Argentina II GEOG.
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Geografía
3. Rasgos humanos. A. es, en cuanto a superficie, el segundo país latinoamericano y el. -tercero en relación a la población. Sus 27.022.531 hab. (1979) son, casi en su totalidad de origen europeo. La población indígena actual es insignificante y la mayoría de las tribus desaparecieron a fines del s. xix. La inmigración, proveniente casi exclusivamente de Europa, ha contribuido de manera categórica en el desarrollo demográfico y económico de este país. Esta población acentúa cada vez más la tendencia a concentrarse en las ciudades y en la zona del Litoral. Buenos Aires (v.) es una monstruosa aglomeración que reúne la más alta proporción de habitantes del país.A. La población prehispánica. La población indígena actual se calcula en 20-30.000 individuos que viven con preferencia en el Chaco, Formosa y en Chubut. A la llegada de los españoles, éstos encontraron un país caracterizado por la extensión de sus paisajes y por la débil ocupación de esos territorios. Esta población indígena vivía en núcleos aislados e incluso habitaban una misma región sin mezclarse. De estos grupos los más evolucionados, en cuanto a su civilización material, política y administrativa, eran los diaguitas (v.), indígenas del noroeste, que habían recibido la influencia de los incas. Nada semejante se encontraba en el resto del país. Sólo tribus de cazadores y pescadores. En la actualidad, además del castellano, se habla la lengua guaraní (v.) en la Mesopotamia argentina; el quechua (v.) sobrevive en el Chaco Oriental, y el araucano (v.) en la zona de Neuquén. Estos reductos son de escasa importancia y representan los últimos testimonios de pueblos que fueron totalmente modificados en su número y en su cultura al entrar en contacto pacífico o belicoso con los ocupantes europeos.B. Aportes de la inmigración. A. se nutrió hasta hace algunos decenios de un importante flujo inmigratorio. Los pioneros llegados desde Europa en busca de tierras fáciles de trabajar, encontraron en las amplias llanuras de la Pampa un terreno de selección. Entre 1857, fecha en que la construcción de la primera línea férrea abre la ocupación de la Pampa, y mediados del s. xx, llegaron a la A. más de 10.000.000 de inmigrantes definitivos o temporales. Entre 1857 y 1933 desembarcaron en Buenos Aires 6.829.000 inmigrantes, de los cuales un 50% permaneció definitivamente en el país. Esta inmigración tuvo épocas de apogeo (1887-91, 1904-14; 1922-27) durante las cuales los excedentes anuales fueron superiores a 100.000 personas. Por el contrario, el periodo de la I Guerra mundial dejó saldos negativos que oscilaron entre 10 y 60.000 personas por año. Entre 1952 y 1960 se han registrado 100.000 llegadas, lo que equivale a 12.000 emigrantes por año aproximadamente. El valor neto de la inmigración, deducidos los que abandonan el país, representan el 50% de esta cifra. Esto demuestra que el aporte extranjero tiende a disminuir porcentualmente como elemento de empuje en el crecimiento demográfico argentino. El censo de 1914 registra un 30% (2.358.000 hab.) en la población argentina. En 1947 este porcentaje había disminuido a la mitad 15,3% (2.435.900 habitantes) y en 1960 a 14,2% (2.850.000 hab.). La inmigración argentina está basada en sus cuatro quintas partes en hombres de raza blanca, provenientes del continente europeo. Los italianos y los españoles poseen las cifras de mayor importancia entre los inmigrantes. En cuotas mucho más reducidas han ingresado franceses, ingleses, alemanes, rusos, búlgaros, griegos, rumanos y yugoslavos. La importancia de estos aportes explica en gran parte el ritmo del crecimiento demográfico argentino durante un siglo. La población se ha doblado entre cada censo; 1.737.000 hab. (1869), 3.955.000 hab. (1895), 7.885.000 (1914), 15.894.000 (1947). A partir de entonces y hasta el curso de 1960, la población aumentó en 4.000.000, es decir, en un 20%.C. Población actual. Desde mediados del s. xx la población argentina crece gracias al vigor del empuje demográfico interno. Influyen en este crecimiento la alta tasa de natalidad (22,7%o en 1973) y el retroceso de la mortalidad infantil (57,7%o en 1970). La tasa de decesos se mantiene relativamente estable desde 1947 (9,9%, 1947; 8,391oo, 1964; 9,41oo, 1970).a. Crecimiento demográfico. A pesar del elevado índice de nacimientos, la natalidad argentina presenta desde principios de este siglo una tendencia al decrecimiento: 38,3%o en 1910; 24,10% en 1954; 22,7%o en 1973. Este decrecimiento se explica en gran parte por la influencia del flujo de inmigrantes. La inmigración aportó a la República A. una población adulta que al envejecer produce dos efectos negativos: hace disminuir la tasa de natalidad y aumenta la tasa de mortalidad. Las áreas que presentan los más altos índices de natalidad son las menos evolucionadas en el sentido económico y las que tienen mayor población rural. Las provincias andinas y tropicales del N argentino evocan la demografía galopante de los países subdesarrollados del mundo tropical: Jujuy y Salta, 45°a. Distribución regional de los cultivos. A. es el quinto productor mundial de cereales (17.000.000 t., 1965). Estos cereales, especialmente trigo y maíz, se cultivan en rotación con la alfalfa y el lino. Aunque las posibilidades agrícolas tienen una amplia gama, que va desde las zonas tropicales del norte hasta las estepas frías de la Patagonia, la casi totalidad de la producción se obtiene de la Pampa húmeda y seca, es decir, en una superficie aproximada de 55.000.000 Ha. Los oasis irrigados de Mendoza y San Juan son áreas especializadas en frutas y viñas. Allí se concentra el 85% de las plantaciones de vid del país (267.000 Ha., 1965) y la totalidad de la producción vitivinícola (18.270.000 Hl. de vino, 1965). De igual manera, estos oasis producen un gran porcentaje de cítricos (5.210.000 q. de naranjas y mandarinas, 700.000 q. de limones, 720.000 q. de pomelos, 1965). Las provincias septentrionales se especializan, en cambio, en la producción de tipo tropical: el 80% de la producción argentina de caña de azúcar (250.000 Ha. y 13.000.000 q., 1965) provienen de la provincia de Tucumán, lo restante de Jujuy, Salta, Chaco y Santa Fe. El algodón (534.000 Ha., 2.670.000 q. sembradas, 1.380.000 q. de fibra, 1965) se cosecha en el Chaco, Formosa, Santiago del Estero, Santa Fe y Corrientes. La Patagonia, en el sur, se encuentra fuera de las zonas de cultivo y se dedica de preferencia a la ganadería lanar extensiva.
b. Ocupación de la tierra. El sector pampeano se caracteriza también por su estructura agraria, donde domina el latifundio. Esta estructura agraria es, en parte, la herencia de las mercedes de tierras efectuadas durante la Colonia y, de otro, la resultante de un original estilo de ocupación moderno y fulminante, que involucra en particular la llamada Pampa seca. En 1870 la ocupación humana sólo comprometía la periferia de la Pampa. Diez años más tarde todo el sector interior, hasta el límite de una circunferencia de 700 Km. de radio, con centro en Buenos Aires, había sido conquistada por la vía militar.c. Producción. En 1965 se plantaron con trigo 4.214.000 hectáreas que produjeron 54.000.000 q. La extensión de la superficie plantada de este cereal se ha ido reduciendo paulatinamente en los últimos 35 años. La de 1965 representa menos del 50% de aquella sembrada en 1929, que alcanzó a 9.219.000 Ha. Sin embargo, la producción permanece más o menos estable. En .el mismo año (1965) 3.062.000 Ha. sembradas de maíz rindieron 70.400.000 q. de granos. 1.000.000 Ha. de lino produjeron 5.700.000 q. de aceite. A. es además un importante productor de otros granos como avena, cebada y centeno, que adicionadas representan una producción de 11.290.000 q. Sin embargo, estas cifras de suyo impresionantes, corresponden a un año particularmente negativo. Factores climáticos adversos hicieron disminuir de manera excepcional la producción agrícola con relación a los años anteriores. Así, p. ej., el volumen físico de la producción agrícola sufre entre 1964 y 1965 un deterioro global de 13,8°10. Los cereales y las oleaginosas merman en 53.000.000 q. El trigo y los cereales forrajeros en 70.000.000 de q. Sólo el maíz, el mijo y el girasol superan los volúmenes de producción de la campaña agrícola precedente. El maíz registra una mejoría de 28%. El descenso de la producción se explica también por la disminución de la superficie sembrada; la de cereales y oleaginosas fue inferior en 4% al año anterior. En el caso del trigo este descenso es del 15% (1.000.000 Ha. menos), lo que, unido a las adversas condiciones meteorológicas, provocó la considerable caída de la producción en un 30% (112.600.000 q., 1964; 54.000.000 q., 1965). En lo que respecta a las frutas, la disminución llega al 7,7% a causa de una menor producción de duraznos y manzanas que no alcanzan a compensar la mayor producción de cítricos y de uva de mesa.B. Silvicultura. Si bien la superficie forestal de A. ocupa el 38,8% de la superficie. total, las comunidades arbóreas densas y económicamente explotables son mucho más reducidas. Son las poblaciones de araucarias en el nordeste de Misiones, el monte de quebracho colorado del Chaco y los bosques de la cordillera andina de Neuquén y Chubut, en Patagonia. En la selva de Misiones, la explotación de araucarias o Pino Paraná (Araucaria angustifolia), destinada a la fabricación de papel, prolonga hacia el S los obrajes brasileños. Otras especies maderables son el incienso (Myrocarpus frondosis), el cedro (Cedrula tubiflora), el guatumbú (Balfourodendron riedelianum), el palo de rosa (Aspidosperma polyneuron), etcétera. En el monte chaqueño la especie más explotada es el quebracho colorado (Schinopsis balansae) 1.193.000 q., 1965, consideradas las producciones del Chaco, Formosa y Santa Fe. La región santiagueña ocupa una posición marginal con respecto al bosque chaqueño. El quebracho santiagueño (Schinopsis lorentzzi) y el palo santo (Bulnesia sarmiento¡) son, junto al algarrobo (Prosopis alba), las especies más apreciadas. Su importancia económica es sólo local. En el bosque patagónico, el pehuén (Araucaria araucana) y el alerce (Fitzroya cupreso¡des) son las especies más explotadas. Sin embargo, la dificultad de acceso, la lejanía de los centros de consumo y, en cierto modo, los valores reducidos de las reservas, impiden una labor más intensa. Independientemente de su variedad, el rubro forestal tiene sólo una modesta importancia en la economía de A. La mayor parte de la producción (10.957.000 m3, 1965) está dedicada a servir de combustible. Sólo un 20% se destina a otros usos. La notable deficiencia en maderas blandas obliga a importarlas. Esto ha impulsado a los organismos especializados en Silvicultura a propiciar una política de reforestación que cubría aproximadamente 200.000 Ha. a principios de la década de los 60.C. Pesca. Seguramente por ser A. un país de un marcado hábito carnívoro, el consumo de pescado y la pesca poseen una muy reducida importancia. En 1965 se desembarcaron sólo 205.200 t. de productos de mar, cifra tres veces superior a la de 1960, pero que está lejos de presentar un elemento de importancia en la economía y en la dieta alimenticia argentinas.D. Ganadería. 46.709.000 cabezas de bovinos (1965) pacen sobre 95.000.000 Ha. cercadas de la Pampa argentina. La ganadería de ovejas, que reúne un número muy cercano al de los bovinos (46.100.000 cabezas, 1965), constituye la ocupación esencial de la Patagonia y también de un sector marginal pampeano. A. posee, además, 3.760.000 mulares, 300.000 asnos y 100.000 caprinos (1965). Esta masa considerable de ganado tiene su origen en la liberación de un reducido número de ejemplares que se realizó, a mediados del s. xvi en la Pampa Argentina, de igual modo como se hizo en la Pampa ondulada del Uruguay. Estos animales, liberados en una amplia y rica pradera, se multiplicaron rápidamente. Las manadas así desarrolladas constituyeron la primera forma de explotación de la Pampa. En los s. XVII y XVIII, se desarrollaron las vaquerías, es decir, la caza del ganado cerril con el objeto de aprovechar el cuero, que era exportado a Europa. La carne, sin valor comercial, era simplemente abandonada. Favorecía esta forma de explotación la existencia de una propiedad agraria muy elemental. Las primeras propiedades agrarias, por su extensión y por el carácter mismo de la topografía, tuvieron durante mucho tiempo límites imprecisos, marcados apenas por algunos accidentes del terreno. Sobre ellas el ganado bagual se desplazaba libremente, disperso en toda la región.a. Comienzo de la comercialización. En la segunda mitad del s. XVIII y hasta fines del mismo, la elaboración del tasajo en los saladeros permitió conservar la carne y comercializarla en el sector del Caribe y en Brasil. La carne se unía así al cuero como producto de exportación. Pronto la demanda de carne se hizo superior a estos dos artículos y la ganadería de ovinos tomó un importante incremento en la Pampa. En el último cuarto del s. xix estas llanuras herbáceas eran dominio casi absoluto del ganado menor. Este incremento fue posible gracias a la introducción de dos elementos que revolucionaron la explotación ganadera: el alambre, que permitía la selección del ganado; y la conservación de la carne mediante la frigorización. Los barcos frigoríficos y las necesidades británicas se complementaron para impulsar también la exportación de carne de vacuno. Pero los consumidores ingleses rechazaron la carne de ganado criollo. Los ganaderos se vieroü obligados a renovar los pastos mediante la introducción de variedades europeas, presionados por la necesidad de vender. Involuntariamente se transformaron en agricultores. La mano de obra requerida por la agricultura fue provista por la inmigración italiana, y los capitales ingleses permitieron trazar en pocos años una compleja red de ferrocarriles que drenaban cereales y carne hacia Buenos Aires, Bahía Blanca y Rosario. Las primeras fábricas frigoríficas se instalaron en Buenos Aires en 1900, y luego se extendieron a lo largo del Río de la Plata.b. Evolución en el s. XX. La crisis mundial de 1930-34 afectó a la A. como a todos los productores que proveían de materias primas a Europa y América del Norte. Al término de la II Guerra mundial el total del ganado argentino había descendido a una cifra cercana a 40.000.000 de cabezas de vacunos. Luego de una breve recuperación (45.940.000 vacunos, 1956), una segunda crisis (1958) y la gran sequía de 1962-63 hicieron retroceder el monto del ganado a un nivel cercano al de la posguerra. Con posterioridad, se hizo necesaria una drástica política de racionamiento (días sin carne) para acercarse a la cifra de 1956. El consumo de carne per cápita descendió de 95 Kg. (1956-58) a 75 Kg. (1962-64). Con 49.709.000 cabezas de vacuno (1965) A. se sitúa como el sexto productor de carne mundial. Los dos tercios de este ganado bovino se dedican a la producción de carne. Predominan las razas Shortom, Hereford y Aberdeen angus.Los ovinos, actividad fundamental de la Patagonia, se crían también en las llanuras herbáceas de Buenos Aires, como ganado destinado a la carne, más que a la esquila. La proximidad de los frigoríficos de Buenos Aires permitió que en el sudeste de la capital algunos sectores, que no pudieron adaptarse a la actividad cerealera, se dedicasen con buen éxito a la ganadería de ovinos para beneficio. Al N del sector maicero, al S de la Mesopotamia (Entre Ríos) y en las márgenes secas de la Pampa, hacia el O y el S, la lana es el producto principal. La Pampa concentra la mitad del ganado nacional y la provincia de Buenos Aires, un tercio.La producción lechera fue en 1965 de 4.672.000 t. La producción de carne alcanzó un total de 2.410.000 t. (1965). El beneficio comprometió entre 4.200.000 y 4.500.000 cabezas de animales, mientras que el crecimiento con relación a 1964 alcanzó a 5.500.000-6.000.000. La producción de lana fue de 1.860.000 q., de los cuales 1.027.000 q. fueron de lana lavada (1965).E. Industria extractiva. A diferencia de Chile y Perú, A. carece de tradición minera. Los yacimientos se encuentran concentrados en las provincias andinas del noroeste. La Patagonia provee lo esencial del petróleo argentino por medio de sus importantes yacimientos de Comodoro Rivadavia (Chubut) y Plaza Huincul (Neuquén) y la totalidad del carbón que se extrae en las minas de Río Turbio (Santa Cruz). En conjunto, la industria extractiva participa en ínfima proporción (1,07%, 1960) en la producción bruta nacional y emplea una pequeña cantidad de mano de obra. Retardan el desarrollo de la minería argentina su posición tan alejada de los centros de transformación, y la dificultad de su explotación, representada por su topografía y su altura. Estas circunstancias negativas exigen, para hacerla rentable, una intensiva explotación mecanizada, que reduzca al mínimo la mano de obra. Los únicos grupos que reúnen estas características pertenecen a capitales extranjeros: Aguilar, filial de la National Joseph Lead Co. (EE. UU.), que explota los yacimientos de plomo y cinc de Jujuy. Sominar, relacionado con la William Química, que extrae wolframio y bismuto de la provincia de San Luis y azufre del volcán Overo (4.700 m. de altitud), provincia de Mendoza. La producción de cinc alcanzó en 1965, 30.000 t., la de azufre 22.000 t., la de plomo 30.500 t. Otros minerales que se extraen en cantidad modesta son el estaño (1..030 t. Zapla, provincia de Jujuy), plata (60.500 kg.), manganeso (12.300 t.). Párrafo aparte merecen el petróleo, el hierro y el carbón.a. El petróleo. Fue descubierto en Comodoro Rivadavia casualmente en 1907. El presidente Dr. Figueroa Alcorta reservó los derechos para el Estado en una extensión de 5.000 Ha. Su historia posterior es, a la vez, compleja y original. En 1922. el presidente Irigoyen creó la Dirección de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) como una repartición que tiene por función la de asumir responsabilidad de todo lo referente a los yacimientos petrolíferos del Estado. Al mismo tiempo se ampliaban las reservas a extensas zonas de Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Salta y Mendoza. En 1966, la producción petrolífera argentina llegó a 16.660.000 m3, de los cuales 11.242.000 m3 por compañías privadas. La producción de gas natural alcanzó 4.264.000 m3 (1965). Las mayores cuotas de petróleo provienen de las provincias patagónicas, de los viejos campos, que se organizan en torno a la bahía de Comodoro Rivadavia, de Santa Cruz (Cerro Redondo) y de Tierra del Fuego (Río Grande). En el contacto de la meseta patagónica con la Pampa se encuentran los campos petrolíferos de Neuquén (Plaza Huincul). Más al norte, la provincia de Mendoza concentra los yacimientos de San Rafael, Perdriel, Tupungato y Barrancas. Por último, al noroeste, en la provincia de Salta, los yacimientos de Campo Durán. Todos estos núcleos se unen con Buenos Aires por medio de gasoductos y oleoductos. Entre los primeros: Comodoro Rivadavia-Llavallol (1.604 Km.); Plaza Huincul-Neuquén-General Conessa; y Pico Truncado-Buenos Aires (1.710 Km.). Entre los segundos: Campo Durán-San Lorenzo (1.483 kilómetros); Plaza Huincul-Bahía Blanca; Mendoza-La Plata. Buenos Aires aparece así como un centro de consumo casi exclusivo de la energía producida en el país. En el Litoral también se concentran varias refinerías (La Plata, Quilmes, Campana, Dock Sud, San Lorenzo) por las facilidades que representan el transporte marítimo y la presencia de los oleoductos recién mencionados. Debido a la demanda creciente de petróleo bruto y derivados, que impone la acelerada industrialización del país, la producción nacional no alcanza a cubrir las necesidades. El consumo en 1966 se estima en 21.600.000 m3, cifra que dejaría un déficit de 5.000.000 m3 de bruto y productos derivados. La importancia en estos rubros representó en 1965 un valor de 114.000.000 US$, es decir, el 10% del valor total de las importaciones.b. El hierro. La producción argentina alcanzó en 1965 a 663.000 t. de fundición y 1.347.000 t. de acero, producidas en las fundiciones de Palpelé, San Nicolás y Renallo. Los principales yacimientos que se explotan en la actualidad son los de Zapla (Jujuy). En estudio se encuentra la explotación de los yacimientos de Sierra Grande, en el norte de la Patagonia. Estos pertenecen a la Compañía Minera y Siderúrgica Patagonia Sierra Grande, S. A. (MISIPE, S. A.). Las reservas de Sierra Grande alcanzan aproximadamente a 50.000.000 t. y las reservas posibles a 200.000.000 t. Sin embargo, las perspectivas de producción no permitirán cubrir, sino parcialmente, las necesidades de consumo interno y A. debe importar mineral de hierro.c. El carbón. Se extrae en su totalidad del yacimiento de Río Turbio, situado a 260 Km. del Atlántico, en los contrafuertes de los Andes Patagónicos. Su producción fue de 374.000 t. (1965). Comparado con la actividad agropecuaria el balance minero no es favorable y señala una debilidad estructural en la economía argentina. La escasa importancia que tiene la actividad minera hace que la industria manufacturera argentina dependa en gran medida de materias importadas.F. Fuentes de energía. En relación con su potencial, la producción de energía eléctrica argentina es débil: 5.320.000 Kw. de potencia instalada (1965). De esta potencia instalada sólo 573.000 Kw. son de origen hidráulico. La producción en 1965 alcanzó a 14.979.000 Kw/h., de los cuales sólo 1.238.000 fueron de origen hidráulico. Esta producción global es cinco veces superior a la de 1960 y sitúa a la A. en el tercer rango de los productores iberoamericanos de energía eléctrica. La producción de electricidad per cápita alcanzó a 659,9 Kw/h. (1965). La mayoría de las centrales térmicas, unas 100 aproximadamente, datan de principios de siglo y se sitúan próximas al lugar de consumo. La mayor concentración se produce en torno a Buenos Aires. Otras de importancia se encuentran en San Nicolás, Mar del Plata, Corrientes, Calchines y Santa Fe. Las centrales hidroeléctricas se sitúan al pie de la cordillera de los Andes y de las Sierras Pampeanas (alrededores de Córdoba, Mendoza y San Rafael). Las principales compañías productoras son la Cía. Argentina de Electricidad (CADE, capitales alemanes), la Cía.. ItaloArgentina de Electricidad (CIADE, capitales suizos) y la Cía. de Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires (SEGBA), compañía mixta de capitales privados, creada en 1958, que debe absorber los capitales de las dos grandes compañías mencionadas anteriormente. La energía pública, es absorbida en un 44% por el consumo doméstico, contra 24% del consumo industrial y 15% de otros usos. El 17% se pierde o se utiliza en consumos no registrados. Del total de la energía producida el Gran Buenos Aires consume el 75%. Esta desproporción marca un desequilibrio económico en A. La actividad agropecuria se encuentra desprovista de energía y seguramente retardada por esa causa. Los habitantes que no viven en Buenos Aires consumen una cuota de electricidad muy inferior a la del "porteño" (habitante de la capital). La interconexión de los sistemas, que permite un mejor aprovechamiento de los recursos y reducir las inversiones y los costos de explotación unitarios, es en A. sólo de carácter local. Los costos necesarios para realizar estos trabajos se estiman en 2.000.000 US$, lo que permitiría economizar en el periodo 1970-80 aproximadamente 80.000.000 US$ por concepto de instalaciones, funcionamiento y conservación.Paralelo al proyecto de interconexión, A. busca desarrollar un ambicioso programa de instalaciones hidroeléctricas, que aprovecharían los importantes recursos de la región tropical y templada húmeda del nordeste y sudeste, y termoeléctricas, destinadas a satisfacer las urgentes necesidades del Gran Buenos Aires, cuya rápida expansión presenta graves problemas de abastecimiento. En el primer grupo atraen la atención de las autoridades dos proyectos de gran importancia y alto costo. Uno es el complejo hidroeléctrico de Chocón-Río Colorado, sobre el Río Negro (Neuquén) que permitiría la creación ’de un potencial de 1.200.000 Kw/h. y la irrigación de 500.000 Ha. aproximadamente. Su construcción duraría nueve años y su costo aproximado sería de 359.000.000 US$ (precio calculado en 1964). El otro es la represa de Salto Grande sobre el río Uruguay. Dos fábricas producirán 6.000 millones de Kw/h. al año y una de ellas está destinada al Uruguay. Su costo aproximado es de 350.000.000 US$. Su construcción fue decidida en 1966, para ejecutarse en colaboración con el Uruguay. En el segundo grupo, el Gran Buenos Aires y el Litoral necesitan ampliar su potencia en 690 Mw. antes -de 1970. Para ello SEGBA y CIADE compartirán la responsabilidad de realizar las ampliaciones correspondientes en el sector del Gran Buenos Aires y la construcción de nuevas plantas en Olavarría, Bahía Blanca y Mar del Plata.G. Industria manufacturera. Constituye la actividad fundamental de A. Contribuye en el 35,1% a la formación del producto bruto interno. Ocupa el primer lugar, delante del comercio (16,9%) y la actividad agropecuaria (16,7%). La industria comenzó a desarrollarse a fines del s. xix. Luego permaneció hasta la 11 Guerra mundial como la industria del Puerto de Buenos Aires. Se trataba de una industria ligera, que transformaba ciertos productos agropecuarios para la exportación. Era una industria de mano de obra sin base nacional alguna. En el decenio 1945-55, se comenzó a generar una industria compleja e integrada, al mismo tiempo que se impulsó la creación de bases nacionales para el desarrollo de la industria pesada, metálica y química. Sin embargo, a principios de 1960 el desarrollo industrial argentino se encontraba aún comprometido por graves diferencias estructurales, que provienen esencialmente de la insuficiencia de su equipamiento a nivel de industria de base. En 1959 la producción de acero, petróleo, energía eléctrica, celulosa y productos químicos era aún limitada.En 1959 y 1960 se definen los objetivos que interesan a los principales sectores de base y orienta hacia ellos (petróleo, electricidad y siderurgia) importantes inversiones públicas. La producción de la industria eléctrica se quintuplica en el periodo 1960-65. También el petróleo aumenta en el periodo citado de 10 a casi 16.000.000 m3, cifra aún deficitaria con relación a las necesidades nacionales. La siderurgia produjo en 1959, 214.000 t. de acero, cifra que representaba sólo un tercio del consumo nacional. La producción de laminados era también insuficiente y se basaba fundamentalmente en la elaboración de acero importado. Las importaciones representaron en 1957-59 un total de 300.000.000 US$. La inauguración en 1961 de la acería integrada de San Nicolás permitió aumentar la producción de acero bruto a 1.347.000 t. (1965), quedando, sin embargo, un déficit provocado por el acelerado ritmo de las necesidades del país. La mejor demostración del éxito de las modificaciones estructurales ocurridas en 1959 en la economía argentina, es la industria automovilística. De 33.000 unidades que se producían en 1959, se llegó en 1965 a 194.000. Intervienen en este rubro industrial 13 firmas productoras que satisfacen el mercado con vehículos fabricados en un 90% con elementos elaborados en el país. La importación de automóviles y camiones llegó en ese año a 1.107 vehículos solamente. Destacan entre las compañías productoras: Kaiser Argentina (Forja, Córdoba) que ocupa el primer lugar con 56.625 unidades, Ford Argentina (Pacheco, Buenos Aires) con 30.424 y Fiat Concord (Córdoba), que produjo 28.868 unidades.La producción del ácido sulfúrico llegó en 1965 a 171.000 t., valor que ubica a la A. en el cuarto rango iberoamericano. La industria petroquímica, por su parte, adquiere una importancia fundamental que será reforzada con los proyectos de creación entre 1967 y 1970 de 11 fábricas que deben producir 510.000 t. anuales de productos tales como etileno, metanol, propileno. La producción de papel alcanzó en 1965 a 477.733 t., de las culles 2.720 t. de papel para periódicos. Esta producción es deficitaria y hubo necesidad de importar 2.729 t. de papel para periódicos (1965). En el mismo año la producción de cemento Portland alcanzó a 3.305.000 t., rubro que se vio favorecido por importantes apoyos financieros públicos y privados.Entre las industrias derivadas de la agricultura cabe mencionar la del cuero (10.000.000 de pares de zapatos anuales) y en especial la industria textil. Iniciada ésta a fines del s. xix registra en la actualidad un importante desarrollo en los hilados de algodón (97.800 t., 1965) que encuentra una seria competencia en las fibras sintéticas (14.000 t. de rayón, 1965). Las industrias de transformación se encuentran ubicadas en torno a Buenos Aires. Las industrias alimenticias ocupan allí el primer lugar. Otras industrias de metales, cuero, textiles, equipos eléctricos, etc., hacen de Buenos Aires la primera ciudad industrial de A. Por esta razón, Córdoba, Salta, Jujuy y Mendoza pertenecen al grupo de centros industriales de importancia secundaria.H. Los transportes y las comunicaciones. La industrialización argentina encontró además de los problemas de la energía, serias dificultades en la mediocre red de transportes del país. Esta observación puede parecer inexacta si se consideran las cifras globales de caminos y líneas férreas, pero adquieren todo su valor en el análisis de la distribución de éstas.a. Las carreteras. La red de carreteras nacional tiene una extensión de 135.198 Km. (1965), de ellas 22.782 Km. corresponden a carreteras estabilizadas con grava. Los restantes 85.699 Km. son caminos de tierra. El esquema de la red vial argentina obliga a separar la Pampa del resto del país. La Pampa tiene una densa red abierta, como un abanico, en torno a Buenos Aires. La red se hace cada vez más suelta hacia el interior y sólo se vuelve a organizar al pie de los Andes. La ruta nacional 40 corre allí de N a S uniendo los oasis y pueblos pedemontanos de un extremo a otro del país; 45.000 Km. de caminos aseguran las relaciones entre las principales ciudades y los puertos, pero de ellos el 55% es de una precaria calidad. Igual juicio se puede hacer con relación a la red nacional. Existen en ella graves interrupciones que afectan a la continuidad de algunos itinerarios y adolece además de la falta de caminos de penetración. Las redes provinciales y municipales no constituyen un complemento orgánico de la red nacional y en ella son frecuentes los tramos inútiles o con trazado ilógico cuya explotación y conservación resulta excesivamente onerosa. Sin embargo, esta red permite el desplazamiento del 80% del tonelaje total de carga, y el 82,2% de los pasajeros, que hacen recorridos breves o de mediana distancia, se sirven de ella.b. Los ferrocarriles. La red de ferrocarriles en explotación es la más extensa de Iberoamérica (41.941 Km., 1965). Como la red de carreteras tiene su nudo fundamental en Buenos Aires y se proyecta hacia el interior en forma de un gigantesco abanico al mismo tiempo que disminuye su densidad. Vastas regiones marginales están apenas recorridas por este ferrocarril o bien totalmente desprovistas de él. Este profundo desequilibrio hace que la red ferroviaria se adapte de manera muy defectuosa a las necesidades de la economía argentina. Al desequilibrio recién mencionado se adiciona la vetustez del equipo de tracción y vagones, la diversidad de trochas, la duplicación de las líneas que convergen a la capital federal, además del flujo unidireccional que provoca la importante producción de la Pampa, que no se logra compensar con la débil cantidad de artículos que se desplazan en sentido contrario. Los ferrocarriles fueron nacionalizados por el Gobierno en 1947 sin que se haya logrado con posterioridad eliminar los defectos señalados. Los aspectos económicos negativos que los ferrocarriles acumularon hasta 1966 llegan a un déficit de 57.700.000.000 de pesos argentinos. Esto obligó a la supresión de 3.500 Km. de vías (1967) y a la rehabilitación de otros tramos con un recorrido total de 1.700 Km. El total de locomotoras (2.984 a vapor, 1.099 Diesel, 1966) mejoró en 1966 con la adquisición de 63 nuevas unidades Diesel y se preveía la compra de 134 unidades más, entre 1966 y 1968, junto a 1.200 vagones para este último año. La renovación del material rodante se hace también esperar por cuanto un alto porcentaje de los 86.386 vagones que circulan (1965) han cumplido su plazo máximo de empleo (40 años). A pesar de estos esfuerzos el transporte ferroviario de pasajeros no cesa de perder importancia, habiendo llegado en 1965 a su nivel más bajo (479.800.000 pasajeros) en comparación con 622.550.000 pasajeros transportados en 1959. Por el contrario, desde 1962 en adelante se observa una recuperación en el transporte de carga (17.200.000 t. 1962; 22.534.000 t. 1965).c. El transporte fluvial y marítimo. Es a la vez el más antiguo, el que se ha desarrollado con mayor poderío, y el que asegura las relaciones con el resto del mundo. En la red fluvial, el Paraná y el Paraguay son navegables en todo su curso argentino por naves de débil tonelaje y hasta Rosario por naves de gran calado. En 1965 la flota comercial argentina, segunda en Iberoamérica por el número de unidades y primera por su tonelaje bruto, disponía de 1.088.698 t. de carga bruta y se componía de 195 unidades. Esta situación es, sin embargo, inferior en importancia a lo que A. poseía a fines de 1963 (1.200.000 t.). Estos navíos aseguran el 11% del transporte de exportación y el 39% de las importaciones del país (1962). En cuanto a su estructura, el porcentaje mayor corresponde a los buques tanques (46%, 501.230 t., 1965). Los cargueros ocupan el segundo lugar (19,7%, 322.958 t., 1965), mientras que los buques de pasajeros alcanzan sólo el 10,4% (113.115 t., 1965). Los buques frigoríficos representan un total de 25.743 t., cuota que parece insuficiente para un país que es el más grande exportador de carne en el mundo. La edad media de los navíos era de 18,8 años, situación que lo ubica entre una de las más antiguas de Iberoamérica junto con las flotas de Uruguay y México. El Estado controla el 63% del tonelaje (686,355 t., 1965) mientras que 32 compañías con 77 navíos reúnen 403.343 t. (1965). La naviera pública más importante es la Empresa Líneas Marítimas (348.724 t. en total). Dispone de ocho transatlánticos junto con YPF (28 buques tanques, 348.724 t.). De las empresas privadas la principal es la Petromar (11 buques tanques, 79.140 t.) que se encarga del transporte de petróleo del litoral argentino. En cuanto al transporte aéreo argentino, la aviación civil recorrió 31.238.000 Km. en 1965 y transportó 1.121.370.000 pasaj/Km. y 9.960.000 toneladas/Km. en el mismo año.I. Comercio nacional e internacional. En 1965 los intercambios comerciales de A. con el resto del mundo saldaron por tercera vez consecutiva con un excedente que se elevó a 293.000.000 $. A pesar de los esfuerzos realizados por el Gobierno por diversificar la naturaleza de los productos exportables, el 93,3% del total de ventas al exterior pertenece aún al sector de la agricultura y la ganadería. Las importaciones se caracterizaron por el aumento de las adquisiciones de combustibles, hierro y acero. El valor de las exportaciones alcanzó 1.448.000.000 $ (1965) de los cuales 820.000.000 $ corresponden a productos agrícolas, cereales y lino en particular. La importancia de estas ventas corresponde a una excepcional cosecha que marca el volumen más importante registrado en la historia cerealera del país. En cambio, el valor de las ventas de productos ganaderos alcanzó sólo a 560.000.000 $, cifra inferior en 30.000.000 $ a la del año precedente, pero que no traduce de manera exacta la disminución del volumen de exportación debido al alza experimentada por los precios del mercado mundial. La exportación de carne fue de 113.000 t. de carne enfriada, 173.800 t. de carne congelada y 53.600 de carne en conserva. La disminución de las ventas al exterior se explica por la reducción del número de ganado muerto, medida provocada por la necesidad de reconstituir el número de ganado de base y también por la fuerte demanda local a pesar de la imposición de días sin carne. El Reino Unido se mantiene como el mejor cliente de la carne argentina (118.795 t., 1965), aunque su volumen de compra es inferior en un 31% al del año anterior. En Iberoamérica, Chile es el mejor cliente con 10.881 t. (1965). El valor de las importaciones fue en 1965 de 1.195.000.000 $, cifra superior en un 11% a la del año precedente.Todos los rubros subieron en porcentaje, pero el de las maquinarias y vehículos, que ya había registrado una importante contracción en 1964, disminuyó en un 44% como consecuencia del equipamiento que A. realizó en 1963-64 y las restricciones de las importaciones en esa categoría de artículos. El aumento de algunos rubros del sector importación se debe igualmente a la aceleración de la industrialización del país, que requiere cantidades cada vez mayores de petróleo bruto, derivados del petróleo, hierro y acero. El petróleo y sus derivados representan el 10,6% del valor total de las importaciones. En el terreno de la siderurgia, el hierro y el acero aumentaron de 134 a 190.000.000 $ entre 1964 y 1965. Los productos químicos y farmacéuticos, el papel, la madera y el caucho también aumentaron solicitados por el sector industrial. En la distribución geográfica del comercio exterior, A. muestra un deterioro en su posición en la ALALC (Asociación Latino Americana de Libre Comercio). Allí tuvo un saldo negativo (-24.600.000 $, 1965) imputable al fuerte aumento de importaciones procedentes de Brasil (62%, 1965). Por el contrario, el comercio exterior deja buenos excedentes con la CEE y la EFTA (Asociación Europea de Libre Comercio) (332.200.000 y 55.000.000 $, respectivamente, 1965). Entre el grupo de compradores, Italia permanece como el mejor cliente (238.700.000 $, 1965), seguido de los Países Bajos (161.100.000 $, 1965) y del Reino Unido (153.300.000 $, 1965). Entre los proveedores, los EE. UU. conservan el primer lugar con un total de 272.800.000 $, cifra que acentúa el tradicional desequilibrio del saldo entre ambos países (179.600.000 $, 1965). A. mantiene intercambio comercial con China y también con la URSS (83.700.000 y 87.000.000 $, 1965, respectivamente).5. Divisiones regionales. En el plano de la organización regional, A. muestra profundas diferencias entre sectores de vigoroso desarrollo, como la Pampa, y regiones que tienen grado ’de organización del espacio mucho menor, como Patagonia y el noroeste. Al margen de todos estos sectores, la cadena andina constituye un telón de fondo, un dominio de la Naturaleza. La altura, la aridez, la lejanía y la falta de presión demográfica sobre tierras más hospitalarias adyacentes, explican que las montañas de los Andes sean un desierto humano, como también ocurre del lado chileno. Desde las elevadas y secas montañas del norte, hasta las más bajas y húmedas del sur, los Andes aparecen acompañados en toda su extensión por la aridez: aridez tropical del Chaco al norte, aridez del monte en el sector central, aridez de las estepas frías de la meseta patagónica austral. A pesar de esto, la vida se desarrolla intensamente en un rosario de oasis que se extienden a lo largo de más de 1.000 Km. entre las tierras tropicales de Tucumán y las templadas de Río Negro, en Patagonia. Estos oasis se alimentan de aguas lluvias de verano en Tucumán y de aguas retenidas en las cumbres cordilleranas en los oasis del centro y del sur. La domesticación de las aguas iniciada por los indígenas y perfeccionada por los colonos europeos permite el desarrollo de ricos núcleos agrícolas especializados. En el área de Tucumán, la agricultura se resume en el monocultivo de la caña de azúcar cuyo desarrollo data solamente de fines del s. xix. En los oasis de Cuyo los cultivos son de tipo mediterráneo: viña y frutales constituyen lo fundamental de la explotación agrícola. En los oasis australes el clima favorece la producción de legumbres y árboles frutales destinada a favorecer a los sectores adyacentes de la región pampeana:En el sector de las llanuras, el Chaco (v.) ocupa el extremo septentrional. Es una región semidesértica, de clima cálido débilmente ocupado por el hombre. Hacia las márgenes del río Paraná, el Chaco se torna húmedo. En relación con este aumento de la humedad el bosque reemplaza al Monte, sabana arbórea que domina en el interior. A lo largo del Paraná, el bosque húmedo oriental está formado por ejemplares de gran dimensión alguno de los cuales, como el quebracho colorado, fueron objeto de una intensa explotación destinada fundamentalmente a producir extracto de tanino. La producción de tanino a partir de otras especies y el reemplazo del cuero por el plástico disminuyeron la demanda y redujeron seriamente la importancia de esta explotación forestal e industrial. Desde hace unos 30 años el algodón se cultiva con intensidad creciente en las tierras abiertas por los pioneros chaqueños desde el Paraná hacia el O. En 1965 la extensión de las tierras cultivadas con el algodón cubría más de 500.000 Ha. Hacia el interior la explotación económica es fundamentalmente ganadera y extensiva.
En el nordeste, las provincias de Misiones, Corrientes y parte de Entre Ríos enmarcadas por el Paraná, presentan dos sectores bien definidos. Al sur, en Corrientes, se desarrolla una región baja, de topografía ondulada, húmeda y pantanos, es la Mesopotamia (v.) propiamente tal. Hacia el NE el relieve gana en altura al mismo tiempo que las características tropicales se hacen más acentuadas. Misiones (v.) es una meseta que pertenece desde el punto de vista de la vegetación al dominio de la selva densa. En ellas se complementan la explotación forestal y la ganadería extensiva con cultivos tropicales y subtropicales. En Corrientes se conserva la explotación ganadera pampeana con rasgos de marginalidad. Las necesidades del vasto y próximo mercado de Buenos Aires ha impulsado el aprovechamiento de sectores hasta entonces despreciados como eran las orillas del Paraná. Allí se desarrollan plantaciones de arroz. En el sector del río Uruguay surgen, por el contrario, cultivos especulativos de agrios. La meseta de Misiones está destinada, de una parte, a la explotación de los bosques naturales y, de otra, al aprovisionamiento de productos tropicales para el mercado interno y de té, tung, yerba mate y cítricos para el mercado externo.La Pampa (v.) es, en sus rasgos físicos, una vasta región llana, formada por un potente manto de loess y limos de origen eólico. Vegetacionalmente es una pradera, cuyas hierbas son en parte autóctonas y en parte introducidas por el hombre. A pesar de ser una región da ocupación reciente (fines del s. xix), es el núcleo esencial del país por el número de habitantes, que representan más del 50% de la población de Argentina; por la densidad de su red de comunicaciones, que irradia hacia el interior a partir de Buenos Aires; y por la importancia de su producción agropecuaria e industrial. En la Pampa se cultivan anualmente unos 10.000.000 de Ha. de trigo, maíz, girasol, lino, etc. y se crían 45.000.000 de cabezas de ganado vacuno y 15.000.000 de cabezas de ganado lanar. Cultivos y ganadería se ordenan combinadas en franjas especializadas y concéntricas a Buenos Aires. La capital argentina concentra el 25% de la población del país, encabeza las actividades económicas, administrativas y culturales estableciendo de esta manera un marcado desequilibrio regional.La Patagonia (v.). Es una amplia meseta que abarca todo el sector comprendido entre el río Colorado y Tierra del Fuego. Constituye en extensión 1/3 del territorio argentino, pero está pobremente poblado. Su densidad de ocupación se eleva apenas a 0,7 hab/Kmz; allí vive sólo el 3% de la población argentina. En esa población uno de cada tres habitantes es extranjero. La débil ocupación se explica por el carácter semidesértico de la Patagonia; y la presencia de extranjeros por la tradicional y constante inmigración que se produce desde las provincias chilenas de Chiloé, Aysén y Magallanes hacia la Patagonia oriental. La vegetación de estepa que predomina en ella favorece la cría de ganado ovino. Las ovejas fueron introducidas allí a fines del s. xix. En los sectores norte y noroccidental se encuentran los oasis irrigados de Río Negro donde se practican cultivos de alfalfa y frutales. Se cría además ganado mayor. Desde el punto de vista energético, la Patagonia es un importante apoyo para la economía argentina a través de dos productos: el petróleo, que se extrae de los yacimientos de Comodoro Rivadavia y Tierra del Fuego, y el carbón, que se explota en las minas de Río Turbio.6. División administrativa. A. está dividida administrativamente en las siguientes provincias, que enumeramos con sus correspondientes capitales: Buenos Aires (La Plata, 337.060 hab.); Corrientes (Corrientes, 97.507); Entre Ríos (Paraná, 107.551); Chaco (Resistencia, 84.036); Santa Fe (Santa Fe, 208.900); Formosa (Formosa, 36.499); Misiones (Posadas, 70.691); Jujuy (San Salvador de Jujuy, 44.188); Salta (Salta, 117.400); Santiago del Estero (Santiago del Estero, 80.390; Tucumán (San Miguel de Tucumán, 271.546); Córdoba (Córdoba, 586.015); La Pampa (Santa Rosa, 27.561); San Luis (San Luis, 40.420); Catamarca (Catamarca, 45.929); La Rioja (La Rioja, 35.431); Mendoza (Mendoza, 109.122); San Juan (San Juan, 106.564); Río Negro (Viedma, 7.253); Chubut (Rawson, 4.109); Neuquén (Neuquén, 16.738); Santa Cruz (Río Gallegos, 14.439); Tierra del Fuego (Ushuaia, 3.398). Censo de 1960.R. SANTANA AGUILAR.
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