Anorexia II. 2 MEDICINA
Categoria:
Medicina
Hacemos aquí referencia a un síndrome que se presenta en mujeres jóvenes entre los 15 y 25 años y que Huchard en 1883 describió como "a. mental"; anteriormente fue calificado por Gull como "a. nerviosa" y últimamente (1954) Jackes Decourt la llama "caquexia psicoendocrina". El síndrome, llamado de las tres AAA, se caracteriza por: a., amenorrea y adelgazamiento.La a., más o menos acentuada, es al principio negada por la paciente, tratando de atribuir sus síntomas a supuestos padecimientos digestivos; suele manifestar vómitos, regurgitaciones, pesadez gástrica posprandial e incluso dolores abdominales sin que pueda clínicamente detectarse una base orgánica que la justifique. Las restricciones que al principio pueden limitarse a una determinada categoría de alimentos, se hacen pronto más amplias, originando pérdidas de peso de hasta cuatro y cinco kilos mensuales. El comportamiento de las enfermas es obstinado, aumentando con la insistencia, de la familia. Comienzan a desarrollar una serie de maniobras para escamotear los alimentos, se provocan vómitos a escondidas, emplean abusivamente laxantes, etc.La amenorrea suele aparecer precozmente, es absoluta y no falta jamás, con atrofia de órganos genitales y de glándulas mamarias. Unido a esto, El adelgazamiento es progresivo y rápido, llegando a un estado de emaciación extrema. Conjuntamente aparece hipotensión arterial, bradicardia y bradipnea. A pesar de este estado, las pacientes se muestran hiperactivas, vivaces, en actitud distante y misteriosa, de palabra atropellada y voluble. En general se trata de pacientes con una estructura psicológica muy particular. Suelen ser niñas caprichosas, inestables, introvertidas, con imaginación exuberante, con propensión a actitudes ostentativas haciendo gala de un intelectualismo superficial.Se han dado múltiples explicaciones de las causas de la a. mental. En los últimos años predominan las de base psicológica y endocrinológica. V. Decourt, basándose en el estudio personal de 12 casos, opina que la afección se manifiesta a la vez "en el dominio psíquico y en el endocrino y que la perturbación de la vida psicoafectiva se mezcla estrechamente al desequilibrio endocrino en la misma medida en que ambos elementos se unen para constituir la personalidad", y añade: "El trastorno hormonal se traduce precozmente en amenorrea, que suele ser el primer signo clínico, y parece revelar un déficit de secreción de luteostimulina hipofisaria consecutivo a una perturbación hipotalámica, mientras que persisten las secreciones de foliculostimulina y corticostimulina". En las formas prolongadas muy caquectizantes pueden presentarse, más tarde, una insuficiencia hipofisaria corticosuprarrenal.Desde el punto de vista psicológico se ha explicado como una forma de rechazo de su vocación de mujer, como regresión a la infancia, como angustia frente a lo femenino, como destino y proyecto vital quebrado, como fruto de la detención del proceso de maduración e ¡nipersonalización de la mujer, e incluso como abandono a oscuros impulsos autodestructivos (v. PSICOANÁLISIS). La a. mental constituye como una especie de regresión a la infancia, que se expresa a la vez en el plano somático y en el psíquico. Los dos órdenes de procesos deben considerarse como dos aspectos simultáneos de un mismo desorden funcional, que los modernos estudios neurofisiológicos permiten centrar en el hipotálamo, donde se reúnen los estímulos procedentes, por un lado, de la vida orgánica profunda, y, por otro, de la corteza cerebral de la conciencia.La terapéutica de la a. mental tiene tres puntos básicos: aislamiento, reeducación mental y alimentación forzada. El aislamiento es una indicación difícilmente aceptada por la enferma y su familia; debe imponerse, no obstante, con todo rigor y sin regateos. La presencia constante de una enfermera a la hora de las comidas se hace indispensable. En ciertos casos se indica la insulinoterapia (en forma de cura de Sakel), tanto para facilitar la realimentación como para modificar las disposiciones mentales de difícil reajuste. Conjuntamente es preciso iniciar una labor psicoterápica centrada en los mecanismos psicoafectivos y las tendencias caraeterológieas descubiertas en el sujeto.L. IGLESIAS RODRIGUEZ.
BIBL.: E. BENJAMÍN, Psicopatología de la infancia, Madrid 1947; M. BLEULER, Psiquiatría endocrinológica, Buenos Aires 1956; H. EY, Manuel de Psychiatrie, París 1960; F. FLóREZ TASCGN, Delgadez, adelgazamiento 11 caquexia, Madrid 1962; L. MICHAUX, Psiquiatría infantil, Barcelona 1957.
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