Anglosajones HIST.
Categoria:
Historia
Habitantes de Inglaterra (ca. 600-1066). Llegada de los sajones. La conquista de Inglaterra por los a. abarca dos procesos diferentes, confundidos a menudo por los historiadores: la transmisión del poder político de un grupo de gobernantes a otro y la transformación profunda de una sociedad a través de sus miembros, religión, idioma, literatura, legislación y estructuras sociopolíticas. La manifestación del primer proceso -lo encontramos en tres fuentes narrativas: la homilía De excidio et conquestu Britanniae por Gildas (ea. 550), la Historia eclesiástica de Beda, 731 (v. BEDA EL VENERABLE), que es una historia de la cristiandad en Inglaterra, y la Anglo-Saxon Chronicle (ca. 900), que, lo mismo que hace Beda, incorpora tradiciones más-antiguas. Los datos de la inmigración de grandes masas de colonos germánicos y de los cambios sociales que resultaron, se basan, sin embargo, más bien en estudios recientes de arqueología, toponimia, filología y fotografía aérea, los cuales aportan los mismos datos.Cuando los romanos conquistaron Britania (v.), 4384 a. C., dejaron Irlanda y el norte de Escocia bajo sus jefes celtas; detrás de la muralla de Adriano (ca. 122) la parte sur de Britania se romanizaba rápidamente y aceptaba el cristianismo. La Britania romana estaba dividida por una línea desde Chester al Humber en la zona de las tierras altas, bajo administración militar, y la más pacífica zona de las tierras bajas (la llanura), bajo administración civil. La muralla de Adriano mantuvo alejados a los hostiles pictos en el norte y sólo en el s. Iv los escoceses y los sajones (v.) atacaron por mar la Britania romana. Cuando Teodosio restableció la paz (ca. 370), reorganizó las defensas. Para defender la zona de las tierras altas contra los pictos, estableció allí, bajo protección imperial, varios reinos autónomos británicos, Strathelyde, Manau Gododdin, Rheged y Elmet; para salvaguardar el SE de los piratas sajones, situó allí una flota, unos fuertes y a los mercenarios sajones y frisones, todo bajo el mando de un conde sajón. El ejército regular fue trasladado -al continente, como también las administraciones imperiales civil y militar ca. el 410. Cuando las autoridades apelaron al emperador Honorio en demanda de ayuda, les informó (410) que debían confiar en sus propios recursos. Esto, que parecía una medida temporal, marcó el final del dominio del Imperio romano en Britania y desde entonces hasta el 597 en la historia británica no hay casi ningún acontecimiento determinado.Los invasores parece ser que irrumpieron por toda la costa, desde el Rin a Jutlandia; se mezclaron durante la fase de inmigración y asentamiento, penetrando en pequeños grupos por calzadas romanas y prehistóricas (p. ej., el camino de Icknield), remontando ríos como el Támesis y el Ouse; pero sus cementerios y sufijos toponímicos -ingas- indican que en gran parte se confinaron en la región oriental de una zona desde Humber a Solent, con grandes concentraciones en Kent, Sussex, Norfolk y el valle superior del Támesis, áreas que probablemente llegaron a ser los núcleos de algunos de los pequeños reinos que surgieron en el caos político de los s. v y vi, pues a mediados del s. v aumentaron tanto los ataques de piratas sajones como el reclutamiento de mercenarios de este mismo pueblo, que después se rebelaron contra sus amos británicos (ca. 455). Siguieron luchas prolongadas hasta que los británicos derrotaron a los piratas sajones y mercenarios rebeldes en varias batallas, especialmente en la de Mons Badonicus (ca. 486-516). Se reanudaron las guerras y las invasiones con victorias de los sajones en Aylesbury (571) y Dyrham (577), por las cuales Ceawlin, rey de Wessex, capturó Bath, Gloucester y Cirencester, separó a los británicos de Gales de los de Devon y Cornualles y comenzó a conquistar a estos últimos.En el norte se introdujo a mercenarios germánicos en Yorkshire, en el s. iv, para defender la costa y la frontera septentrional, pero por lo demás hubo poca población anglosajona en la zona de las tierras altas donde la gran mayoría siguió siendo británica. Aun cuando se establecieron pequeños reinos a. en Bamburgh y York, tenían nombres celtas, Bernicia y Deira, ribeteados por reinos británicos de tipo militar, especialmente Dalriada, Strathclyde y Elmet (que separaban Deira de los reinos sajones al sur del Humber y reforzaban las diferencias entre el norte y el sur) hasta que Asthelfrith, rey de Bernicia (ca. 593-616) derrotó a Dalriada (603), venció a los británicos en Chester (ca. 613) y conquistó Deira, antes de sucumbir a Edwin, heredero del reino de Deira, quien se convirtió así en señor desde el Humber al Forth. En el interior, se establecieron también pequeños reinos con población anglosajona y romano-británica; desaparecieron prácticamente las costumbres romanas, y se impusieron cada vez más tradiciones sajonas, compartidas con otros pueblos: dialectos germánicos, leyes bárbaras y paganismo germánico, etc.Conversión al cristianismo. Hacia el 300 se había extendido el cristianismo por la Britania romana; el santo británico Patricio (v.) lo llevó a Irlanda (ca. 432); el santo irlandés Columbano (v.) lo predicó en lona, donde inició la conversión de los pictos (ca. 563); y en el 635 el santo picto Aidan salió de Iona para fundar el monasterio de Lindisfarne y convertir a los habitantes de Northumbria. Así, en el 597 las islas británicas eran en gran parte cristianas, excepto un enclave en el este de la zona de las tierras bajas, donde estaban asentados a. paganos, que gobernaban una población que debía haber olvidado casi todo su cristianismo y el legado céltico romano. Para convertir a los a., S. Gregorio 1 (v.) envió algunos monjes romanos al mando de S. Agustín (v. AGUsTÍN DE CANTERBURY, SAN). Llegaron a Kent (597), bautizaron a su rey, Etelberto (v.), y a muchos de sus súbditos, y establecieron un arzobispado en Canterbury y obispados en Londres y Rochester. Procedimientos similares se siguieron en otros sitios con la conversión, primero del rey y luego de su pueblo. A pesar de algunas apostasías (Kent 616), todos los reinos se convirtieron formalmente en cosa de un siglo por la intervención de los misioneros (v. GRAN BRETAÑA v). Algunos siguieron las tradiciones romanas, otros las célticas. Eventualmente la práctica romana fue adaptada por los a. en el sínodo de Whitby (663-64) y algo más tarde por las iglesias celtas. Teodoro de Tarso, arzobispo de Canterbury (669690), creó una organización diocesana completa, con concilios regulares, leyes canónicas y un sistema parroquial.Siglo VIII. Los reinos a. continuaron expandiéndose hacia el O entre los reinos británicos que supervivían en los s. vii y VIII, combinándose también en agrupaciones mayores. Northumbria, formada por Edwin (ca. 616-632) de la unión de Bernicia y Deira, se anexionó Elmet y otros diminutos reinos británicos, extendiéndose al mar de Irlanda; bajo Osualdo (633-641) y Oswiu (641-670) dominó Inglaterra; pero su supremacía pasó entonces a la unión de reinos del interior formada con el núcleo de Mercia por los reyes Etelbaldo (716-757) y O f fa (757-796). Iient, Lindsey y Sussex fueron suprimidos; Offa construyó un dique para señalar la frontera frente a los británicos en Gales, introdujo la moneda de plata a título permanente, intentó establecer un arzobispado en Lichfield y se tituló rex totius Anglorum patriae. El reino de Wessex conquistó Devon, derrotó a Geraint de Cornualles (710) y con Egberto derrotó a las fuerzas de Mercia en Wroughton (825), llegando a ser así el reino dominante. La consolidación política significaba la paz y el desarrollo cultural. Algunos monasterios presajones, Malmesbury y Glastonbury, habían sobrevivido; fueron fundados otros, anexos a catedrales, como el de Canterbury o independientes como los de Monkwearmouth y Jarrow. Estos crisoles de tradiciones romanas, celtas y germánicas se convirtieron en los más grandes centros culturales de Europa occidental. S. Beda de Jarrow (Beda el Venerable) (ca.671-735) fue el mayor sabio y quizá el único verdadero historiador de la Alta Edad Media; S. Wilibrordo (v.) de Ripon, convirtió a los frisones (ca.695); S. Bonifacio (v.) de Crediton (ca. 680-755) convirtió la parte occidental de Germania; Alcuino de York (v.) educó a Carlomagno e inició el renacimiento carolingio. En resumen, Inglaterra ejerció más influencia en el continente durante el s. vlli que en ningún otro siglo anterior y quizá posterior. Es también la época de Beowulf (v. Ii), poema épico cristiano, único ejemplar de tiempos germánicos.Alfredo el Grande, los daneses y la unificación. Esta sociedad, políticamente estable y culturalmente brillante, fue derribada por las invasiones vikingas (v. VIKINGOS). Los piratas daneses saquearon Lindisfarne (793), Jarrow (794) e Iona (795), e hicieron incursiones esporádicas en busca de botín hasta el 865 en que un gran ejército danés conquistó Anglia oriental, Northumbria y Mercia, destronó las viejas dinastías y dividió el territorio. En el 871 este mismo ejército invadió Wessex, pero fue derrotado por el nieto de Egberto, Alfredo, que subió al tronon en 871. Alfredo era un joven que había vsitado Roma (853, 855). Investido cónsul por León IV, luchó contra los daneses en Mercia (868) y volvió a combatirlos después del 871. En el 878 atacaron por sorpresa; Alfredo huyó y se escondió en las marismas de Athelney; luego reunió secretamente a las milicias, atacó a los daneses en Edington, sitió su campamento y los obligó a rendirse, a aceptar el bautismo y a abandonar Wessex. Se reanudó la guerra en la década de los 80, pero Alfredo tomó Londres (886) y firmó la paz con el rey danés Guthrum, dejándole todo lo situado al este de la vía Watling (la Danelaw), mientras que Mercia occidental se convertía en un protectorado sajón occidental. Wessex pasó a convertirse en el núcleo de una Inglaterra unificada en lugar de una base vikinga para atacar el continente (v. INGLATERRA II). Para defender Wessex, Alfredo el Grande reorganizó la milicia, creó una flota y fortificó las fronteras, sirviendo de modelo a Enrique I de Alemania. También reorganizó la sociedad inglesa: publicó un nuevo código de leyes, después de un siglo sin labor legislativa; reunió en su corte a sabios e investigadores de muchas naciones, y entre el 892 y el 899 hizo traducir al inglés obras de S. Beda, S. Gregorio, Boecio y S. Agustín, lo que supone una verdadera proeza para un caudillo bárbaro que acababa de aprender a leer. Los sucesores de Alfredo continuaron su obra: Eduardo (899-925) conquistó Mercia, Danelaw y Anglia oriental; Atelstano (925-939) derrotó a una coalición de daneses, irlandeses, escoceses y strathclyders en Brunanburh (937); fue reconocido como señor del Norte y de Escocia, y casó a sus hermanas con los monarcas de Francia y Alemania. Edgar (959-975) dispuso del mismo poder y animó el gran resurgimiento monástico, imitando a Cluny, dirigido por los santos Dunstan, Etelwaldo y Oswaldo (v. GRAN BRETAÑA v). Bajo el reinado del hijo de Edgar, Etelredo 11 (978-1016), comenzaron de nuevo las incursiones de los vikingos, pero a mayor escala y mejor organizadas. Tuvieron éxito en Maldon (991) y en el 994 Etelredo, de escasas dotes, tuvo que entregarle 16.000 libras. Casi todos los años huestes danesas atacaban Inglaterra y se llevaban su correspondiente botín. Los daneses, a partir de 1009, dirigieron sus ataques hacia la conquista y en 1013 su príncipe Swein era ya aceptado en general como rey por daneses e ingleses. En 1014 m. Etelredo; en 1016, su hijo Edmundo 77; convirtiéndose en rey de Inglaterra y Dinamarca el hijo del danés Swein, Canuto (1016-1035).Inglaterra unificada. Los vikingos, los a. y los daneses de Danelaw aceptaron a Canuto el Grande, un vikingo bautizado, que resultó ser un rey competente y fuerte al estilo tradicional inglés. Liquidó a los vikingos con 82.500 libras; como monarca que era de Inglaterra, Dinamarca (1019) y Noruega, protegió a la primera de nuevos ataques vikingos. Visitó Roma (1027) en peregrinación, ganándose del emperador Conrado II honores y privilegios comerciales. Se vio bien servido por la Iglesia, conservando las tradiciones políticas y religiosas del monarca Edgar, así como por sus magnates, a los que concedió la administración de señoríos que abarcaban varios condados.La dinastía de Alfredo había unificado Inglaterra y reforzado la monarquía, pero al morir aún jóvenes los hijos de Canuto, Harold I y Hathcanuto, el hijo de Etelredo, S. Eduardo, regresó del exilio en Normandía, para regir un reino dominado por los grandes condes, especialmente Godwin de Wessex. Eduardo (v. EDUARDO EL CONFESOR, SAN) reunió a una corte muy cosmopolita y en 1051 exilió a Godwin y a sus hijos, pero ca. 1052 estaban de nuevo en el poder, con lo que el rey estuvo prácticamente hasta su muerte bajo su control. Eduardo no tuvo descendencia. Tres fueron los posibles pretendientes al trono: Harald Hadrada, rey de Noruega; Guillermo, duque de Normandía, y Harold, hijo del conde de Godwin. Guillermó capturó a Harold y le obligó a jurar que le apoyaría en su candidatura (1064); pero cuando murió Eduardo (6 en. 1066), Harold fue coronado rey. Harald Hadrada (el tercer pretendiente) invadió Inglaterra, pero fue.derrotado y muerto por Harold (Stamford Bridge, 25 de septiembre); el 28 de septiembre, Guillermo (v. NORMANDA, DINASTÍA) desembarcaba en Pevensey; Harold se dirigió apresuradamente hacia el sur sin esperar refuerzos, siendo derrotado y muerto en Hastings (14 octubre). Nominalmente la Inglaterra anglosajona había terminado con esta derrota, pero la mayor parte de sus creaciones sobrevivieron: el reino unificado, la monarquía, el idioma, la literatura, el sistema legislativo, la división territorial y judicial (los shires y los sherif fs), las diócesis, las parroquias, los monasterios y los santuarios; en resumen, toda su estructura económica y social; todo ello fue adaptado a su estilo por los invasores normandos, pero sin alterarlo fundamentalmente. Los normandos habían llegado a un país más rico y más civilizado que el suyo y deseaban disfrutar de él, no transformarlo. V. t.: ANGLOS; SAJONES; ANGLONORMANDOS; BRITANIA; NORMANDA, DINASTÍA; VIKINGOS; DINAMARCA III.DEREK LOMAX.
BIBL.: Fuentes:The Anglo-Saxon Chronicle, ed. B. THoRPE, 2 vol., Londres 1861; Venerabilis Bedae Opera Historica, ed. C. PLUMMER, 2 vol., Oxford 1896; Asser’s Life of King Alfred, ed. W. H. STEVENSON, O.Nford 1904; The Chronicle of Aethelweard, ed. A. CAMPBELL, Edimburgo 1962; The-Life of King Edward, ed. F. BARLow, Edimburgo 1962; Anglo-Saxon Wills, ed. D. WHITELOCK, Cambridge 1930; Anglo-Saxon Charters, ed. A. J. RoBERTSON, Cambridge 1939; English Historical Da
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.