Aranjuez, Motín de HIST.
Categoria:
Historia
Se llama así al movimiento iniciado en la noche del 17 mar. 1808 para derribar del poder a D. Manuel Godoy Álvarez de Faria (v.), consejero favorito de los reyes Carlos IV y María Luisa. El motín se ha considerado como popular para librar a los monarcas y a la monarquía de la humillante sumisión al poder despótico del favorito. El motín terminó, sin embargo, con la abdicación de Carlos IV en favor de su hijo Fernando VII, después de haber exonerado a Godoy de sus cargos de generalísimo de los ejércitos y de almirante de la Armada. La versión populista de la Historia ha explicado el motín como protesta y oposición del pueblo de Aranjuez contra el propósito de Godoy de llevar a los reyes a Andalucía y a los reinos de América, huyendo de la amenaza de las tropas francesas introducidas en España por Napoleón para la ocupación de Portugal, según el tratado de Fontainebleau (27 oct. 1807; v.).En la noche del 17 de marzo sonó un tiro, que pareció ser una señal, e inmediatamente surgieron grupos que asaltaron el palacio de Godoy y le buscaron sin hallarle. Su mujer y su hija fueron llevadas con aplausos y simpatía hasta el palacio de los reyes, pero el palacio de Godoy fue vaciado y sus enseres quemados entre gritos de "Viva el Rey" y "Muera Godoy". El tumulto se prolongó hasta las cinco de la mañana, en que apareció el príncipe de Asturias, D. Fernando, en el balcón del palacio real y anunció que el rey, su padre, satisfaría los deseos del pueblo. A las siete de la mañana del día 18 Carlos IV dio un decreto exonerando a Godoy de sus mandos militares. El día 19, sábado, Godoy, escondido durante 36 horas en una habitación de su servidumbre, salió hambriento y sediento y fue apresado, maltratado y conducido a palacio. Esa tarde, ante la noticia de que sería conducido a Granada, estalló un nuevo tumulto y se pidió a gritos la abdicación de Carlos IV. El rey, sin el apoyo de sus cortesanos y aconsejado por ellos, abdicó la corona en su heredero y muy caro hijo el Príncipe de Asturias. Con la alegría que produjo la abdicación se concluyó el motín.La noticia de los sucesos se conoció en Madrid en la tarde del día 18, y el 19 grupos de tumultuarios asaltaron las casas y destruyeron los bienes de los partidarios de Godoy más destacados. Los excesos de las turbas se prolongaron sin que ninguna autoridad los contuviera hasta el lunes 21. Se dijo que los servidores del infante D. Antonio, hermano de Carlos IV, habían intervenido en el tumulto, que la señal para dar comienzo a la revuelta había salido de palacio, de la ventana del príncipe D. Fernando; que el conde de Montijo, disfrazado de labriego, dirigió a los amotinados. El historiador Pérez de Guzmán puso de relieve que los grandes y títulos del reino fueron los que organizaron el movimiento. Godoy en sus Memorias se refiere constantemente al "partido exorbitante y prepotente" y a la "facción" que organizó la revuelta. Es preciso señalar que la población lugareña de Aranjuez era muy escasa; la mayoría la formaban los servidores de la casa real y de los palaciegos, la burocracia y las tropas. Hubo en aquellos días en Aranjuez "gente forastera, de mal aire en su figura y peor en sus modales, manchegos los más de ellos", "patrullas de paisanos no autorizadas para rondar la población", "con siniestros propósitos" (Godoy, Pérez de Guzmán, Toreno). Una observación más atenta de los sucesos permite afirmar que el motín fue un movimiento organizado, con probables ramificaciones en otros lugares de España, dirigido principalmente por la nobleza que formó partido contra Godoy en "el cuarto del Príncipe" D. Fernando. El movimiento de reacción de la nobleza se manifiesta ya desde 1794, en el Discurso sobre la autoridád de los ricoshombres, dirigido a Godoy por Guzmán Palafox y Portocarrero, conde de Teba y luego de Montijo. Tuvo su primera manifestación en la conjura de El. Escorial (octubre 1807) y triunfó en Aranjuez. Godoy, sin ser ministro, dirigió de nuevo la política desde 1801 y agrupó en contra suya a la nobleza preferida del gobierno que apoyó al príncipe Fernando, al clero, por la política desamortizadora, a la burguesía, por la inflación y la crisis económica, a los ilustrados, por la ideología reformista y al pueblo por la propaganda adversa al favorito. La entrada de los franceses brindó una oportunidad favorable para los conjurados. V. t.: GODOY ÁLVAREZ DE FARIA, MANUEL;CARLOS IV DE ESPAÑA; FERNANDO VII DE ESPAÑA.C. CORONA BARATECH.
BIBL.: GODOY, BAE, 88 y 89; 1. PÉREZ DE GUZMÁN, El dos de mayo en Madrid, Madrid 1908; fD, El primer conato de rebelión precursor de la Revolución en España, "España Moderna" 237 (1908), 5-30; C. CORONA, Revolución y reacción en el reinado de Carlos IV, Madrid 1957; CONDE DE TORENO, Historia del levantamiento, guerra y revolución de España, BAE, 64, Madrid 1953. F. MARTÍ GILABERT, El motín de Aranjuez, Pamplona 1972.
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