Argentina Iv. 1 HIST.
Categoria:
Historia
1. Orígenes. 2. Fundación de Buenos Aires. 3. Argentina y Paraguay. 4. Virreinato del Río de la Plata. 5. Proceso de emancipación. 6. Unionismo y federalismo. 7. Congreso de Santa Fe. 8. Capitalidad de Buenos Aires. 9. Conservadores y radi-cales. 10. Peronismo. 11. Revoluciones posteridres.1. Orígenes. Los orígenes de la historia argentina comienzan, según unos autores, con el viaje de Américo Vespucio (v.), en una nave portuguesa, en 1501. En este tercer viaje, Vespucio tocó Brasil el 17 de agosto y en enero o primera mitad de febrero de 1502 llegó a la altura de un río que, años más tarde, se llamó de La Plata. Vespucio le dio el nombre de río Jordán, y al actual cerro de Montevideo, el de Pináculo de Tentio, o sea, de la Tentación, en recuerdo de las tentaciones que venció Jesucristo. El 15 feb. 1502 reanudó la navegación y anduvo 500 leguas, hasta los 50° de latitud S. Llamó a este lugar Cananor y de aquí navegó hacia el SO, unos 300 Km., hasta los 5211. A unos 100 Km. de la costa, el 3 abr. 1502, se desencadenó una tempestad. Navegó tres días hasta encontrar una tierra, de costa brava, con un frío intenso. Era el 7 abr. 1502. Esta tierra no pudo ser otra que la de las islas Malvinas (v.). Muchos historiadores niegan el viaje de Vespucio. Roberto Levillier ha escrito trabajos fundamentales sobre su realidad. El autor de estas líneas ha demostrado la correlación y recíprocas alusiones de todos los escritos de Vespucio, o sea, la autenticidad de sus cartas. Vespucio no pudo imaginar que en los 52° de latitud S, a unos cientos de kilómetros de la costa, existían unas tierras de aspecto bravo y muy frías, es decir, las islas actualmente llamadas Malvinas. Es indudable que se trata de verdades históricas. A. tiene, por tanto, en Vespucio, a su primer descubridor.Otros autores fijan el comienzo de la historia argentina en el viaje de Juan Díaz de Solís (v.), en 1516. Solís debía dirigirse al Oriente en 1512, por la vía del cabo de Buena Esperanza, pero su viaje fue suspendido. En 1513, Vasco Núñez de Balboa (v.) descubrió el océano que luego se llamó Pacífico y entonces empezó a buscarse un paso que uniese los dos océanos. Portugal encomendó a Cristóbal de Haro y a Nuño Manuel un viaje de exploración a la costa de Brasil. España apresuró entonces la expedición de Solís, con tres naves. Su fin era hallar un paso que uniese el Atlántico con el mar del Sur. Lo que halló, fue, en enero de 1516, el río que Vespucio había llamado Jordán, que’ los indígenas denominaban Paraná Guazú (agua grande como mar) y que la gente de las carabelas empezó a conocer como mar Dulce. Solís lo bautizó con el nombre de Santa María. Estos hechos, como los siguientes, no se discuten.El despensero Martín García murió de muerte natural y fue enterrado en una isla que aún lleva su nombre. Solís y un grupo de españoles desembarcaron en la costa uruguaya y fueron muertos y comidos por los indios antropófagos guaraníes (v. TUPÍ-GUARANÍES) de las islas, que recorrían esos lugares. Los matadores no fueron los charrúas, que no eran antropófagos. La muerte y ceremonia ritual antropofágica fue presenciada por los expedicionarios. La búsqueda del paso interoceánico fue suspendida. Las tres carabelas emprendieron el regreso. En la costa de Brasil naufragó una de ellas y sus tripulantes se salvaron entre los indios.En la costa de Santa Catalina, los españoles oyeron a los indígenas que en el lejano Oeste había una sierra de la plata, un lago donde dormía el Sol, un rey blanco y un imperio de las cuatro partes del mundo. Un portugués, Alejo García, reunió unos miles de indios y se lanzó al descubrimiento de esas maravillas. Atravesó Brasil, Paraguay y el Chaco, y llegó a los contrafuertes andinos donde consiguió grandes trozos de plata. La sierra era el Potosí, el conjunto de minas de plata más rico del mundo; el lago, el Titicaca; el rey blanco, el inca; y el imperio, el Tahuantinsuyo. Alejo García fue muerto en el río Paraguay, pero sus indios fieles llevaron las muestras de plata a la costa de Brasil, donde se hallaban los otros náufragos. Éstos esperaban naves de España para comunicar tan extraordinaria noticia. El camino del E al O había sido abierto y España y Portugal lucharían siglos por su dominio.Carlos V envió a buscar el paso interoceánico al portugués, naturalizado español, Hernando de Magallanes (v.). Éste partió con cinco naves y 265 hombres el 20 sept. 1519. Pasó por el río de Solís, que aún no se llamaba de la Plata, dio al cerro el nombre de Santo Ovidio, más tarde, corrompido en Montevideo, avanzó por la costa patagónica, dominó una sublevación y el 20 oct. 1520 descubrió el estrecho de las Once Mil Vírgenes. El paso interoceánico había sido hallado.Una de las naves de Magallanes se hundió. Otra, la San Antón, mandada por Esteban Gómez, huyó y regresó a España. Durante un tiempo se creyó que se había dirigido al cabo de Buena Esperanza y que en el trayecto había divisado las Malvinas. Últimamente se ha comprobado que remontó la costa patagónica y no pudo ver las Malvinas. El autor de estas líneas ha demostrado que Magallanes envió a buscar la nave huida a La Victoria, capitaneada por el portugués Duarte Barbosa. Esta nave recorrió esos mares durante un mes y en ese tiempo descubrió las Malvinas. No bien llegada a España La Victoria, el 8 sept. 1522, las Malvinas empezaron a figurar en los mapas.La circunnavegación de la tierra por el guipuzcoano Juan Sebastián Elcano (v.) determinó a Carlos V a enviar al Oriente otra expedición al mando del veneciano al servicio de España Sebastián Caboto (v.). Sus cuatro naves partieron de Sanlúcar de Barrameda el 3 abr. 1526 y en noviembre se encontraron con los náufragos de Solís en la costa de Brasil. Entre otros, Melchor Ramírez y Enrique Montes hablaron a Caboto y a sus compañeros de la sierra de la plata y del lago donde dormía el Sol, "e de la alegría que tenía el dicho Enrique Montes, cuando decía aquello e mostrando las dichas cuentas de oro, lloraba... ".Caboto decidió suspender el viaje al Oriente y penetrar en el río de Solís que los náufragos de Brasil llamaban de la Plata, porque conducía a la sierra de la plata. Era el camino de agua que llevaba al imperio del rey blanco, o sea, del inca, aún no descubierto por Pizarro. El 6 abr. 1527 penetró en la boca del río de la Plata y el 9 de junio, en la confluencia del Paraná con el Carcarañá, fundó el fuerte de Sancti Spiritus, la primera población europea en A. Caboto remontó el Paraná hasta el Pilcomayo y Paraguay, pero no se atrevió a avanzar más adelante, en busca de la sierra, por la inmensidad del Chaco (v.). También envió a explorar al capitán Francisco César. Éste y sus hombres, en el norte de la actual A., oyeron hablar de una ciudad, grande y misteriosa. No sabían que se trataba del Cuzco, todavía sin descubrir, y sus relatos dieron origen, más tarde, a la Ciudad de los Césares, buscada durante siglos por toda la cordillera de los Andes. En Sancti Spiritus decía misa Francisco García, portugués, el primer clérigo del río de la Plata. En febrero de 1528 llegó al río de la Plata otro enviado de Carlos V: el navegante Diego García de Moguer. Se unió a Caboto en los intentos de descubrir la sierra; pero en septiembre de 1529 los indios quemaron el fuerte y Caboto y García volvieron a España.Estos hombres y sus expedicionarios divulgaron las noticias alucinantes del río de la Plata, de la sierra toda de plata, del lago donde dormía el Sol y otras maravillas. Empezó una carrera entre España y Portugal para conquistarla. En 1531, Portugal envió a Martín Alfonso de Souza, que no se atrevió a avanzar en el río de la Plata, y el 21 mayo 1534, Carlos V firmó la capitulación para la conquista del río de la Plata con Pedro de Mendoza (v.), natural de Guadix, en la provincia de Granada, hijo ,de Fernando de Mendoza y Constanza de Luján. Su tatarabuelo era íñigo López de Mendoza, poeta, autor de La Vaquera de la Finojosa, de la Comedieta de Ponza y otras obras. El fin de la expedición de Mendoza era conquistar la sierra de la plata. Su gobernación tenía 200 leguas de costa en el océano Pacífico, a continuación de la gobernación de Pizarro, y en el río de la Plata y Paraguay tenía, al E, la línea de Tordesillas, que lo separaba de Portugal, y en el N, ningún límite, pues debía remontar el Paraguay hasta encontrar la sierra.2. Fundación de Buenos Aires. El adelantado Pedro de Mendoza era hombre cultísimo. Llevó, entre otros libros, las obras de Erasmo, el príncipe de los humanistas del Renacimiento, y de Virgilio, el príncipe de los poetas latinos. Lo acompañaron unos 2.000 hombres en 16 naves. Con 61 partió un hermano de S. Teresa, Rodrigo de Cepeda. En el viaje, Juan de Ayolas, uno de sus segundos, acusó de traición a Juan Osorio, un capitán muy querido por la soldadesca. Mendoza cometió el error de no juzgar ni oír a Osorio y hacerlo apuñalar en Río de Janeiro. Esto trajo tristes presagios. Por fin, el 3 feb. 1536, día de S. Blas, que fue declarado patrono de la conquista, Mendoza fundó el fuerte y pueblo de N. S. del Buen Aire, nombre que al poco tiempo se fue transformando en N. S. de los Buenos Aires y, simplemente, Buenos Aires. El lugar de la fundación fue en el Alto de San Pedro, el alto de la barranca, frente al río de la Plata, en la intersección de las actuales calles de Defensa y Humberto I. No es exacto que haya sido fundada en los terrenos anegadizos de la Vuelta de Rocha ni remontando unos kilómetros el Riachuelo. En seguida, Ayolas salió a explorar y el 15 jun. 1536 fundó en el Paraná el fuerte de Corpus Christi. Diego, hermano de Pedro de Mendoza, fue deshecho por los indios en la orilla de un río que, por uno de los conquistadores muertos, se llamó de Luján. El 24 de junio, los indios pampas, querandíes, charrúas y guaraníes del delta sitiaron Buenos Aires y en unas semanas murieron mil hombres, principalmente de hambre. Un poeta, el clérigo Luis de Miranda, el primer poeta del Río de la Plata, contó los horrores de este sitio.Ayolas volvió y Mendoza lo envió al Alto Paraguay, a buscar la sierra de la plata. Ayolas llegó hasta un lugar que llamó Puerto de la Candelaria y emprendió la travesía del Chaco. En Paraguay quedó esperándolo el vizcaíno Domingo Martínez de Irala (v.). Mendoza, inquieto por la suerte de Ayolas, encomendó a Juan de Salazar de Espinosa que fuese a buscarlo. Salazar encontró a Irala, supo que Ayolas había sido muerto al regresar de la sierra de la plata y el 15 ag. 1537 fundó el fuerte de Asunción, actual capital de Paraguay. Cuando llegó a Buenos Aires se enteró que Mendoza había partido a España el 21 abril 1537, enfermo de lúes venéreas, que había traído de Roma, y dejado una serie de cartas. Mucho tiempo después supo que Mendoza murió en el mar, poco antes de llegar a las Canarias.En Buenos Aires quedó, como segundo de Mendoza, Francisco Ruiz Galán. En Asunción, el representante de Mendoza fue Domingo Martínez de Irala, el cual tenía un poder de Ayolas. En 1538 llegó a España el veedor Aloriso Cabrera con una real provisión del 6 sept. 1537 en que establecía el voto obligatorio, libre y secreto para elegir gobernador en caso de que Mendoza no hubiese dejado sucesor. Cabrera se hizo amigo de Irala y se enemistó con Ruiz Galán. Para que éste no tuviese un lugar en donde gobernar, Irala y Cabrera planearon la destrucción de Buenos Aires. Dijeron a los conquistadores que debían reunirse todos en Asunción para estar más cerca de la sierra de la plata, y en junio de 1541 incendiaron la ciudad. No es verdad, por tanto, que los indios hayan destruido Buenos Aires como enseñaban antiguas y erróneas tradiciones.La vida en Paraguay fue un ensayo colonizador único en el mundo. Para emparentar con los indígenas antropófagos los conquistadores se unieron a veinte, treinta y hasta cien mujeres cada uno y tuvieron pronto cientos de hijos. Paraguay recibió el nombre de Paraíso de Mahoma. En 1542 llegó el segundo adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca (v.). Hizo exploraciones en el Chaco, pero el 25 abr. 1544, el pueblo de Asunción, levantado por Irala y Cabrera, lo aprisionó a los gritos de "¡libertad!, ¡libertad!" y, tras un año de cautiverio, lo embarcó rumbo a España. Era la democracia de Paraguay que empezaba a dar sus frutos. En el viaje a España, Cabrera, que iba al mando de la nao, enloqueció por completo. Este loco era el que había decidido la despoblación de Buenos Aires.Irala gobernó patriarcalmente y con mano dura. A tres capitanes que pidieron un repartimiento de tierra los hizo ahorcar. Con siete indígenas tuvo larga descendencia. En 1547 llegó con una expedición a los confines del Chaco. Creía haber alcanzado la sierra de la plata y supo con asombro que ya había sido descubierta y conquistada por los hombres de Pizarro. En 1550 se hizo a la mar Mencía Calderón con un grupo de jóvenes españolas y algunos conquistadores. Llegaron a Paraguay después de largas aventuras y de un encuentro con corsarios franceses. Irala murió el 3 oct. 1556. Mientras los españoles se multiplicaban en Paraguay, en Perú, el virrey envió a explorar las tierras del Sur, en 1543, a Diego de Rojas. Su pequeño ejército de 200 hombres llegó en enero de 1544 a Tucumán, donde murió Rojas y fue sustituido por Francisco de Mendoza. Éste avanzó hasta Córdoba y el río Paraná. El camino del Perú al río de la Plata había sido abierto. Nicolás de Heredia conspiró contra Francisco de Mendoza y lo hizo matar a puñaladas. De regreso en el Perú, Francisco de Carvajal, que se había levantado contra el rey, hizo cortar la cabeza a Heredia.El pacificador del Perú, La Garca (v.), encomendó a Juan Núñez de Prado que fundase una población en Tucumán. Núñez fundó El Barco en 1550. Poco después, un conquistador de Chile, Francisco de Villagra, quiso imponerse sobre Núñez. Éste trasladó El Barco dos veces; pero otro conquistador enviado por Valdivia (v.), Francisco de Aguirre, expulsó a Núñez y trasladó El Barco a orillas del río Dulce y lo llamó Santiago del Estero, la ciudad más antigua del noroeste argentino. Así empezó una siembra de ciudades. Pérez de Zorita fundó tres que no sobrevivieron. Pedro del Castillo fundó Mendoza el 2 mar. 1561. Juan Jofré fundó San Juan el 13 jun. 1562. Diego de Villarroel fundó San Miguel de Tucumán el 31 mayo 1565. Jerónimo Luis de Cabrera fundó Córdoba el 6 jul. 1573. Hernando de Lerma fundó Salta en 1582. Juan Ramírez de Velasco fundó La Rioja en 1591. Francisco de Argañaraz fundó Jujuy en 1593. Luis Jofré de Loaisa fundó San Luis en 1594. En España, fue nombrado gobernador del territorio del río de la Plata, o simplemente Río de la Plata, y Paraguay un valenciano llamado Jaime Rasquín, pero no se hizo cargo de su inmenso territorio.En Perú, Lope García de Castro nombró tercer adelantado del Río de la Plata a Juan Ortiz de Zárate, nacido en la ciudad vizcaína de Orduña. Éste, riquísimo, casó con una princesa incaica y tuvo una hija que llamó Juana. Entre tanto, se sentía en el Perú la necesidad de un puerto en el Río de la Plata. El licenciado Juan de Matienzo escribió muchísimo en favor de la repoblación de Buenos Aires. Ortiz de Zárate fue encargado de repoblar ésta y otras tres ciudades. Llegó a Asunción y murió. En su testamento estableció que debía heredar su título de adelantado quien se casase con su hija Juana. Ésta casó con el licenciado Juan de Torres de Vera y Aragón, el cual encomendó al vizcaíno, nacido en Orduña, Juan de Garay (v.), que volviese a fundar la ciudad de Buenos Aires. Garay es una de las figuras más nobles de la colonización. De niño había vivido en Belandia, por un incendio que destruyó Orduña, y pasó con su tío al Perú. Anduvo por muchas partes y terminó por fundar, el 15 nov. 1573, la ciudad de Santa Fe, y el 11 jun. 1580, la ciudad más grande de habla española y la tercera de América. La ciudad recibió el nombre, en el acta de fundación, de La Trinidad, en el puerto de Buenos Aires. Este nombre prevaleció. La ceremonia se realizó en la actual plaza de Mayo, donde se levantan el antiguo cabildo, la catedral y la casa de gobierno. Garay falleció poco después, matado por los indios, en las proximidades del antiguo fuerte de Caboto llamado Sancti Spiritus. La descendencia de Garay se ha prolongado hasta la actualidad.3. Argentina y Paraguay. El gobernador de Paraguay, criollo de Asunción, Hernando Arias de Saavedra, se hizo famoso por su autoritarismo paternal y por haber sido cinco veces gobernador. Fue hijo de Martín Suárez de Toledo y María de Sanabria. Protegió a los misioneros franciscanos y jesuitas y ayudó grandemente a Torres de Vera y Aragón a fundar la ciudad de Corrientes el 3 abr. 1588. Por ser tan grande la gobernación, propuso que fuese dividida en dos partes. El rey la dividió el 16 dic. 1617. Así empezaron a perfilarse las futuras repúblicas de Paraguay y A. Desde esa fecha Paraguay tuvo sus gobernadores y su historia, y el Río de la Plata, la suya. Una de las últimas poblaciones fundadas en el s. xvii fue Catamarca, el 5 jul. 1683. En el estrecho de Magallanes fracasaron varios intentos de fundar ciudades.La Compañía de Jesús desarrolló sus misiones en las actuales repúblicas de A. y Paraguay. El P. Diego de Torres fundó la provincia jesuítica de Paraguay en 1607.En 42 años, unos pocos misioneros fundaron 48 pueblos. En 1652 había 22 reducciones con más de 43.000 indios. Los misioneros no pasaban de 500. Tuvieron en su contra los ataques de los bandeirantes. (v.) paulistas que salían a las selvas a cazar esclavos. Ellos fueron el comienzo de su ruina. En Asunción, los jesuitas tuvieron una universidad. Además crearon ocho colegios. En 1700, los jesuitas fabricaron tipos de imprenta e imprimieron obras notables por su presentación y sus grabados. En 1720, el tratado firmado por el rey de España con el de Portugal cedió la Colonia del Sacramento, por párte de Portugal, pero España se comprometió a entregar siete pueblos o misiones con más de 29.000 hab. Los indios se negaron a cambiar de tierra y de casa. La guerra guaraní fue uno de los primeros actos de autodeterminación de un pueblo en toda América. El primero fue la revolución de los comuneros paraguayos (v. PARAGUAY in), a comienzos del s. xvirr. Los comuneros sostenían el principio de que el pueblo tiene derecho a elegir y destituir a sus gobernantes. Fueron combatidos por el gobernador de Buenos Aires y los jesuitas. Sus jefes fueron José de Antequera y Fernando Mompox. La Compañía de Jesús fue extinguida en América por resolución de Carlos III en 1767 y anulación posterior del papa Clemente XIV. Años más tarde fueron reinstalados en sus propiedades. El comercio colonial tuvo en un principio sus restricciones por la rivalidad que existía con la ciudad de Lima, pero en 1778 fue libre entre España y las Indias y en 1795 se pudo comerciar libremente con las colonias extranjeras.Los gobernadores del Río de la Plata fueron los siguientes: Diego de Góngora en 1617; Francisco de Céspedes en 1624; Pedro Esteban Dávila en 1629; Mendo de la Cueva y Benavides en 1635; Francisco de Avendaño, Ventura Moxica, Pedro de Rojas, Andrés de Sandoval, Jerónimo Luis de Cabrera, nieto, y Jacinto de Láriz: todos en pocos años. En 1650 le sucedió Pedro Baigorri Ruiz. En 1660 llegó Alonso Mercado y Villacorta. Tres años después, José Martínez de Salazar instaló la primera Real Audiencia. En 1674 empezó a gobernar Andrés de Robles. José de Garro, nombrado en 1678, combatió a los portugueses que habían fundado la Colonia del Sacramento, en la costa uruguaya, frente a Buenos Aires, para practicar el contrabando. En 1682 gobernó José de Herrera; y en 1691, Agustín de Robles. En 1700 entró Manuel de Prado Maldonado. Dos años después apareció Alonso Juan de Valdés e Inclán. Destruyó la Colonia del Sacramento en 1705. Le sucedió Manuel de Velasco y Tejada. Alonso Arce gobernó en 1712. Fueron luego gobernadores, por poco tiempo, José Bermúdez de Castro, Baltasar García Ros, Manuel del Barranco y Bruno Mauricio de Zabala. Éste dio comienzo a la ciudad de Montevideo en 1728 y combatió a los comuneros del Paraguay. En 1734 gobernó Miguel de Salcedo, que volvió a recuperar la Colonia. En 1724 llegó Domingo Ortiz de Rosas; en 1745, José de Andoanegui; en 1755, Pedro de Cevallos, que también recuperó la Colonia. Francisco de Paula Bucareli tuvo que cumplir la orden de Carlos III de expulsar a los jesuitas. En 1770 combatió a los ingleses que habían ocupado las Malvinas. Le sucedió el mexicano Juan José de Vértiz y Salcedo, último gobernador del Río de la Plata. Su gobierno fue excelente. Detuvo a los portugueses, fundó escuelas y el teatro La Ranchería. El 19 abr. 1777 entregó el mando al primer virrey Pedro de Cevallos.4. Virreinato del Río de la Plata. El virreinato del Río de la Plata fue el cuarto en América después de los de México, Perú y Nueva Granada. Fue creado por Carlos III para organizar las fuerzas militares y la administración general y oponer una resistencia a los avances de los portugueses y a posibles desembarcos ingleses en el estrecho de Magallanes y en la Patagonia. Se fundó el mismo año de la independencia de los Estados Unidos. Pedro de Cevallos trajo unas 19.000 personas en 115 buques. El 21 abr. 1776 llegó a Montevideo. Un mes después asaltó la Colonia y a los tres días la rindió. Portugal dejó de dominar para siempre en el Plata. En octubre de 1777 fue sustituido por el antiguo gobernador Juan José de Vértiz y Salcedo.En 1782, la Real Ordenanza de Intendentes dividió el virreinato en ocho intendencias (Buenos Aires, Córdoba, Salta, Potosí, Charcas, La Paz, Cochabamba y Paraguay) y cuatro gobiernos militares (Mojos, Chiquitos, Misiones y Montevideo). El gobierno- del virrey Vértiz fue el más brillante de todos. En 1784 le sucedió el marqués de Loreto. En 1789 llegó Nicolás de Arredondo. En 1795 gobernó Pedro Melo de Portugal. En 1797 llegó Antonio Olaguer Feliú. En 1799 desembarcó Gabriel de Avilés. En su tiempo empezó a aparecer el primer periódico de la A., el Telégralo Mercantil, dirigido por Francisco Cabello y Mesa, coronel y escritor. En 1801 gobernó Joaquín del Pino. A su muerte le sucedió, en 1804, el marqués de Sobremonte, tristemente famoso por no haber sabido oponerse con éxito a las invasiones inglesas de 1806 y 1807. España, unida a Francia por el pacto de familia (v.), se halló en guerra con Gran Bretaña a comienzos del s. XIX. Una expedición inglesa mandada por el comodoro sir Home Popham conquistó la ciudad de El Cabo, en Sudáfrica, y se dirigió luego al Río de la Plata, a donde llegó el 8 jun. 1806. El virrey Rafael de Sobremonte, ya avisado por el Gobierno español, no tomó precauciones ni supo hacer frente al ataque. Los ingleses, en número de 1.565, desembarcaron en Quilmes y el 26 jun. 1806 entraron en Buenos Aires. El pueblo, por temor, los recibió con muestras aparentes de alegría y el virrey huyó a Córdoba con su familia.El jefe del apostadero de la Ensenada, el francés al servicio de España, Santiago Liniers, se fue a Montevideo a pedir hombres al gobernador Pascual Ruiz Huidobro para reconquistar Buenos Aires. El alcalde de primer voto, Martín de Alzaga, fue el jefe que hizo posible la reconquista. Era el más rico comerciante de la ciudad. Organizó un ejército de un millar de hombres y preparó a muchos vecinos para un ataque conjunto. Liniers llegó del Uruguay con 933 hombres. El 12 ag. 1806, las fuerzas unidas de Liniers y de Alzaga y todo el pueblo de Buenos Aires atacaron a los ingleses, encerrados en el fuerte, y los hicieron rendir. Fue una de las más grandes derrotas que sufrió Inglaterra. Mientras se preparaba la reconquista, Alzaga y sus segundos -vascos, catalanes y criollos- forjaron planes de independencia absoluta del virreinato. Por esta razón muchos historiadores argentinos consideran hoy a Alzaga el precursor de la independencia argentina. La documentación es abrumadora. Al mismo tiempo, el 14 de agosto, el pueblo de Buenos Aires, en un cabildo abierto, quitó el mando de las armas a Sobremonte y se lo dio a Liniers. Fue un acto de autodeterminación que tenía sus antecedentes en los ideales políticos de los comuneros paraguayos de comienzos del s. XVIII y en la real provisión de Carlos V que autorizaba al pueblo de Buenos Aires a elegir sus propias autoridades. Simultáneamente, aparecieron los traidores a la patria: unos nativos que ofrecieron al general William Carr Beresford, jefe de las fuerzas inglesas, las tierras americanas para que Inglaterra las gobernase como un protectorado.La segunda invasión inglesa comenzó el 12 oct. 1806 con el desembarco, en la costa de Uruguay, del teniente coronel Backhouse. Poco después llegaron los brigadieres Achmuty y Crauford. El jefe de los 14.200 hombres fue el teniente general John Whitelocke. Los ingleses tomaron por asalto Montevideo el 3 feb. 1807. El 28 de junio desembarcaron al sur de Buenos Aires 8.000 hombres. La vanguardia del brigadiez Gower derrotó en los arrabales de la ciudad a Liniers, pero cuando quiso entrar en la ciudad lo esperaba la resistencia preparada por Martín de Alzaga. Todas las fuerzas inglesas fracasaron en sus intentos de dominar Buenos Aires. Alzaga fue el héroe indiscutido de la defensa. Tuvieron que rendirse y firmar la entrega de Montevideo. Sin este triunfo de Alzaga, el Río de la Plata sería inglés o, cuando menos, habría en Montevideo otro Gibraltar.5. Proceso de emancipación. Los ideales de independencia absoluta del virreinato del grupo de Alzaga siguieron desarrollándose. Al mismo tiempo, el pueblo suspendió en un cabildo abierto a Sobremonte como virrey y nombró a Liniers. La voluntad popular seguía imponiéndose. En noviembre de 1807, la familia real de Portugal se trasladó a Brasil. El regente D. Pedro manifestó sus deseos de dominar en el Río de la Plata. En 1808 se supo el motín de Aranjuez (v.), en que el Príncipe de la Paz fue destituido, y, poco después, Buenos Aires y el resto de América se estremecieron con la revolución del 2 de mayo. Inglaterra, de enemiga, se había transformado en aliada poderosa. Napoleón fue el gran traidor. La infanta Carlota Joaquina, hermana de Fernando VII, hacía propaganda desde Río de Janeiro para ser reconocida reina de la América española. En Buenos Aires se formó un partido afrancesado, otro anglófilo, otro carlotista y otro que esperaba la independencia como un resultado lógico, si Fernando VII (v.) no recuperaba el trono. Alzaga organizó una revolución el 1 en. 1809 para instalar una junta en Buenos Aires, como las de España, y declarar la independencia. Fue derrotado por Cornelio de Saavedra, criollo, enemigo de las Juntas, que sostuvo a Liniers. El nuevo virrey, Baltasar Hidalgo de Cisneros, traía en sus instrucciones secretas la orden de establecer el comercio libre con Inglaterra. En Buenos Aires no era deseado el comercio libre. Entonces pidió opiniones favorables a diversas instituciones y personas. El Dr. Mariano Moreno (v.) escribió una Representación de los hacendados en favor de las ideas del virrey.Mientras tanto, llegaban noticias estremecedoras de los avances de los franceses en España. Las que se conocieron a primeros de mayo de 1810 determinaron a Cisneros a convocar al pueblo en un cabildo abierto para resolver qué debía hacerse. En el Alto Perú, Pedro Domingo Murillo había hecho una revolución en Chuquisaca el 25 mayo 1809 e instalado una junta en La Paz el 16 de julio, pero el virrey del Perú lo había hecho aprisionar y ejecutar por el criollo José Manuel de Goyeneche. Representantes de Juntas españolas habían dado a conocer las órdenes que traían de crear una junta en Buenos Aires. El partido de Alzaga era el que sostenía la idea de una junta. El cabildo llevó a cabo la invitación del virrey y convocó al pueblo en un cabildo abierto el 22 mayo 1810. Asistieron unas 250 personas de las 500 invitadas. El primero en hablar fue el obispo de Buenos Aires, Benito de la Lue y Riego. Opinó que había que esperar nuevas noticias y que, entre tanto, el virrey siguiese en su puesto con dos asociados. El segundo en hablar fue otro español: el teniente general Pascual Ruiz Huidobro. Sostuvo que el virrey debía cesar en el mando y que el cabildo designase un nuevo gobierno. Esta idea fue la que obtuvo mayores votos y el cabildo nombró una junta presidida por el ex virrey Cisneros, que había pasado a ser un simple particular.En la noche del 24 al 25 de mayo, el partido de Alzaga obró en contra del ex virrey y el día 25 el pueblo pidió en la plaza principal, al cabildo, que nombrase una nueva junta, cuya lista estaba encabezada por el comandante Cornelio de Saavedra, antiguo enemigo de las Juntas, que había cambiado de parecer. Uno de los secretarios era el Dr. Mariano Moreno, hombre de gran talento, futuro director y redactor de la Gaceta de Buenos Ayres: la Biblia de los argentinos por sus ideas democráticas y constitucionales. El 25 de mayo fue el día del nacimiento político y realmente independiente de A., en que se estableció el gobierno del pueblo, la democracia y el auténtico nacionalismo que exigía un Congreso, una Constitución y ser lo que siempre se había sido: hispanoamericanos y no franceses, ingleses o portugueses, como pretendían otros grupos políticos.Una vez instalada la segunda Junta del 25 de mayo, comenzaron las rivalidades entre los partidarios de Saavedra y los de Moreno. Al mismo tiempo, se supo que en Cádiz se había creado un Consejo de Regencia que pretendía gobernar sobre toda América. Montevideo, Asunción, Alto Perú, Perú y Chile reconocieron al Consejo. Lo mismo sucedió en Venezuela. En Caracas se creó una junta, y otras ciudades obedecieron al Consejo. Surgió la guerra civil entre juntistas y consejistas. Liniers, en Córdoba, se rebeló en favor del Consejo y fue fusilado. Buenos Aires envió ejércitos a Montevideo, a la Asunción y al Alto Perú. Belgrano (v.) y Castelli fueron derrotados en Paraguay y en el Alto Perú. Montevideo terminó, años más tarde, por rendirse a Carlos de Alvear (v.). En Buenos Aires, revoluciones locales hacían cambiar los Gobiernos. Moreno fue envenenado en su viaje a Inglaterra; Saavedra, destituido y desterrado; Alzaga, acusado de conspirar, fusilado. En 1813 se realizó una Asamblea que aprobó muchas de las resoluciones adoptadas en Cádiz en 1812, separó la Iglesia del Estado y tomó otras resoluciones de carácter democrático y liberal, pero no declaró la independencia. Belgrano, en el fuerte del Rosario, pidió al Gobierno que le indicase qué colores debía tener la escarapela de sus soldados. El Gobierno le indicó el blanco y el celeste: los colores de la banda de Carlos IV y su familia. Con ellos hizo la escarapela y la bandera argentina que enarboló por vez primera el 27 feb. 1812. Era una batidera con los colores perpendiculares. La actual bandera argentina se vio en Buenos Aires a primeros de junio de 1812, en el teatro.El 9 mar. 1812 llegó a Buenos Aires el teniente coronel José de San Martín (v.) con otros militares que empezaron a conspirar y derribaron el triunvirato el 8 oct. 1812. Poco antes, el 24 de septiembre, Belgrano había vencido al criollo absolutista Pío Tristán en la batalla de Tucumán y volvió a derrotarlo en Salta el 20 feb. 1813. El 9 die. 1814, el director supremo Gervasio Antonio de Poasadas y el secretario Nicolás de Herrera encomendaron a Manuel Belgrano y a Bernardino Rivadavia que se dirigiesen a Londres y, en compañía de Manuel de Sarratea, pasasen a España a exponer "ante la persona del rey las más reverentes súplicas para que se digne dar una mirada generosa sobre estos inocentes y desgraciados pueblos que de otro modo quedarán sumergidos en los horrores de una guerra interminable y sangrienta". Era el cumplimiento de los juramentos de mayo, hechos por los miembros de la Primera y de la Segunda Junta y que algunos historiadores de otras épocas supusieron fingidos. Se temía la llegada de la expedición de 20.000 hombres que se preparaba en Cádiz. Alvear no vaciló en pedir la protección de Gran Bretaña y, luego, suplicar al rey de España que lo perdonase. Fernando VII y Carlos IV no aceptaron la propuesta de nombrar un rey para América o el Río de la Plata con un Congreso y una Constitución: única condición que exigían los suplicantes. Entonces Belgrano volvió a Buenos Aires e hizo saber a los diputados reunidos en Tucumán que el rey de España no accedía a ninguna reforma liberal. Los diputados, por consejo de San Martín y Belgrano, declararon la independencia de las Provincias Unidas de América del Sur el 9 de jul. 1816. Fue la independencia de toda la América española. En fechas posteriores, se declararon independientes los países que se iban libertando. América independiente nació de la libertad y por la libertad, para tener un gobierno democrático y constitucional. Éste es el verdadero nacionalismo americano y argentino. Simultáneamente, los diputados y el pueblo eran de ideas monárquicas constitucionales.ENRIQUE DE GANDÍA.
BIBL.: J. B. LAFONT, Historia de la Constitución argentina: colonia, revolución, independencia, Buenos Aires 1935; J. L. ROMERO, Las ideas políticas en la Argentina, México-Buenos Aires 1946; R. LEVENE, Argentina desde la constitución nacional hasta nuestros días, en Historia de, América, X, Buenos Aires 1947; V. GUERRERO, Alem, Buenos Aires’ 1951; E. PALACIOS, Historia de la Argentina, 1515-1938, Buenqs Aires 1954; V. D. SIERRA, Historia. de la Argentina, Buenos Aires 1956-57; G. G. LEVENE, Historia argentina. Panorama costumbrista y social desde la conquista hasta nuestros días, Buenos Aires 1964; E. DE GANDÍA, Historia de las ideas políticas en la Argentina, Buenos Aires 1966.
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