Aragón (región) ECON.
Categoria:
Economía
Caracteres generales. Extendida sobre un medio poco favorable, cuya única ventaja es la posicional en relación con las vías de comunicación, mantiene un tono económico medio dentro del conjunto español caracterizado por una renta bastante elevada, pero mal distribuida regionalmente, como mal distribuida está igualmente la población. Efectivamente, más de la mitad del censo demográfico se sitúa en la provincia de Zaragoza (707.386 hab.) que es la de mayor producción neta de la región (22.161 millones de pts., el octavo puesto nacional). Huesca y Teruel, marginados geográficamente, lo están también económicamente con una producción de 7.915 y 5.340 millones de pts. respectivamente (los puestos 40 y 46 de las provincias españolas). Si alguna nota se puede destacar en la estructura económica de la región es la de su concentración de potencial en áreas reducidas formando islotes de gran dinamismo en medio de un nivel de depresión y empobrecimiento notables: las estrechas franjas regadas del Ebro, los nuevos regadíos de Bárdenas y Monegros, son las regiones rurales de mayor empuje; las ciudades de Zaragoza, Sabiñánigo y Monzón, las áreas urbanas más prometedoras. En ninguna otra región española se puede ver mejor, pues, hasta que; punto la vitalidad económica es función del factor de relación que anima y multiplica todas las actividades.El sector agrario. La economía aragonesa tiene como apoyo fundamental la agricultura, que proporciona el 32%, de la producción neta regional y ocupa el 47% de la población activa. Existe una agricultura extensiva de secano con producción muy irregular anualmente que ocupa principalmente el área central de la depresión del Ebro y que se estructura en dos grandes sistemas de cultivo: el cerealista con base en el trigo, con carácter de monocultivo en las comarcas de Cinco Villas y Monegros; y el sistema arbustivo con base en la vid (región de Cariñena y depresión del Ribota) y en el olivo (comarcas de BorjaTarazona y Bajo Aragón), estas últimas con un carácter más policultor. La superficie triguera cubre una extensión de 436.810 Ha. y proporciona una cosecha de unos 7,5 millones de q., lo cual representa el 28% de la superficie nacional y el 16°,$ de la producción. Es, pues, el cultivo más importante, pero de bajo rendimiento unitario. Del resto de los cereales destaca la cebada con una superficie de cultivo próxima a las 70.000 Ha. y una producción de 1.600.000 q. El viñedo sigue en importancia como cultivo de secano con una superficie de 122, 000 Ha. de las cuales más del 70% se encuentran en la provincia de Zaragoza en áreas de concentración elevada al pie del Sistema Ibérico sobre unos suelos poco aptos para otros cultivos; la producción de uva alcanza los 2 millones de q. en su totalidad destinada a la vinificación. El olivar, está ya muy cerca de su límite óptimo de cultivo y las áreas olivareras son en realidad restos de superficie más extensas, expuestas a la aleatoriedad de la producción por la frecuencia de heladas tardías. Cubre una superficie de 54.720 Ha. y da una producción de 406.846 q.Al lado de esta agricultura de rendimiento mediocre y contrastando fuertemente con ella existen los regadíos en constante expansión y con un sistema productivo muy seguro y sobre todo más hábil para responder al mercado. La superficie total regada es de 274.562 Ha., lo cual representa el 13% del regadío español, localizada primordialmente en las provincias de Zaragoza y Huesca donde tienen su asiento las obras de colonización recientes. Este regadío permite hasta dos cosechas anuales, multiplicando la capacidad demográfica que es cuatro veces superior a la de los secanos. Los cambios en estos regadíos son permanentes y los sistemas de cultivo se van sucediendo al compás de la coyuntura económica. La remolacha, que constituyó el cultivo más importante hace 10 años, está dejando paso a los forrajes, principalmente a la alfalfa con 36.400 Ha. (18% de España) y una producción de 10.838.490 q. la mayor parte de ellos destinados a la fabricación de piensos compuestos y a la exportación hacia las regiones ganaderas españolas. Sigue en importancia el maíz con 281.970 Ha. (5% de la superficie nacional). La potencialidad ganadera de este regadío no está convenientemente explotada puesto que el consumo de la mayor parte de este forraje se realiza fuera de la región. Los frutales, constituyen otra especialidad de los regadíos aragoneses también en expansión. Originariamente acantonados en los regadíos tradicionales intramontañeses del jalón y Jiloca, conquistan terreno en los nuevos regadíos. La superficie futura supera las 10.000 Ha. de las cuales más del 50% están dedicadas a manzanos y perales y el resto se lo reparten el albaricoquero y el melocotón. Por último, las hortalizas responden sobradamente a las necesidades del consumo urbano, con una superficie de 7.040 Ha. en las que predominan el tomate, la cebolla y las coles. Una buena parte del regadío, sin embargo, está infrautilizada porque mantiene todavía un sistema de cultivo que podemos denominar de "secano regadío" con cultivo de trigo y otros cereales de escaso valor intrínseco (131.280 Ha.). Una positiva tarea para la mejor utilización económica del regadío consistirá en ir eliminando la masa cerealista y reducirla a lo estrictamente necesario para una sabia alternativa con los típicos cultivos de riego.La ganadería. Fue y sigue siendo un tradicional complemento de la agricultura. Basada en el uso de rastrojeras y pastos pobres de la depresión, su peso en la economía aragonesa ha ido disminuyendo paulatinamente debido a dos factores: disminución de rastrojeras por un mayor laboreo de las tierras y encarecimiento de los pastores. El ganado lanar es el más importante con un censo de 2.476.844 cabezas (8% de la cabaña nacional) siguiéndole en importancia el caprino (264.940) y porcino (229.562).El sector industrial. Ocupa el 26,8% de la población activa total (en la provincia de Zaragoza el 40%) y proporciona el 31,6% del producto neto regional. La actividad industrial se lucra más que ninguna otra de la ventaja posicional que ha hecho de Zaragoza un poderoso núcleo industrial polivalente de proyección nacional. Los recursos naturales de la región son poco aptos para la industrialización, si exceptuamos el potencial energético pirenaico cuya explotación integral está en vías de conclusión, pero con una producción que se consume en su mayor parte fuera de la región (salvo los núcleos electrometalúrgicos y electroquímicos de Sabiñánigo y Monzón) y los lignitos turolenses que alimentan dos termoeléctricas (una tercera en construcción). En los comienzos de siglo la agricultura aragonesa proporcionó la base de despegue para la industria (azucarera y harinera); hoy constituye un mercado que fija algunas industrias de maquinaria agrícola (Ejea y Huesca) y de abonos (Zaragoza). La estructura de la economía industrial aragonesa está centrada en la industria metalúrgica de transformación que proporciona el 10,1% del producto neto industrial de A. (el 17,8% en Zaragoza), la industria química con el 7,1% (el 14% en Huesca) y la industria textil y de la piel con el 8%. La concentración de la industria aragonesa es uno de sus hechos más destacables y un ejemplo más del imperio que ejercen en A. el factor posicional y las vías de comunicación. La ciudad de Zaragoza, centro natural de los ejes de circulación del valle del Ebro, reúne el 80% de la actividad industrial que se ha visto favorecida por los beneficios del polo de desarrollo.Sector servicios. La población activa ocupada en los servicios representa el 23,1% y contribuye con el 36,4% en la producción neta regional. Como siempre es Zaragoza la que tiene un mayor peso en este sector (31% de su población activa y el 48% de la producción total). Haciendo abstracción de los servicios educativos administrativos, etc., son el comercio y los transportes las actividades más desarrolladas, marcando claramente un área comercial que alcanza prácticamente toda la región cuyo mercado es la ciudad de Zaragoza. A un escalón inferior y subordinado se dibujan otras áreas comerciales centradas en torno a las capitales de Teruel y Huesca, y las pequeñas ciudades de jaca, Barbastro, Graus, Tarazona, Calatayud y Alcañiz. V. t.. I.S. MENSUA FERNÁNDEZ.
BIBL.: J. M. CASAS TORRES, F. ESTAPÉ y J. M. LACARRA, Aragón. Cuatro Ensayos, Zaragoza 1960 J. A. MARTÍN, J. M. CENDOYA Y SAINZ y C. Coso Coso, Posibilidades y soluciones en el desarrollo actual de la Economía aragonesa, Zaragoza 1968.
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