Arameos HIST.
Categoria:
Historia
1. Los arameos orientales en la Biblia. 2. Los arameos orientales fuera de la Biblia. 3. Los arammes occidentales. 4. La lengua aramea bíblica.1. Los arameos orientales en la Biblia. Los primeros a. que aparecen en la historia con unos límites bien definidos son los de las fuentes asirias, localizados al O de Asiria, entre las fronteras de los montes Kasiari al N, Jábñr al S y el Éufrates al O; eran sedentarios, gobernados por un rey, pero no se excluye que algunos fueran nómadas; este hecho acaece en el s. xi a. C. Según la Biblia, aparecen otros a. en la Baja Mesopotamia, de los que procederían los antiguos Patriarcas (v.) de Israel. Admitiendo una nueva vocalización de Arpaksad en "Ur-p-kesed"= Ur de los caldeos, tendríamos un argumento más de que los Patriarcas provienen del sur de Mesopotamia (cfr. N. H. Tur-Sinai, By, 1Vhat Methods and to tiVhat Extent Can We Establish the Original Text of the Hebrew Bible, en "The Israel Academy of Sciences and Humanities", Jerusalén 1963, p. 4). Está probado que ya existían en el s. xiii, pero el problema estriba en saber desde cuándo habitaban allí y de dónde provenían; sin embargo, estos a. eran nómadas, no sedentarios como los del O de Asiria. Si el nombre de ’Aram es hurrita, la formación de ’Aram quizá esté en relación con los movimientos de pueblos hurritas (v.) en la primera mitad del ii milenio y entonces tendríamos una confirmación del relata del Génesis. En Gen 10, 22 se enumera a ’Aram entre los hijos de Sem (v.), siendo uno de estos hijos ’Assúr, con lo cual, si se admite que ’Aram es equivalente a "sirios", habríamos de rechazar que "sirios" derive de "asirios" (=’Assúr).Hay que advertir que ’ram, epónimo de los a., es el de Gen 10, 22 y no el ’Aram hijo de Qémú’el, hijo de Nahór, hermano de Abraham de Gen 22, 21, pues en tiempo de Abraham (v.) ya existía la región de los a., ’Aram Nahárayim. Ésta es una región citada frecuentemente en la Biblia: Aram de los dos Ríos, es decir, región de la Yazira entre el Tigris y el Éufrates, o parte superior de Mesopotamia; su centro es Harán, en el borde de Turquía e Iraq. En los Setenta normalmente se traduce ’Aram Nahárayim por Mesopotamia, pero hay que entender Mesopotamia del N. Ésta era la región de los a. que sólo en la parte occidental, en Siria, y aun muy tardíamente,,, lograron fundar sus principados. La Biblia hace de ’Aram Nahárayim el centro del clan de Abraham de donde proceden los Patriarcas (cfr. A. Malamat, The Aramaeans in Aram Nahárayim and the Rise of th iir States, Jerusalén 1952).A ’Aram Nahárayim envió Abraham a su siervo Eliecer (v.) a buscar esposa para su hijo Isaac (v.), a sus parientes Bétú’el y Labán, los, cuales, a su vez, son llamados arameos de Paddan-’Aram o Harán. Por tanto, si ’Aram de Gen 10, 22 es el padre de los a., éstos según la Biblia, son semitas (v.) y distintos de los asirios (v. ASIRIA) y, además, antiquísimos, pues ’Aram es hermano de Arpaksad, el segundo de los nueve patriarcas posdiluvianos que precedieron a Abraham. La Biblia dice (Gen 24, 4) que Abraham envió a su tierra y_a su patria a su esclavo Ellecer y que éste se dirigió a ’Aram Nahárayim, a la ciudad de Nahór (hermano de Abraham), a la casa de Bétú’el, hijo de Náh6r, padre a su vez de Rebeca, que casaría con Isaac; ésta es la casa de los hermanos de Abraham. Bétú’gl, padre de Rebeca, es llamado el arameo de Paddan-’Aram; el hermano de Rebeca, Labán, es llamado el arameo y se le presenta viviendo en Harán (otra denominación de Paddan-’Aram). El hijo de Rebeca, Jacob (v.), va a casa de su hermano Labán, hijo de Bétú’el el arameo; Labán llama a Jacob hueso mío y carne mía. Finalmente, de Raquel y de Lía, hijas de Labán el arameo, y de sus esclavas Bilhah y Zilpah, de ’Áram Nahárayim, procede todo el pueblo israelita, que tomó nombre de Israel o Jacob, a quien en Dt 26, 5 se llama arameo errante.De la tradición bíblica se deduce, pues, la existencia de los a., no sólo en tiempo de Abraham, sino también en tiempos anteriores, pues esta familia vivía ya en una región llamada ’Aram, incluso en tiempo de los primeros patriarcas postdiluvianos si ’Áram, hijo de Sem, significa una tribu a., y de la Biblia se deduce un parentesco entre hebreos y a. (cfr. A. Dupont-Sommer, o. c. en bibl., 15-16). Estas genealogías bíblicas (en las cuales encontramos el epónimo de los a. (’Áram), ya se refieran a individuos ya a genealogías tribales, parecen responder a una realidad histórica, por cuanto en los textos de Mari (Iraq) aparecen nombres de ciudades: Sarugi (O de Harán), Faliga (sobre el Éufrates, en la embocadura de Habur), Til-Turahi, Nahór.En Mari se cita también a los Hapiru, que probablemente son de la tribu de °Eber; recuérdese que Abraham es llamado en Gen 14, 13 el `ibri =el hebreo, el descendiente de `Eber (cfr. A. Guillaume, o. c. en bibl.). También aparece en los textos de Mari el nombre de Harán, como estado y como ciudad floreciente en los s. xix-xviu, y ,Harán es, con Nahór, hermano de Abraham, la denominación de ’Aram Nahárayim y de Paddan-’Aram (el cambio de guturales es perfectamente posible en semítico y en ciertas lenguas muy normal; v. t. HARRAN). Entre los amorreos (v.), de uno de cuyos grupos debieron proceder los patriarcas hebreos, aparecen los onomásticos Jacob-el y Abam-ram (G. E. Wright, Biblical Archaelogy, Filadelfia 1957, 42).En las tablas de Ugarit (v.) (ca. 1400) se encuentran los nombres de ’Abram y de Lábán (este nombre probablemente se da en Mari también: A. Dupont-Sommer, Sur les débuts de l’histoire araméenne, en Supplement Vetus Testamentum, Leiden 1953, 43) y, en 1955, Ch. Virollaud encontró el nombre de Israel como nombre propio de un artesano (cfr. E. Vogt, Nomen Israel in tabulis ugariticis, "Biblica" 38, 1957, 375).Todas estas indicaciones extrabíblicas confirman el relato bíblico y, por tanto, las indicaciones bíblicas acerca de los a. No hay razón, pues, para tratar de leyendas los relatos bíblicos sobre la fijación de los a. en Mesopotamia en la época de los Patriarcas, ni para sospechar que esto sea una proyección siglos atrás de una situación que tenían los a. en los s. ix-viu en qué se escribieron estas leyendas (así Dupont-Sommer, o. c. en bibl., 15). Por lo demás, el israelita que en los s. Ix-VIII hubiese retroproyectado la historia de los a., los hubiera considerado enemigos de Israel y no parientes de sus progenitores (R. A. Bowman, o. c. en bibl.). La misma onomástica de este periodo revela una época antigua, en la que los nombres teóforos sólo conocían el de ’El, y aún no el de Yahwéh (A. Penna, La religión de Israel, Barcelona 1961, 38): Bétú’el, Qémú’el, Yémú’el Ri°ú’el, Malki’el, Asb’el, Isma’el, Ya’ágob’el.2. Los arameos orientales fuera de la Biblia. Aparte de estos testimonios generales e indirectos que confirman la antigüedad de los a. descritos en la Biblia, hoy disponemos de documentos directos que, en su conjunto, delatan con certeza moral la existencia de los a. en la época de los Patriarcas y aun antes: p. ej., existe un texto acádico, según el cual el rey de Acád, Naram Sin (s. XXIII), venció al de ’Aram y de Am: ’Aram significa, según Dhorme y B. Hrozny, los Aramu y Arumu de los textos cuneiformes (en cambio según Thureau-Dangin, Gelb y De Vaux, no los significa).Más seguro que el anterior es el texto n° 2 de la col. Wengler, tableta cuneiforme que proviene de Puzurisdagan (Drehem actual, cerca de Nippur) y que fue escrita en el a. 46 del rey Sulgi, segundo de la dinastía III de Ur (ca. 2006) (publicada por A. Deimel, "Orientalia", la serie, 2, 1920, 62; y estudiada por N. Schneider, Aram und Aramáer in der Ur III-Zeit, "Biblica" 30, 1949, 109-111). En ese texto se cita, junto a la ciudad de As-nunki (Esnunna=Tell Asmar, al otro lado del Tigris), la ciudad de Aramiki. Un poco más reciente es el nombre de Aramu, que probablemente significa a., en una tableta cuneiforme publicada por C. Keiser (Cuneiform Bullae of the Third Millenium B. C., Nueva York 1914) proveniente también de Puzuris-dagan y que pertenece al tiempo del rey Su-’Sin de la dinastía III de Ur (1894-85) (S. Moscati, Sulle origini..., o. c. en bibl., 21). En Mari se encuentra (s. xviu) también un ecónomo real llamado Arumu y tres veces el onomástico personal Ahlamu; en un texto ugarítico (s. xiv-xirz) se cita un Bn-army, =a., y, en otro del s. XIII, se menciona el topónimo Eqlat Ara-mi-ma o "campo de los arameos", denominación parecida a sedeh ’Áram de Os 12, 13, equivalente a la denominación siriaca de Paddan-’áram= "campo de ’Áram". También parece que son a. los Hiranu, atacados por los asirios según un texto cuneifórme del periodo -cassita: los hiranu se repartieron en Subartu, en Suhi, en Mari. Es evidente y seguro que en Mesopotamia había un pueblo de a. durante el u milenio, pero es difícil asegurar exactamente dónde estaban establecidos (para estas cuestiones, cfr. M. McNamara, o. c. en bibl.).Éstas son las menciones antiguas de los a. en los textos extrabíblicas. A ellas hay que añadir las menciones de los Ahlamu "los confederados", que aparecen en el s. xiv en una carta de Tell El-Amarnah; estos eran nómadas, contra los que lucharon los asirios sin conseguir absolutamente nada. Estos Ahlamu son a., según DupontSommer, que en ’el s. xtv invadieron la isla de Dilmun (hoy Bahrayn); después -desde finales del s. XIII-, aparecen bajo la denominación de Ahlamu-Armaya y desde el s. VIII pierden el primer nombre de esta doble denominación. Para unos (Sanda, Dupont-Sommer, De Vaux) los Ahlame son a.; en cambio, para otros (E. Forrer, J. Lewy) no lo son. Según Sacchi, este nombre de AhlamuArmaya significa aquella parte de los Ahlamu que se encontraban en relación con Aram (P. Sacchi, o. c. en bibl.).3. Los arameos occidentales. Después de estudiar los a. en la parte oriental, en Mesopotamia, veamos las fuentes que hablan de los a. del Occidente (cfr. S. Moscati, L’Oriente... y A. Malamat, Arameos, o. c. en bibl.). Por el a. 1000 existían unas tribus a., nómadas, establecidas en los alrededores de Baalbek, pero no más allá del Orontes. Estos a. parece que penetraron en esta región en el s. xi, procedentes de Mesopotamia, con el fin de escapar de los ataques del ejército asirio. Fundan pequeños Estados, en la actual Siria: Sam’al, ’Arpad, Aleppo (v.), Hama y, sobre todo, el de Damasco (v.), que en el s. ix pasó a ser el más importante de todos, citado en las fuentes bíblicas y extrabíblicas con el nombre de ’Áram. En tiempo del rey David (v.), Damasco estuvo sometida a los israelitas. Durante el reinado de Salomón (v.) se independiza, fundando una dinastía propia; tan pronto como el reino israelita se dividió en dos, el reino de Damasco fue el mayor peligro para el de Israel (v.), al que combatió y venció en ocho ocasiones. No obstante, cuando en Damasco se veía inminente el peligro asirio, los a. no dudaban en aliarse con sus enemigos de Israel. Siendo rey Bar Hádad II (mediados del s. ix) fue atacado por Salmanasar III (858-24), quien fue vencido en Qarqar por una coalición de 12 reyes, al frente de los cuales estaba el de Damasco; gran parte de la victoria se debió al rey Acab (o ’Ajab) de Israel, quien proporcionó a los aliados una gran cantidad de carros de combate. A consecuencia de esta victoria, la mayor parte de los Estados a. suspendió el pago del tributo a Asiria. Salmanasar III insistió de nuevo, enviando ejército tras ejército contra Damasco, siendo vencido en cada ocasión, hasta que cayó asesinado Bar Hádad II.Al final del reinado de Salmanasar III, Asiria cae en un periodo de decadencia debida a la sublevación de su hijo y heredero, ocasión que aprovecharon los Estados a. para independizarse aún más. En Damasco sube al trono Hazá’el, su rey más sobresaliente, quien se enemista de nuevo con el monarca de Israel, Joram, al que hiere en una batalla, arrebatándole algunos territorios, pero kiazá’el no pudo sacar partido apenas de esta victoria porque fue atacado de nuevo por Salmanasar. Hazá’el le hizo frente y el monarca asirio desistió del ataque a causa más que nada, de los asuntos internos de Asiria. Hazá’el atacó de nuevo al reino de Israel: venció a Jehú, y luego a Joacaz; llegó a dominar en todo el llano costero y tuvo en sus manos el monopolio del comercio con Egipto. Luego atacó el reino de Judá (v.) llegando a Jerusalén, donde el rey Joás tuvo que pagarle un fuerte tributo. En Asiria, en la segunda mitad del s. viii, sube al trono Tiglatpileser (o Teglatfalasar) III (745-27), quien dirigió uno de sus primeros ataques contra Damasco y Dama. En el 733 tomó la primera de estas ciudades, deportó a sus habitantes y ejecutó a su rey Résin. Hamo se sublevó de nuevo al morir Tiglatpileser III, pero Sargón lI (721-705) la atacó, aliándose entonces todos los Estados a. que, no obstante, fueron vencidos por Sargón en Qarqar en el 720, marcando esta derrota el final del poderío militar de los a. No obstante, su lengua, el a., acabó imponiéndose a los vencedores, adoptándola éstos para sus relaciones con el Imperio, como sucedería después con el Imperio babilonio y persa.4. La lengua aramea bíblica. Los pasajes arameos en el A. T. son los siguientes:Esd 4, 8 - 6,18 y 7,12-26; Dan 2, 4 - 7, 28;Ier 10, 11 y Gen 31, 47. Además de estos textos en a., hay en la Biblia otros que parecen haber sido traducidos del a. al hebreo (v. BIBLIA vi, 2 y 4).Arameísmos. Varios libros hebreos del A. T. tienen influencias a., sobre todo Prv, Esd, Neh, Dan. El influjo del a. en el hebreo bíblico -según Kutscher (Aramit, Ene. Miqr. I, col. 963)- es muy grande, tanto en el léxico como en la morfología y sintaxis. En los libros del N. T. es aún mayor la influencia, puesto que Jesús y sus discípulos hablaban una forma del a. palestino. El Evangelio de S. Mateo (v.) presenta un griego de tal género que casi puede darse como resultado de la traducción de un original a. El griego de S. Juan (v.) muestra un estilo y, a veces, construcciones gramaticales, que nacen de una mentalidad semítica, sobre todo por la tendencia a suprimir las conjunciones subordinativas por medio de la cópula "y"; también acusa cierta propensión a citar nombres a. de lugares y personas y darles luego una interpretación. El discurso de S. Esteban en los Hechos de los Apóstoles está lleno de giros a. En fin, en todo el N. T. se encuentran numerosas palabras arameas.El arameo bíblico es una forma del arameo antiguo. El a. (v. III) pertenece al grupo semítico occidental del norte, junto al cananeo, y por tanto, pariente próximo del hebreo, del ugarítico y del fenicio. Se divide en a. antiguo (el de las inscripciones de Zenvirli, el imperial, el de Elefantina y el bíblico), en a. dialectal oriental (la lengua del Talmúd de Babilonia, el siriaco y el mandeo) y occidental (judeopalestino, samaritano y cristianopalestino), y en a. moderno (el hablado en varios pueblos de Siria, Iraq, etc.). El nabateo y el palmireno son dialectos de transición del antiguo al dialectal. V. t. SEMITAS III; CANAÁN I, 4.Características lingüísticas. El a. bíblico es el único a. vocalizado y se nos ha transmitido en manuscritos tiberienses y babilónicos. El conocimiento que tenemos de la tradición babilónica de este a. es fragmentario, debido a que son pocos los manuscritos que nos han llegado. En cambio, conocemos bastante más la tradición tiberiense, debido al trabajo de los masoretas que vocalizaron en la Edad Media el hebreo y el a. de A. T. (v. ANTIGUO TESTAMENTO II, 2 B).1) Características fonéticas: a) el alfabeto es idéntico al hebreo cuadrado; b) Alef y He se usan para -a y -e finales, Waw para -o y -u, Yod para i- y e; c) las vocales escritas aparecen con los masoretas en el s. vii d. C., hay tres tradiciones para la vocalización: palestinense, babilónica y tiberiense; las vocales son las mismas del hebreo; d) algunas consonantes sufren cambios respecto al hebreo: el zayin pasa a dalet, el sin a taw, el sin a samek, el sadé a tét o `ayin.2) Características morfológicas: a) Pronombres. El pron. pers. de 3a pers. se usa como cópula. Los pron. sufijados a nombres representan el pron. posesivo y los sufijados a verbos el complemento directo (que no suele indicarse con yat). b) Nombres. Constan de tres radicales. Se presentan bajo tres estados: absoluto, constructo y enfático (que equivale a la forma con artículo definido). El masc. sing. enfático termina en Alef (a veces en He), el fem. sing. absoluto en He (a veces en Alef), el fem. sing. y plur. enfático en Alef. El masc. plur. termina en n y no en m. c) Verbos. El sistema verbal es fundamentalmente el del hebreo bíblico. No hay forma Nif’al, es sustituida por Hitpe`el; Piel pasa a Pa’el; de la Pu’al sólo queda el participio mefa’al, la Hitpa°el pasa a Hitpa’al; la Hif°il a Haf°el; de la Hof`al sólo queda el participio; se encuentra la Saf`el con su reflexiva His"taf`el. La 3,1 pers. plur. del impfto. toma una n epentética. El infin. const. se forma prefijando una m a la raíz.3) Vocabulario. Ha recibido numerosos influjos al estar en contacto con otras lenguas, sobre todo del hebreo (palabras referentes a religión o a instituciones judías), del acádico (términos políticos, financieros o guerreros), del persa (palabras referentes a política), del griego (palabras referentes a la cultura).4) Sintaxis. El arameo no asigna un lugar fijo a los elementos de la oración, el nombre suele preceder al verbo, lo cual parece ser propio del acádico, que lo tomaría del sumerio, lengua no semita. V. t.: SEMITAS; BIBLIA VI, 4.A. DÍEZ-MACHO.
BIBL.: Además de la citada en el texto, A. GUILLAUME, The Habiru, the Hebrews and the Arabs, "Palestine Exploration Quarterly", 79 (1946), 64-85; R. A. BOWMAN, Aramaeans, Aramaic and the Bible, "Iournal of New Eastern Studies" 7 (1948), 68; A. DuPONT-SOMMER, Les Araméens, París 1949; S. MOSCATI,
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