Anjou GEOG.
Categoria:
Geografía
En el occidente francés, atravesada por el Loira y el Sarthe, A. es región rica en yacimientos paleolíticos y neolíticos. De aquéllos, el principal corresponde a la gruta del Roc en Pail, cerca de Chalonnes-sur-Loire; y de éstos son especialmente interesantes la Avenida Cubierta de Bagneux, cerca de Saumur, de colosales dimensiones, y el dolmen Piedra Cubierta de Pontigné. Estos restos de cultura celta fueron numi~rosísimos aún en el s. xix, pero hoy están muy mermados. Poco sabemos de su población gala y su mismo nombre adquiere distintas formas: Andes (Julio César), Andicavi (Plinio el Viejo). La ciudad de Angers tuvo sus orígenes en estos pueblos galos. César tomó A. como punto de partida para la conquista de las tribus galas al oeste y allí acampó la VII Legión, mandada por Craso, en acción directa contra los vénetos. En la sublevación general de la Galia tomaron parte los galos, mandados por Dummac y, después de su derrota, no existen indicios de una nueva sublevación hasta el 38 a. C. Consumada la sumisión, entró a formar parte de la Céltica que bajo Augusto se denominó la Lionesa, con capital en Tours.El Anjou feudal. De este periodo no existe sino oscuridad total. En los periodos merovingio y carolingio, debió caer en el caos general de los bagaudas y su situación sería de revueltas permanentes. Gregorio de Tours habla de una expedición de Chilperico contra Angers; y su cristianización no tiene otros indicios que el conc. de Tours del 461. Fue definitivamente ocupado por los francos en el 507 con la victoria de Clodoveo (v.) en Vouille. Hacia fines del s. ix, en el típico proceso de nacimiento y consolidación del feudalismo (v.), uno de sus nobles, Godofredo Plantagenet el Hermoso, extendió su autoridad al Maine y a la Turena, anexiones aumentadas por su sucesor Enrique II (v.), al subir al trono inglés, gracias a una hábil política matrimonial. Después de la lucha general entre Plantagenet (v.) y Capetos (v.), agravada por la subida del Plantagenet al trono de Inglaterra, por el tratado de París en 1258, A. entró oficialmente en el dominio real francés. De esta turbulenta época data la fundación de la abadía de Fontevrault por Roberto D’Arbrissel (ca. 1100) y anterior a ella es la construcción de la catedral de Angers en el s. xi, reconstruida después en los s. xii y XIII. Simultáneamente se produjo también una floración comercial y cultural y existió una Universidad, a partir del s. XIII, que produjo alumnos como Suger (ministro de Luis VI y VII) y un estilo propio arquitectónico -el angevino-, transición entre el románico y el gótico, del que se conservan magníficas muestras en las iglesias de Cananet, Fontevrault y N. S. de Chantilly. Este apogeo cultural, signo de riqueza, se apoyó sobre la base de una producción y exportación de vinos en las zonas de Angers y Saumur, que tuvieron, a partir del s. xi, un buen mercado en Inglaterra. Iniciada la guerra de los Cien Años (v.), A. sufrió la invasión inglesa. Especialmente dura fue la del ejército de Tomás, duque de Clarence, en 1412. Como consecuencia del tratado de Troyes, de 1420, A., como otras regiones del oeste de Francia, sufrió una dura etapa. Defendido en los primeros momentos por los duques de Bretaña (en ausencia del nuevo duque de A., Luis III, que continuaba en Nápoles la política mediterránea a que se había lanzado la dinastía angevina a partir del s. XIII), cayó después en manos inglesas con el regente Bedford, que se atribuyó el título de duque de A. y de Maine. Durante los 25 años que permaneció la dominación inglesa en Maine, A. fue frontera de guerra y zona de "trincheras". Así, el último duque René recibió su reino asolado (ca. 1450) no sólo por los ingleses, sino por la soldadesca de ambos ejércitos.El Anjou en la modernidad. Jean de Bordigné ha escrito, en 1529, la historia de este momento, señalando un resurgimiento general de la agricultura y comercio fluvial. La imprenta fue introducida en 1478 y la Universidad volvió a florecer, con nombres como los hermanos Bourdigne, Jean Alain, Lucas el Monje y, sobre todo, ya en el s. xvi, el poeta Joachin du Bellay y Jean Bodin, el teórico de la política. Durante la Reforma, en 1555 A. constituía la segunda iglesia hugonote de Francia. Pronto surgieron las luchas correspondientes a las guerras de Religión. Saumur recibió como gobernador al íntimo amigo de Enrique IV, Duplessi Morney, verdadero "papa" de los hugonotes, que se mantuvo por más de 30 años, y fue en Angers donde, en 1598, preparó Enrique IV la llamada pacificación de Nantes. La región conoció una larga paz hasta 1789. Bajo Enrique IV, reconstrucción y limpieza del país donde pululaban bandas de salteadores, restos de las crisis del s. xvz, como dueños y señores. En 1619, la regente María de Médicis se refugió en A., nombrada gobernadora y, en último gesto de particularismo provincial, A. tomó parte en la sublevación de la Fronda (M49-52), apoyando al Parlamento. En el aspecto cultural de estos siglos sobresale el colegio de la Fléche, levantado por los jesuitas.En el periodo revolucionario, las decisiones de los Estados Generales en 1789 no promovieron disgusto alguno en el territorio, sobre todo en lo concerniente al reparto de los bienes de la Iglesia (comenzado en Angers en 1790), aunque se produjeron desórdenes sociales breves y sangrientos como la rebelión de los perrayeurs contra los precios del pan en Angers. El choque entre la Revolución y A. no se debió, pues, a ideologías, sino a una típica situación social del campesinado, aprovechada por los elementos antirrevolucionarios en su propio provecho. Tal fue la guerra-sublevación de la Vendée, provocada por las levas que decretó la Convención (marzo de 1793) en la región de los Mauges y dirigida por Cathelinau el sacristán y Stofflet, apoyados por algunos nobles como D’Elbée y La Rochejaquelin; Angers y Saumur quedaron momentáneamente en manos de los rebeldes realistas y católicos, que fueron por fin derrotados en Cholet por el ejército de Kleber y Vdesterman y rematados en Mans por el de Marceau. La paz definitiva se firmó en Montefaucon con Bonaparte. El viejo ducado de A. sufrió en la revolución un cambio administrativo, convirtiéndose en el departamento de Maine-et-Loire y cediendo algo al de Mayenne.Industrialmente, la navegación del Loira fue anulada por el ferrocarril en el Il Imperio y la vieja industria (hulla en Chalonnes, hierro en Segreen, pizarra en Angers) se hundió progresivamente en el s. xix junto con la del cáñamo que, aunque pudo soportar esta crisis, no lo hizo con la de comienzos del s. XX. V. t.: ANJOU, CASA DE; FRANCIA IV; V.C. ALVAREZ SANTALÓ.
BIBL.: J. LEVRON PETITTE, Histoire de 1’Anjou, Grenoble-París 1946; F. DORNIC, Histoire de l’Anjou, París 1961; F. LEBROUN, L’histoire vue de l’Anjou (1789-1914), Angers 1961; E. GABoRY, La ReI?oiution et la Vendée, París 1925.
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