Andalucía ARTE
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Arte
Se puede hablar, sobre todo en ciertas épocas, de un estilo artístico propio de A.; su más importante característica es un eclecticismo basado en la gran capacidad de absorción, transformación y síntesis que ha logrado el pueblo andaluz con el paso continuo de invasores. De esta forma, junto a una étnica compleja, en A. las diversas corrientes artísticas, procedentes de Occidente o de Oriente, han sido transformadas en el crisol andaluz adquiriendo un carácter peculiar, en el que el contraste entre la exaltación de las formas decorativas y la simplicidad de las estructuras es su principal característica.1. Edad Media. Aunque en A. se establecieron en ciertos puntos y durante algún tiempo ocupantes bizantinos, no han dejado restos artísticos de interés; sin embargo, la dominación visigoda continuó, en tono menor, la grandeza del arte romano de esta región. Del s. vi son los restos de un templo con baptisterio en San Pedro de Alcántara (Málaga), de gran interés arqueológico y relacionado con otros monumentos del norte de África. Uno de los más importantes conjuntos de orfebrería de esta época encontrados en España es el tesoro de Torredonjimeno.En la época musulmana, A. logra uno de sus momentos artísticos más felices, perdurando el recuerdo en la arquitectura popular de A. hasta los momentos actuales. Córdoba (v.) se convertirá en una de las ciudades más ricas en monumentos durante los s. ix y x, destacando su mezquita. Si ésta es la obra maestra del periodo califal, la Giralda de Sevilla lo será del almohade y la Alhambra (v.) de Granada del nazarí. Mas aparte de estos monumentos, son testimonio de la pasada grandeza musulmana las mezquitas de Sevilla y Almería, los palacios de Medina-Azara (v.) en Córdoba, las alcazabas de Granada, Málaga y Almería y las rojas murallas de Niebla. Junto con esto, marfiles, telas, joyas, cerámicas y vidrios nos sirven para reconstruir el pasado islámico de A.El retraso de la Reconquista en A. hace que no existan en esta región obras de arte románico. Por el contrario, el gótico toma una gran preponderancia en los siglos xiv y xv. Unas veces se combina con el mudéjar y otras aparece en su prístina pureza, como en la catedral de Sevilla (1402), uno de los mayores templos de la cristiandad, edificado sobre la planta de la antigua mezquita almohade y realizado por maestros nórdicos, que hicieron de 61 uno de los edificios más europeos del gótico español. De fines del siglo es el último ejemplo cardinal del gótico de los Reyes Católicos: la Capilla Real de Granada. Dentro de la multitud de palacios góticos conservados en A. destacan en Sevilla y Córdoba las reconstrucciones de sus alcazabas, donde -especialmente en la primera- triunfa un radical mudejarismo. En la escultura gótica de A., existe una época de esplendor centrada a mediados del s. xv en Sevilla, y cuyo principal artista es el bretón Lorenzo Afercadante (v.). Las más importantes pinturas conservadas en A. dentro del estilo gótico internacional, son las de tema profano que adornan las tres bóvedas de la sala de los Reyes en la Alhambra. La central representa a varios reyes nazaríes, por lo que se las sitúan ca. 1400; pero las más bellas son las laterales, con escenas de amor caballeresco. La influencia italiana fue intensa en el s. xiv, y comienzos del xv; importantes ejemplos son La Coronación de la Virgen, en la iglesia de S. María de Arcos de la Frontera, y las Vírgenes de la Antigua y de Rocamador, en la catedral hispalense. En la segunda mitad del s. xv las influencias italianas serán sustituidas por las flamencas, destacando en Sevilla varios pintores apellidados Sánchez junto a Juan Núñez, autor de una dramática Piedad. En Córdoba, la obra más importante de este momento es la delicada Anunciación de la catedral (1475), firmada por Pedro de Córdoba.2. Renacimiento. En los primeros años del s. xvi el Renacimiento en todas sus formas artísticas comienza a extenderse por A., y es en el recién conquistado reino de Granada donde va a tener mayor preponderancia. La necesidad de convertir las mezquitas en iglesias atraerá a muchos arquitectos, entre los que destacan Machuca y Siloé. Pedro Machuca (v.) realiza el palacio de Carlos V de la Alhambra, con la más monumental fachada del Renacimiento español y el patio circular más sobrio y grandioso de todo el manierismo arquitectónico. Pero fue el burgalés Diego de Siloé (v.) quien forma la más importante escuela andaluza de arquitectura, alcanzando con la construcción de la catedral de Granada, fama imperecedera. Las catedrales de Málaga y Guadix, junto con otros edificios como la cabecera de la iglesia de S. María de Ronda, siguen de cerca las estructuras de la catedral granadina. En estrecho contacto con el estilo del arquitecto burgalés se halla la escuela jiennense, en la que destaca Andrés de Vandelvira (v.), que realizará la catedral de Jaén, la iglesia del Salvador y el Hospital de Santiago, en Úbeda.En Sevilla (v.), a pesar del esplendor conseguido gracias al comercio de Indias, no se logra la creación de una genuina escuela arquitectónica. Sin embargo, se realiza en estos momentos un conjunto, bello y heterogéneo, de edificios renacientes. La mayor parte de ellos debidos a artistas no andaluces. Así, el vallisoletano Diego de Riaño (v.) levanta el Ayuntamiento, dirigiendo su construcción durante breve tiempo y continuándola el vasco Martín de Gainza, al que se debe la dirección de las obras decorativas, que hacen de este edificio uno de los más suntosos del plateresco. Suya es también la Capilla Real de la catedral. Culmina el Renacimiento sevillano con la erección de la Lonja, hoy Archivo de Indias, en la que el rígido estilo herreriano se enriquece en la fachada con la combinación del ladrillo y la sillería. En contraste, en algunos palacios sevillanos como en el de las Dueñas y la Casa de Pilatos, se conjuga el Renacimiento con un delicioso mudejarismo; así, sobre columnas y capiteles marmóreos de labra genovesa, se alzan arcos de tradición musulmana y zócalos de azulejos trianeros recorren las paredes, mientras los techos se cubren con artesonados moriscos. Posiblemente avanzado el siglo se realiza por un autor desconocido la ovalada y movida sala capitular de la catedral.En Córdoba (v.), lo mismo que en Granada (v.), la escuela arquitectónica es homogénea, formada por la familia Hernán Ruiz, de origen burgalés. Hernán Ruiz I (m. 1547) es aún un arquitecto goticista y su obra maestra es la catedral (1523) que realiza dentro de la mezquita; las formas renacientes se hacen exuberantes en ellas, contrastando con la simplicidad de las estructuras musulmanas. La obra maestra de Hernán Ruiz II (m. 1569) es la iglesia del Hospital de la Sangre de Sevilla; pero es el delicioso campanario, con que se remata en 1586 el viejo alminar almohade, su construcción más conocida, por la estatua giratoria de la Fe que la corona, recibe el nombre de Giralda. El último artista de la estirpe que mantiene el mismo nombre de los anteriores, reviste el minarete de la mezquita cordobesa, a causa de amenazar ruina; en esta torre se perciben fuertes influencias escurialenses y con ella se pone punto final a las renacentistas, pues en 1604, al morir Hernán Ruiz III, el barroco comienza a surgir en España.Las primeras obras escultóricas del Renacimiento que aparecen en A. son producto de importación italiana. El principal artista que envía gran cantidad de esculturas y monumentos funerarios completos a la Península, y de modo especial a A., es Domenico A. Fancelli de Settignano (v.), que realiza el sepulcro del arzobispo Hurtado de Mendoza en la catedral hispalense y el lujoso de los Reyes Católicos en su capilla de la catedral de Granada. Otros escultores que envían sus obras a A. son los Gazini y los Aprili, artífices de varios sepulcros labrados en Génova y enviados a Sevilla por mar; entre los más bellos destacan los de los padres del primer marqués de Tarifa, hoy conservados en la iglesia de la Universidad; están firmados por Pace Gazini y Antonio María Aprili de Carona. Un famoso escultor florentino y condiscípulo de Miguel Ángel, Pietro Torrigiano (v.), realiza importantísimas esculturas en Sevilla, como la Virgen con el Niño y San Jerónimo, hechas de barro cocido. En Granada trabajó jacopo Florentino, el Indaco (v.), cuya obra más conocida es el Santo Entierro del Museo Provincial. No solamente acuden a A. escultores italianos; en Sevilla trabaja en la primera mitad del s. xvi un francés, Miguel Perrin, autor de los grandes relieves de la Adoración de los Reyes y de la Entrada de Jesús en Jerusalén, así como de las estatuas que encuadran estos relieves en las portadas orientales de la catedral, que siguiendo la tradición sevillana fueron realizadas en barro cocido; estas obras datan de 1519; más tarde se traslada a León y Santiago de Compostela. Flamenco, en cambio, es Roque Balduque, cuyas Vírgenes con el Niño son obras llenas de un especial encanto, creando un tipo definido; destacan entre ellas la del Hospital sevillano de la Misericordia (1558); en la Colegiata de Osuna existen obras suyas en la que sobresale un pequeño y delicioso retablo. Uno de los pocos españoles que forman escuela en A. durante el s. xvi es el castellano Bautista Vázquez (m. 1589), autor de los relieves clasicistas de la sala capitular de la catedral sevillana (1581-86); en Granada existen obras dentro de su estilo, destacando el gran retablo de San Jerónimo, debido a diversos autores. Con él comienza una escuela aut6nticamente andaluza de escultural que fructificará en el siglo siguiente. Entre estos paladines del manierismo andaluz destaca Pablo de Rojas (v.), principal artífice del citado retablo y maestro de Martínez Montañés (v. sEvlLLANA, ESCUELA II).Si la escultura en el Renacimiento de A. no alcanza la grandeza de la castellana, la pintura tendrá, por el contrario, un esplendor inigualable en toda España durante el primer tercio del s. xvi. Aunque también los primeros artistas dentro del estilo son extranjeros, pronto nombres indígenas realizarán obras importantes. Alejo Fernández (v.), pintor alemán hispanizado, impondrá su estilo en Sevilla, lo mismo que anteriormente lo había implantado en Córdoba. Pedro de Campaña (v.) será el pintor más representativo de la generación inmediata; con 61 el rafaelismo se extenderá por gran parte de la región andaluza, siendo el principal adalid de dicha tendencia el sevillano Luis de Vargas (v.), único pintor del momento que cualitativamente se aproxima al flamenco. En Granada surge en los comienzos del siglo una escuela pictórica en la que abundan los resabios góticos; uno de los principales pintores de este momento es el Maestro del Pulgar, en cuyos cuadros comienzan a aparecer motivos clasicistas; pero es Pedro Machuca (v.), quien además de sus labores arquitectónicas, realiza pinturas importantes en la región granadina. Aunque principalmente dedicados a decoraciones pictóricas, deben recordarse en esta ciudad los frescos que pintaron julio de Aquilis y Alejandro Mayner, para el tocador de la reina en la Alhambra; hoy día, cuidadosamente restaurados, son uno de los mejores ejemplos del primer manierismo decorativo conservados en la península Ibérica; siguiendo los esquemas trazados por Rafael en las loggie vaticana, realizan escenas encuadradas por grutescos, conservándose ocho grandes historias de la Conquista de Túnez por Carlos V. Sin embargo, son las decoraciones al fresco del palacio del marqués de Santa Cruz, en el Viso (proximidades de Santa Cruz de Mudela), el más importante conjunto de pinturas murales renacentistas de carácter profano que se conservan en España, ya que han desaparecido las del Alcázar de los Austrias. Son obras realizadas en su mayor parte por los Perol¡ (llamados en A. los Perolas), con la colaboración de César Arbasia, que trabajó también en Málaga. Las principales plazas fuertes conquistadas por el famoso marino, y las figuras alegóricas de las naciones donde se desarrollaron sus proezas, aparecen representadas en las galerías del patio principal o en diversos salones, pero en la mayor parte de ellos triunfa la fábula mitológica, llegando en algunos casos, como en las escenas del mito de Calixto, a descubrir lo erótico con sorprendente crudeza; por el contrario, en el Salón de Linajes, se ve en escorzo manierista a los más distinguidos antepasados de D. Álvaro de Bazán. Estas pinturas posteriores a las granadinas muestran un sentido más dinámico y crispado que las realizadas por Aquilis y Mayner, debido a la influencia romanista y, en algún caso, al venecianismo. Otro pintor formado en Roma, donde trabaja en la Capilla Sixtina, es Mateo de Lecce, conocido en Sevilla, donde pasa algunos años, por Mateo Pérez de Alesio; allí en la catedral pinta el gigantesco San Cristóbal (1583), buen ejemplo de la técnica al fresco. Este empedernido viajero repetirá esta misma composición en la catedral de Lima. También cultiva este estilo Pablo de Céspedes (v.), quien a fines de siglo realiza en Córdoba algunas obras de interés en las que está presente el recuerdo de Miguel Ángel.3. Barroco. El barroco, que en los primeros momentos conserva un sentido clasicista en A., va a tomar formas propias en esta región conforme avanza el s. xvll. En Granada, Alonso Cano (v), que cultivó las tres artes, fue quien primeramente creó una importante escuela (V. GRANADINA, ESCUELA), cuyos influjos se extienden por las regiones próximas, siendo ello decisivo en el desarrollo del barroco arquitectónico andaluz. La segunda etapa del estilo comienza en Sevilla a fines del s. xvll con las obras del fecundo Leonardo de Figueroa (v.), cuya personalidad artística culmina en la creación del Colegio de San Telmo de 1722; Antonio Matías de Figueroa (v.) realiza la bellísima iglesia de la Palma del Condado, donde se incurvan las molduras con característico ritmo barroquista; con ellos los edificios sevillanos se revisten de yeso, piedra blanca y ladrillo vitolado (brillante), volviéndose a la tradición bícroma musulmana; estos artistas influyen de un modo decisivo en la arquitectura popular de A. la Baja, ya que aun en tiempos actuales se siguen construyendo en las ciudades y pueblos dentro de la línea marcada por ellos. En 1729, Vicente Acero (v.) inicia en Cádiz, a la sazón el puerto principal del comercio con América, la última gran catedral española. En Córdoba y Granada, Hurtado Izquierdo (v.) y sus discípulos realizarán importantes construcciones, entre las que destaca el Sagrario de la Cartuja granadina y la sacristía, donde se consiguen efectos originales al aplicarse a la decoración barroca la técnica de las yeserías musulmanas.El maestro que abre la etapa cumbre de la escultura sevillana es Juan Martínez Montañés (v.); su arte clasicista y reposado influye no sólo en los escultores, sino también en los pintores del momento. Su discípulo más importante es Juan de Mesa (v.). José de Arce, en cuyo apostolado de la Colegiata de Jerez se hace más patente el barroquismo, abre una nueva etapa. Sin embargo, con quien se llega al paroxismo del movimiento y de lo gesticulante es con Pedro Roldán (v.). En Granada, Alonso Cano será el iniciador de una escuela escultórica en la que destacarán Pedro de Mena (v.) y José de Mora (v.), que junto con sus familiares Diego y Bernardo realizará una escultura más vibrante que las de Cano, aunque a veces decaiga la técnica, siendo el precedente de las obras que Duque y Cornejo (v.) realizará en el s. xvill, en esta ciudad y en Córdoba; en parte, esto se había dado en algunas obra],apteriore9 -del granadino’ José Risueño (v.), pero lo más interesante de la producción de éste son los grupos escultóricos preciosistas y pequeños, semejantes a los que por este momento ejecutaba en Sevilla Luisa Roldán (v.).Uno de los periodos más importantes del arte español será el que abren los pintores andaluces del s. xvII. Es en Sevilla donde se inicia el desarrollo del nuevo estilo; Francisco Pacheco (v.), aunque de fuerte tendencia clasicista en su estilo, es uno de los primeros teóricos del barroco; pero serán Roelas (v.) y Herrera el Viejo los que abrirán con sus obras las puertas al naturalismo, siendo el preludio del estilo ágil y monumental de la siguiente generación, representada especialmente por Francisco de Zurbarán (v.), Alonso Cano y Diego Velázquez (v.). Con el triunfo de Murillo (v.), en la segunda mitad del siglo, los tonos sobrios del claroscurismo zurbaranesco son sustituidos por los brillantes y fastuosos de una nueva etapa, que Velázquez había desarrollado ya en Madrid. Frente a las exquisiteces murillescas, Juan de Valdés Leal (v.) opondrá su gusto por lo feo y la sublimación de lo macabro (v. SEVILLANA, ESCUELA I). Una serie de pintores menores, que en la mayoría de los casos siguen a los grandes maestros, pueblan de imágenes pintadas las iglesias de A.; entre los continuadores merecen destacarse las figuras de los Polancos, Bernabé de Ayala, José de Sarabia, Francisco Reina y Sebastián de Llanos, en las últimas obras de éste se percibe cierto murillismo, pero el estilo del pintor de las Inmaculadas va a tener gran resonancia entre los pintores sevillanos de fines del s. xvll y comienzos del siguiente, entre los que caben citar: Pedro Núñez de Villavicencio (1644-1700), cuya obra más conocida son los Muchachos mendigos, en el Prado, hace dieciochesca la temática murillesca; Meneses Osorio (m. 1705), que concluyó obras inacabadas del maestro en los Capuchinos de Cádiz; Bernardo Germán Llorente, Alonso Miguel de Tobar y Esteban Márquez. Entre los pintores que mantienen su independencia en el s. xvll destaca el cordobés Antonio del Castillo (v.), pero existen otros de cierta personalidad; así, Pablo Legote, luxemburgués llegado muy joven a España y que entre 1607 y 1609 realiza el retablo mayor de la iglesia parroquial de Rota; entre otras obras destacan las pinturas del retablo de la iglesia mayor de Espera y el de Lebrija.En Granada, en los comienzos del siglo el cartujo Sánchez Cotán (v.) realiza obras tenebristas de gran carácter realista; pero es también Cano quien crea una escuela, en la que destacan P. A. Bocanegra (v.), heredero de la delicadeza del maestro, y J. de Sevilla (v.), más personal y murillesco; Niño de Guevara (v.) introduce este estilo en Málaga; sin embargo, en esta ciudad Miguel Manrique se aparta de ella, cultivando un.estilo de estirpe rubeniana (v. GRANADINA, ESCUELA I).4. Arte posterior. La política centralizadora del s. xix es funesta para el arte andaluz, lo mismo que para el de las demás regiones españolas. Los artistas de valía abandonan sus ciudades natales para buscar el éxito en Madrid, París o Roma. De esta forma, pintores de talento, como Antonio Esquivel (v.), realizaron la mayor parte de sus obras en la corte, dentro de las tendencias imperantes. Otros, como José Gutiérrez de la Vega (v.), siguen la tradición murillesca. Y entre los cultivadores de la pintura de historia sobresale el sevillano Eduardo Cano, con lienzos en los que lo romántico y lo neoclásico se dan la mano; así, en su declamatorio Entierro de D. Álvaro de Luna o en Colón en La Rábida (1856).El impresionismo en su momento más tardío tiene en A. algunos representantes, como el granadino J. M. López Mezquita y el sevillano Gonzalo Bilbao (v.) (1860-1938), que unen la desenvoltura técnica con temas intrascendentes; José Arpa y Perea, en 1860, cuyos paisajes son de delicadas entonaciones cromáticas. Entre cierto público por lo peculiar de sus temas en la pintura de la anteguerra cobra fama J. Romero de Torres (v.). Aunque la gran figura que A. ha dado al arte contemporáneo es, sin duda, el malagueño Pablo Ruiz Picasso (v.), otros muchos artistas andaluces en los momentos actuales mantienen el espíritu del arte español en distintos lugares del mundo, entre ellos citaremos al onubense Daniel Vázquez Díaz (v.), cultivador de un poscubismo enérgico y lírico, y maestro de una buena parte de la joven generación pictórica española.I. R. BUENDÍA MUÑOZ.
BIBL.: E. ROMERO DE TORRES, Catálogo monumental de la provincia de Cádiz, Madrid 1934; FERNÁNDEZ CASANOVA, Catálogo monumental de la provincia de Sevilla, inédito, Inst. Diego Velázquez (CSIC); R. AMADOR DE LOS Ríos, Catálogo monumental de Málaga, inédito, ib; E. ROMERO DE TORRES, Catálogo monumental de Jaén, inédito, ib.; S. ALCOLEA, Córdoba, en Guías artísticas de España, Barcelona 1951; íD, Sevilla, ib., Barcelona 1951; D. ÁNGULO y oTRos, La Escultura en Andalucía, Sevilla s. a.
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