Arconte
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Biografía GER
Magistrado griego. Los a. aparecen como magistrados de diversas polis de Atenas, los nomoi del Ática y las colonias atenienses, pero en general se considera característico de la más alta magistratura de Atenas, donde con mayor detalle puede seguirse su historia.La aparición del a. va unida a la decadencia de la monarquía y al predominio de la aristocracia que tiende al régimen oligárquico. En Atenas los poderes sagrados del rey pasan a un a. basileius, depositario de aquéllos. Este magistrado tiene poderes específicos, distintos de los ocho a. nombrados por los eupátridas, es decir, un representante propio, a. por antonomasia, un polemarca y seis thesmothetes. Frente al poder familiar, dinástico y vitalicio del rey, el ejercicio de estas magistraturas se alterna en distintas familias y su mandato es limitado. Durante el gobierno oligárquico de las familias aristocráticas, eupátridas, éstas tuvieron el monopolio del ejercicio del a. El origen del a. está en el magistrado anual, asistente del rey, que en Atenas y en Locride, elegían anualmente los nobles y que, poco a poco, se convirtió en la primera personalidad política de la polis. Pasó a ser el que daba el nombre al año epónimo y después pritano, sustituto del rey en la presidencia del pritaneo.La especialización de funciones dio lugar a la aparición del polemarca, general, y los thesmothetes, jueces. Bajo el régimen oligárquico en Atenas elegían a. sólo los nobles y podían ser elegidos únicamente los más ricos. La reforma de Solón limitó el derecho al a. a los miembros de las dos primeras clases, los más ricos, pero ampliando el derecho al voto. La reforma de Clístenes (a. 508-507) intentó anular los resabios oligárquicos añadiendo a los nueve a. un décimo, secretario, para que pudiera ser elegido uno por cada una de las 10 tribus formadas por la agrupación de los diferentes demos sin atender a razones geográficas o económicas. La reforma de Efialtes limitó los poderes de los a. en beneficio de la Asamblea. Con Pericles la elección se hizo por sorteo y se permitió (a. 467-66) que los zeugitas (o artesanos) tuvieran derecho a participar en el mismo, sumándose a la reducida lista de los quiricos que hasta entonces habían tenido reservado este derecho. Esta ampliación fue acompañada de la asignación de un sueldo a los a.Las funciones de los a., aparte la presidencia de la Asamblea, fueron reduciéndose a temas secundarios. Incluso su sueldo, cuatro óbolos, era inferior al de los participantes en la Asamblea (1/1,5 dracmas=12/18 óbolos). La lista de posibles candidatos fue ampliada en el a. 457-456, autorizando la participación de los proletarios (thetes). Al sistema de un sorteo, sobre los candidatos de los demos, sustituyó el de un doble sorteo que establecía así una primera lista sobre la cual se realizaba el segundo sorteo, lo que en teoría eliminaba toda intriga, pero ofrecía los inconvenientes del azar (críticas del grupo aristocrático expresadas por Jenofonte). En realidad, los beneficiados tenían derecho a retirar su candidatura bien por temor al ridículo bien por no cumplir las condiciones (los a. debían ser económicamente solventes, de buena reputación y no casados con viudas). El a. rey, el a. epónimo y el poleniarca tenían atribuciones propias y actuaban por separado de sus colegas. Todos tenían reservados ciertos privilegios, incolumidad, carácter sagrado en el ejercicio de sus funciones y reserva de asientos en los espectáculos. Por su parte, el pueblo de Atenas vigilaba estrechamente a sus a., al igual que a otros magistrados, sin excusar faltas o deslices.En líneas generales, la organización de los a. en el s. v se mantuvo en periodos sucesivos. Tras la incorporación de Grecia al dominio romano, Atenas mantuvo su carácter de ciudad libre y por ello sus instituciones. Ya en época republicana algunos personajes romanos fueron elegidos a. en Atenas pero el más insigne, pues la costumbre siguió en época imperial, fue el futuro emperador Adriano. El a. continuó manteniéndose hasta época bizantina. Durante el Imperio romano las condiciones para la elección debieron mortificarse (Adriano, p. ej.) aparte la amplitud en la indispensable concesión de la ciudadanía honoraria.ALBERTO BALIL.
BIBL.: G. GLOTZ, La ciudad griega, 2 cd. Barcelona 1957; C. FORRESTER, Los orígenes de la democracia griega, Madrid 1966.
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