Angola HIST.
Categoria:
Historia de la Iglesia
La historia misional de A. comienza en el Congo, cuando en 1484 Diego Cáo regresa, como había prometido, y el rey Manicongo le entrega algunos muchachos para que fuesen bautizados e instruidos en la fe cristiana. Con éxtos, viaja a Portugal un embajador que solicita del rey misioneros, que, en efecto, son enviados en 1491. El rey Njinga-a-Nku recibe el bautismo, con el nombre de Juan, en memoria del rey portugués. Poco después se bautiza la reina. Las exigencias del cristianismo desagradan al rey, que se va alejando de las prácticas religiosas, no así su esposa y su hijo heredero, D. Alfonso, que permanecen fieles y favorecen la evangelización del Congo. En 1518 D. Manuel I pidió al papa León X que elevase a la dignidad episcopal a D. Enrique, hijo de D. Alfonso, rey del Congo, que había sido educado en Portugal. El Papa accedió por considerarlo beneficioso para la propagación de la fe, a pesar de las dificultades que existían. Como D. Enrique no tenía la edad necesaria para ser ordenado obispo, León X concedió bula de dispensa y le nombró obispo titular de Utica, siendo el primer obispo de raza negra. M. en 1539.Cada vez más interesados por A., los portugueses se dirigen hacia el sur. A. deriva del nombre de Ngola, por el que era conocido el rey de la región al sur del Congo. En 1557 este rey envía una embajada a Lisboa, con petición de amistad, comercio y misioneros, y se confía a los jesuitas su evangelización. Paulo Dias Novais acompaña a los misioneros que salen de Lisboa a finales de 1559. Los jesuitas (en número de cuatro) se desilusionan porque el nuevo rey, Quiloange, no se interesa por establecer contactos con los europeos, aunque tolera a los misioneros. En 1567 Dias Novais consigue del gobierno de Lisboa el régimen gubernativo de A. Los jesuitas se dedican, sobre todo, a la educación e instrucción de la juventud. Fundan misiones en el interior, que son dificultosas a causa del clima. Durante el período del gobierno de los Austrias, a principios del s. xvi1, llegan misioneros franciscanos. A partir de 1648, los capuchinos, que hasta entonces han operado solamente en el Congo, se instalan también en A. En esta época hay en Luanda 20.000 cristianos. Una estadística de 1693 revela que en A. había numerosas fundaciones que serían suficientes para absorber cerca de 80 misioneros, pero solamente había 30. En el mismo año se establece en Luanda la junta de las Misiones, dependiente de la Junta General, fundada en Lisboa en 1652, que orienta y dirige todo el esfuerzo misionero.Decadencia. El siglo xvii1 coincide con la decadencia misional en todos los frentes. A. sigue esta regla general. En 1716, cuando el Congo se escapa de la acción portuguesa, es transferido el obispado de San Salvador a Luanda. El obispado, antes sufragáneo del de Bahia (Brasil), pasa a serlo del de Lisboa. En 1760 se produce la expulsión de los jesuitas, decretada por el marqués de Pombal: su falta se hace sentir más como educadores que como misioneros. A finales del s. XVIII hay en A. franciscanos, carmelitas y capuchinos. Se intenta remediar la situación con clero indígena. Y en 1804 30 jóvenes aborígenes esperan recibir las sagradas órdenes. El problema alcanza un momento crítico cuando en 1833 Lisboa ordena la supresión de todas las órdenes religiosas. A. queda entonces regida por un sacerdote portugués, un brasileño y 21 angolanos. Sólo en 1855 el gobierno portugués comienza a preocuparse por la situación religiosa de A. y pide a Roma el envío de capuchinos, que no se produce por falta de personal. En 1866 llegan sacerdotes del Espíritu Santo, que van a ser los misioneros angolanos por excelencia. Un decreto del Gobierno, en 1868, concede varios privilegios a todos aquellos sacerdotes, fuesen de la metrópoli o de Goa, que deseasen trabajar en las misiones, equiparándolos en la práctica a funcionarios. Hasta 1910 se asiste al resurgimiento, lento pero efectivo, de las misiones de A. Contribuyen particularmente a ello los sacerdotes del Espíritu Santo y el P. Barroso, así como sus colegas de Cernache de Bonjardin. Al proclamarse la República, en 1910, se prescinde de los servicios de las religiones y las misiones quedan abandonadas a su triste suerte. La República sólo tolera al clero secular y surge la novedad de las misiones laicas.Resurgimiento. La revolución de 1926 imprime nuevo rumbo a las misiones portuguesas al publicarse el mismo año por el ministro Juan Belo el Estatuto de las Misiones de África y Timor. En 1933 llegan a A. los benedictinos. El 1940 es decisivo para todas las misiones portuguesas: Portugal firma con la Santa Sede el Acuerdo Misional. Se suprimen la vieja diócesis de Angola y Congo, las prefecturas apostólicas del Bajo Congo y de Cubango y las misiones de Luanda y Cunene, creándose en su lugar la archidiócesis de Luanda y las diócesis de Nueva Lisboa y Silva Porto. En 1955 se crea la diócesis de Sá da Bandeira; en 1957 la de Malanje. En 1963 Paulo VI crea la de Luso y, en 1967, la de Carmona, juntamente con la antigua diócesis de Sáo Tomé e Príncipe, son las siete diócesis sufragáneas de la archidiócesis de Luanda, única que existe actualmente en A.Casi la mitad de la población angoleña es católica. El apostolado misionero lo ejercen más de mil sacerdotes religiosos y seculares, legos y religiosas de varias congregaciones. Estas cifras dan una idea de la religiosidad de A. En las diversas diócesis hay obras de apostolado y asistencia. Hay también varias revistas y diarios, y hasta 1975 una emisora católica: la Radio Ecclesja de Luanda. La Iglesia tiene a su cargo muchas escuelas primarias de adaptación, de enseñanza primaria, profesional, colegios, habilitación de profesores, etc. En A. hay más de 500.000 protestantes de diversas confesiones que mantienen misiones y obras de asistencia y enseñanza.Pero desde la independencia, al gobernar un partido comunista, la Iglesia encuentra crecientes obstáculos.J. A. GOMES DA SILVA.
BIBL.: A. J. DE S. BARROSO, O Congo, Seu passado, prevente e futuro, Lisboa 1889; A. DE O. CADORNEGA, Historia geral das guerras angolanas, 2 col. Lisboa 1940; M. A. DA CUNHA, Missóes catolicas de Angola, Luanda 1935; J. CUVELIER, L’Ancien royaume de Congo, Bruselas 1946; ID, y P. JADIN, L’Ancien Congo d’aprés les Archires Romaines (1518-1649), Bruselas 1954; A. DE A. FELNER, Angola, Coimbra 1933; M. B. GRAINHA, As Missdes em Angola e 141opambique. Resumo historico e um plano missionario, Cernache de Bonjardin, 1920; J. J. L. DE LIMA Ensaio sobre a estatistica d’Angola e Benguela, lib. III; parte I, Lisboa 1846; A. DA S. REGO y E. DOS SANTOS, Angola (religiosa), en Enciclopedia Verbo c. 365-373.
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