Arguedas, José María
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Biografía GER
Novelista peruano, n. en 1911 en Andahuaylas, Las raíces profundas de su obra, dominada por el sentimiento de lo real maravilloso, se encuentran en su infancia, que transcurrió en las serranías andinas, entre esas poblaciones indígenas a las que más tarde A., como novelista, daría voz narrativa, y, como antropólogo, estudiaría con pasión analítica. En esa infancia, de una dicha tan intensa como el sufrimiento, reside el tono de bondad primigenio, de fraternidad con la naturaleza, que da un sello original y propio a su novela posterior. Ha dicho A.: "Yo tuve la fortuna de pasar mi niñez en aldeas y pueblos con una muy densa población quechua. Fui quechua casi puro hasta la adolescencia. No me podré despojar quizás nunca - y esto es una limitación de la pervivencia de mi concepción primera del universo. Para el hombre quechua monolingüe, el mundo está vivo; no hay mucha diferencia, en cuanto se es ser vivo, entre una montaña, un insecto, una piedra inmensa y el ser humano. No hay, por tanto, muchos límites entre lo maravilloso y lo real".Agua (1939) es la primera expresión de ese mundo, centrado en una aldea andina del Perú donde chocan dos grupos humanos, y con ellos, dos universos: el dueño de la tierra, convencido de su superioridad, y el indio que se aferra a su cultura autóctona por el hecho mismo de estar sometido a una fuerza extraña. Los relatos de Agua fueron escritos "con el arrebato de un odio puro: aquel que brota de los amores universales", cuenta A. definiendo su propósito social: "describir la vida de aquellas aldeas, describirla de tal modo que su palpitación no fuera olvidada jamás, que golpeara como un río en la conciencia del lector".Yawar Fiesta (1941) es la novela de los pueblos grandes, capitales de provincia de la sierra, y desde el punto de vista del lenguaje representa un intento ejemplar de asumir el castellano y "desordenarlo" sutilmente a partir de la expresión quechua, de modo que, sin perder universalidad, esta nueva palabra fuera capaz de contener experiencias que el castellano literario no podía sino traicionar. La interpretación de la realidad andina como un mundo que es parte del alma, y no un hecho exterior, se expresa en esta novela que el autor no quiere llamar "indigenista", en cuanto refleja esa realidad humana abigarrada que es el Perú andino, del cual el indio es sólo una parte.En El Sexto (1965), novela de rasgos biográficos, A. ha escrito un relato lleno de intensa preocupación humana, sobre una ignominiosa prisión; relato que se convertiría en un tremendo "yo acuso" si no hubieran pasado cerca de 30 años de los acontecimientos allí relatados. Sin embargo, mucho de lo descrito sigue siendo real en las cárceles y aún mantiene vigencia en ciertos aspectos del drama político del Perú reciente.Los ríos profundos (1953) ha sido considerada por la crítica como la obra definitiva de A. Su lenguaje contiene menos recursos idiomáticos quechuas, aunque siempre está atravesado por una carga interior indígena. Una humanidad ardiente se junta aquí con una visión mágica de la naturaleza y un sentimiento de ternura universal, para dar forma a esta novela poética del conflicto entre dos mundos. Tal vez ningún testimonio es más expresivo de esta dualidad que la propia confesión de A.: "Entiendo y he asimilado la cultura llamada occidental hasta un grado relativamente alto: admiro a Bach y a Prokofiev, a Shakespeare, Sófocles y Rimbaud, a Camus y Eliot, pero más plenamente gozo con las canciones tradicionales de mi pueblo; puedo cantar, con la pureza auténtica de un indio chanka, un harawi de cosecha. ¿Quién soy? Un hombre civilizado que no ha dejado de ser en la médula, un indígena del Perú. Y así, he caminado por las calles de París y de Roma, de Berlín y de Buenos Aires. Y quienes me oyeron cantar, han escuchado melodías absolutamente desconocidas, de gran belleza y con un mensaje original".En Todas las sangres (1964), A. ha conseguido una novela equilibrada y armoniosa, con oleajes en, su estructura, nutrida de personajes extrañamente fuertes, donde se sigue la batalla de dos culturas que se aprecia en la zona andina peruana. No está dividida la acción entre los poseedores y los desposeídos, porque hay muchas otras luchas en el interior de cada cual. El lenguaje y la división de los capítulos obedecen al espíritu de A. que infunde mestizaje a la palabra, no sólo cuando escribe voces quechuas o procedentes de él, sino también cuando construye, con palabras castellanas, frases que sólo obedecen a un tratamiento de la lengua en el Perú o en zonas quechuas similares sudamericanas. Todas las sangres, sin embargo, puede leerse con interés por hombres de todos los continentes, porque está alimentada con dolorosa poesía de universalidad. A. se suicidó el 2 dic. 1969, en Lima. Dejó para su publicación y póstuma una narración titulada El zorro de arriba y el zorro de abajo.A. TAMAYO VARGAS.
BIBL.: A. TAMAYO VARGAS, Literatura peruana, II, 3 ed. Lima 1969, 1109-1117; M. CASTRO ARENAS, La Nueva Novela Peruana, Separata de "Cuadernos Hispanoamericanos", México 1961; A. ESCOBAR, La Narración en el Perú, Lima 1960.
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