente de Eurípides, disfrazado de mujer, le defiende, pero es descubierto y salvado por el poeta. La obra se ocupa fundamentalmente de poesía y permite ver la gran formación del pueblo ateniense para captar todas las alusiones literarias. Es a la vez una crítica mordaz y una farsa que se emplea a fondo en el poeta y en su obra. A Eurípides se le trata en todo momento como una figura ridícula. Como en Lisístrata, aquí da A. a las mujeres un lugar preeminente, aunque por razones distintas, ya que en esta obra le deparan, el arma para atacar a un poeta al que tenía en poco aprecio. Después del estreno de esta comedia, Eurípides se retiró a Macedonia, donde murió. A. conocía perfectamente su poesía y cargó la nota en sus aspectos sensacionalistas, sus mujeres caídas, sus criminales, sus ribetes de ciencia, su olvido de los dioses, que eran novedades que llamaban la atención y eran un motivo legítimo de burla.Un año antes de la rendición de Atenas, A. hizo representar su última pieza en su mejor estilo. Las ranas se estrenó en las Leneas del a. 405 y obtuvo el primer premio; es una comedia de carácter literario. Dioniso desciende al Hades para buscar un poeta que ocupe el trono de la tragedia vacante después de la muerte de Eurípides y Sófocles (a. 406); lo principal de la acción de la pieza es la discusión entre Esquilo y Eurípides, que se disputan la primacía de la poesía. Primero ambos poetas se atacan su temática respectiva y Dioniso le censura; luego se contraponen sus versos, acusando Eurípides de tautología a Esquilo, mientras éste le echa e cara la insulsez de sus prólogos; en la tercera parte ha una comparación de su arte lírico y en la cuarta parte s pondera una selección de los versos de uno y otro. Los d Esquilo ganan siempre. Al final, Plutón, dios de los muertos, ratifica la sentencia de Dioniso sobre el triunfo de Esquilo y le envía de nuevo a la tierra. La parábasis es completamente política y la última que conocemos de A Con Las ranas finaliza el gran periodo creador de A. con su fantasía cónica ilimitada, que alterna con explosione del más puro lirismo. A. es también maestro en la paro día, que aplica a todos los estilos, a los oráculos, la leyes, la física, la filosofía, la oratoria política inclusive Sus últimas obras de este segundo periodo, perdidas eran Geritádes (a. 408), Tagenistaí y Tripháles, en la que era objeto de burla Alcibíades como vividor político.Comedias del tercer periodo (comedia media). Las obras del tercer periodo pertenecen ya a la comedia media. El tradicional elemento fantástico del coro, también como soporte de la burla, ha desaparecido prácticamente. La desilusión después de la caída de Atenas el 404 a. C. y el empobrecimiento del Estado y de sus ciudadanos se reflejan en el alejamiento y la duda frente al Estado y también en el materialismo y la limitación a lo individual y privado. No había ya nadie lo suficientemente rico para sufragar las costosas vestiduras de los coros ni se avenía bien la independencia de antaño con la depresión de ánimo de Atenas. A. vivió casi otros 20 años y en ellos escribió varias comedias, de las que se han conservado dos. Dentro de la crítica básica del materialismo de la época, se censura en las Ekklesiatzusai, que significa Las asambleístas, una utopía del Estado comunista. Se representó probablemente en las Leneas del a. 392. Es muy distinta de las anteriores; está muy atenuada la sátira política y apenas hay alusiones personales; el papel del coro se reduce casi a nada, con todo lo que suponía en las piezas antiguas para la acción y el canto. No existe parábasis y hay pocas partes líricas; los intermedios los ocupa con sus danzas un coro mudo. Praxágora, la protagonista, consigue que las mujeres arrebaten a sus maridos el poder político; el comunismo descrito en esta obra es tan parecido al quinto libro de la República de Platón que es muy probable que haya conexión entre ambos, aunque no es seguro cuál es primero. Probablemente, A. es posterior y parodió hasta cierto punto a Platón. Aún era el comunismo un tópico corriente en las escuelas filosóficas y A. pudo haberlo tomado de Antístenes.Pluto (a. 388) trata del problema de la distribución de las fortunas; se devuelve la vista a Pluto, clan de la riqueza, para que se restablezca la justicia distributiva; De ello se encarga Crémilo, pobre y honrado, en el santuario de Esculapio; la segunda parte de la obra muestra las consecuencias previsibles del nuevo estado de cosas. Es comedia de pura fantasía, sin cantos corales. En ella, A. señala las directrices por las que se había de desarrollar la comedia nueva. En sus últimas obras, hay parodia trágica en el punto central del Cócalo (historia amorosa al estilo de Sófocles) y en el Eolosión (dos refundiciones de una historia amorosa según el Eolo de Eurípides). En ambas, perdidas, faltan las burlas personales y los cantos corales.Características de sus obras y repercusión. La sátira política vive en la oposición al régimen dominante, cuyos defectos pone en evidencia. Las comedias de A. corresponden en su mayor parte a un periodo de la democracia ateniense en que ésta presentaba Puntos débiles, a causa de las guerras y de defectos internos, contra los que A. vuelve las armas de la sátira. No por ello es enemigo de la democracia; lo que ocurre es que, en medio de aspectos negativos y peligrosos, conserva una gran sensibilidad hacia las fuerzas conservadoras de la tradición, pertenece al sector moderado de la democracia, que quería hacer compatible con el orden y la religión tradicionales. Acepta los elementos positivos del nuevo espíritu y trata por ello con libertad y desenfado los temas míticos, ridiculizando a los dioses. Su pacifismo es humanitario y elevado, pero desciende con frecuencia a la felicidad de la vida privada y la prosperidad económica. Sus utopías políticas, que culminan en La asamblea y Pluto no permiten ver en él un progresismo comunista ni un intento decidido para una reforma radical de la sociedad.Es difícil estimar los méritos de un genio tan polifacético como A. Como poeta, sus coros lo sitúan en primera fila; aunque de métrica menos complicada que la de la tragedia, tienen una frescura y un encanto sólo igualados en algunas composiciones líricas de Sófocles y Eurípides. Como dramaturgo no tiene rival en la invención de situaciones cómicas, en la parodia, la sátira, la gracia y la farsa. Más que emotivo, A. es hombre de intelecto e imaginación. Sus debilidades como comediógrafo son la construcción de la trama y la descripción de caracteres; aunque es un brillante pintor de tipos, nunca creó un carácter. Excepto en unos pocos ejemplos (Creón y Eurípides sobre todo) sus ataques, violentos en general, están hechos con buen humor. A. es fuente de primera mano para conocer la sociedad ateniense de su época. Su realismo y finas dotes de observación se combinan con la deformación propia de la sátira y la invención de episodios grotescos, en un continuo desbordarse de la fantasía exuberante del poeta con el fin primordial de hacer reír. Desde el principio su éxito sobrepasó al de cualquier otro comediógrafo. Los críticos alejandrinos lo compararon con Cratino y Éupolis, aunque a partir de Plutarco, en una generación en que la política de Atenas del s. IV significa poco o nada, se prefiere a escritores de la comedia nueva. Lo citan Horacio, Quintiliano, Cicerón, Plinio el joven, cte. Su reputación ha resistido la prueba del tiempo, como lo demuestran las muchas traducciones modernas de varias de sus comedias y su reposición en la escena, la radio y la televisión.ZARAGOZA BOTELLA.
BIBL.: V. COULON-VAN DAELE (ed.) Aristoplzane, París 1934; T. KOCK, Comicorum Atticorum Fragmenta, 1, Leipzig 1880, 572-793 (notas en latín); W. RUTHERFORD, Scholia Aristophanica, Londres 1896-1903; J. W. LEEUWEN, Prolegomena ad Aristopha7zem. Leyden 1908; G. MURRAY, Aristopha7zes, Oxford 1933; P. MAZON, Essai szír la coynposition des comédies d’Aristophanes, París 1904; V. EHRENBERG, The People of Aristophanes, 2 ed. Oxford 1951; W. SCHMID-I. STÁHLIN, Geschichte der griechischen Literatur, Munich 1929; Aristófanes, Biblioteca Clásica Hernando, trad. F. BARAIBAR, Madrid 1964; Las aves, trad. F. R. ADRADOS, Madrid 1965.Guarda este contenido en tu perfil
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