Andes
Categoria:
Geología
Caracteres generales. Como las demás cordilleras circumpacíficas, la de los A. es un ejemplo de cordillera monoliminar, situada entre el océano y el antepaís constituido, en este caso, por el vasto conjunto cratónico de América del Sur (v. AMÉRICA I). Desde el punto de vista geológico, los A. se caracterizan, sobre todo, por cuatro hechos que, si bien no son exclusivos de esta cordillera, se presentan asociados, en ella, con singular nitidez: a) un extraordinario desarrollo de la actividad magmática, tanto plutónica como volcánica, a lo largo de una dilatada historia geológica. b) La gran importancia de los movimientos de surrección recientes, acompañados en ciertos sectores por hundimientos igualmente importantes. c) La estructura de plegamiento sorG. E. R., IL-14prendentemente sencilla, en muchos de sus sectores; y d) la escasez de características de tipo geosinclinal (v.) en las series sedimentarias de buena parte de la cordillera. Aunque el conocimiento geológico de los A. es todavía bastante deficiente en amplios sectores, parece seguro que se trata de una cordillera de características netamente diferentes de las que presentan la mayoría de las cordilleras de edad más o menos comparable, salvo, en parte, las de América del Norte.
Evolución. La individualización geológica de los A. comenzó con la Era Secundaria (v.). En el Triásico se forman surcos y cuencas que aproximadamente jalonan, en bastantes sectores, el ámbito de la cordillera actual, y reciben aportes sedimentarios de las áreas cratónicas situadas más al E, pero también de tierras que se encontraban entonces emergidas hacia el O, en el actual área del Pacífico. Ahora bien, pronto en varios sectores el volumen de dichos aportes sedimentarios queda ampliamente superado por el de los materiales arrojados por ingentes erupciones volcánicas submarinas: basaltos, andesitas, etc. (v. ROCAS II). En el jurásico y en el cretáceo, principalmente, se insertan además numerosos y grandes plutones de composición granítica.Ya hacia el final del jurásico, largas áreas de los A. son afectadas por plegamientos, relativamente suaves. Otros se dejarán sentir, especialmente en las zonas más orientales de la Cordillera, en el cretáceo y en los primeros tiempos de la Era Terciaria; su intensidad tampoco será, en general, muy grande, pero con todos estos plegamientos la Cordillera se individualiza como tal, aunque sin alcanzar grandes altitudes. Éstas son el resultado de los importantísimos movimientos verticales, aludidos anteriormente, que se desarrollan en los últimos tiempos de la Era Terciaria y a lo largo de la Cuaternaria, y que en muchos puntos han supuesto elevaciones de 4.000 m. y aun superiores.La gran actividad volcánica desarrollada en la Era Secundaria fue seguida por la igualmente importante de los tiempos posteriores y que tiene aún una buena representación, especialmente en la parte meridional de los A.Igualmente, es importante la sismicidad; vastas áreas de los A. se cuentan entre las regiones de la Tierra más frecuentemente afectadas por terremotos.Elementos estructurales. Aunque los rasgos que se acaban de esbozar son prácticamente válidos para el conjunto de los A., esta cordillera, a lo largo de sus casi 10.000 Km. de longitud, presenta algunas diferencias, de unos sectores a otros, de las cuales las más importantes se resumen a continuación, comenzando, a modo de patrón, con los A. de Chile y Argentina, al N del paralelo 42°. En esta sección, de O a E, se distinguen sucesivamente: la cordillera costera, con un zócalo metamórfico pretriásico sobre el cual se apoya una cobertera suavemente plegada, extremadamente rica en materiales volcánicos de edad secundaria y en la que se insertan importantes masas graníticas de edad cretácea. El valle longitudinal, fosa tectónica individualizada esencialmente en el plioceno. La cordillera principal, de constitución un tanto heterogénea, pero en la que predominan rocas sedimentarias de edad jurásica y cretácea, e inmensas masas de materiales volcánicos y plutónicos secundarios y terciarios y en la que se alcanzan las mayores altitudes de la cresta fronteriza. La cordillera frontal, sólo desarrollada al norte de San Rafael, constituida principalmente por terrenos triásicos, volcánicos y sedimentarios, la cual, junto con la precordillera, formada por materiales paleozoicos y más antiguos, son en cierto modo, desde el punto de vista geológico, elementos extraandinos, pero soldados a los A. en un mismo conjunto orográfico.Al S del paralelo 42°, los A. patagónicos se caracterizan por una mayor participación de los materiales sedimentarios, especialmente de edad cretácea. En la región del estrecho de Magallanes, los pliegues se incurvan hacia el E, para iniciar un gran dispositivo en arco, comparable al de las Antillas y que, jalonado por las islas Oreadas del Sur y otras llega a enlazar con la cordillera moderna de la Antártida.Al norte de Chile y Argentina, los A. muestran la suave inflexión de sus estructuras de plegamiento, a lo largo de las costas del Pacífico, pero sus características esenciales no varían hasta llegar a Colombia. En este país, se diferencian bien tres haces o troncos de pliegues divergentes hacia el N y NE: La cordillera occidental, muy rica en materiales volcánicos de edad secundaria, que enlaza con las montañas de Dairén en el istmo de Panamá; y las cordilleras central y oriental, con potentísimas series sedimentarias y pobres en materiales volcánicos. Esta última, que se sigue por el noroeste de Venezuela, adquiere en este país algunas características particulares (metamorfismo, volcanismo, etc.) y enlaza con el arco de las Antillas. V. t.: OROGENIA; AMÉRICA I; GEOSINCLINAL.I. M. FONTBOTÉ MUSOLAS.
BIBL.: 1. AUBOIN y A. V. BORRELLO, Chalnes andines et chaines alpines: regard sur la géologie de la Cordillére des Andes au paralléle de 1’Argentine moyenne, "Bulletin de la Société Géologique de France", VIII, París 1966, 1050-70; O. E. CHILDS y B. W. BEEBE (ed.), Backbone of the Americas. A symposium, "Amer. Ass. Petr. Geol. Mem.", 2, Tulsa 1963; H. GERTH, Der geologische Bau der südamerikanischen Kordillere, Berlín 1955; C. RUIZ FULLEA, Geología y Yacimientos Minerales de Chile, Santiago de Chile 1965.
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