Andalucía ECON.
Categoria:
Economía
Las dos sub-regiones. El medio geográfico presenta notables diferencias entre las dos A., occidental y oriental. La oriental es la región más accidentada de la Península, debido fundamentalmente a la cordillera Penibética, y su grado de aridez es también el más alto, adquiriendo en su parte sudeste caracteres de semidesértico. Por el contrario, la zona occidental es de orografía mucho más suave, la pluviosidad es mayor y el valle del Guadalquivir es de extraordinaria feracidad. En la costa, desde Almería hasta la bahía de Algeciras, protegida por las montañas más elevadas de la Península, se da un clima subtropical que permite la recolección de frutos sin par en el resto del país.Históricamente también ambas sub-regiones se diferenciaron, toda vez que la mayor parte de A. oriental coincidía con el antiguo reino árabe de Granada, que permaneció durante dos siglos y medio intacto y aislado frente a los demás reinos cristianos, hasta 1492, fecha de la toma de Granada por los Reyes Católicos. Con la conquista de América, la zona occidental adquirió mayor preponderancia debido en especial al influjo del puerto sevillano. La expulsión de los moriscos y judíos contribuyó apreciablemente a la decadencia económica de la zona oriental. Adviértase, sin embargo, que de las 15 ciudades más importantes de la Península, todavía en 1594 seis se encontraban en Andalucía, ocupando Sevilla el primer lugar y Granada el tercero. Más tarde la floreciente industria artesana de muchas localidades fue perdiéndose y la mayor parte de su producción ha sido hasta casi nuestros días de origen agrario. Las diferencias entre las dos sub-regiones parecen estar aumentando y son claramente mayores que las que se dan entre cualesquiera de sus provincias, como se demuestra teniendo en cuenta el índice de desarrollo económico relativo de éstas, y comparándolo con el de aquéllas en su conjunto (razón de 1,75 entre las provincias más extremas, frente a 1,93 para las dos A.).Población. En los últimos 20 años la población andaluza ha crecido más lentamente que el promedio de la población nacional, debido fundamentalmente a la emigración, ya que su tasa de natalidad es superior a la media española y la de mortalidad es similar a ésta. El incremento más apreciable se ha producido en la población de una estrecha franja costera que comprende los municipios litorales de Málaga y Cádiz, así como, más aisladamente, dos o tres de la provincia de Granada en su parte colindante con Málaga y otros tantos dispersos en la costa de Almería. El crecimiento de la población de estos municipios se debe principalmente a la espectacular expansión del turismo. Asimismo, se ha producido un incremento en la población de las capitales de provincia, particularmente en Huelva, Sevilla y Córdoba.No obstante, la emigración ha sido muy importante y puede calcularse que entre 1950 y 1968 la población de A. occidental es inferior en 500.000 hab. a la que debiera haber sido, considerando las salidas de población y sus consecuencias en el incremento vegetativo. En el caso de A. oriental la pérdida de población es aún mayor, pudiendo calcularse en una cifra superior a los 750.000 hab. Los movimientos migratorios se dirigen principalmente a Cataluña, Francia y Alemania.Economía. La distribución de la propiedad agraria es muy desigual, con escasas explotaciones de tipo medio y abundancia de latifundios concentrados en pocas manos y, por el contrario, de minifundios con innumerables pequeños propietarios. Puede resumirse de la forma siguiente:A. orientalA. occidental
Extensión
en Ha.Superficie,Propieta-Superficie,Propieta
rios, I%rios, I -1 2,3 48,0 0,8 36,8 1-5 8,7 30,8 4,6 35,8
5-10 9,4 11,0 4,0 10,4 10-50 26,3 7,7 17,1 11,1 50-100 10,7 1,3 0,9 2,4 100-500 26,0 1,0 34,0 2,9 500-1.000 9,7 0,1 16,6 0,4 +1.000 6,9 0,1 22,0 0,2 Es decir, aproximadamente las tres cuartas partes de los ,
propietarios poseen en A. oriental poco más del 10% de la superficie y en A. occidental sólo algo más del 5% de la superficie. Es preciso tener en cuenta además el insignificante rendimiento de muchas propiedades pequeñas, especialmente en las zonas más áridas de la región.
Tanto el tipo de cultivos predominantes, que proporcionan trabajo únicamente durante parte del año agrícola, como esta desigual parcelación del suelo han provocado desde hace siglos la existencia de una gran masa campesina sin medios propios de producción y en frecuente paro. Puede calcularse que a mediados de la década de 1960, más de la mitad de la población agrícola de A. se componía de trabajadores por cuenta ajena, que en su casi totalidad eran eventuales. Su bajo nivel socioeconómico, que en conjunto viene a suponer casi un tercio del total de familias andaluzas, está provocando la abundante emigración que mencionábamos antes, y que hoy arrastra también a muchos pequeños propietarios.En los últimos años, la acción estatal ha intentado contrarrestar esta situación, creando varios polos industriales en la región. Así, en el I Plan de Desarrollo se establecieron los de Sevilla y Huelva, a los que vino a sumarse más tarde el del Campo de Gibraltar, y en el II Plan se ha previsto otro más en Córdoba, y el primero de A. oriental, en Granada. Por lo demás, ya con anterioridad había un cierto número de empresas industriales en Sevilla, Huelva y Cádiz, que daban hacia 1960 un índice de unos 33 trabajadores industriales (en empresas de más de 50 empleados) por 1.000 hab. para A. occidental. Esta cifra era sólo de unos 15 en A. oriental, frente a la media nacional de 50. Los principales grupos industriales de la región en su conjunto son, por este orden, industrias alimentarias, construcción y obras públicas, siderurgiá y construcciones metálicas, minería e industrias químicas. Los puestos de trabajo creados por los polos industriales han detenido parte de la emigración de la zona occidental; concentrando en torno a ellos una creciente densidad demográfica, especialmente en el caso de la ciudad de Sevilla.En cuanto al sector servicios, tradicionalmente Sevilla y Granada han sido centros administrativos y burocráticos de sus respectivas subregiones, por lo que en ellas se han concentrado funciones de orden militar, eclesiástico, universitario, de jurisdicción de justicia, comunicaciones, etc. En los últimos 15 años la zona litoral, especialmente de Málaga, ha experimentado un gran incremento en servicios de hostelería, esparcimiento y los que le son anejos. Otro tanto ha ocurrido en otros puntos, mucho más localizados, como en el centro turístico de Sierra Nevada, próximo a Granada. Con estas excepciones, la mayor parte del incremento del sector servicios se está produciendo casi exclusivamente en los centros urbanos.La renta familiar por persona podía calcularse en 1967 (según datos del Banco de Bilbao), para A. oriental en 26.784 pts. y para A. occidental en 31.061 pts., es decir, con un promedio regional de 29.222 pts. La media nacional española, según la misma fuente, era en dicho año de 39.789 pts. En la ordenación por provincias, de mayor a menor, según este indicador, de los cuatro últimos lugares,, tres estaban ocupados por provincias de A. oriental. El primer puesto de la región (31° en la ordenación nacional) lo ocupaba Sevilla (v. I).Elaborando datos procedentes del Instituto Nacional de Estadística, en su encuesta de Presupuestos Familiares, cabe presentar el siguiente cuadro de la distribución de la población en los distintos estratos económicosIngresos
anuales/p. fam.A. orientalA. occidentalEspaña
(miles de pts.)%%
-36 29 33 24 36-60 383329 60-120 252634
120-2406611
+240 222 Se deduce, una vez más, una considerable diferencia entre ambas subregiones, y a su vez con el conjunto del país, en cuanto al volumen de sus respectivos estratos clasificables en clase trabajadora, es decir, con unos ingresos inferiores a las 5.000 pts. mensuales en total. Mientras en A. los dos tercios de las familias podían encuadrarse en dicha clase, la proporción en el conjunto del país era del 53% aproximadamente, y en algunas regiones, como la Norte-Cantábrica, no excedía del 37%.
Es de suponer que el programa de industrialización acometido en los últimos años, y que sólo ahora está comenzando a dar fruto, permitirá una elevación en el nivel socio-económico general de su población, aprovechando más racionalmente sus recursos naturales y demográficos.I. CAZORLA PÉREZ.
BIBL.: J. BosQuE MAuREL, Factores geográficos en el desarrollo económico de Andalucía, Madrid 1970; J. CAzoRLA PÉREz, Factores de la estructura socio-económica de Andalucía oriental, Granada 1965; G. HERMET, Problemas del Sur de España, Madrid 1968; F. MURILLO FERROL y oTRos, Estructura social de Andalucía, Madrid 1970; fn, Número monográfico sobre Andalucía "Anales de Sociología" 4-5, Barcelona 1969.
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