Alquimia QUÍM.
Categoria:
Química
Antecedentes y generalidades. Conjunto de técnicas primitivas de laboratorio químico que perseguían la transmutación de los metales viles en oro y plata y el hallazgo del "elixir de la vida", medicina que prolongaría indefinidamente la vida humana. La a. se desarrolló ya en diferentes culturas del mundo antiguo (China, India, Grecia, Egipto) cubriendo varios milenios de reflexión humana acerca de la naturaleza del mundo material, lo que dificulta analizarla con concisión. Su aspiración fundamental fue demostrar la unidad de la materia. Admitida como principio, llevó a una serie de ensayos experimentales, de laboratorio, para transformar unas sustancias en otras. Sólo con relativa lentitud, al cabo de muchos siglos se estableció la imposibilidad de transmutar un elemento en otro por los métodos químicos o alquímicostradicionales. La a., de acuerdo con el saber de cada época, incluyó un sinfín de elementos filosóficos, especulativos, míticos y astrológicos y en la Edad Media llegó a constituir un cúmulo de prácticas secretas, en las que los adeptos recibían, a través de una iniciación, los secretos del arte celosamente guardados, mediante un lenguaje pleno de símbolos enigmáticos. Arnaldo de Vilanova indica, al hablar de la gran obra, que "el que revela el secreto de cómo lograrla queda maldito y muere de apoplejía".Aun cuando el contenido de la a. es sumamente amplio y quizá el considerar a los alquimistas como simples buscadores de la transmutación de los metales básicos en plata y oro y de la panacea universal, remedio para las enfermedades y elixir de eterna juventud, dé una imagen demasiado limitada, es lo cierto que estos dos finesbúsqueda de los metales preciosos y de la inmortalidad a través de operaciones de laboratorio se han considerado como los más específicos de este arte y así aparecen desde los testimonios escritos. más antiguos. P. ej., las primeras noticias históricas sobre la a. china aparecen conexión urbana. En Austria, el Vorarlberg, Carintia, Estiria (v.) y los valles del Salzach e Inn; en Italia, el valle de Aosta, del Orco, Doire Ripaire y Tesino; en Suiza el Alto Ródaho; y en Francia el Isére. Todas estas zonas industriales aparecen regidas por capitales regionales en vías de rápido crecimiento: Grenoble (162.000 hab.) Chambéry (51.000 hab.) y Annecy (54.000 hab.) en los A. franceses; Innsbruck (110.000 hab.), Klagenfurt (69.000 hab.) y Salzburgo (115.000 hab.) en los A. austríacos; Como (92.000 hab.), Bolzano (102.000 hab.), Bérgamo (125.000 hab.) en los A. italianos; además de las grandes urbes como Marsella (v.), Lyon (v.), Milán (v.), Turín, Munich (v.), Zurich (v.), que extienden su influencia sobre grandes áreas alpinas. Esta dispersión de la vida urbana es lo que ha permitido la potenciación del valor turístico de los A. Durante muchos años, los A. fueron área demográficamente negativa. Pero después de 1918 en un edicto imperial del 144 a. C. que castigaba con pena de muerte a los fabricantes de oro alquímico y la "píldora de la inmortalidad", preparada a base de oro, aparece ya en los escritos de Laotsé (300 años a. C.). Es notable la correlación entre la inalterabilidad del oro y la deseada inmutabilidad del cuerpo humano, que. asocia los dos problemas en la a. de otros países y épocas.La alquimia europea. La a. europea floreció particularmente entre el s. VIII y la primera mitad del XVII. Sus orígenes remotos se encuentran en una superposición de la experiencia técnica de los antiguos egipcios y sumerios, la especulación filosófica griega y las ideas míticas y astrológicas de persas y caldeos. Suele admitirse que la a. nació hace 22 siglos en Alejandría, al incidir las ideas de los filósofos griegos, tales como Empédocles y Aristóteles, acerca de la naturaleza de la materia, sobre los resultados firmes de una tecnología práctica que surge del paulatino desarrollo de la metalurgia, preparación de esmaltes, vidrio y cerámica, extracción y utilización de colorantes y preparación de cosméticos y productos medicinales. Esta tecnología era milenaria y así los egipcios obtenían el cobre a partir de la malaquita de la península del Sinaí por reducción con carbón ya 3500 años a. C. y uitilizaban el índigo (v. COLORANTES Y TINTES) unos 1600 años antes de nuestra Era. Sobre esta base nace la a. como una forma primitiva de teoría cuyo postulado fundamental es la unidad de la materia y la posibilidad de la transmutación ilimitada de unas sustancias en otras. Para Aristóteles, las sustancias naturales están formadas por una materia prima, de existencia potencial, que recibe una forma que incluye no sólo la forma física, sino las propiedades químicas, mediante proporciones diversas de cuatro elementos (aire, agua, tierra y fuego), de manera que, modificando las proporciones de éstos, se podría transformar una sustancia en otra. Desarrolladas estas ideas de una forma que, aunque especulativa, condujo a la realización de operaciones de laboratorio, fueron cultivadas y perfeccionadas por los árabes, quienes, habiendo extendido su imperio desde los confines de la India por todo el norte de África hasta la península Ibérica, impulsaron el desarrollo de la a., particularmente en las escuelas de Granada, Córdoba, Toledo, Barcelona y Bayona, desde donde se difundieron a los países europeos. En las primeras traducciones del árabe al latín y en los tratados de los s. XII a XIV, aparece como una idea obsesiva la búsqueda de la piedra filosofal (p. ej., en los escritos de Arnaldo de Vilanova o de Raimundo Lulio), capaz de dar cima a los dos problemas alquímicos más sobresalientes: la transmutación de los metales básicos en plata y oro y el logro de la eterna juventud.Aun cuando con Roger Bacon (1214-92) (v.) alborea el método experimental ("nada puede conocerse con certeza excepto por la experiencia"), es lo cierto que durante esta época y aun durante los siglos siguientes esta experiencia sigue siendo en buena medida especulativa y se mantiene que las "ideas" son mucho más reales que las cosas materiales. Los alquimistas confundían las sustancias materiales y las abstracciones o cualidades. Así, el oro no es propiamente un metal; el oro es luz. Según una leyenda, Averroes (v.) hizo enterrar un rayo de sol bajo la primera columna de la izquierda de la mezquita de Córdoba, que, tras una maduración de 8000 años, debe transmutarse en oro. Dada la ausencia de la noción de elemento, especies definidas o propiedades inmutables, no extraña encontrar fórmulas de obtención de oro tales como la de Roger Bacon: teniendo en cuenta que las propiedades esenciales del oro son su color amarillo, su elevada densidad, su ductilidad y maleabilidad, "cualquiera que disponga de los métodos necesarios para producir a voluntad el color amarillo, una densidad elevada y las demás propiedades, podrá lograr que un cuerpo cualquiera llegue a reunirlas, con lo que se habrá transformado en oro".Los alquimistas medievales añaden, a los elementos aristotélicos, mercurio, azufre, sal y tierra. Particularmente los metales se consideran formados por mercurio y azufre. El grado de cocción, la pureza variable de los componentes, diversos accidentes y las influencias planetarias son las causas de las diferencias que separan unos metales de otros. Así, el oro, el más perfecto de los metales, está constituido por el mercurio y el azufre más puros cuando se combinan en las proporciones más equilibradas. Como los metales más conocidos no difieren del oro sino en la proporción de estos componentes y en otros accidentes, surge la posibilidad de la transmutación mediante operaciones que permitan eliminar las impurezas o modificar las proporciones de los elementos componentes mediante tratamientos de laboratorio.Cuando Geber (jabir ibn Hayyah) realiza el experimento de hacer reaccionar el azufre con mercurio y comprueba que el producto es bermellón, llega a la conclusión de que el azufre y el mercurio de que se supone que están formados los metales no son las sustancias que designamos con estos nombres, sino sustancias hipotéticas o ideales, lo que los alquimistas llamarán azufre o mercurio "filosóficos". Asistimos así a la introducción de ideas o conceptos análogos, p. ej., a lo que hoy llamamos gases ideales, incapaces de existir, pero a los que se aproximan los gases reales.Aportaciones de la alquimia a la Ciencia. La a., al intentar toda suerte de transformaciones posibles entre toda clase de sustancias minerales u orgánicas e intentar las transmutaciones, prestó un servicio muy positivo al desarrollo de las ideas científicas, particularmente de la Química, contribuyendo a establecer el concepto de elemento, delimitando las transformaciones irrealizables mediante operaciones de laboratorio, y contribuyendo al desarrollo de aparatos tales como hornos, baños maría, alambiques, serpentines, retortas, pelicanos, aislando numerosas especies químicas. Los resultados negativos de las experiencias de transmutación cuando se intentaron sobre un elemento condujeron, en definitiva, al establecimiento, como principio fundamental, de que había algo que no se podía transmutar mediante las operaciones alquímicas, teoría que se concreta por vez primera como idea especulativa en la obra de Boyle, El químico escéptico, pasando a convertirse en convicción experimental por obra de Lomonosov y Lavoisier. Sólo la desintegración artificial y la química nuclear han vuelto a actualizar el tema de la unidad de la materia, mostrando cómo pueden superarse las barreras que se oponían a la transmutación de los elementos. V. t.: QUÍMICA III.J. BELTRÁN MARTÍNEZ’.
BIBL.: M. ELIADE, Herreros y Alquimistas, Madrid 1959; M. BERTHELGT, Les origines de 1’alchimie, París 1885; ÍD, La Chimie au Moyen Age, París 1893; E. J. HGLMIAm, L’alchimie, París 1963.
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