Arameos LIT.
Categoria:
Literatura
Es una lengua del grupo semítico occidental del N, pariente próximo del fenicio y del hebreo, pertenecientes todas ellas al grupo cananeo. Por ser lengua semítica (v. SEMITAS III) se caracteriza por el triliterismo y por la importancia de las consonantes. En los casos pierde las desinencias y forma los plurales con sufijos (los masc. en -in, los fem. en -at); no tiene por tanto declinaciones ni plurales fractos. El cananeo se diferencia del a. por la extraña función de las formas invertidas y por el paso de á a o; además, el a. pierde las vocales finales, reduce las vocales interiores y aspira las consonantes oclusivas. En el a., el lugar de las palabras en la oración es extremadamente libre, el verbo suele ir al final de la frase; el a. es muy rico en conjunciones y adverbios de modo. Entre las lenguas semíticas es la que ha sufrido mayores influencias en el léxico. La producción literaria del a. es inferior a la del hebreo y árabe, porque los a. eran mercaderes, hombres de negocios, pero en el mundo intelectual fueron los transmisiones de la cultura grecorromana en el Medio Oriente. La historia de la lengua a. es larga, muy usada en la Antigüedad y hoy día se habla aún, aunque corrompida por influjos árabes. El a. se subdivide en antiguo, dialectal y moderno.Arameo antiguo. Es la lengua hablada por los primitivos a. a partir del iI o III milenio a. C., a pesar de que no se tienen documentos escritos hasta el s. x a. C. Hasta finales del s. viii parece que no hubo un a. común, sino más bien dialectal (a. de Arpad, de Asiria, de Damasco, etc.), pero a partir de la época de Tiglatpilesser III (745-727), los Estados a. pasan a ser vasallos de Asiria, unificándose entonces la lengua, que se convierte en la de todo el Imperio asirio, junto con el acádico (v. ACADIOS II). Al caer el imperio asirio (612) surge el predominio del sur de Mesopotamia, el Imperio babilónioo, lo cual ayuda a aumentar el prestigio del a. como lengua internacional, pasando a ser el idioma oficial del Imperio: es el a. imperial, que en el s. vil llegó a suplantar al acádico. En este siglo el a. se empleaba en el norte y sur de Mesopotamia, en Fenicia, en Egipto y en Siria. En el s. vi con Nabucodonosor (604-562) el prestigio del a. sube aún más. Este rey conquistó Jerusalén deportando a la población judía a Babilonia, donde los judíos cambiaron su propia lengua, el hebreo, por el a. Con la llegada del Imperio persa, los aqueménidas no impusieron su lengua, el iranio, sino que adoptaron el a. como lengua oficial.Los textos más antiguos que poseemos provienen de las ruinas de Zenyirlí, capital del reino de Sam’al; pertenecen al s. ix a. C. y están escritos en un a. influido por el cananeo. Del a. imperial hay numerosos textos, que nos dan la medida de la preponderancia que obtuvo el a. en el Imperio persa. Textos escritos en este a. han sido encontrados en Egipto, en los papiros descubiertos en Asuán (Elefantina), pertenecientes a una colonia judía de lengua a. establecida allí en el s. v a. C. Al a. imperial pertenece el a. de unos pocos libros de la Biblia (v. ARAMEOS I, 4) (a. bíblico); el hecho de que hubiese llegado a ser lengua sagrada indica la gran expansión que obtuvo; este a. ha sido denominado también caldeo hasta que fue estudiado el acádico.Arameo dialectal. En el s. i de nuestra Era, el a. se dividió en varios dialectos. El paso del a. imperial al dialectal viene marcado por dos lenguas a., que podríamos llamar de transición: el nabateo y el palmireno. El nabateo es el idioma hablado por los habitantes de Petra y de Bosrá, ciudades que en el s. iii a. C. alcanzaron su apogeo; los nabateos modificaron el alfabeto a. dotándole de ligaduras; este alfabeto es el que ha servido para la escritura de la lengua árabe. El palmireno es el idioma de un centro comercial, Palmira, en especial en el s. i a. C.; numerosas inscripciones han sido rescatadas en los hipogeos de Palmira; son inscripciones funerarias y religiosas, por lo que sólo nos dan una idea muy somera de esta lengua. El a. después do esta etapa de transición se fraccionó en dialectos, divididos en dos grupos: occidentales y orientales. Éstos se apartan del a. antiguo en diversos puntos: p. ej., en los verbos para el imperfecto se emplea el sufijo n en lugar del y, el artículo afijo -ci se debilita perdiendo su valor, mientras que en los dialectos occidentales esta á indica el estado enfático (determinado).El occidental se subdivide en: judeo-palestino, samaritano y cristiano-palestino. a) judeo-palestino. Es la lengua de numerosos documentos que ha dejado la tradición judía, con el fin de divulgar la Biblia: el Targum (v. TALMuD 3) y el Talmud (v.) de Jerusalén, compuestos en las escuelas judías de Tiberiades, Séforis y Cesárea. La discusión sostenida entre P. Khale y E. Y. Kutscher, en 1957, acerca de los dialectos hablados en Palestina en el s. I de nuestra Era, no ha quedado aún zanjada. Khale sostenía que en Palestina, tanto en Judea como en Galilea, se hablaba una sola forma de a., el galilaico; en cambio, Kutscher defendía que el a. de Judea era distinto del de Galilea. Después de las últimas investigaciones sobre los ms. de Qumrán (v.) y las cartas de Bar Kekéba’ (v. MESIANISMO), parece que el a. de Judea era parecido al de Galilea con pequeñas diferencias; pero para emitir . un juicio definitivo es preciso esperar el estudio de todo el material descubierto en Qumrán y `En Gédi. Kutscher, en su excelente estudio sobre el a. galilaico, publicado en "Tarbiz" 21-23 (1952), detalla los documentos que tenemos en a. galilaico: a) el Talmud de Palestina, conservado en varios manuscritos deficientes, porque los copistas mezclaban el a. oriental con el occidental; pero después de haberse descubierto en la Génizah de El Cairo muchos fragmentos de dicho Talmud, ya puede hacerse un trabajo científico sobre el a. de este Talmud; b) varios textos e inscripciones de reducida extensión; c) el ms. del Midras Bére’sit Rabbah Vat. Heb. 30, cuyas secciones arameas ofrecen a. galilaico de calidad; d) varios fragmentos de Targum palestino, encontrados y publicados ,por P. Khale en la Génizah de El Cairo, como también otros descubiertos por A. Díez Macho en Nueva York, Cambridge, Estrasburgo y publicados por 61 mismo: son textos con un buen a. galilaico; e) el ms. Neofiti 1: es una copia completa del Targum palestino, descubierta por A. Díez Macho en la Biblioteca Vaticana en 1956, se trata del mismo a. contenido en los fragmentos de la Génizah de El Cairo.b) Samaritano. Los samaritanos son el resultado de una población híbrida, mezcla de israelitas con sirios, babilonios y árabes. El libro sagrado de los samaritanos es el Pentateuco hebreo, del que hicieron un Targum o traducción al a. samaritano; este Targum es documento principal de este dialecto, junto con unos textos litúrgicos y un comentario (Midras, v.) al Pentateuco, denominado Memar Merqah. Este Targum está escrito en caracteres samaritanos, derivados directamente del antiguo alfabeto cananeo. Es una traducción literal parecida al Targum de ’óngélós, no obstante cada manuscrito presenta un número indefinido de variantes, pues no hay un texto fijo de dicho Targum; en la ed. crítica de este Targum trabaja desde hace años J. Ramón Díaz. El a. samaritano, tal como ha llegado hasta nosotros, se parece en gran manera en algunos manuscritos al a. galilaico.c) Cristiano-palestino. Es el dialecto que usaron los cristianos palestinenses, que continúa el judoo-palestino. Se desconoce la fecha exacta en que empezó la literatura de estos cristianos, pues son pocos los documentos de esta literatura que lleven fecha. Parece que comenzó en el s. iv d. C., cuando los cristianos melquitas (v.) rompieron con los jacobitas (v.) y nestorianos (v. NESTORIO Y NESTORIANISMO), y acaba en los s. xI-XII. De este dialecto tenemos traducción de los Evangelios, hecha sobre el griego con exagerado servilismo, traducción de la Septuaginta, textos litúrgicos, himnos, vidas de mártires, etc., todo ello traducido del griego o por lo menos acomodado al griego.El oriental, que a su vez se subdivide en siriaco, en a. del Talmud de Babilonia y en mandeo.a) Siriaco. Es el dialecto de la ciudad de Edesa, centro de Osroene, Estado que perduró desde el s. Ii a. C. al iii d. C. Al convertirse la ciudad de Edesa al cristianismo, pasó a ser el centro intelectual de todo el Oriente cristiano. Su lengua se llama siriaco, porque a. era sinónimo de lengua pagana. La literatura siriaca floreció en el s. iii y perduró hasta el s. vii, produciendo innumerables obras: la Perita’ (la traducción simple de la Biblia), homilías, obras teológicas del nestorianismo y monofisismo (v.), libros de historia. No solamente son de gran valor las obras originales, sino también y de un modo muy especial las traducciones de las obras griegas, de tal modo que los árabes no conocieron las obras griegas de filosofía hasta el s. ix sino a través de las traducciones siriacas. En el s. x esta lengua fue definitivamente suplantada por el árabe, quedando reducida al uso litúrgico. En el s. v la pronunciación siriaca sufrió algunas modificaciones a raíz de las discusiones sostenidas entre nestorianos y jacobitas. Aquéllos fueron expulsados de Edesa como herejes, instalándose entonces en Nísibe; esta separación influyó en el idioma: entre los jacobitas la a pasó a o, la i y e (cerrada) se pronunciaron i, la o y u se confundieron en u. El alfabeto, denominado estrángelo, pasó a llamarse serto entre los jacobitas, y cursiva nestoriana entre los nestorianos. Al instalarse en Nísibe los nestorianos fueron maestros en la Univ. zoroástrica de Jundisapur, pasando el siriaco a ser la lengua de mayor cultura junto al persa. Los nestorianos penetraron entre los mongoles, y Kikbuka, general de Hi lágu, que mandaba las tropas al entrar en Siria, era nestoriano; los misioneros se internaron hasta la misma China.b) El a. del Talmud de Babilonia. Es el idioma en que fue redactado el Talmud en las Academias judías de Babilonia, a partir del s. iv al vi d. C. Este Talmud está mejor escrito que su homónimo de Jerusalén, y fue también mucho más utilizado por los judíos, de forma que cuando se cita el Talmud sin otra denominación, los judíos se refieren al de Babilonia: es el Talmud canónico.c) Mandeo. Es un dialecto a. totalmente puro, sin influjos en la sintaxis, ni en el vocabulario, de lenguas extranjeras. Del mandeo han desaparecido las consonantes laríngeas. Era lengua de una secta gnóstica maniquea, llamada sabea, cuyos adeptos vivían en la Baja Mesopotamia.Arameo moderno. Es el a. que actualmente se habla por unas 150.000 personas, divididas en dos áreas geográficas distintas: el hablado al norte de Damasco, en los poblados de Ma’lula, Yubba`din, Baja, parecido al a. dialectal del Occidente pero con influjos árabes, sobre todo en el vocabulario. Y el hablado en el norte de Iraq e Irán, que es una prolongación del a. dialectal oriental, estudiado por Nóldeke. El a. moderno tiene una fonética variada entre los hab. de una población a otra: el `ayin pasa a hamza, la h es muda, en la conjunción sólo se conserva el imperativo antiguo, el perfecto e imperfecto han sido rehechos a base de pronombres afíjos a los participios, el vocabulario ha sufrido influencias del kurdo, del turco y del árabe. V. t.: BIBLIA IV, 2.A. DÍEZ MACHO. P. ESTELRICH JUAN.
BIBL.: H. FLEISCH, Introduction á 1’étude des langues sémitiques, París 1947, 67-87; A. DíEz MACHO, Arameo, en Enciclopedia de la Biblia, Barcelona 1963, I, 665-672; J. CANTINEAu, Le Nabatéen, París 1932; íD, Grammatie du palmyrénien épigraphique, El Cairo 1935; G. DALMAN, Grammatik des Jüdisch-palástinischen Aramüisch, Darmstadt 1960; A. DíEz MACHO, La lengua hablada por Jesucristo, Buenos Aires 1961; J. RAMóN DíAz, Targum Samaritano, en Enciclopedia de la Biblia, Barcelona 1963, VI, 881-884; FR. SCHULTHESs, Grammatik des christlichpalüstinischen Aramiiisch, Hildesheim 1965; C. BROCKELMANN, Syrische Grammatik, Leipzig 1955; MAx L. MAROOLIs, Lehrbuch der Aramüischen Sprache des babylonischen Talmuds, Munich 1910; T. NÓLDEKE, Manddische Grammatik, Halle 1875; S. SriTALER, Grammatik des neuaramüischen Dialekts aon Malula, Leipzig 1938; F. RoSENTHAL, Die Aramaitische Forschung seit Th. Nóldeke..., Leiden 1939; íD, An Aramaic Handbook with contributions.... Wiesbaden 1967.
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