Arco Triunfal ARTE
Categoria:
Arte
Aunque su origen sea simbólico, nada tiene de común con las puertas sagradas chinas (pai-lou) o las de acceso a las stupas indias, ya que éstas nacieron con un fin religioso, mientras que el a. t. es conmemorativo. Su origen está en el triunfo, que los romanos concedían como suprema gloria y honor al retorno de un caudillo, victorioso en sus campañas. La puerta de la ciudad engalanada con retratos, trofeos y alegorías, proporcionó tema, idea y forma. Hay noticia de varios erigidos en Roma, hechos de madera y telas pintadas, en el periodo republicano. Parece que los hubo permanentes y aun que Pompeyo construyó uno en el Pertús al final de las guerras de Sertorio. Uno de los más antiguos conservados es el de Augusto, en la puerta de la ciudad etrusca de Perusia (s. i a. C.). Como tipo arquitectónico presenta las siguientes variantes: 1) Arco único, repleto de tallas expresivas, pedestal de la cuadriga de bronce conducida por el caudillo (común ésta en todos los tipos). Conocemos el de Nerón a través de las monedas y acaso fueron de su cuadriga los caballos situados en la fachada de S. Marcos de Venecia, llevados allí como trofeo de otro alzado en Constantinopla. Buenos ejemplos son: el de Tito, en Roma (81 d. C. para perpetuar la conquista de Jerusalén, erigido por Domiciano); el repleto de grupos escultóricos de Trajano, en Benevento y del mismo en Ancona (113 d. C.), asociado a un puente, a su entrada, como el de Martorell (Barcelona), o en su centro, como el de Alcántara (Cáceres), del arquitecto Julius Lacer (105-106); liso y sin escultura, en Bará (Tarragona), erigido por el cónsul de Trajano, Licinio Sura (102), para separar a cosetanos e ilergetes. Este tipo es el más abundante: Pola, Susa (7 a. C.), Aosta, Rímini (27 d. C.). Con sólo un vano, pero en dintel, el llamado de los Plateros, en Roma, de Septimio Severo (207) y Adriano, en Atenas. 2) Situado en el cruce de vías o de calles (cuadrifronte, por los cuatro frentes iguales), es en realidad como un templete, cubierto por bóveda de arista, como Cáparra (Cáceres); de Caracalla, en Tebessa; los de Palmira y Timgad (s. iii d. C. todos), o el gigantesco de Jano, en Roma (s. iv, en el Foro Boario). 3) De tres arcos, mayor el central. Es el tipo de mayor riqueza y monumentalidad, modelo de proporciones armónicas y de suntuosidad en relieves: Tiberio, en Orange; Septimio Severo y sus hijos, en Roma (204); el quizá de Augusto, en la muralla de Medinaceli (Soria), que perdió las tallas. Fue así el del mismo Augusto en Roma, y los relieves tan análogos entre sí, que pudieron arrancar los de uno de Trajano y decorar con ellos el erigido para Constantino (312), conmemorando su triunfo sobre Magencio.Se llama también a. t. el de embocadura del crucero desde la nave central en las primitivas basílicas cristianas (S. Pablo Extramuros, de Gala Placidia, y S. María la Mayor, ambos en Roma y del s. v) y por extensión a las aberturas del ábside central hacia la nave de las iglesias medievales.El Renacimiento vuelve a emplear el conmemorativo, con génesis análoga: decorando una puerta (de Alfonso V de Aragón, en el castillo de Nápoles, s. xv); ocasionales de madera, tablas y cartón pintados, para las entradas y coronaciones de soberanos (famoso el trazado por Alfonso Cano, para la llegada de DI Mariana de Austria, en Madrid, el 15 nov. 1648, tomado como punto de partida del barroco); de construcción más estable y análoga fecha, el de Finale Ligure, conmemorativo del paso por aquel puerto español, contiguo a Génova, de la hija del rey Felipe IV, cuando fue a casar con el Emperador de Austria. En el s. xviii se alzan uniendo la idea conmemorativa con la entrada simbólica de una ciudad (las puertas de Recoletos y S. Vicente, derruidas), más las conservadas de Alcalá y Toledo, todas de Carlos III y en Madrid. En el centro de plazas son famosos, como verdaderos monumentos, el Marble Arch de Londres, los dos de París, el de la Estrella y el de Triunfo (1806), conmemorativo de las victorias napoleónicas en Italia, y la Puerta de Brandeburgo, en Berlín, sin arcos por su estilo neogriego a lo Winckelmann, que lo impuso en el neoclásico alemán.F. ÍÑIGUEZ ALMECH.
BIBL.: 1. PIIOAN, Historia del Arte, I, Barcelona 1955; B. TARACENA, Arte romano, en Ars Hispaniae, II, Madrid 1947; B. FLETCHER, Historia de la arquitectura por el método comparado, Barcelona 1928-31.
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