Anjou-plantagenet, Dinastía HIST.
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Historia
1. Origen. La dinastía de los P. reinó en Inglaterra desde el advenimiento de Enrique II (1154) hasta la abdicación de Ricardo II (1399). Los Lancaster (v.) y los York (v.), que reinaron a continuación hasta 1483, son ramas de los P. descendientes de Eduardo III (v.). La dinastía procede de los condes de Anjou (v. ANJOU, CASA DE). Su antecesor fue una tal Ingelger, quien, en el reinado de Carlos II el Calvo de Francia, se destacó en la lucha contra los normandos. Su poderosa familia se distinguió entre todas por su sentido de la organización, por su ambición y por los logros políticos. Anteriormente a su subida al trono de Inglaterra, sus miembros más importantes habían sido Folco III Nerra (987-1040) y Folco V el joven (1109-29), que abdicó su título de conde, en 1129, a favor de su hijo Godofredo V el Hermoso, para ocupar el trono de Jerusalén. Godofredo V fue quien dio su sobrenombre a la dinastía, a causa de una rama de retama en flor que llevaba en su casco. Fue también el creador de la enorme fortuna perteneciente a su casa. El 9 jun. 1129 contrajo matrimonio con Matilde, viuda del emperador Enrique V e hija del rey de Inglaterra Enrique 1 Beaucler, y nieta, por consiguiente, de Guillermo el Bastardo, duque de Normandía y conquistador de Inglaterra.La muerte de Enrique I (1135) inició en Inglaterra y Normandía una grave crisis de sucesión. Se enfrentaron dos pretendientes: Godofredo P., a quien Enrique I hubiera querido reservar el trono, y Esteban de Blois, hijo de su hermana Adela que gozaba de la predilección de los barones de Inglaterra. Esteban de Blois consiguió ser coronado; y para consolidar su elevación al trono hizo importantes concesiones a los barones y a la Iglesia de Inglaterra. Godofredo realizó la difícil conquista de Normandía (v. NORMANDÍA II), desde 1135 hasta 1144. El 19 en. 1144 recibió solemnemente la corona ducal en la catedral de Rouen. Las dos partes de la herencia de Guillermo el Conquistador parecían estar destinadas a permanecer separadas: Inglaterra, bajo la dinastía de Blois; Normandía, junto con el Maine, Anjou y la Turena, bajo la dinastía P.2. Fundación del Imperio angevino. Pero el hijo de Godofredo, Enrique, n. en 1133, no quiso contentarse con esta mitad de la herencia, que constituye lo que los historiadores han denominado Imperio angevino. Antes de la muerte de su padre, Enrique se había entrevistado en la corte del rey Luis VII (v. CAPETO, DINASTÍA DE LOS) con la esposa de éste, Leonor de Aquitania. Desde la segunda Cruzada, el matrimonio real permanecía desunido debido a la fuerte impresión que la fortaleza y belleza del joven Enrique habían producido sobre la reina Leonor. En marzo de 1152, un concilio se pronunció en favor del divorcio de los reyes. El 18 mayo 1152 Enrique y Leonor se desposaron. La inmensa herencia de Aquitania pasaba de este modo a la dinastía de los P., es decir, Poitou, Limousin, Périgord, Saintonge, Bordelais, el antiguo ducado de Gascuña y Auvernia. Este enorme principado no estaba sólidamente constituido. Los dominios ducales no abarcaban todos los feudos vasallos y la dispersión de los poderes había sido más vigorosa en el sur que en el norte del Loira, pero la dinastía condal de A., acostumbrada a una autoridad más firme en su feudo, intentó extender su poder a la totalidad de sus posesiones. La posición del rey de Francia, encerrado en los estrechos límites de su dominio real, se convertía en algo cada vez- más precario. La situación culminó en 1154. En enero de 1153, Enrique P. desembarcó en Inglaterra, logró ser reconocido como heredero del trono de Inglaterra por Esteban de Blois y, después de la muerte de éste, fue consagrado rey de Inglaterra, en tiVestminster, el 19 die. 1154, con el nombre de Enrique II (v.). Aún habría de completarse el Imperio angevino con otro matrimonio beneficioso: un hijo de Enrique y Leonor, Godofredo, contrajo matrimonio con Constanza, heredera del condado de Bretaña.Enrique 17 (v.) era un hombre extraordinario. Dotado de una enorme capacidad de trabajo, ávido de gloria, apasionado, incapaz de permanecer inactivo, debe ser considerado como uno de los fundadores del sistema monárquico en Occidente. Enrique II y Leonor tuvieron tres hijas -la primogénita, Matilde, se desposó con Enrique el León, duque de Sajonia, y fue madre de Otón IV de Brunswick, derrotado en Bouvines; la segunda, Leonor, casada con Alfonso VIII de Castilla (v.), fue madre de Blanca de Castilla, esposa del rey de Francia Luis VIII y madre de S. Luis (v. Luis IX DE FRANCIA); la tercera hija, Juana, casó sucesivamente con Guillermo, rey de Sicilia, y con Raimundo VI, conde de Tolosa, y fue madre de Raimundo VII, último de los condes de Tolosa. Tuvieron cinco hijos, de los que cuatro alcanzaron la edad adulta: Enrique el joven, asociado al trono por su padre, desde 1170 hasta 1183; Ricardo Corazón de León (v. RICARDO I DE INGLATERRA), rey de Inglaterra desde 1189 hasta 1199; Godofredo, esposo de Constanza de Bretaña y cuyo hijo Arturo de Bretaña murió en condiciones trágicas a manos de su tío Juan Sin Tierra, probablemente en 1203; y Juan Sin Tierra (v.), rey de Inglaterra desde 1199 a 1216, esposo de Isabel de Angulema. Juan Sin Tierra fue padre de Enrique III (v.), rey de Inglaterra desde 1216 hasta 1272.De los primeros P., Enrique II, Leonor, Ricardo Corazón de León e Isabel de Angulema han sido inhumados en la abadía de Fontevrault donde todavía pueden admirarse sus tumbas. La historia de los cuatro primeros P. fue importante desde dos puntos de vista: en cuanto a la historia del, fin del Imperio angevino y como evolución de las instituciones inglesas.3. Fin del Imperio angevino. Con Luis VII, después con Felipe-Augusto II (v.), Enrique P. tuvo un prolongado conflicto, que comportó el problema de los límites del dominio del rey de Francia en el territorio de Normandía (Vexin) y en la región de Berry (Issoudun); ocasionó asimismo la cuestión de los límites de la dependencia de los feudos de los duques de Aquitania: ¿podían éstos reivindicar el homenaje de los condes de Tolosa? En esta lucha, el rey de Francia se vio favorecido por los desacuerdos de la familia P. Los hijos de Enrique II no soportaban, en efecto, el peso de la tutela de su padre. Asimismo tuvo a su favor la intervención del Papa, que intentaba restablecer la paz en Occidente, a fin de que participaran los reyes en la Cruzada (considerablemente antes de la tercera Cruzada) (v. CRUZADAS, LAS). En el reinado de Ricardo Corazón de León, el conflicto adquirió mayor violencia a causa de la mala fe de Felipe-Augusto y del ardor del rey de Inglaterra. Felizmente para el rey de Francia, Ricardo Corazón de León murió prematuramente a consecuencia de una herida recibida durante el asedio al castillo de un vasallo rebelde (1199). Los errores políticos y el carácter voluble de Juan Sin Tierra favorecieron las actuaciones de Felipe-Augusto. En 1202, el rey de Francia proclamó la incautación de los feudos franceses del rey de Inglaterra. La confiscación se llevó a cabo parcialmente (conquista de Normandía, Maine, Anjou, Turena y Poitou).Juan Sin Tierra intentó reaccionar entrando a formar parte de una coalición organizada en torno al emperador Otón IV de Brunswick, pero esta coalición fue aniquilada en Bouvines (27 jul. 1214) y el mismo Juan Sin Tierra fue vencido en la Roche-aux-Moines en A. (2 de julio), cuando intentaba reconquistar sus posesiones; Enrique III, sucesor de Juan Sin Tierra, también lo intentó, ostensiblemente, en 1242, pero fue derrotado por S. Luis en la batalla de Taillebourg; y por el tratado de París (1259) reconoció la soberanía del rey de Francia sobre A., Maine, Turena, Normandía y Poitou. El rey de Inglaterra no conservaba más que la región de Burdeos, Gascuña, P6rigord y Limousin (ducado de Guyena). Pero el problema de los derechos de soberanía sobre estas regiones originó otro conflicto: la guerra de los Cien Años (v.).4. Evolución de las instituciones inglesas. Enrique II reorganizó Inglaterra; multiplicó las disposiciones destinadas al establecimiento del orden y a que se respetasen los derechos del rey; buscó apoyo en los consejos especializados: la Cancillería, el Exchequer, encargado del Tesoro, de la Banca real y justicia mayor del reino. Concedió a los nobles ingleses la dispensa del servicio feudal a cambio de un impuesto. Pretendió también oponerse a la Iglesia. El conflicto con Tomás Becket (v.), surgido por este motivo después del asesinato de este último, hizo renacer la confusión. Estas novedades suscitaron una oposición sorda desencadenada en los reinados de Juan Sin Tierra y Enrique III, soberanos inhábiles. El 15 jun. 1215, en la pradera de Runnymead, el baronesado inglés, amotinado, impuso a Juan Sin Tierra la Carta Magna (v.) de las libertades inglesas, acto que pretendía volver a la situación anterior a la entronización de los P. en Inglaterra; pero, al establecer por escrito la obligación por parte del rey de reunir el Consejo del reino cada vez que tuviera necesidad de una ayuda o de un impuesto, en realidad abrió camino a una evolución muy importante.En 1258, una nueva revolución, encabezada por Simon de Monfort, conde de Leicester, impuso a Enrique III las Provisiones de Oxford (mayo-junio), que exigían la reunión de tres parlamentos anuales. Ya asistían a estos parlamentos representantes de la nobleza de los condados y delegados de las ciudades. Enrique III intentó oponer resistencia. Después de ser derrotado, su hijo Eduardo restableció la situación (1264-65). Eduardo I (v.), rey de Inglaterra desde 1272 hasta 1307, tuvo la flexibilidad de reconocer la Carta Magna y utilizó la institución del Parlamento (v.) para la realización de sus fines políticos. Con su concurso legisló e hizo que se le concedieran las subvenciones establecidas como necesarias por su activa política exterior. En su reinado, el Parlamento tendió a escindirse en dos grupos: la Cámára de los Lores y la Cámara de los Comunes.5. Reinado de Eduardo II (n. en 1284, rey de Inglaterra desde 1307 hasta 1327). Este reinado constituyó un periodo de grave crisis para Inglaterra, tanto en el exterior como en el interior. En el exterior, Eduardo I había intentado la unidad de las Islas Británicas bajo su soberanía. En 1284 logró que los galos aceptasen la dominación de su hijo primogénito, nombrado Príncipe de Gales. Desde 1289 hasta 1296, llevó a cabo la conquista de Escocia, pero en 1306 una revuelta proclamó rey de Escocia al joven Roberto Bruce. Antes de morir, hizo jurar a su hijo que llevaría sus huesos con el ejército que invadiera Escocia. A la muerte de Eduardo 1 su política quedó detenida. Bajo Eduardo II, el ejército inglés, constituido en su mayor parte por caballeros, fue derrotado en Bannockburn por un ejército escocés integrado en su mayor parte por piqueros (24 jun. 1314). Esta derrota marca una fecha importante en la historia del arte militar. Con la batalla de Courtrai, perdida por el ejército francés frente a los flamencos, se anuncia el fin de la antigua guerra de los caballeros. El ejército inglés se alecciona con este hecho. Ésta será la causa de su superioridad sobre los franceses durante la guerra de los Cien Años. Las consecuencias inmediatas de Bannockburn fueron considerables. La batalla aseguró a Escocia su independencia, Irlanda se vio amenazada, y en el País de Gales se produjeron amotinamientos.En el interior, la crisis alcanzó mayor gravedad. Desde el comienzo, el rey tropezó con sus barones. En su consagración, tuvo que comprometerse, mediante juramento, a respetar las leyes y las justas costumbres "elegidas" por la "comunidad" del reino. Y, desde el primer Parlamento, se declaró que "el homenaje y el juramento de fidelidad son debidos a la corona más que a la persona del rey", "si el rey no actúa como es debido, sus adictos están obligados a llevarle al camino recto". De esta manera se proclamaba la distinción entre la corona, es decir, la administración monárquica, y la persona del rey. La administración, el Parlamento, la Cancillería, el Exchequer, cayeron en manos del baronesado. Para liberarse de está tutela, Eduardo II intentó organizar una administración financiera propiamente real -la cámara real- y una nueva Cancillería: el Sello privado. Pretendió, de este modo, tener a los organismos administrativos completamente bajo su mano, de manera que le permitieran actuar con rapidez, sin el intermediario incómodo de la "corona": es el "Palacio del rey".En muchos aspectos, la política de Eduardo II tuvo un carácter moderno, pero el rey no amaba la guerra ni el ejercicio del poder y se rodeaba de favoritos, pronto impopulares. Los más célebres fueron Piers Gaveston y Hugh Le Despenser. En varias ocasiones el rey tuvo que capitular ante las exigencias del baronesado: en 1311; en febrero de 1316, después de Bannockburn; en 1318, cuando un consejo permanente de barones se constituyó cerca del rey; en 1321, en que Despenser fue exiliado. En 1322 reaccionó Eduardo II violentamente. Los principales barones marcharon al exilio. El conde de Lancaster, jefe de la sedición, fue ejecutado. El rey se evadió con su mujer Isabel, hija del rey de Francia Felipe IV el Hermoso (v.), quien se refugió en Francia con su hijo, el futuro Eduardo III. Durante este tiempo, el rey de Francia Carlos IV hizo que las tropas de su tío Carlos de Valois (v. VALOIS, CASA DE) invadieran Aquitania (1324) (v. AQUITANIA III). En 1326 Isabel se entrevistó con el enemigo personal de Despenser, Roger Mortimer. Ella desembarcó en Inglaterra, pero sus partidarios impidieron el desembarco del rey. Despenser fue condenado a muerte y Eduardo II fue obligado a abdicar (20 en. 1327); después fue condenado a muerte en horribles condiciones (21 sept. 1327).6. Regencia de Isabel y Mortimer (1327-30). Isabel y su amante Mortimer ejercieron el poder en nombre del joven Eduardo III (n. en 1312). Realizaron una verdadera política de abandonos: en marzo de 1327, exigieron la restitución del ducado de Aquitania a Carlos IV, pero el ducado quedó disminuido en la Agenais y el Bazadais. Eduardo III renunció solemnemente a la corona de Escocia (v. ESCOCIA II). En 1328, los derechos a la corona de Francia que Eduardo III pensaba hacer valer fueron mal afirmados. Su candidatura fue rechazada por los barones franceses. El 6 jun. 1329, Eduardo prestó homenaje a Felipe VI de Valois por la Aquitania y el Ponthieu. Pero Eduardo III no estaba deseoso de dejarse manejar por más tiempo; se liberó de la tutela de Isabel y ordenó la ejecución de Mortimer. Su padre Eduardo II era considerado entonces por los ingleses como un mártir.7. Evolución de la nobleza inglesa durante el siglo XIII. Elasticidad de la política inglesa bajo la dinastía de los Plantagenet. Desde Enrique II a Eduardo III, la evolución compleja de las relaciones entre el rey y la nobleza se explica por los caracteres de ésta. La nobleza inglesa era, en efecto, muy original en comparación con la del continente. En el corazón de Inglaterra, los castillos fortificados no tenían razón de ser desde fines del s. xil, porque entonces reinaba la paz. También los nobles se interesaron, primordialmente, más por la actividad económica que por las cuestiones de guerra. No imitaron a los nobles del continente que, impulsados por la necesidad, vendían o arrendaban su "reserva". Se ocuparon de la explotación de sus dominios y ellos mismos vendían su cosecha. Buen número de ellos imitaron a los monjes cistercienses y se convirtieron en pastores de rebaños de corderos. Por la fuerza de la costumbre, los señores ingleses se ocuparon de los problemas del comercio. Percibieron la solidaridad de intereses que les unía a la burguesía (v.) contra las exigencias fiscales de la monarquía. Los nobles ingleses tenían asimismo preocupaciones administrativas. Las instituciones locales de los condados y otras, cuyo origen se remonta al periodo anterior a la conquista normanda, eran la base de la competencia política de los nobles ingleses (v. NORMANDA, DINASTÍA). La Cámara de los Comunes estará compuesta por gentes preparadas para asumir las funciones políticas.Al comienzo del s. xiv, sin embargo, se había consolidado ya una categoría de barones ingleses: los "señores de las marcas", en las fronteras del País de Gales o de Escocia. Es el caso de los condes de Pembroke, de Lancaster, de Mortimer, etc. Son ellos los que dirigen la lucha contra la autoridad de Eduardo II y quienes pretenden corregir al rey, alejarle si consideran, en solidaridad con el Parlamento, que no ejerce sus prerrogativas de soberano conforme al Derecho vigente. La genialidad de Eduardo III consistió en comprender que él podía poner en razón a los barones, contando con el apoyo de la opinión del reino al ofrecer el continente como exutorio para el espíritu de aventura y la turbulencia de la nobleza. Pero es necesario que resulte vencedor. Si fuera vencido, la guerra no será ya lucrativa y deberá afrontar una oposición desenfrenada. Los señores de las marcas, el Parlamento y los cuerpos administrativos de la corona se unirán contra él. Esto es lo que sucederá al final del reinado de Eduardo III y mayormente en el reinado de su hijo Ricardo II.8. Reinado de Eduardo III (1327-77). Este rey inició la guerra de los Cien Años, en principio para reivindicar sus derechos a la corona de Francia; después, verdaderamente, para utilizar estos derechos como moneda de cambio, a fin de liberar a Aquitania de la tutela del rey de Francia. Resultó victorioso en Crécy (26 ag. 1346) y en Calais (julio de 1347). Su hijo Eduardo, Príncipe de Gales (Príncipe Negro), derrotó e hizo prisionero a Juan II el Bueno de Francia en Poitiers (19 sept. 1356). Los preliminares de Bretigny, en mayo de 1360, y el tratado de Calais le concedieron en absoluta soberanía una Aquitania considerablemente ampliada. Pero el rey de Francia Carlos V (v.), valiéndose de que los derechos sobre los territorios cedidos y las pretensiones a la corona no habían sido solemnemente cambiados, reemprendió la guerra en 1369. Esta segunda parte de la guerra fue mucho menos afortunada para Inglaterra que la primera. Los ingleses perdieron casi todos los territorios conquistados; el Príncipe Negro murió antes que su padre, quien al morir (21 jun. 1377), dejó la corona al joven hijo del Príncipe Negro, Ricardo II.9. Reinado de Ricardo II (1377-99). El reinado de Ricardo II fue una nueva etapa de la lucha entre la aristocracia y la realeza. Se caracterizó por terribles luchas, tanto de carácter político como religioso y social. Los problemas surgidos durante la minoría de Ricardo II (n. el 6 en. 1367 en Burdeos) recuerdan los de la minoría de Carlos VI en Francia. Se constituyó un consejo de regencia. No tomó parte en éste ninguno de los tíos del rey (Eduardo, conde de Cambridge y, más tarde, duque de York; Tomás, conde de Buckingham, posteriormente duque de Gloucester). Pero el mayor de ellos, Juan de Lancaster, desempeñó, no obstante, un importante papel. Juan de Lancaster era conocido asimismo como Juan de Gante, por el lugar de nacimiento, en 1340. Por su matrimonio con Blanca, heredera de la dinastía de estos poderosos señores del Norte, se convirtió en duque de Lancaster.Eduardo III vio aumentadas considerablemente sus propiedades. Las tierras de la casa de Lancaster constituían un verdadero Estado. Desempeñó un importante papel al final del reinado precedente. En segundas nupcias, Juan de Lancaster se desposó con Constanza de Castilla, hija del rey de Castilla Pedro I el Cruel (v.) y de Blanca de Borbón, y por ello, reivindicó el trono de Castilla contra Enrique de Trastámara, apoyado éste por Francia. Pero era impopular. Se desconfiaba de su poder y de su ambición. La guerra continuó. La cabalgada del duque de Buckingham, desde Calais a Rennes, no tuvo ningún resultado (1380). Las cargas económicas de la guerra resultaban pesadas. Para hacerles frente, el Gobierno decidió la creación de un nuevo impuesto que gravaba sobre todo a los campesinos. La reacción fue terrible: una revuelta de mayor crudeza que la Jacquerie en Francia.Esta revuelta, provocada por el nuevo impuesto, tiene causas más antiguas. A partir de la peste negra (v.), los terratenientes habían gravado con impuestos a sus siervos, buscando solución a sus problemas de mano de obra, y las ordenanzas reales, a su vez, refrenaban el alza de los salarios. Por todas partes, los asalariados se pronunciaban contra los patronos. Estos rencores sociales cobraron un matiz religioso. En el pueblo se preconizaban ideas comunistas: todo lo que se extiende bajo la capa del cielo debe ser del dominio común; debe volverse hacia la simplicidad primitiva. "Cuando Adán cavaba y Eva hilaba, ¿dónde estaba entonces el gentilhombre?". El impuesto de 1380 fue la chispa que prendió la hoguera. Los campesinos de Kent y de Essex, capitaneados por un antiguo soldado, Wat Tyler, y por el sacerdote excomulgado John Ball, asesinaron a los oficiales del rey y de la corona, se apoderaron de la Torre de Londres, y solicitaron la confiscación de los bienes de la Iglesia y la absoluta igualdad entre los hombres.El rey, a la corta edad de 14 años, afrontó la situación con energía (15 jun. 1381) y encabezó personalmente la represión. No obstante, abandonó el poder en manos de un grupo de intrigantes: Simon Burley, Michael de la Pole y Aubri de Vere. Parecía haberse retrocedido al reinado de Eduardo II. La alta nobleza se reagrupó en torno a Tomás de Gloucester, y el Parlamento de 1388 condenó al exilio o a la pena de muerte a los adictos al rey. La aristocracia se enseñoreó del gobierno real. En consecuencia, fracasó la política exterior inglesa. En España Juan de Gante se vio obligado a ceder en sus pretensiones al trono de Castilla. Las tropas inglesas contribuyeron a la victoria de Aljubarrota (14 ag. 1385) promovida por los portugueses contra los castellanos que habían invadido Portugal para apoyar la candidatura al trono de este país de Juan I, hijo de Enrique de Trastámara (v. TRASTÁMARA, CASA DE). La hija de Juan de Gante, Felipina, contrajo matrimonio con el nuevo rey de Portugal, Juan I de Avís (v. Avís, CASA DE). En mayo de 1386 intentó éste llevar a cabo una ofensiva contrá Castilla y Juan I de Trastámara. Reanudando la táctica de Carlos V en Francia, permitió el debilitamiento del ejército inglés en Galicia. En 1388, Juan de Gante aceptó las negociaciones para llegar a un compromiso: abandonó sus ambiciones sobre Castilla mediante una indemnización y casó a su hija Catalina con el primogénito de Juan I, el infante Enrique, que habría de ser Enrique III de Castilla (1379-1406).Las contrariedades fueron todavía mayores en el continente. En 1388, el conde de Arundel desembarcó en Aunis sin ningún resultado. Con Francia se impuso una tregua (tregua de Leulinghen). Finalmente, los escoceses, aprovechando las dificultades de los ingleses, reanudaron la ofensiva e infligieron al ejército inglés la acerba derrota de Otterburn. El gobierno de la aristocracia cayó en un total descrédito. El momento era propicio para una reafirmación del poder real. El 3 mayo 1389, Ricardo II declaró que se haría cargo personalmente de la administración del reino. Durante 10 años, Ricardo II llevó a cabo una política original. Hombre seductor, un poco afeminado, capaz de asumir intermitentemente la actitud de hombre de acción, fue asimismo nervioso e impulsivo. En muchos de sus rasgos recordaba a Eduardo 11, pero su pensamiento político era más sólido. Tuvo que abandonar las quimeras continentales. Multiplicó las treguas con Francia. En octubre de 1396, desembarcó en Calais y se casó con Isabel, hija de Carlos VI. En compensación, quiso reemprender una política activa en las Islas Británicas. En este sentido, residió varios meses en Irlanda, en 1394-95, para recibir el homenaje de los jefes de clan irlandeses.En el interior, su objetivo era claro. Recuperada la paz, pretendió desembarazarse de la tutela de los barones y del Parlamento para establecer en Inglaterra un poder libre de todo control, análogo al de la monarquía francesa. Llevó a cabo su propósito con excesiva dureza. En julio de 1397, mandó detener a los principales barones. El Parlamento, elegido bajo la presión de los sherif fs, abandonó sus funciones en favor de una comisión adicta al rey (31 en. 1398). Solicitó del Papa la canonización de Eduardo II.Pero Ricardo II cometió el error de enviar al exilio, después de desheredarle a la muerte de su padre (febrero de 1399) al primogénito de Juan de. Gante: Enrique de Lancaster. En mayo de 1399, procedente de Francia, Lancaster desembarcó en Inglaterra. Ricardo II se encontraba entonces en Irlanda dispuesto a castigar a los rebeldes que acababan de asesinar al virrey Mortimer. Ante la presencia de Lancaster, toda la población abandonó al rey. De vuelta al País de Gales, Ricardo 11 comprendió que había sido vencido antes de combatir. El 30 sept. 1399 abdicó. El mismo día, el Parlamento reconoció a Enrique de Lancaster como rey con el nombre de Enrique IV. Ricardo II murió en su prisión en circunstancias misteriosas, en febrero de 1400. V. t.: INGLATERRA II; FRANCIA IV.PAUL LABAL.
BIBL.: H. 1. HEWITT, The Black Prince’s expedition of 1356-57, Manchester 1958; L. POOLE, From Domesday-Book to Magna Carta, en Oxford History of England, Oxford 1951; M. POWICFE, The Thirteenth Century, Oxford 1953; M. MCKISAck, The Fourteenth Century 1307-1399, Oxford 1959; A. R. MYERS, England in the late Middle Ages, Londres 1952; E. PERROY, La guerre de Cent Ans, París 1945 (trad. ingl. The Hundred Years War, Londres 1951); CH. PETIT-DUTAILLIS, La monarchie féodale en France et en Angieterre. XE"’° et XIIIII- siécles, París 1950; P. E. RUSSELL, The English Interiention in Spain and Portugal in the Time of Eduard III and Richard II, Oxford 1955.
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