Anjou, Casa de HIST.
Categoria:
Historia
Dinastía francesa que tiene su origen en la región Angevina (v. ANJOU). En la época carolingia, la circunscripción territorial que abarcaba las ciudades de Angers, Tours y Le Mans aparece gobernada por funcionarios palatinos con el título de Comes Andecavensis: lo fueron el abate de Sannt-Serg (846), Eudes (851) y Roberto el Fuerte (867); pero el primer conde de A., considerado como cabeza de la dinastía, fue Folco el Rojo de Tours (886), que en el a. 930, tomó también el título de conde de Angers.La primera dinastía. Las luchas feudales jalonan el desarrollo de la dinastía que fue engrandeciéndose gracias a ellas. A Folco el Rojo le sucedió en el título Folco II, heredado por Godofredo Grisegonelle, a quien la tradición atribuye una dudosa participación en las guerras de Lorena (v.) contra el emperador Otón II. Su matrimonio con la hija del conde de Autun ampliaba su territorio. Folco III el Negro, a comienzos del s. xI, dio un notable impulso al monacato regional con numerosas fundaciones abaciales (Loches, San Nicolás de Angers, Roucerai) y es recordado en crónicas y romances como hombre violento y de apasionada religiosidad, de la que pueden dar fe sus tres peregrinaciones a Jerusalén. Uno de sus sucesores, Godo f redo II Martel (1040-60), intentó extender su territorio a costa de Turena (v.), enfrentándose con los condes de Blois, que regían entonces dicho territorio. Su política de expansión le obligó igualmente a guerrear con los duques de Normandía (v.) e incluso con la corona francesa, aunque ninguna de estas luchas le proporcionara beneficio alguno. Casó con Inés, duquesa viuda de Aquitania y, por falta de descendencia, se extinguió con 61 la denominada primera dinastía angevina.La era de crecimiento. El territorio de A. se integró en el vizcondado de Orleáns al designar Martel como sucesor suyo a Godofredo el Barbudo, su sobrino, no sin una guerra fratricida entre Godofredo y su hermano Folco, que terminó con la victoria de este último (1068), convirtiéndose en Folco IV de A. Folco, que en la guerra con su hermano (1065-68) había tenido ya violentos choques con el Papado, fue excomulgado tres veces, tanto por su violencia antipapal como por los repetidos problemas que plantearon sus tres matrimonios. Murió combatiendo contra sus vasallos rebeldes, después de haber intentado congraciarse con el rey de Francia, Felipe 1, que estaba casado con una ex esposa suya. Los primeros contactos entre la dinastía angevina y la corona inglesa fueron bélicos y tuvieron lugar con Folco V, educado en la corte del rey Felipe I de Francia. Folco se enfrentó a las pretensiones feudales de Enrique 1 de Inglaterra. Heredero de la violencia antipapal de su padre, tuvo repetidos problemas con la Santa Sede, llegando a mantener preso al legado pontificio que se oponía al matrimonio de su hija, por consanguinidad. Las excomuniones le obligaron a humillarse. En 1129, fue llamado a su lado por Balduino 11, rey de Jerusalén, que le ofreció casarle con su hija y nombrarle heredero del reino. Folco partió dejando el ducado de A. a su hijo Godofredo V Plantagenet (V. ANTOU-PLANTAGENET, DINASTÍA). Éste había trocado las relaciones bélicas con Inglaterra por las matrimoniales, esposando en 1127 a Matilde, la hija de Enrique 1 (viuda ya del emperador alemán Enrique V) y recibiendo Normandía como dote de su mujer. La ocupación efectiva de este territorio no pudo realizarla, sin embargo, hasta 1141, por la tenaz resistencia que le opuso el conde de Blois, Teobaldo, aliado del rey de Francia.El imperio angevino. Cuando Enrique Plantagenet sucedió a Godofredo (1151), la dinastía estaba alcanzando su cenit. Enrique casó en 1152 con Leonor de Aquitania, esposa repudiada por el rey francés Luis VII y cuya dote, Aquitania (v.), suponía un incremento territorial de enorme extensión. Su enorme poderío territorial le enfrentó con su rey, Luis VIII, al que venció con la cooperación de su hermano Godofredo, conde de Nantes. En 1154, Enrique Plantagenet fue coronado rey de Inglaterra por derecho materno, planteándose así el enfrentamiento de la monarquía inglesa y la francesa, de la que la corona inglesa quedaba feudataria por sus extensas posesiones territoriales en Francia: A., Normandía y Aquitania. El apogeo de la dinastía angevina comunicó su esplendor al territorio, pudiendo hablarse de un imperio angevino, cuyo cerebro era Inglaterra, pero que tenía su corazón continental en A. Enrique II (v.) fue uno de los grandes reyes ingleses y puede considerársele como un claro predecesor de las monarquías occidentales. Se sintió jefe de un Imperio y actuó como tal. Se dedicó, en Inglaterra, a consolidar sus fronteras con respecto a galeses y escoceses e intentó la conquista de Irlanda. En Europa, aspiró a extender su dominio en el Mediterráneo. Como francés que era, añoraba el Imperio carolino. Su labor como jurista, junto con sus consejeros, fue notabilísima: sus disposiciones legislativas, assises, procuraron fundir en un solo sistema el Derecho consuetudinario inglés con las leyes contemporáneas. Su enfrentamiento con el poder eclesiástico, defensor de sus inmunidades y privilegios, quedó dramáticamente representado en la persona del arzobispo de Canterbury, Tomás Becket (v.), antiguo colaborador y amigo del monarca. Al intentar someter la Iglesia inglesa a la ley común, Becket se opuso y fue asesinado en su propia catedral (1170). La oposición suscitada fue tan fuerte que Enrique tuvo que ceder y el clero mantuvo sus privilegios.Los territorios que perduraron en poder de Inglaterra con Ricardo Corazón de León fueron "embargados" a su sucesor Juan Sin Tierra por Felipe Augusto de Francia. En 1202, con el pretexto de un conflicto de sucesión, el rey francés citó a Juan Sin Tierra y, acusándolo de "felonía" por no comparecer, se incautó de Normandía y A. Esta situación se vio complicada por las luchas entre el Papado y el Imperio, en las que intervino Felipe Augusto y también el rey inglés (batalla de Bouvines, 1214); pero, al fin, por la paz de Chinon (1214), se reconocían a Francia la mayor parte de las posesiones angevinas en el continente. En 1222 el duque de Bretaña, Pedro Mauclerc, reivindicó el A., obteniéndolo de la reina Blanca de Castilla, aunque fueron casi inmediatamente recuperados para la corona por S. Luis (1234), quien asignó el condado a su hermano Carlos (1247), que era ya, por su matrimonio, conde de Provenza.La aventura italiana. Con Carlos I (v.) comienza la "aventura italiana" para la dinastía de A., al ser llamado por el Papa a reinar en Sicilia (v.) en 1266, lo que no impidió seguir manteniendo sus títulos en A. y Maine. La cuestión siciliana había constituido una pieza clave en la lucha entre el Papado y el Imperio, a mediados del s. xii, utilizada por el emperador Enrique VI como eje de su política mediterránea y amenaza directa contra el Papa. Después, las tentativas del emperador Federico II de mantener estas posiciones no tuvieron éxito y el Papado requirió a la dinastía angevina para ocupar el reino de Sicilia. El papa Martín IV excomulgó al rey aragonés Pedro III (v.) y concedió la investidura de Sicilia a Carlos de A. A partir de 1268 el enfrentamiento de angevinos e imperiales se desvió, por la expansión mediterránea de los aragoneses, hacia una lucha entre el rey aragonés Pedro III y la coalición angevino-pontificia que marcaría a lo largo de dos siglos las relaciones mediterráneas.La adscripción a la corona. Veinte años después, los títulos pasaron a Carlos II de A. que los ofreció, como dote, a su hija Margarita (1290), casada con Carlos Valois, hijo de Felipe el Atrevido. Su hijo y sucesor, Felipe de A. (1317), reinó en Francia como Felipe V, transmitiendo los condados a su vez a su hijo Juan (1332), quien los adscribió a la corona francesa en 1350. Seis años más tarde, el propio rey, Juan II, los entregó como feudo ducal a su hijo Luis, iniciador de una dinastía de duques de A., prolongada hasta el duque René, que heredó el ducado en 1417, enfrentándose al rey de Francia Luis XI, que le expulsó de sus territorios y anexionó el ducado a la corona.A partir de él, el título de duque de A. se ofreció, de modo honorífico, a alguno de los hijos menores de los reyes de Francia. Lo llevaron, así, Carlos VIII; la madre de Francisco I, Luisa de Saboya; y los cuatro hijos de Enrique II, Francisco II, Carlos IX, Enrique III y Francisco de Alencon. La personalidad de este último y su actuación en las guerras de religión (v. FRANCIA IV) fue ciertamente notable y voluble; luchó tanto a favor del grupo de "los políticos" como del partido hugonote. Después de la paz de Etigny, 1576 (llamada de Monsieur en su honor), su papel político fue relevante. Hizo las paces con su hermano, el rey, y recibió, a cambio de su vuelta al catolicismo, los ducados de A., Maine, Berry y Turena. A pesar de todo, su ambición le impulsó a ponerse en contacto con el problema de los Países Bajos, intentando acaudillar a los calvinistas contra Felipe II, aventura que terminó con el fracaso y la muerte (1584). El título de duque de A. fue llevado por última vez por Luis XV y uno de sus hijos menores.C. ÁLVAREZ SANTALÓ.
BIBL.: L. HALPHEN, Étude sur les chroniques des comtes d’Anjou et des seigneurs d’Amboise, París 1903; ID, Le Comté d’Anjou au XI, siécle, París 1906; J. LEVRON, Petite histoire de l’Anjou, Grenoble-París 1946; J. CHARTRou, L’Anjou dés 1109 á 1151, París 1928; J. BOUSSARDE, Le Comté d’Anjou sous Henri Plantagenet et ses fils 1151-1204, París 1938; J. H. RAMSAY, The angevin Empire (1154-1216), Londres 1903.
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