Argelia (al-írazá'ir) II HIST.
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Historia
HISTORIA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA. Pese a la anarquía reinante, A. no estaba definitivamente postrada en vísperas del choque hispano-turco que va a producirse en el África noroccidental. España, para eliminar la piratería berberisca, había ocupado en 1509 varios puntos del litoral, entre ellos Orán (v.); y, en 1510, se le sometieron otras ciudades, como Tremecén y Argel (v.). Desunidos los jefes beréberes, nadie podía encauzar las aspiraciones de los musulmanes que pretendían sacudirse la ocupación cristiana, como no fueran los audaces y sanguinarios corsarios, amasijo de turcos y renegados cristianos, cuya ayuda solicitó el emir de Argel (1516). En su socorro acudieron los hermanos Barbarroja. Uno de ellos, `Aruy, destruyó la dinastía ’Abd al-Wádí de Tremecén, pero murió poco después a manos de los españoles. Otro, Jayr el-Dín, que le sucedió, ofreció sus conquistas al sultán turco Selim I, que creó la Regencia de Argel y concedió a Barbarroja el título de pachá y bey de beyes, autorizando a los turcos (v.) a que sirvieran bajo su bandera; así se pudo expulsar a los españoles de Argel, siendo vanos los esfuerzos realizados para reconquistarla, incluido el intento de Carlos I (1541).La Argelia turca. A. se convirtió, al menos teóricamente, en una provincia turca, en cuanto había una milicia de ocupación y un pachá nombrado por el sultán; pero, frente a este pachá, que sólp gobernaba tres años y cuya autoridad era combatida a veces por sus propios soldados, se alzaba el jefe de los corsarios o dey, elegido vitaliciamente. Los verdaderos gobernantes de la Regencia serán las milicias (Od yak), reclutadas en Asia Menor, y la corporación de los corsarios (taifa de los ra is), muchos de los cuales eran renegados cristianos. Así, podemos distinguir en la A. turca tres periodos: el de los beyes africanos (1518-87), que termina con el reinado de Euly `Ali; el de los pachás trienales (1587-1659); y el de los, deyes (1659-1830). El conjunto se caracteriza por una pogresiva independencia respecto a Constantinopla.La trisecular dominación turca fue una ruina para la población beréber, espectadora pasiva de las luchas entre milicia y corsarios y de los frecuentes conflictos con Túnez o Marruecos. Los recursos económicos derivaban de la piratería, principal medio de subsistencia del Estado y fuente de riqueza para algunos ciudadanos; de ahí que estuviera organizada como una verdadera industria, centrada en Argel. Por lo demás, los turcos no penetraban en el interior de A., limitándose a cobrar los tributos y a imponerse enfrentando unas tribus con otras.Los franceses en Argelia. Desde el s. xv1, ciertos comerciantes de Marsella establecieron pesquerías de coral en Bona y otros lugares costeros; y Francia, aunque protestó por la piratería argelina, mantuvo con la Regencia unas relaciones más continuas que los restantes Estados cristianos. Aun así, como los corsarios también le molestaban, cuando el egipcio Muhammad `Ali rechazó (1826) la sugerencia de ocupar los Estados berberiscos para reprimir la piratería, Francia intervino por su cuenta y riesgo. Un nimio incidente le dio pie para un costoso e inútil bloqueo de Argel (1829); después, pese a la oposición británica, contando con el beneplácito de otras potencias y la neutralidad de Túnez y Marruecos, Francia envió una expedición que conquistó Argel (1830). Sin embargo, pronto se demostró que la población del interior era hostil y que los franceses estaban prácticamente bloqueados. La monarquía de Luis Felipe dudó algún tiempo si debía conquistar todo el país, sólo parte o evacuarlo; y, de hecho, hasta 1834, se limitió a asentarse en algunos puntos costeros (Argel, Orán, Bugíay Bona). Los indígenas, que tomaron esta indecisión por debilidad, se hicieron cada vez más agresivos; la insurrección se generalizó y la resistencia se centró en torno al bey Ahmad, en Constantina, y a Abd al-Qádir, en el Oranesado y resto de A. Éste último parecía el más peligroso y contra él marcharon los franceses, venciéndole en Tremecén (1836), tras lo cual firmaron la tregua de Tafna (1837). Después se volvieron hacia Constantina, que ocuparon definitivamente; pero `Abd al-Qádir, alegando que esta ocupación violaba los acuerdos firmados, proclamó la guerra santa contra los franceses (1839).La actuación de Bugeaud. Alarmado el Gobierno de Luis Felipe, adoptó la política de ocupación total y envió al general Bugeaud (1840), verdadero conquistador de A. Abandonó el sistema de pequeñas fuerzas desperdigadas en blocaos, reemplazándolas por fuertes columnas volantes apoyadas en unas pocas y bien abastecidas bases, y llegó a contar con un ejército de 100.000 hombres. A la vez, creó un Bureau para los asuntos indígenas y militares (1844), con oficiales conocedores de la lengua y costumbres nativas; y estimuló la colonización, que consideraba un complemento indispensable de la conquista, llegando a instalar 40.000 colonos.Con esta base hizo la guerra a `Abd al-Qádir, al que ya en 1843 había infringido graves derrotas, obligándole a refugiarse en Marruecos. Esto motivó un choque con el sultán marroquí, que hubo de firmar el tratado de Tánger (1844), por el que se comprometía a expulsar de su territorio al cabecilla argelino. Pese a ello, éste prosiguió la lucha. La brutalidad de algunas tropas francesas, que quemaron vivos a 500 argelinos cercados, le proporcionó más partidarios y su prestigio creció cuando derrotó a una columna y ocupó un puesto militar francés (1845). Pero Bugeaud le persiguió sin tregua (1846-47), obligándole de nuevo a refugiarse en Marruecos y, al ser expulsado de allí, a rendirse a los franceses (diciembre 1847). Pocos meses antes, Bugeaud había abandonado A., cuya conquista estaba virtualmente terminada.La Argelia francesa. La revolución de 1848 repercutió desfavorablemente en A., donde las discusiones políticas entre los militares provocaron inquietud, aprovechada por los argelinos para desencadenar una revuelta que duró casi un año (1849). Poco después, A. era declarada territorio francés, dividida en departamentos y administrada por un prefecto; y el Estado enviaba nuevos colonos, reclutados entre los obreros parados de París. El II Imperio siguió una particular política. Entonces se conquistó la Cabilia -a lo largo de campañas que duraron de 1851 a 1857- y la región sahariana de Tuggurt -tras cuatro años de operaciones (1864-68)-. Pero Napoleón III no estimuló la colonización. En lugar de seguir la política de Bugeaud, fomentó el desarrollo económico por medio de grandes empresas financieras, entregó a las tribus la propiedad de las tierras que poseían (1863) y declaró a los nativos súbditos franceses (1865), dándoles facilidades para adquirir la ciudadanía gala.Otra crisis metropolitana, la de 1870, repercutió violentamente en A. Las primeras medidas de la III República, la falta de tropas y la desunión de los franceses hizo que la rebeldía se difundiera con rapidez. La insurrección estalló abiertamente en marzo de 1871. Las colonias fueron destruidas, los colonos asesinados y las guarniciones sitiadas. Sólo a fines del mismo año pudo dominarse la situación, gracias al envío de tropas mandadas por De Gueydon. Este nuevo gobernador general de A., en contra de la política del Ministerio de la Guerra que tendía a favorecer a los nativos, era decidido partidario de la colonización, y facilitó a los europeos la adquisición de las tierras indígenas.Asimilación o descentralización. De 1881 a 1896 prevaleció la política de plena asimilación de A. a Francia. Los asuntos argelinos se encomendaron (1881) a los diversos ministerios franceses, de los que- el gobernador general era un simple agente. Es la hora de los colonos. En 1881, había 376.000 europeos, de los que 140.000 eran propietarios rústicos; entre 1881 y 1889, por medio de ventas forzadas, se arrebató a los nativos el 45% de sus tierras. Naturalmente, pronto se advirtieron los fallos de este sistema. Una orden de 1896 inició la descentralización, completada en 1898, cuando se definieron los poderes del gobernador general, se reorganizó el Consejo Superior y se creó una nueva asamblea o delegación financiera, en la que estaban representados los europeos y los nativos. En 1900 se dio al Consejo Superior y a la delegación financiera el derecho de votar el presupuesto, que sería supervisado por el Gobierno de París, y se concedió personalidad civil a la colonia. Con estas medidas se tendía a entregar a los argelinos la administración de sus propios asuntos. Desde entonces, el régimen administrativo no sufrió alteraciones. Los gobernadores generales, frecuentemente hombres capaces, estaban, sin embargo, coaccionados por el control metropolitano que impuso un conservatismo económico-social, con el que pretendía mantener la primacía francesa.El reformismo, argelino. La presión de los nativos se acentúa alrededor de 1926 y provoca varios motines. Sus peticiones básicas incluían la total asimilación política y económica de A. a Francia, y los musulmanes educados reclamaban la concesión de la ciudadanía francesa, conservando a la vez su personal status islámico. Ahora bien, estas ideas encontraron tal oposición entre los colonos que hubieron de ser abandonadas en 1938. La II Guerra mundial dio un giro a la situación. Controlada por el Gobierno de Vichy desde 1940, A. fue ocupada por los aliados tras el desembarco en el norte de África, a fines de 1942, y se estableció en Argel el Comité Nacional de Liberación de Francia, presidido por De Gaulle. Sede de los "franceses libres", difícilmente podría quedar A. marginalizada en el futuro. El nacionalismo empezó a desarrollarse en serio y, en 1945, se desencadenó en Constantina una violenta rebelión contra los europeos, duramente reprimida, pero que sirvió para aumentar los adeptos de la primera organización nacionalista musulmana.La solución francesa. En septiembre de 1947, el Gobierno francés aprobó un Estatuto que hacía a todos los argelinos -europeos y musulmanes- ciudadanos franceses, les permitía ser elegidos diputados en la Asamblea Nacional Francesa y creaba una Asamblea Legislativa argelina a la que europeos y musulmanes enviarían el mismo número de delegados. La última medida no podía ser más curiosa: de los 120 miembros designados en las primeras elecciones (1948), 60 representaban a 7.679.100 hab. musulmanes y los otros 60 a 1.002.700 hab. europeos. El estatuto, creador de una A. ficticia, que sin ser completamente autónoma, tampoco estaba totalmente asimilada a Francia, se convirtió en letra muerta hasta su derogación en 1956. Ya en las elecciones de 1948 y 1949, dos partidos, uno autonomista y otro nacionalista, demostraron la radicalización del problema. Los musulmanes protestaban por muchas cosas, pero, sobre todo, de la prepotencia de los colonos. Éstos, argelinos por varias generaciones, poseían las mejores tierras que, indudablemente, habían hecho prosperar con su trabajo; y, al ver amenazadas sus vidas y propiedades por los musulmanes que vivían a un nivel ínfimo, se unieron, proclamándose pieds noies, como si quisieran manifestar que la tierra argelina estaba unida a sus pies. La tensión estalló poco después, cuando, tras la pérdida de Indochina (1954), el ejército no podía tolerar el abandono de A.El triunfo de la violencia. Los partidos políticos más importantes de A. se unieron en el Frente de Liberación Nacional (FLN) que, apoyado por Egipto, Túnez y la Liga Árabe, desencadenó la sublevación armada de los fellahs, encuadrados en un Ejército de Liberación (noviembre 1954). Más adelante, constituyeron en El Cairo un Gobierno provisional (1958), presidido, primero, por Ferhat `Abbás y, después, por Ben Yedda, ambos moderados, que intentaron controlar a los elementos más extremistas.La guerra, que asoló al país durante siete años, fue terrible y se convirtió en el eje de la política francesa. Cuando, a principios de 1958, los colonos conocieron las nuevas leyes electorales que beneficiaban a los musulmanes, se unieron a parte del ejército, hicieron frente al Gobierno de París y contribuyeron decisivamente a la caída de la IV República y al triunfo de De Gaulle. Pero éste no respondió a las esperanzas de los colonos que impulsaron dos nuevas insurrecciones (1960 y 1961), reprimidas enérgicamente. A estas alturas sólo quedaban tres soluciones: el mantenimiento por la fuerza del statu quo, como pretendían los colonos; la autodeterminación, formulada ya por De Gaulle en 1959; o la total autonomía. En esta tesitura, De Gaulle publicó los acuerdos de Evian (marzo 1962) firmados con los representantes del FLN, por los que se establecía el alto el fuego y la celebración de un referéndum, en Francia y A., sobre la independencia de este país. Contra el referéndum se alzaron los colonos y una parte del ejército, que crearon la Organisation de 1’Armée Secréte (OAS); mas, pese al clima de terror que impusieron, no lograron impedir la celebración del referéndum que dio una abrumadora mayoría (99%) a los partidarios de la independencia (julio 1962).La independencia. El primer ministro del Gobierno provisional, Ben Yedda, quedó desbancado tras la lucha entre los grupos armados que apoyaban a las distintas facciones políticas del Gobierno. La mayoría estuvo en el vicepresidente Ben Bella, cuyos soldados entraron en Argel y nombraron un ’Comité o Bureau de siete miembros, presidido por Ben Bella (septiembre 1962). Éste quería un Estado socialista en el interior y neutralista en política exterior, aunque su inclinación hacia los países comunistas le haría acreedor al título de "Héroe de la Unión Soviética" que le .concedió la URSS. En agosto de 1963, se aprobó una Constitución que hizo de A. una república presidencialista bajo el mando de Ben Bella. Pero las dificultades con que tropezó fueron muchas y, especialmente, la crisis económica, que se agravó con la guerra, la huida de los europeos -remediada en parte con la repatriación de 200.000 argelinos que vivían en Túnez y Marruecos- y la transferencia de capitales a Francia. La situación se agudizó hasta tal punto que Ben Bella pidió ayuda a Francia y a Estados Unidos, al mismo tiempo que disolvía el partido comunista, a fines de 1963. Pero de nada le valió.En 1965, un golpe militar derrocó a Ben Bella e impuso un Consejo de la Revolución, encabezado por el coronel Bumedian, que siguió la línea anterior y encontró los mismos problemas; m. el 27 dic. 1978. Le sucedió en la presidencia de la República, Chadly Bengeib.0. GIL MUNILLA.
BIBL.: H. DE GRAMMONT, Histoire d’Alger sous la domination turque (1516-1830), París 1887; L. RINN, Le royaume d’Alger sous le dernier Dey, Argel 1900; CH. JULIEN, Histoire de l’Algérie contemporaine. I. La conquéte et les débuts de la colonisation (1827-1871), París 1964; M. PMERIT, L’Algérie a l’époque d’Abd el-Kader, París 1951; A. NOUSCHI, La naissance du nationalisme algérien (1914-1954), París 1962; R. ARON, La tragédie algérienne, París 1957; F. PERROUX y OTROS, Problémes de l’Algérie indépendante, París 1963; J. Roy, La guerra de Argelia, Barcelona 1961; P. BouRDIEU y A. SAYAD, Argelia entra en la historia, Barcelona 1965.
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