Altamira, Cueva de ANTROP.
Categoria:
Antropología
La cueva de A. se encuentra situada en las cercanías de Santillana del Mar, provincia de Santander. Consta de tres galerías principales y otra terminal, alcanzando, en total, unos 270 m. de longitud. Su descubrimiento, en 1868 fue puramente ocasional y sus restos prehistóricos siguieron ignorados hasta unos siete años después. En 1875 el santanderino Marcelino de Sautuola, descubridor de la cueva, efectuó las primeras excavaciones arqueológicas, realizando unas pequeñas catas que no entregaron demasiados materiales. Los trabajos fueron continuados más tarde con la intervención de E. de la Pedraja, J. Vilanova, Taylor Ballota, E. Harlé y E. Sainz, quienes pudieron obtener numerosas piezas líticas y restos de fauna, principalmente moluscos y mamíferos, encontrados en superficie o en pequeñas estratigrafías, realizadas cerca de la entrada del yacimiento. Los hallazgos líticos se consideraron por su tipología como solutrenses (v.) y magdalenienses (v.). H. Breuil y E. Cartailhac visitaron también la importante estación, juzgándola de gran interés. H. Alcalde del Río continuó más tarde los trabajos de excavación, descubriendo más al interior de la entrada de la cueva dos niveles cuyas piezas presentaban diferencias notables. En el inferior aparecían industrias atribuidas al solutrense superior, y en el nivel de arriba surgían restos magdalenienses. En 192425 H. Obermaier realizó nuevas excavaciones en la estación. Los trabajos llevados a cabo por diversos arqueólogos desde Sautuola hasta la fecha, han puesto de manifiesto la existencia en A. de restos materiales correspondientes, en general, al aurifiaciense (v.) superior, solutrense superior y magdaleniense inferior.Lo que más fama ha dado a la cueva es el hecho de haber sido la primera estación prehistórica española en que fueron descubiertas pinturas rupestres cuaternarias. Su descubrimiento tuvo lugar en 1879, cuando M. de Sautuola realizaba una de sus excavaciones. Fueron varios los problemas que su aparición planteó a los investigadores del s. xix y distintas las teorías que de ella se derivaron, hasta que su autenticidad prehistórica fue reconocida años más tarde (v. RUPESTRE, ARTE). Actualmente sus pinturas ocupan un lugar preeminente entre las casi 300 cuevas del mismo tipo descubiertas hasta ahora en Francia y España. La belleza del conjunto artístico ha motivado, y no sin razón, que se llame a A. la "Capilla Sixtina del Arte Cuaternario".En su interior se han hallado unas 150 figuras correspondientes en su cronología a los periodos de ocupación de la cueva. Los temas representados, al igual que las técnicas empleadas, son muy variados. El tema dominante es el zoomorfo, predominando la serie de los bisontes. Las pinturas los muestran en distintas posiciones, recostados, en pie, etc., resaltando entre ellos el bisonte hembra bramando. A éstos les siguen en número los jabalíes, ciervos, caballos, etc. y en la mayoría se encuentra una extraordinaria interpretación del natural que llega a alcanzar, en ciertos casos, un acusado grado de realismo. El tema animal está representado, tanto en movimiento como en reposo, caso este último más general. El sentido del movimiento aparece muy conseguido en algunas figuras, alcanzándose en otras mediante procedimientos convencionales, según se advierte en un jabalí representado con ocho patas. Otro tema tratado en A., aunque menos frecuente que el zoomorfo, es el humano, encontrándose algunos antropomorfos grabados y ciertas representaciones de manos pintadas. Finalmente, hay que destacar entre la temática las figuraciones geometrizantes, como escaleriformes, tectiformes, serpentiformes, etc. La pintura y grabado alternan, a veces, en la ejecución de los motivos, siendo más abundantes las representaciones pictóricas. El grabado se utiliza para la delimitación del contorno, para indicar algunos detalles a destacar, o bien, simplemente, para la representación total de la figura. La pintura, aunque empleada asimismo para delimitación de contornos, se utiliza principalmente en A. combinada en una policromía de gran belleza, que sabe, incluso, aprovechar las rugosidades de la roca para alcanzar mayores efectos. La aplicación del color en impresión positiva y en negativo queda reservada casi exclusivamente a la representación de las manos humanas. Los colores utilizados en esta estación santanderina son los normalmente empleados en la pintura rupestre cuaternaria: negros, rojos y ocres. El tamaño de las figuras es en general grande, midiendo la representación mayor, una cierva, algo más de 2 m. de longitud.Por otra parte, las manifestaciones artísticas no sólo se hallan en la superficie rocosa de la cueva, sino también en objetos muebles. Se han encontrado varias figuras de animales, entre ellas bisontes, caballos y ciervos, grabadas en hueso. Su ejecución es a base de marcar la delimitación exterior de la figura y de estrías paralelas para formar un relleno, técnica que tiene su paralelo en algunas representaciones de las paredes de la caverna. El primer bastón de mando perforado y decorado con grabados, encontrado en los yacimientos cuaternarios hispanos fue hallado precisamente en A.ALTAMIRA, CUEVA DE ALTAR 745V. t.: RUPESTRE, ARTE; ASTURCÁNTABRA, REGIÓN II.
P. ACOSTA MARTÍNEZ.
BIBL.: L. PERICOT, El arte rupestre español, Buenos Aires 1950; M. ALMAGRo, Arte prehistórico, en Ars Hispaniae, II, Madrid 1947; J. JORDÁ CERDÁ, El arte rupestre cantábrico, Madrid 1954; H. ALCALDE DEL Río, Pinturas y grabados de las cavernas de Santandér, Santander 1906; J. CARBALLO, Descubrimientp de la cueva y pinturas de Altamira por D. Marcelino de Sautuola, Santander 1950; H. OBERMAIER, Las cuevas de Altamira, Madrid 1928; E. CARTAILHAC y H. BREUIL, La caverne d’Altamira á Santillane prés Santander (Espagne), Mónaco 1906.
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