Argólide GEOG.
Categoria:
Geografía
Características y poblamiento. Región de Grecia en el extremo O de la península del Peloponeso. Pese a su proximidad a Corinto (v.) y Acaya (v.) carece de vías naturales de comunicación aparte las marítimas, para las cuales sus recortadas costas ofrecen buenos caladeros. En la Antigüedad, al igual que hoy, las ciudades se concentraron por dicha razón en la costa. El interior se caracteriza por su aridez y sólo puede considerarse apto para una economía pastoril, excepto en la fértil vega de Argos. El poblamiento de la A. es antiguo. El mito recuerda a los aqueos (v.) sustituyendo a la antigua población de pelasgos (v.). Los principales centros de la cultura micénica surgieron en la A., sustituyendo en general otros del Heládico Medio. Éste es el caso de Tirinto (v.) y Mice’nas (v.). Esta última ciudad surge en las proximidades del camino que une Argos con Corinto, en un área fértil y de grandes posibilidades agrícolas para los cultivos mediterráneos tradicionales. Tras la caída del mundo micénico, la A. fue ocupada por una nueva población de origen dorio. A partir de este momento la historia de la A. puede ser resumida como una prolongada rivalidad entre Argos (v.) y Esparta (v.) y entre aquélla y Corinto. Las posibilidades marineras de sus costas hicieron de la A. un centro de actividad marítima de la cual fue ejemplo la vecina isla de Egina.Predominio espartano. A partir del s. vii a. C. las ciudades de la A. adoptaron un régimen aristocrático, que no siempre, como sucedió en otras localidades dorias, supuso la caída de la monarquía. En el a. 496 la liga peloponésica, capitaneada por Esparta, derrotó a los argivos en Sepeia, lo cual supuso la incorporación de Tirinto y Micenas al territorio de Esparta. Esto explica probablemente la neutralidad de la A. en la segunda Guerra Médica. La segunda guerra de Mesenia dio posibilidad a los argivos de recuperarse de aquella derrota al vencer a las tropas espartanas en Oinoe (a. 460 a. C.). Por aquel tiempo, las ciudades de la A. modificaron sus constituciones oligárquicas para adoptar gobiernos democráticos. Esta victoria señaló un periodo de neutralidad que concluyó con la paz de Nicias, que concedió libertad a los espartanos para llevar a cabo sus planes de hegemonía en el Peloponeso (v.). Los gobiernos democráticos de las ciudades de la A. fueron derribados y sustituidos por otros oligáqucos favorables a Esparta. Un intento de resistencia, en alianza con Atenas y las ciudades de Arcadia (v.), concluyó desfavorablemente el a. 418 con la derrota de Mantinea, que obligó a las ciudades de la A. a unirse a la liga del Peloponeso capitaneada por Esparta. La revolución democrática de Corinto (a. 392) trajo consigo una alianza con las ciudades de la A. frente a Esparta. La A. y Corinto, de hecho, pasaron a formar un Estado doble o una liga unificada que se mantuvo por poco tiempo.La última etapa del predominio espartano se manifestó’ en una dura represión caracterizada por la incautación de bienes de los opositores al dominio laconio. Sólo el meteoro político tebano, representado por Epaminondas (v.), consiguió -batalla de Mantinea (a. 362)- satisfacer los deseos de autodominio de las ciudades de la A. Participaron en la resistencia a los planes de Hipo de Macedonia (v.), siguiendo las exhortaciones de Demóstenes (v.). Se adhirieron más tarde a la liga de Corinto o panhelénica. Sin duda, la oposición de Esparta a los planes de Filipo hicieron éstos menos ingratos para las ciudades de la A. En un encuentro callejero en Argos murió (272 a. C.) el famoso Pirro (v.), rey de Epiro. A la muerte de Demetrio II las ciudades de la A. pasaron a formar parte de la liga aquea. Su lucha contra el tirano de Esparta Nabis dio lugar a la intervención de los romanos el 194 a. C. Incorporada a la provincia romana de Acaya la A. mostró cierta prosperidad dentro de la mediocridad general de las comarcas de la Grecia romana. Pese a los graves daños causados por la invasión de los hérulos (a. 267 d. C.) Argos (v.) mantuvo aún cierta prosperidad durante el Bajo Imperio.Principales ciudades. Aparte Argos, recordaremos brevemente algunas de las principales ciudades de la A. Micenas en época histórica tuvo una importancia secundaria pese a su situación estratégica ya apuntada y sus posibilidades agrícolas. Prueba de su pequeñez es que en la batalla de las Termópilas sólo pudo participar con 80 guerreros y en Platea sólo concurrió con 200 hoplitas. Su oposición a Argos motivó que, como Tirinto, fuera destruida en el a. 417 y sus habitantes se refugiaran en Cleonas, en Acaya y en Macedonia. Micenas fue repoblada por gentes de otra procedencia y aún era ciudad habitada en tiempos de Nabis. Pausanias la describe (s. ii), como una ciudad en ruinas y totalmente abandonada, sólo visitada por los estudiosos atraídos por su pasado. La historia de Tirinto es paralela a la de Micenas. Acudió a la batalla de Platea con un contingente análogo. Fue destruida el a. 417 y repoblada en la Edad Media. Nauplion, la actual Nauplia, fue una ciudad independiente hasta el a. 628 a. C. en que pasó a ser el puerto de Argos. En época romana era una ciudad abandonada, pero se recuperó durante la Edad Media. Desempeñó un papel importante bajo el dominio de los cruzados y con el nombre de Neopatria perteneció al ducado aragonés de Atenas. Epidauro es, sin duda, la localidad más visitada, aparte de Argos, y la que mayores restos muestra de su pasado. Allí se asentaba el santuario de Asclepios que alcanzó su mayor prosperidad en el s. iv a. C., mantenida aún en el s. II d. C. cuando lo visitó Pausanias. La gratitud de los enfermos hizo que en Epidauro se acumularan grandes riquezas, pese a los continuos saqueos de piratas e incluso del propio Sila (v.) -96 a. C.- que los utilizó para pagar a sus soldados. En época imperial romana, a los milagros de la divinidad se unieron las curaciones efectuadas por los médicos sacerdotes. Los principales edificios son el teatro, de excepcionales condiciones acústicas, el gimnasio y la palestra y el santuario de Asclepios. La basílica cristiana de Epidauro es, dentro de lo conocido actualmente, la más antigua de Grecia. El área del santuario y la ciudad conservan también numerosas construcciones realizadas en época romana, singularmente termas y residencias para los enfermos. Hay que tener en cuenta que durante este periodo Epidauro perdió en cierto modo su carácter de santuario para convertirse en una ciudad termal. V. t.: GRECIA III.ALBERTO BALIL.
BIBL.: H. BENGTSON, Griechische Geschichte, 3 ed. Munich 1965; F. BAULIER, Gréce, París 1953; O. MAULL, Geografía del Mediterráneo griego, Barcelona 1928; F. RoBERT, Epidaure, París 1935.
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