Antillas
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ETNOGRAFÍA Y FOLKLORE. Las culturas europeas, africanas y asiáticas representadas en América, han convergido en forma dramática en el gran crisol de la cuenca del Caribe. De las A. que nos ocupan, Santo Domingo ha sido española y francesa; Puerto Rico, española y estadounidense, y Jamaica, española e inglesa. Jamaica, evacuada por los españoles en 1670, no está exenta, como veremos, de elementos de la cultura hispánica. En contra de lo que comúnmente se piensa, Cuba (v.) y Santo Domingo presentan entre sí mayores similitudes que Cuba y Puerto Rico. Centramos la descripción de las tres A. en los finales del s. xix y comienzos del xx, antes de que los modernos medios de comunicación comenzasen la devastación universal de las tradiciones.Puerto Rico. La casa colonial constaba, según Coll y Toste, de dos plantas, "y no tenían fabricado el piso bajo". Las construían sobre troncos sin labrar de ortegón, maga o tortugo amarillo, profundamente clavados en la tierra. Las paredes eran de maderas excelentes y la techumbre de tejas de barro "a estilo de Castilla". Un amplio balcón circular rodeaba el piso superior "en cuyas barandas se ponían a secar los quesos de masa diariamente". La comida más generalizada es el lechón asado, costumbre derivada de la afición de los aborígenes a comer la variedad de pequeños perros americanos que B. de Las Casas transcribe como xulos. El casabe, fabricado de la yuca (jathropa manibot) se usaba con preferencia al pan hasta 1918, aproximadamente.Por aquel entonces el calendario estaba aún abigarrado de fiestas de patronos, algunos tan pintorescos como S. Patricio, patrono del casabe. S. Blas intercedía en los huracanes y S. Bárbara, como en todo el mundo hispánico, en las tormentas de rayos. S. Miguel, patrono de los esclavos, conoció celebraciones parecidas a la fiesta del día de Reyes de los negros cubanos. S. Pedro y S. Pablo se conmemoraban con corridas de caballos y la lectura de un bando bufo. Celebraban la fiesta de la Cruz, en mayo y diversas devociones marianas: la Candelaria (con fogatas), N. S. de Belén, Guadalupe, Montserrat, etc.República Dominicana. La casa del s. xix constaba de una enorme sala llena de mesas de caoba con tope de mármol, mecedoras y algún piano. En torno a la mesa mayor o la central se organizaba la tertulia, a la que ponía fin -reminiscencia de la Colonia- el toque de las nueve. Las habitaciones corrían por un lado de la casa y el comedor y la cocina, al fondo, cerraban el rectángulo. El agua era de pozo o de aljibe, y palanganeros y tinajeros y alacenas completaban el ajuar. Entre las costumbres imperantes subsistía curiosamente el rapto, unos días antes de la boda; las "cantaletas", peroratas nocturnas improvisadas bajo los balcones de los gobernantes salientes, los velorios, pasados en decir adivinanzas, y los juegos de gallos. Tanto S. Juan como S. Pedro se conmemoraban con fogatas y cabalgatas en borrico. Los niños hacían sonar sus "fotutos", construidos a diferencia de los aborígenes de cuernos traídos del matadero. Eran devoción especial N. S. de la Alta Gracia, S. Andrés, S. José, N. S. del Carmen, S. Bárbara, las "novenas de finado" y S. Isidro, "que trae la lluvia y quita el sol". Estas fiestas se celebraban por parroquias e incluían misas, salves, horas. Se imprimían décimas y seguidillas. Se adornaban las calles con banderas y palmas y tenían lugar juegos diversos como carreras de sortija, palo ensebado, pollo enterrado y otros. El plato nacional dominicano es el "sancocho", cocido de carne, plátano y verduras aromáticas (sancocho de puerco, de vaca, etc.).Jamaica. En la variada composición étnica de Jamaica han intervenido a lo largo de los siglos y por eventualidades de la explotación agrícola los británicos (irlandeses, ingleses y escoceses), judíos (flamencos y portugueses), franceses (hugonotes), haitianos, alemanes, chinos, hindúes y sirios, sin faltar una gota de indios mosquito. Los africanos, que constituyeron el sedimento principal, provenían de las Costas de Oro y de Marfil, Gambia, Sierra Leona y el delta del Níger. De las diversas tribus concurrentes nos interesa particularmente la de los coromantes (ashantis y fantis), porque fueron importados durante la dominación española, y posteriormente liberados, a medida que sus amos evacuaban la isla entre 1665 y 1670. Los "cimarrones" se constituyeron ’ en "palenques", en lo más intrincado de las montañas y hostigaron a los ingleses por espacio de más de un siglo, llegando inclusive a ser reconocidos como pueblo beligerante, en el tratado de 1793, y a poseer territorio propio y una dinastía legitimada por los ingleses. Sus descendientes, unos 6.000 hab., constituyen todavía en la actualidad Maroon Country, el País de los Cimarrones, que viven en condiciones semejantes a las de sus antepasados, dispersos por las Montañas Azules. Es tradición jamaicana, que comparten algunos de sus intelectuales, que los actuales maroons hablan entre sí la lengua de sus mayores, esto sería: español del s. xvli. De comprobarse este hecho, España, habría legado a Jamaica no sólo los testimonios muertos de la Arqueología y la Toponimia, sino una minoría étnica comparable por su hermetismo y enquistamiento a la de los sefardíes del Cercano Oriente.CONCHA ALZOLA.
BIBL.: M. J. ANDRADE, Folklore Dominicano, Univ. de Santo Domingo 1930 E. G. BOGGS, Folklore Infantil de Santo Domingo, Madrid 1955; 1930; E. CADILLA DE MARTNEZ, Costumbres y tradicionalismos de mi tierra, San Juan 1938; fD, juegos y Canciones infantiles de Puerto Rico, San Juan 1940; C. COLL Y TOSTE, Tradiciones y leyendas puertorriqueñas, Barcelona 1928; R. E. limÉNEz, Al amor del bohío, tradiciones y costumbres dominicanas, Santo Domingo 1927; C. M. TRELLEs Y GOVIN, Ensayo de bibliografía cubana de los s. XVII y XVIII, Matanzas 1907 M. MANNING CARLEY, Jamaica, The Old and The New, Londres 1963; F. MORALES PADRáN, Jamaica Española, "Esc. Est. Hispanoamericanos" 47, Sevilla 1952.
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