Argensola, Bartolomé Leonardo y Lupercio
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Biografía GER
Poetas españoles n. ambos en Barbastro; Lupercio, el mayor, el 14 dic. 1559, y Bartolomé, el 25 ag. 1562. Los dos hermanos, por educación estética, integraron la escuela aragonesa de la que fueron cabezas espirituales. Representan una atildada corriente clasicista, paralela a la de la escuela sevillana, puente de enlace con el neoclasicismo dieciochesco. Ambos grupos gustaron de la arqueología y dominaron a la perfección la lengua latina. Lupercio m. en Nápoles el 28 feb. 1613 y Bartolomé en Zaragoza el 4 feb. 1631.Vida y obra. Lupercio estudió en Huesca y Zaragoza y ya era bachiller en Artes en 1582. Dos grandes humanistas, A. Schoto y P. Simón Abril, especialistas en lenguas clásicas, influyeron decisivamente en su formación. Durante algunos años L. estuvo al servicio del duque de Villahermosa e intervino en la polémica entablada entre el poder real y la justicia mayor, representante de los fueros, en el espinoso asunto de Antonio Pérez. L., aragonés hasta la médula, defensor de los fueros y partidario del rey al mismo tiempo, nos ha dejado una historia detallada de tan vidrioso asunto: Información de los sucesos de Aragón. En Madrid compartió la vida pública como secretario de la emperatriz María de Austria, con las letras, formando parte de la Acad. de los Humildes donde se le conocía, según costumbre de época, con el nombre de Bárbaro. Fue cronista de Aragón desde 1603 hasta 1608 en que marchó a Nápoles con su amigo el conde de Lemos, cuyo secretario fue hasta su muerte. En su nuevo empleo vivió intensamente la vida burocrática del virreinato y se dedicó a la poesía y a la historia. Perteneció como miembro a la Academia napolitana de los Ociosos.La historia de su hermano Bartolomé presenta muchas concomitancias con la suya. Fue más refinado y culto, ya que completó su formación en Salamanca para terminar ordenándose de sacerdote en 1588. Rector en Villahermosa, marchó como capellán de la emperatriz María de Austria y en Madrid gustó de los ambientes literarios de la corte y de las academias. Perteneció a la Acad. Imitatoria donde era conocido con el seudónimo de Luis de Escatrón. Estuvo también en Nápoles bajo la protección del conde de Lemos e intrigó en Roma para conseguir una canonjía en Zaragoza. Alcanzó su propósito en 1615. Fue cronista mayor del reino de Aragón hasta su muerte.Ambos hermanos gozaron del favor de Lope, ferviente admirador de su poesía; de ellos dijo "parece que vinieron de Aragón a reformar en nuestros poetas la lengua castellana, que padece, por novedad, frases horribles". La obra poética de ambos hermanos fue publicada por el hijo de L. con el nombre de Rimas (1634). Sabemos que el mayor no sintió especial predilección por su poesía, ya que ordenó fueran destruidos sus manuscritos, lo que en efecto hizo; parte de esta obra se salvó y pese a la dignidad con que poetiza algunos temas horacianos, su obra poética, considerada en conjunto, no es excepcional. Se mantiene en un discreto tono de larvado clasicismo. Fue también historiador, dramaturgo y traductor. Su auténtica labor estriba en los diferentes libros de historia, serios y documentados, al estilo de Zurita y con claras reminiscencias de Tácito, su historiador predilecto y del que tradujo los Anales. Nos ha dejado tres importantes obras históricas, Información de los sucesos de Aragón, de capital importancia, Historia de la España Tarraconense e Historia de Carlos V, referida esta última a la de su tierra aragonesa. Como dramaturgo pasó sin pena ni gloria; las dos piezas conservadas, Isabela y Alejandra, pertenecen a ese frustrado intento de drama clásico al estilo de los humanistas de Italia y que tan bien debió conocer nuestro escritor.B. fue mucho mejor poeta. Cierta contención y suaves toques delicados dan fuerza expresiva a algunas de sus atildadas poesías. Es el verdadero maestro de la escuela y, si hubiera vivido en otro tiempo, sus Rimas habrían gozado de una mayor fortuna. Lástima que sus sonetos y epístolas no puedan competir con las obras de los poetas barrocos. Sintió por la historia la misma pasión que su hermano y narró los hechos de su tiempo con ponderación y honradez. Sobre documentos y noticias escribió Conquista de las Islas Malucas y Diálogos satíricos que aún hoy conservan vigor y fuerza expresiva. Adquirió fama con dos trataditos importantísimos para la historia de los acontecimientos sucedidos en Aragón: Relación del torneo que Zaragoza celebró en honor de la reina de Hungría y Alteraciones populares de Zaragoza en 1591. Durante su época de cronista oficial, redactó unos Anales de Aragón, digna continuación de la ingente labor emprendida por Zurita. Ambos hermanos se preciaron de la labor histórica desarrollada. Creyeron de buena fe en las excelencias de la historia y en esa tarea pusieron tenacidad y ciencia. La posteridad no lo ha considerado así y en las páginas de cualquier Historia de la literatura, su labor historiográfica ocupa unas pocas líneas.Las "Rimas". Hoy su bien cimentada fama la deben a las Rimas, editadas en Zaragoza (1634) por Gabriel Leonardo, hijo de L. El paralelismo advertido en la vida de ambos hermanos se remansa en las Rimas, moldeadas sobre idénticas lecturas, un mismo sentir e iguales Rustos y aficiones. La temática es, a grandes rasgos, coincidente: la influencia de Horacio, la serenidad contenida de lo clásico, un relativo tono moralizador, una innata elegancia,, un culto por lo delicado y un atildado decoro. Ahora bien, B. fue más poeta que L.; su obra es más extensa y variada, su cultura fue más selecta y su condición de sacerdote imprimió un sello distinto a su lírica. La poesía de L. puede clasificarse, atendiendo a su temática y sentido, en cinco grupos bien establecidos: poesía amorosa, satírica, religiosa y ética, de tema vario y traducciones de Horacio. El carácter moralizador y pedagógico de gran parte de la obra de L. hace que su poesía amorosa no responda al ideal lírico soñado para esta clase de poesía. Perfecta siempre, el trasfondo intelectual y metafísico elimina todo rasgo sensual: es un intento de plasmar toda una teoría amorosa al estilo de Horacio pero sin la sensualidad horaciana. Su fuerte estuvo en la sátira al estilo de Horacio y Marcial; una sátira optimista escrita en metros variados, aunque la temática fuera un poco reiterativa. Dominaba el terceto. Mantiene un cierto interés de época la Carta a Flora en la que a través de un conjunto nutrido de sonetos quiso caracterizar un tipo muy concreto. Es palpable la influencia de Ovidio y posibles las de Persio y Juvenal. Fracasó en la poesía religiosa, excesivamente formal y falta de sentimientos. No la sintió, sino que se vio forzado a escribirla para distintos concursos poéticos. Muy rica en matices es su lírica moral, que tan bien se avenía con su carácter y con su concepto ético de la vida. La influencia horaciana es clarísima y abrumadora. Acierta en muchas ocasiones, aunque la temática no se presta a lucimiento ni a exquisiteces que, en el fondo, le molestaban. Es en conjunto una lírica de altibajos, sin estridencias, delicada a ratos y siempre esquemática y rígida.La obra poética de B. es más rica y variada, y también más armoniosa, siempre dentro de ese tono intelectual y mesurado característico de los escritores aragoneses. Parece ser que deseó mantenerse al margen de los movimientos culturales barrocos y que salvó por igual los quiebros ingeniosos de Quevedo y el formalismo colorista y musical de Góngora. Su horacianismo es también más mesurado que el de L.; no lo siguió tan fielmente como para coartar su libertad creadora; además los modelos a seguir fueron muy variados y puso por encima de todo un estilo sencillo y una rendida pleitesía a lo moral humano. Esto no impide que su poesía amorosa sea más efusiva y sensual, más femenina que la de su hermano. Ciertos toques afectivos rodean de un halo sensible las gracias de Cintia, Filis o Laura, rindiendo con ello tributo a los grandes poetas del momento, seducidos por los nombres pastoriles de reales o ideales amadas, Otro grupo importantísimo corresponde a las poesías satíricas, hirientes muchas de ellas y que le convirtieron en un terrible fustigador de los vicios de su tiempo. Las sátiras más logradas adoptan forma de cartas o bien de sonetos picantes y burlescos. Son epístolas famosas las dedicadas a Fernando Borja, al marqués de Cerralbo, la del Incógnito, y de entre los sonetos destacaremos aquellos en los que se ataca a los abogados, a las costumbres femeninas de época o bien a personas concretas. Un conjunto muy apreciable de su producción lo constituye la lírica moral, donde se aprecia una leve influencia temática del barroco. Los sonetos providencialistas, aquéllos en que se habla de la brevedad de la vida, de la caducidad de lo hermoso y de la presencia constante de la muerte, y las canciones alegóricas plenas de contenido vivencias, le elevan a un puesto de honor muy por encima del matemático estoicismo de su hermano.También supera a L. en la poesía religiosa. Un tono elevado y una gran riqueza expresiva, hacen de este ramillete poético un conjunto atractivo y destacable. Las canciones A María Magdalena y A la Asunción, la misma traducción de himnos sacros, revelan una personalidad atrayente y que al mismo tiempo sentía con vehemencia dichos temas. El resto de su producción responde a una poesía de circunstancias, escrita por muy diversos motivos e intenciones, casi toda ella en sonetos, en los que logra una concisa y rara perfección. La maestría de B. apunta también en las traducciones de obra horacianas, sobre todo sátiras, y en algunas versiones de Marcial y Píndate. Su lírica constituye un florilegio distinto a todo cuanto se hacía en su siglo. El contenido clasicismo le aleja de Lope, Quevedo y Góngora, y esa aurea mediocritas tan horaciana en nadie mejor se dio que en este clérigo aragonés cuya poesía, al igual que la de su hermano, apunta más al siglo siguiente que al suyo propio. El mundo poético de las Rimas de nuestros dos escritores es hermano del simbólico creado por Gracián. Tal vez su paisanaje explique parte de esa coincidencia, sobre todo en los rasgos intelectuales, salvando, claro está, la distancia que pueda haber entre clasicismo y barroquismo.P. CORREA RODRÍGUEZ.
BIBL.: Obras de Bartolomé y Lupercio, ed. del CONDE DE LA VIÑAZA, Madrid 1889; Rimas de Lupercio y Bartolomé Leonardo de Argensola, ed. l. M. BLECUA, Zaragoza 1950-51; B. y L. DE ARGENSOLA, Conquista de las islas Malucas, ed. de M. MIR, Zaragoza 1891; M. MIR, Bartolomé Leonardo de Argensola, Zaragoza 1891; R. FOULCHÉ-DELBOSC, Para una edición de los Argensola, en "Revue Hispanique" 48 (1920) 317-496; J. AZNAR, Los Argensola, Zaragoza 1939; M. F. GALTANO, Notas sobre la versión pindárica de Argensola, en "Rev. de Filología Española" 31 (1947), 177-194; 0. H. GREEN, Bartolomé Leonardo de A7-gensola, Secretario del Conde de Lemos, en "Bulletin Hispanique" 53 (1951), 375-392; 0. H. GREEN, Bartolomé Leonardo de Argensola y el reino de Aragón, en "Archivo de Filología Aragonesa" 4 (1952) 7-112; L. MEDINA, Dos sonetos atribuidos a Lupercio Leonardo de Argensola, en "Revue Hispanique" 5 (1898) 314-329; 0. H. GREEN, Vida y obras de Lupercio Leonardo de Argensola, Zaragoza 1945; l. P. W. CRAWFORD, Notas sobre las tragedias de Lupercio Leonardo de Argensola, en "Romaine Review" 5 (1914) 31-44; J. M. CASTRO Y CALVO, Para una valoración diferencial de los Argensola, en "Ensayos y Estudios" 2 (1940) 13-23; J. G. FucILLA, Petrarquismo en la poesía de los Argensola, en "Hispanic Review" 20, Filadelfia 1952, 200-211.
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