Aragón (región) ARTE
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Arte
Arqueológicamente A. se caracteriza por una acusada pobreza hasta la aparición de la Edad del Bronce.1. Paleolítico. Poco sabemos de la primera ocupación humana en A. por falta de investigaciones y, en consecuencia, de datos, aunque análogamente a la vecina Torralba debieron existir campamentos de cazadores de elefantes. El famoso Paleolítico de Torrero (Zaragoza), ha sido definitivamente desechado y excepto el Paleolítico Inferior de las terrazas de San Blas del río Guadalaviar, el resto del Paleolítico aragonés, propugnado por Bardaviu, Bosch y Obermaier, ha sido negado y considerado como perteneciente a un complejo cultural de talleres líticos que se extiende desde un momento del Epipaleolítico final hasta el Bronce final (E. Vallespí).2. Epipaleolítico final. Los principales yacimientos bajoaragoneses (el único círculo bien conocido) son la Botiquería dels Moros. El Serdá y Sol de la Piñera (Fabara, Zaragoza). Excepto un fragmento de cerámica impresa de Botiquería el resto de los yacimientos son acerámicos. Se trata de campamentos temporales de gentes seminómadas, cazadores y recolectores que buscan zonas abrigadas junto a los cursos de agua. La industria lítica se caracteriza por hojas y lascas, microlitos geométricos, piezas microlíticas, raspadores en hojas y lascas, buriles, piezas de talla unifacial o bifacial y núcleos. A este momento corresponderían las pinturas rupestres en rojo y en negro, de tipo impresionista o levantino, abundantemente representadas en los círculos del Bajo Aragón y de Albarracín (Teruel), aunque en algunos abrigos se observe ya cierta tendencia hacia la estilización, correspondiente, en consecuencia, a un momento más avanzado ya del horizonte del Bronce. Probablemente esta pintura rupestre aragonesa corresponde. a la penetración de gentes de la región costera al final del Paleolítico, perdurando en el Neolítico y Bronce hasta el momento de la aparición del urbanismo en un momento del Bronce final arcaizante. Entre los abrigos pintados destacan, en el Bajo A. el barranco de Calapatá (Cretas) con representaciones de ciervos, cabras, etc., el barranco dels Gascóns (Cretas) con escenas de caza, Val del Charco del Agua Amarga (Alcañiz), con un gran friso decorado con más de 80 figuras de caza (el conjunto más importante del Bajo A. con superposiciones - y estilos diversos), Caídas del Salbime (Mazaleón) con escenas de caza y semiesquematismos, Els Secans (Mazaleón) con arqueros de interesante vestimenta. El grupo de Alacón (Teruel) está constituido por los abrigos de El Mortero con los tres covachos (Ahumado, los Trepadores y los Borriquillos), con representaciones muy esquematizadas, escenas de caza y de recolección. El Cerro Felío de Alacón con sus abrigos del covacho Ahumado, el de la Tía Mona, la cueva de Eduvigis, el Frontón de los Cápridos y la cueva del Garroso forma un conjunto donde aparece lo impresionista y lo esquemático. La cueva de Pudiol (Ladruñán) presenta un toro en rojo. El grupo de Albarracín se compone de los abrigos del Prado del Navazo, con toros grandes y blancos, la Cocinilla del Obispo con toros blancos, la cueva de Doña Clotilde y el barranco de las Olivanas. El abrigo de los Toros se sitúa en Tormón. Entre los abrigos aragoneses existe tendencia hacia la estilización en la cueva de Eduvigis (Alacón), Mas Abogat (Calacite), Fonte de la Bernarda (Calaceite), Prado del Navazo (Albarracín), cueva de Doña Clotilde (Albarracín), y Val del Charco (Alcañiz).3. Neolítico. Pertenecen a un horizonte cultural neolítico un fragmento de cerámica impresa y otros fragmentos lisos de la Botiquería dels Moros (Fabara) y un esferoide lítico perforado (según Tomás). En realidad el género de vida es epipaleolítico pero con nuevos elementos neolíticos* El complejo cultural de los talleres líticos bajoaragoneses tiene ciertas analogías con las vecinas culturas castellonenses y, en especial, con las tarraconenses estudiadas por S. Vilaseca. Entre los talleres con materiales líticos e incluso cerámicas, y los abrigos pintados bajoaragoneses, existe una relación durante las tres fases establecidas de Epipaleolítico final, Neolítico y Bronce I. En algunos abrigos pintados puede incluso establecerse estilos que van del naturalismo hasta un fuerte esquematismo. El grupo de Albarracín estaría ligado con Levante por la vía del Guadalaviar.4. Bronce I. Se caracteriza en el Bajo A. por la prosecución de los talleres de sílex, significando la abundancia de yacimientos el primer poblamiento estable, que se demostrará con el primer estudio estratigráfico. Según E. Vallespí se han determinado tres facies: 1) De aspecto eneolítico claro con un fragmento de campaniforme cordado de la Masada del Ram (Alcañiz), con microlitos, puntas de flecha, hachas pulimentadas y cerámicas groseras. En Torre Los Negros y el Montecico (Samper de Calanda), la industria lítica es de pequeñas puntas bifaciales. Esta facies se extiende por todo el Ebro medio hasta Calatayud y por el N hasta las estribaciones de los Pirineos (Undues Pintano). 2) Las industrias macrolíticas de Santa Magdalena (Valderrobles), constituidas por grandes cepillos nucleiformes, lascas y bifaces de talla ruda, sin cerámica, perduran en pleno Bronce, según se ha demostrado en La Coscollosa (Alcañiz), La Trapa (Maella), Plana del Viento, Fuente Cobertorada, Torre los Negros (Alcañiz), etc., donde los instrumentos macrolíticos conviven con materiales eneolíticos definidos. 3) El poblamiento eneolítico evoluciona con el género de vida propio de los talleres líticos hasta ser detenido y asimilado por el urbanismo de los poblados prehallstátticos y parahallstátticos, correspondiente a un momento del Bronce final. Este momento aparece en la Masada del Ram y en la Noguera donde existen hachas pulimentadas junto con puntas de flecha de bronce, importadas.El hábitat característico es en abrigos rocosos, con economía agrícola y con metalurgia, en la tercera fase, escasa e importada. El macrolitismo de la segunda facies está en función de un pueblo pastor y deforestador, desconocedor de la cerámica y de la piedra pulimentada. Probablemente las industrias macrolíticas son objeto de comercio como materia prima.Los enterramientos de este Bronce local son de tipo colectivo con tipología avanzada de las puntas de flecha y de los ajuares. El tipo de flecha triangular con pedúnculo y con aletas aparece también en los poblados hallstátticos de Zaforas (Caspe) y Pequeño de Tossal Redó (Calaceite), lo mismo que las hachas pulimentadas. El enterramiento característico es en covacho con un rito arcaizante de influencia levantina. Los mejor conocidos son el de San Antonio de Calaceite, en un covacho con un ajuar compuesto de cuatro puntas de flecha (tres triangulares *con pedúnculo y otra romboidal) y un punzón de cobre; el de Canyaret de Pallisetes (Calaceite), sepulcro colectivo de 17 individuos en covacho con piso enlosado y piedras protectoras encima, con un ajuar de tres puntas de flecha triangulares y con pedúnculo y otras tres groseras, raspadores, cuentas de collar de concha, un vaso liso ovoide, un casquete esférico y otros fragmentos; el sepulcro de Valderrobles, que contenía 13 esqueletos con cráneos perforados por puntas de flecha de sílex; el del barranco de la Hoz (Albalate), en abrigo conteniendo dos individuos y un ajuar compuesto por una punta de flecha, un hacha pulimentada y cerámica grosera; la cueva Hipólito (Alacón), enterramiento colectivo en abrigo con un hacha pulimentada, dos puntas de flecha foliáceas y un punzón de hueso; la cueva del Subidor y de la Caraza (Albalate), que constan de enterramientos colectivos con cerámicas bastas sin decoración, puntas de flecha triangulares de sílex, cuchillos de sílex, punzones de cobre, etc., siendo los paralelos más relacionados con todos estos enterramientos los castellonenses de la región de Albocácer y Miravet. El megalitismo aragonés, extendido por el Pirineo, sirve de lazo de unión entre los núcleos vasco y catalán. La zona de Guarrinza ha entregado varios dólmenes con cistas de unos dos m., otros de tipo sepulcro de corredor y túmulos con anillos de piedras. En Biescas aparecieron dos cistas; en Rodellar (sierra de Guara) se conoce la Losa de la Mora, existiendo otros ejemplares en Cornudella y cerca de Pont de Suert. Los tipos megalíticos del Pirineo aragonés son de corredor, galería cubierta, cistas megalíticas, túmulos, todos ellos fácilmente diferenciables de los abundantes fondos de cabaña.Una serie de hallazgos esporádicos se han realizado en Segura de Aragón, en la zona del río Alcanadre, en Olvena, en el Monasterio de Piedra, en Calatayud, en Egea de los Caballeros y en otros puntos.5. Cultura de los túmulos. Cuando el urbanismo del horizonte cultural de un Bronce final arcaizante se impone en el valle del Ebro, tienen lugar las influencias indoeuropeas, marcadamente hallstátticas, por una vía bastante clara, el Segre, jalonado por abundantes poblados y necrópolis tumulares. En A., a pesar de la falta de investigaciones, si se exceptúa el núcleo de la tierra baja, pueden distinguirse ya varios círculos. El círculo del Alcanadre, con los yacimientos de la región de Sena, Sigena, Ontiñena y Ballobar, que se caracteriza por su indigenismo arcaizante y por cierta influencia cultural hallstáttica con cerámicas de formas redondeadas. El círculo septentrional del Bajo A. comprende las cuencas bajas de los ríos Aguas, Martín, Regallo, Guadalope y Matarraña, con yacimientos de la importancia de Zaforas, Palermo, Cabezo Torrente, Cabezo de las Armas, Cabezo de Monleón, Castel Morrás, etc., todos ellos en término de Caspe, y el Roquizal del Rullo (Fabara), caracterizándose por la abundancia de cerámica excisa y acanalada, formas más angulosas. El círculo meridional del Bajo A., con su núcleo en Calaceite, que tiene cerámicas de formas más redondeadas y piriformes, con predominio de la decoración plástica y algo la pintada policroma, presentando un conjunto impuro y localista en contacto con los campos de urnas catalanes. Otro núcleo se vislumbra en el río Huerva y jalón con yacimientos como el Cabezo de la Torre (Muel), de fuerte arcaísmo, pero con influencia hallstáttica. En las tierras altas de Teruel los yacimientos, algunos con cerámica excisa, miran al Bronce final de la Meseta. Los poblados se sitúan en las alturas con necrópolis de túmulos con urnas de incineración, distribuidos en las laderas y en las partes bajas fuera del poblado. Estos yacimientos hallstattizados se inician hacia el s. ix, perdurando hasta el v a. C. con el cambio cultural que supone la iberización y la Edad del Hierro propiamente dicha.6. Iberización. En el valle del Ebro se observa a partir del s. v a. C. la presencia de cerámicas a torno pintadas con líneas paralelas y círculos, como consecuencia de las colonizaciones greco-púnicas, y cuyos paralelos pueden fecharse estratigráficamente en los yacimientos de Ampurias, Ullastret, Pedrera de Vallfogona (Balaguer) y otros del sur de Francia. Esta influencia costera no sólo se aprecia en la cerámica, sino en el emplazamiento de los poblados en mesetas más amplias, en la arquitectura más cuidada con piedras escuadradas, en la aparición de una orfebrería orientalizante, en el arte del relieve de las estelas funerarias (Caspe y Cretas), en las armas, etc. En el aspecto espiritual la iberización aporta al valle del Ebro, si no una lengua nueva, sí el conocimiento de la escritura, y nuevos tipos de enterramiento también de incineración, en fosas, estando sustituido el túmulo por estelas decoradas o no. Probablemente aparecen nuevas religiones de acento oriental, una nueva economía, consecuencia del desarrollo de la agricultura, y aparecen también los primeros nombres de tribus conocidas como los iacetanos, ilergetes, edetanos, turboletas, lobetanos, lusones, bellos y tittos.En la iberización del valle del Ebro se distinguen cinco periodos: 1) Arcaico (500-450 a. C.), con yacimientos como Tossal Redó, Vilallong (Calaccite), Piuró, S. Cristóbal (Mazaleón), Cascarujo (Alcañiz), Loma de los Brunos, Palermo (Caspe). 2) Generalización del iberismo (450-300 a. C.), por influencia comercial y de los mercenarios, penetrando hasta la Meseta la corriente cultural de tipo levantino, extendiéndose los abundantes yacimientos por el S del Ebro como Boñ (Fabara), San Antonio (Calaceite), Rimer, la Tallada (Caspe), Cabezo de la Guardia (Alcorisa), Castelillo (Alloza), Cabezo de Alcalá (Azaila), Segeda (Belmonte). 3) Apogeo (300200 a. C.) que termina con la romanización cuando al final del s. iii a. C. los romanos se apoderan del valle del Ebro desde la costa hasta Salduye (Zaragoza), habiéndose producido frecuentes sublevaciones de los ilergetes, duramente reprimidas. Los yacimientos se multiplican, pero los más ricos sucumben hacia el 200 a. C. 4) Ibero-romano (200-50 a. C.). Época de luchas entre romanos e ilergetes y de las guerras sertorianas. 5) Romanización completa.7. Romanización. La huella de Roma quedó fuertemente impresa en A. desde los primeros momentos de la conquista, contribuyendo las grandes vías que se dirigían desde Barcino a Caesaraugusta por Celsa, la de Tarraco a Osca por llerda, la de Caesaraugusta a Iaca (miliarios de Tiberio), a Pompaelo, a Turiaso, a Bílbilis (miliarios de Augusto, Domiciano y Trajano), y a Túrbula, atravesando puentes como el de Celsa, el de Luco y el de Aluenda. Entre las ciudades destacaban la Colonia Caesarea Augusta, de 55 Ha. con murallas y torres cilíndricas, Bílbilis en tres colinas con restos de foro, teatro y templo, Osca, Nematurissa (Sos), Azaila, Segeda, Celsa y otras. Existen los acueductos de los Bañales de Sádaba (Aquae Atilianae) con 221 pilares, el de Cella (Teruel), y está perfectamente conservado el pantano de Muel. En las monedas de Caesaraugusta se representa el templo de Augusto consagrado a la Piedad. Fabara conserva el mausoleo-templo de Lucio Emilio Lupo, existiendo otros análogos en Chiprana, Sádaba (Atilios) y Caspe. Se han localizado termas en los Bañales de Uncastillo. Las villas se extienden por todo el valle del Ebro, siendo la mejor conocida la de Fortunatus de Fraga con peristilo cerrado por habitaciones, con mosaicos del s. ii d. C., galerías y habitaciones del s. in y iv, y sufamosa basílica cristiana. Entre otros materiales romanos, a pesar de la escasez de obras notables, existen la Venus helenística de Zaragoza, los bronces de Augusto y de’ Livia (si¿), de Azaila, los mosaicos de Zaragoza, etc.
Frente a la escasez de restos arquitectónicos paleocristianos, adquieren importancia los sarcófagos de la región de Zaragoza, procedentes dos de la cripta de Santa Engracia y otro de Castilliscar Entre los mosaicos paleocristianos cabe destacar el antes citado de la villa de Fraga del s. iv, el de Estada (Huesca), de ruda factura, y los sepulcrales de la necrópolis de Montecillas en Coscojuela de Fantova (Huesca), análogos a los africanos.M. PELLICER CATALÁN.
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