Argos GEOG.
Categoria:
Geografía
Antigua ciudad griega de la Argólide (v.) situada en una fértil llanura. Según la tradición fue habitada por los pelasgos y los danaos. Los hallazgos arqueológicos demuestran su origen micénico. El núcleo más antiguo surgió en el llamado Kastro (antes Larisa) con situación no distinta de la vecina Micenas. En sus proximidades se han descubierto restos de tumbas semejantes a los de esta localidad, de la que debió ser feudataria, según la tradición. La leyenda dice que los argivos participaron en la expedición de los Siete contra Tebas, y también en la guerra de Troya con su rey Diomedes al frente. A. pasó luego a formar parte del territorio dorio. Los dorios (v.) extendieron su primacía a las restantes ciudades dorias de la Argólide sometiendo a los indígenas- El episodio principal de esta expansión es la toma de Nauplia (Neopatria) el 628 a. C. Dicha expansión dio lugar, pese a la afinidad étnica y política, a una constante rivalidad con Esparta.Durante el s. vii a. C. A. se convirtió en un gran centro comercial y de su rey Fidón se dice que fue el introductor de la moneda en Grecia. Este periodo de prosperidad coincide con la crisis de Esparta (v.), empeñada en la conquista de Mesenia. Superada esta crisis se inició la decadencia política de A., que no pudo impedir la supremacía espartana en el Peloponeso, a lo que contribuyeron también las derrotas que le infligió Esparta durante la segunda mitad del s. vi a. C. El recuerdo de estos reveses determinó, posiblemente, su neutralidad en la segunda Guerra médica (v. MÉDICAS, GUERRAS), única manera que podía salvarle de la sumisión a Esparta, pero que tuvo por contrapartida, el que lo aprovecharan Micenas y Tirinto para independizarse. Con ello se inició una lucha que concluyó el 468 a. C. con la destrucción de ambas ciudades por las tropas argivas. Hacia el 460 a. C., al igual que otras ciudades del Peloponeso, adoptó una constitución democrática. Ello significó una mayor separación de Esparta y el reconocimiento de cierta afinidad con Atenas (v.), con la que se alió poco después. Esta liga se rompió durante la guerra del Peloponeso (v.) a fines del 451 a. C., con la paz de Cimón, que impuso a A. la alianza con Esparta. Reanudada la liga con Atenas A. fue derrotada el 421 en Mantinea, lo que trajo consigo el fin de la democracia y una nueva alianza con Esparta, rota más tarde por un golpe de Estado democrático, el 417 a. C. La derrota de Atenas condujo a la restauración de la oligarquía, soportada tan a disgusto como la sumisión a Esparta. La victoria de Tebas (v.) en la batalla de Leuctra (371) tuvo como consecuencia la restauración de la democracia. Participó también en las luchas del s. III. Pirro murió en A. el 272 a. C. Pasó a formar parte de la Liga Aquea el 229 a. C. Tras la toma de Corinto (146 a. C.) se sometió a los romanos. Durante el Imperio romano gozó de cierta prosperidad. Fue saqueada por los godos el 267 d. C. y por Alarico el 395 d. C. Aún tuvo cierta importancia en época bizantina, como muestran algunos de sus edificios. Hijos de A. fueron el escultor Hageladas (fines del s. vi a. C.), y el célebre Policleto (s. v), los nombres más conocidos de una notable escuela de broncistas.A., en parte ocupada por la ciudad moderna, no conserva restos notables de edificios antiguos. Los trabajos de la Escuela Francesa de Atenas en el presente siglo han permitido reconocer sus murallas, el teatro, el ágora o plaza pública, unas termas romanas del s. v d. C., la necrópolis micénica al pie del monte Aspis y, en este mismo lugar, el santuario de Apolo y Atenaa, así como restos del poblado micénico en su cúspide; la acrópolis de Larisa con sus murallas, aprovechadas más tarde por el castillo aragonés (A. perteneció como Nauplia al ducado de Atenas); templos y cisternas. Los hallazgos de las excavaciones se conservan en el museo local.ALBERTO BALIL.
BIBL.: F. BAULIER, Gréce, París 1953; G. GIANNELLI, Trattato di Storia Greca, 3 ed. Roma 1954; E. VERMEULE, Greece in the Bronze Age, Chicago 1964; W. B. DINSMOOR, The Architecture of ancient Greece, 3 ed. Londres 1950, 316; H. BENGTSON, Griechische Geschichte, 3 ed. Munich 1965.
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