Alpes II. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Aunque el primer documento en que se menciona data del s. VII y la primera mención de Estrasburgo (v.) es del s. VI, la historia del país comprendido entre los Vosgos, el Jura y el Rin es más antigua. La primera población atestiguada parecen ser los mediomdtricos, fundadores de la vieja capital Brocomagus y de Argentorate, sobre la que se superponen hasta 12 vici o aldeas, antes de llegar al Estrasburgo histórico. Junto a ellos aparece una infiltración celta denominada triboques. La civilización galoromana florece hasta mediados del s. IV y ha dejado como muestra famosa la escultura más antigua y típica de A., el dios de la guerra de Brocomagus.La Alsacia medieval. A mediados del s. v, después de algunos contactos anteriores, los alamanes (v.) se apoderan de la llanura. A partir del s. vi, los francos (v.) se instalan en las tierras alamanas creando el ducado de A., entre la FóretSainte de Haguenau y el Jura, perteneciente al reino de Austrasia (v.), con el consiguiente florecimiento de la Iglesia’ cristiana (uno de cuyos primeros monumentos, la capilla de SaintÉtienne en Estrasburgo, aún perdura) y en contacto cultural con una Suiza aún inorgánica. Asolada en los s. IX y X por una horda de hunos y por guerras interiores, no se repone hasta los s. XII y XIII, bajo los Hohenstaufen imperiales, empezando a destacar entonces algunas familias feudales como las de los condes de Habsburgo y los de Ferrette.Situada en una magnífica encrucijada comercial, se perfila como manzana de discordia. El país donde pululan múltiples señores feudales se reparte fundamentalmente entre cinco poderes: el duque de Habsburgo (Alta A.), el obispo de Estrasburgo (Baja A.), la Liga de la Decápolis (Landau, Colmar, Munster, Túrckheim, Kaysersberg, Sélestat, Obernai, Rosheim, Haguenau y Wissembourg), el conde palatino del Rin y la ciudad de Estrasburgo, enriquecida por sus ferias anuales, los derechos de pontazgo sobre el Rin y la acuñación de monedas.Los s. XV y XVI están marcados por el signo de las revueltas sociales, en las que sobresalen Berner y Erasme Guerber, y por la rápida expansión del protestantismo, favorecida por una intensa corriente de Humanismo que promueven hombres como Witz Sapidus, Martín Bucero, Capito, Jean Sturm y los editores Gruninguer y Sebastián Brant, a partir de 1525. Estrasburgo es una ciudad libre y rica con 20.000 hab., una república independiente y burguesa con figuras políticas de la talla de Jean Sturm, homónimo del humanista (1524-53).La ocupación francesa. La tensión políticoreligiosa de A. con respecto a Carlos V desemboca de hecho, a partir de 1552, en un fortalecimiento del luteranismo más ortodoxo predicado por los intransigentes Marbach y Pappus. A. es un verdadero rompecabezas político desgarrado entre fuerzas opuestas políticoespirituales. En el conflicto del Imperio se produce una novedad: por el tratado de Oñate (1617), el Emperador electo cede A. a su primo español Felipe III como un eslabón más de la cadena que une el Franco Condado a los Países Bajos. De nuevo es escenario de guerras; en la de los Treinta Años (v.), A. es codiciada por todos los contendientes, invadida por Mansfeld y cortejada por Gustavo Adolfo de Suecia. En 1632, Estrasburgo había firmado con Gustavo Adolfo una alianza formal, pero después de Lutzen, noviembre 1632, las tropas francesas se apoderan de las ciudades alsacianas, lo que facilita la aproximación a Francia que, a su vez, comienza la reivindicación pública de sus posibles derechos con las declaraciones de Mazarino (v.) en 1646. Terminada la guerra de los Treinta Años, Francia, como vencedora, consigue en Westfalia (v.) de los Habsburgos la cesión de los derechos sobre A., si bien mediante una declaración tan confusa que no permite una determinación exacta de aquéllos. Prueba de esto es la nueva guerra de Francia contra el Imperio, desde 1673 a 1679 (paz de Nimega), en la que afirma su posición sobre la A. anexionada. Por dos veces estuvo a punto Francia de abandonar Estrasburgo: la víspera del tratado de Ryswick (9 mayo 1697) y a consecuencia de la batalla de Malplaquet (1709); pero la mantuvo gracias también a la labor de intendentes como La Grange, Le Pelletier, Bauyn, Feydeau de Bru, entre 1674 y 1743. Una ofensiva general contra el protestantismo alsaciano por parte de Luis XIV, sobre todo enla propia Estrasburgo, coincide con el impulso que da Schoepflin a la Univ. luterana de Estrasburgo, extendiendo su fama por toda Europa, mientras florece igualmente la industria tabaquera y las "indianas" de Colmer y Mulhouse.
Las consecuencias de la Revolución. La antigua Const. de Ciudades Libres ha creado un clima de cierto democratismo, pero existe también un fuerte partido ultra, apoyado por el clero católico. En la Revolución francesa (v.), esta rivalidad se manifiesta sobre todo en Estrasburgo, donde los tres partidos típicos se disputan la situación: los radicales, con Eulhoge Schneider y Philibert Simon; los ultras, sin cabeza notable; y los moderados fayetistas del alcalde Dietric, el impresor Levrault y Saltzman. En 1793 el ejército austriaco de Wurmser entra en A. e incita al país a pasarse al dominio alemán. SaintJust y Lebas, desde Estrasburgo, levantan olas de patriotismo francés. Al retirarse los austríacos, comienza una depuración de germanófilos.Si la Revolución amplió la A. histórica hacia el N por el Palatinado, el Consulado (v.) le incorporó el BajoRin, dividiéndola en nueve departamentos (Wissembourg, Saverne, Estrasburgo, Barr, Colmar, Altkirch, Belfort, Delémont, Porrentruy) y encomendándola a administradores de talla como Laumond, LezaiMarnézia y Noel. En general, el periodo napoleónico afirmó el patriotismo alsaciano, duramente puesto a prueba en la invasión de los aliados de 1813 e ilustrado con episodios como la defensa de NeufBrisach o la de Huningue y la resistencia de Landau.En la Restauración, una fuerte corriente liberal se extiende desde los centros de Colmar y Estrasburgo, teñida de un suave germanismo, a favor de los errores de París, que explica el radicalismo republicano de 1848. Sin embargo, el prestigio de Napoleón III, el ferrocarril París Estrasburgo y la propia visita del príncipe en 1852, llevan al país al bonapartismo, sin que ello excluya una creciente oposición del clero católico, germanófilo, dirigido por el abate Guerber.La disputa francoalemana. En 1870, abandonada de nuevo A. a sí misma, después de la evacuación de Mac Mahón, sufre la invasión prusiana en la que destaca la toma de Estrasburgo por Werder, con la destrucción de la riquísima biblioteca y los graves daños ocasionados a la catedral. En octubre del mismo año se decreta en Berlín la anexión, exceptuando Belfort. La protesta alsaciana se pierde en el vacío. El tratado de Francfort ratifica la anexión, encomendando la administración el Imperio Alemán a Eduard von Moeller. En 1872, 50.000 alsacianos y loreneses se pasan a Francia, a pesar del control alemán. La política alemana se muestra anticlerical y antifrancesa y desencadena protestas, a las que Bismark (v.) responde con el "discurso del glacis". A. entra en el dominio de una doble cultura francoalemana. A partir de 1903, se realiza un esfuerzo por un estado independiente de AlsaciaLorena (v. LORENA II), capitaneado por el abate católico Wetterlé y el protestante Blumenthal; en 1910, el Reichstag lo toma en consideración para en seguida votar en contra y reducirlo a un Reichsland controlado por el Statthalter y gobernado por un pseudoparlamento, cuya primera sesión abrió Ricklin, el 6 dic. 1911. En la I Guerra mundial (v.), el ejército de A. juega un importante papel (victoria de SaintBlaise) contra los alemanes y sufre la cruel guerra de posiciones de 191516 (Steinbach, Metzeral). La totalidad del país, menos Thann, queda en manos alemanas.En 1918 es ocupado el país por los franceses. El tratado de Versalles (1919) confirma jurídicamente la reincorporación a Francia, cuya efectividad debe mucho al comisario general Millerand, apoyado por Clemenceau (v.), pero que no puede evitar, a partir de 1929, los movimientos de reivindicación regionalista agrupados en el UPR (Unión Popular Republicana). Con la invasión alemana en 1940, la nacionalidad alemana deviene obligatoria. La "resistencia" ofrece una vez más su heroísmo: 20.000 alsacianos muertos. En 1944 las tropas de Behtuard llegan a Mulhouse. Leclers libera Estrasburgo al día siguiente. Tres meses después cae Colmar.V. t.: FRANCIA IV y V.C. ÁLVAREZ S,ANTALV.
BIBL.: R. REMs, Histoire de l’Alsace, París 1934; G. ZELLER, L’Alsace franpaíse de Louis XIV á nos jours, París 1945; F. PONTEIL, Essai sur l’hístoire de l’Alsace, Estrasburgo 1948; F. HuILLIER, Histoire de l’Alsace, París 1965.
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