Arabia (yazirat Al-`aras) REL. NO CRIST.
Categoria:
Religión No Cristiana
Bajo el concepto de A. preislámica se incluye: 1) la A. septentrional, con los pueblos lihyaní, tamudeo y safa’í; 2) la A. central, con numerosas tribus nómadas; y 3) la A. meridional, con los pueblos sabeo, gatabaní, mineo y hadramáwtico, pueblos estos últimos sedentarios que alcanzaron un gran nivel cultural. Como de ellos se trata en otro lugar (v. SABEOS), se expondrán aquí solamente algunas ideas sobre las religiones de la A. septentrional y central preislámica.1. Arabia central. Esta región, cuna del islamismo (v.), con sus centros mercantiles de La Meca y `Ukáz, nos es conocida de una manera harto imperfecta. La reacción islámica contra la yáhiliyya ("ignorancia", así llaman los árabes a la época anterior a Mahoma), hizo desaparecer testimonios preciosos que nos hubieran ayudado a conocerla. Sólo a través de referencias coránicas y algunos tratados musulmanes como el Libro de los ídolos, de Ibn al-Kalbi (m. 819), nos permiten rehacer parcialmente lo que se ha perdido. Gracias sobre todo a los datos suministrados por Ibn al-Kalbi se sabe que las divinidades de la A. central estaban divididas en tres categorías. El primer grupo- comprendía a Hubal y su tríada al-Lát, al-`Uzzá y al-Manát. El segundo estaba integrado, según la tradición coránica, por divinidades de origen humano: ’Isáf, Ná’ila, Wadd, Suwá’, Yagtlt, Ya`uq y Nasr. Finalmente, había las divinidades adoradas por una o varias tribus.Hubal ocupaba el primer rango entre las divinidades adoradas en la Ka°ba de La Meca (v.). Era un ídolo de cornalina roja, erigido sobre una fuente seca donde se echaban las ofrendas. La relación de Hubal con la piedra negra de la Ka’ba se presenta como evidente, llegando algunos autores a suponer que tal vez Hubal hubiera sido el nombre antiguo de Alláh. Las diosas al-Lát, al-`Uzzá y al-Manát eran las hijas de Dios (Corán, Sura 53, 19-21). Al-Lát, identificable con la diosa ’ilat de las inscripciones lihyaníes, safa’íes tamudeas y que se presentaría también en textos palmireos (v. PALMIRA) y nabateos (v.), sería una derivación de ’Ilat, tal vez la pareja de ’Il o ’El, el dios semítico (v. SEMITAS) por excelencia, apenas representado en el panteón de la A. central. Al-`Uzzá (árabe `azza, `ser poderoso’) era la divinidad tutelar de los Quraylíes, con su templo en Hurad, en el camino de La Meca a Iraq. Según un hadiz (v. ISLAMISMO), el profeta Mahoma, cuando aún era pagano, ofreció a al-°Uzzá una cabra blanca. Manát (`destino’) era una gran piedra, cuyo santuario estaba en Qudayd, junto al mar. Bajo la orden del profeta, `Alx destruyó el ídolo.Como la sociedad árabe primitiva estaba basada en la tribu, cada una de éstas tenía su divinidad principal, adorada en un santuario fijo. Se observa, en general, cierta abundancia de divinidades femeninas, acaso consecuencia de una organización matriarcal de la sociedad más primitiva. La morada de la divinidad estaba en el santuario donde quedaba representada en forma de piedra, sin que necesariamente tuviera esta piedra forma humana. Algunas divinidades habitaban en los árboles; de donde deriva la costumbre islámica de colocar las tumbas de los santones a la sombra de algunos árboles corpulentos. Con todo, la naturaleza de la religión de la A. central era también, en una fase primitiva, astral, aunque este carácter sea menos acusado que en la religión de la A. del sur (v. SABEOS).Los ídolos de piedra estaban, por lo general, en un recinto sagrado, limitado por piedras verticales. Este recinto era harám (`sagrado’), carácter que era comunicado a todo lo que penetraba en él. Había en él casi siempre una fuente o pozo, en el que a veces se bañaban los fieles. Los sacrificios de animales (no necesariamente llevados a cabo por los sacerdotes del templo) eran frecuentes, y según la tradición cristiana también se dieron algunos sacrificios humanos. Según Porfirio, cada año se inmolaba en Dawna a un hombre que era enterrado al pie del altar.Los sacerdotes del templo procedían de una misma familia, sedentaria en medio de las tribus nómadas. Correspondía al sacerdote, como portavoz de la divinidad, el interpretar los augurios. Los fieles honraban a la divinidad con ofrendas y sacrificios. Las peregrinaciones eran frecuentes en la época del hayy (v. ISLAMISMO) y Su pervivencia ha llegado hasta la época musulmana. Otra práctica que también ha penetrado en el Islam es la de la circunvalación o tawdJ, que se hacía alrededor del santuario. Para llevar a cabo este rito, los peregrinos se despojaban de sus vestidos. En algunos santuarios (así como en las tumbas) los peregrinos arrojaban piedras que se iban acumulando, práctica que ha perdurado igualmente en el Islam.Apenas tenemos alusiones al rito de quemar incienso o perfumes, lo que contrasta con los usos de los pueblos de la Arabia del Sur. Las prácticas de magia y brujería, en cambio, eran muy comunes. Se desconocía, al parecer, la distinción entre comidas puras e impuras. La circuncisión, por el contrario, era usual, dando lugar a fiestas importantes.2. Arabia septentrional. Frente a los conocimientos, aunque generalmente indirectos, sobre la religión de la A. central preislámica, la de la A. septentrional apenas es conocida, a pesar del legado de millares de inscripciones originales de los pueblos tamudeo, lihyaní y safa’í. Pero tales textos (en su mayoría simples grafitos) suministran muy pocos datos sobre la organización religioso-social de estos pueblos. Las inscripciones lihyaníes (alrededor de unas 500) mencionan sobre todo a las divinidades L)üGába y `Aws. La primera era probablemente la divinidad más importante, aunque ignoramos su verdadera identidad. Se relacionaría seguramente con la ciudad de Gába, no lejos de Medina. Otras divinidades que a veces se invocan son: Wadd (v. SABEOS), Ba°alsamin atestiguado en Dedan y cuyo santuario estaba prohibido a las mujeres, Salmón, al-`Uzzá (también atestiguado en la A. central) e ’Il, el dios semítico por excelencia, con su pareja ’Ilat.Los numerosos grafitos tamudeos (más de unos 5.000 en la actualidad), que provienen en gran parte de la región del Hiyáz septentrional y central, nos documentan, como divinidades más frecuentes, a Rudá y a ’11, que presenta también las formas ’Ilah y Láhay. Interesante es la divinidad `Atarsam, forma apocopada por `Atarsamin, "As"tart de los cielos’ (cfr. el Ba°alsamin lihyaní y palmireo). Además se encuentran en el panteón tamudeo algunas divinidades de la A. del sur y también del panteón nabateo y palmireo, que le influyó muy profundamente.Las inscripciones safa`íes (alrededor de unas 3.000), hablan sobre todo de la divinidad ’Ilat, conocida también bajo la forma Lát, y a la que en una ocasión se le da el epíteto de Dayán. Esta divinidad tiene en el panteón safaítico la preeminencia absoluta sobre los dioses ’Ilah, Gadd’awid, Ba`alsamin, Say`ha-gawm, ’Ita` y DE Sará. En la época de la helenización, la divinidad ’Ilat se confundió con Athbna. En algunos grafitos encontramos asimismo a la divinidad Ráhim, `misericordioso’, probablemente de origen palmireo, que es preciso relacionar con el Rahmán de la época monoteísta en Sudarabia y que reaparecen en el Corán como epítetos de Alláh. La relación de la religión safa°í (y probablemente toda la A. septentrional) con los astros queda patente por las figuras simbólicas de carácter astral que se presentan en los textos epigráficos (V. t. ASTROLATRÍA). Conocían los safa’íes los sacrificios sangrientos (dbh), practicaban la circuncisión (qlf), y tenían bastante desarrollado el culto a los muertos, con la costumbre -que compartían con los demás árabes de la A. central y meridional y que penetró en el Islam- de amontonar piedras en el lugar de las sepulturas. Algunos autores han supuesto ciertos ritos báquicos entre los safa’íes, pero su existencia no ha quedado suficientemente probada. V. t.: SABEOS.J. M. SOLA-SOLÉ.
BIBL.: Ibn a1-Kalbi, KitHb aVAsnam (El libro de los ídolos), ed. AHMED ZEKI FACHA, El Cairo 1914; I. GOLDZIHER, Muhammedanische Studien, 2 vol., Halle 1889-90; J. WELLHAUSEN, Reste arabischen Heidentums, 2 ed. Berlín 1897; G. RYCKMANs, Rites et croyances préislamiques, "Le Muséon" LV (1942), 165-172; íD, Les religions arabes préislamiques, en Histoire Générale des Religions, por A. QUILLET, 3 ed., IV, París 1960, 200-228 y 593605; R, DUSSAUD, La pénétration des Arabes en Syrie arant PIslam, París 1955; W. CASKEL, Die alten semitischen Gottheiten in Arabien, en S. Moscati, Le antiche divinitá semitiche, Roma 1958, 95-117.
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