Alfonso X de Castilla y León, el Sabio II. Literatura. LIT.
Categoria:
Literatura
El mérito excepcional de A. no hemos de buscarlo en su vida política, plagada de altibajos, sino en su vida literaria. Su obra representa una de las más elevadas cimas culturales de la Edad Media europea. Su figura no puede separarse del grupo de traductores de Toledo (v.), que se convierte, con su impulso, en la que luego se llamará escuela alfonsí, primer centro de investigaciones científicoliterarias de Europa. Con criterio de tbleragcia y universalidad se rodea de sabios de diferentes razas y lenguas, fundiendo las tradiciones culturales hebraica, árabe, clásica y cristiana como base de una nueva cultura castellana, a la que dota de expresión literaria en la prosa. De esta forma, A. es el cimentador de la prosa castellana. El cultivo anterior de la poesía había tenido un carácter popular de orden lírico y épico, pero la prosa, cuyo uso literario se inicia en el s. xiii, aparece con un matiz más erudito, ejercitándose en obras científicas o didácticas, y trae nuevos asuntos con los que la literatura medieval puede ensanchar los campos por dominios hasta entonces limitados al latín y al árabe: la ciencia, la historia y el pensamiento. El camino del gran impulso de la prosa castellana que representa la obra del Rey Sabio se había señalado antes, en el reinado de Fernando III, con algunas obras que, sin embargo, carecen de importancia literaria. El mismo A., siendo infante, había mandado traducir del árabe al castellano el Libro de Calila e Dimna (v.), colección de fábulas indias, procedentes casi todas del Panchatantra (v.), que ocupa un gran lugar como obra narrativa en prosa.Cuando sube al trono A. corren por Europa aires que favorecen la secularización de la cultura. En España se hablaban varios romances, pero se escribía en latín, y por ello la cultura quedaba reducida a los ámbitos monacales. El gran acierto del monarca es impulsar el empleo de la lengua vulgar como lengua de cultura. La ingente obra del rey tiene un carácter de sistematización en las líneas trazadas por la tradición isidoriana, y, a pesar de la diversidad de temas que abarca, se descubre en toda ella tendencia a la unidad y armonía sustanciales. Su labor no es la de un autor, pero tiene en las obras una intervención personal y directa. Como ha notado Solalinde, el gran estudioso de la obra alfonsí, el Rey Sabio ejercía un señorío espiritual superior que coordinaba los esfuerzos de muchos colaboradores, cuyos nombres no oculta. Su quehacer específico consiste en la dirección, iniciativa y coordinación de los trabajos, y sus esfuerzos se dirigen especialmente a la corrección y pulimento de la prosa, que adquiere con ello unidad estilística. En el Libro de la esfera deja bien claro esta actividad real: "Tolló las razones que entendió eran sovejadas et dobladas et que non eran en castellano drecho, et puso las otras que entendió que complían; et quanto al lenguaje endrecolo él por sise". En otro aspecto, su participación representa el primer esfuerzo de sistematización de la ortografía castellana. El sistema gráfico de la corte alfonsí se caracteriza por la precisión y sencillez. Su obra de orden enciclopédico responde al espíritu medieval, en cuanto que aspira a resumir todo el saber humano en grandes síntesis. Se puede dividir en cuatro grandes grupos.Obras jurídicas. Las Partidas o Libro de las Leyes es el código más importante de la Edad Media y la más amplia recopilación legislativa desde el Derecho romano. Con él se propone llevar a cabo la reforma jurídica deseada por S. Fernando, dirigir a los juristas posteriores y difundir entre los súbditos el conocimiento del Derecho y la razón. Las Partidas se dividen en siete apartados que corresponden a otras tantas materias jurídicas. De esta forma facilita un vastísimo conjunto de normas que regulan las más diversas actividades del hombre y las relaciones mutuas de los individuos y clases sociales. El propósito supremo de justicia y rectitud del Rey Sabio está enmarcado por un espíritu de moderación y tolerancia. Por otro lado, Las Partidas representan un amplio cuadro de costumbres de los españoles del s. xlii, en las que caben referencias a sus oficios y profesiones, y hasta a sus entretenimientos y diversiones. Por esto se convierten en una panorámica informativa sobre los más variados aspectos del vivir medieval. Sus fuentes más importantes son el Derecho romano y las obras de Justiniano, Aristóteles, Séneca y S. Isidoro.Tratados científicos y obras de recreo. Representan una serie de obras que le dieron gran fama en su época. Los Libros de Saber de Astronomía tratan de sistematizar según las doctrinas de Ptolomeo, los movimientos de los astros y de las constelaciones. Del mismo carácter son las Tablas alfonsíes, que recopilan las observaciones realizadas en el observatorio que manda construir el rey en el castillo de San Servando, en Toledo. Con tal motivo inventa nuevos aparatos de investigación y complicados relojes para la medida del tiempo. Las fuentes principales de estos tratados son textos traducidos del árabe y del hebreo. El Lapidario se ocupa de las propiedades de las piedras preciosas, relacionadas con las influencias de las estrellas, en una mezcla de ciencia y su perstición medievales. Igualmente sus fuentes son árabes. Del mismo modo, los libros recreativos, Libros de Ajedrez, Dados y Tablas, son traducciones y arreglos de textos árabes. El Libro de Ajedrez es, sin duda, "la obra más importante que de la Edad Media se nos ha conservado sobre tales juegos. Representa en su materia un avance sobre algunos libros orientales y un paso para llegar al moderno ajedrez de problemas" (Solalinde). Las miniaturas del códice muestran las jugadas que explica el texto.Obras históricas. La Primera Crónica General, el mayor intento hasta entonces de escribir la historia española, comienza a redactarse en 1270. Consta de dos partes, de las cuales sólo la primera, según M. Pidal, que ha hecho su edición y estudio definitivos, pertenece a 19 época de A. Abarca desde los primeros pobladores de España hasta la derrota de D. Rodrigo y la entrada de los árabes en la Península. La segunda parte, que continúa hasta S. Fernando, se redacta en el reinado de Sancho IV, quizá a partir de 1289. Aunque esta segunda parte ofrece mayor interés por la utilización de las fuentes épicas (cantares de gesta prosificados), las líneas básicas las proporciona el Rey Sabio. Las fuentes de esta Crónica son muy diversas. Como núcleo central combina las crónicas anteriores del Toledano y del Tudense (v. CRóNICA Y CRONISTA), y para la época romana, que merece una especial atención al historiador, utiliza las obras de Suetonio, Pompeyo, Trogo, Paulo Orosio, S. Isidoro y otros (v. ANTIGUA, EDAD, I, 2). Esta Primera Crónica General es el punto de partida de la historiografía española hasta los Siglos de Oro (v. MEDIA, EDAD I, 2). En 1541 la publica, con numerosos errores, Florián de Campo, historiador de Carlos V. Las ediciones definitivas (1906 y 1955) se deben a Menéndez Pidal (v.).La Grande e General Estoria es un intento de historia universal de amplios vuelos la primera obra de esta índole escrita en una lengua vulgar que abarca desde la creación del mundo hasta su tiempo, pero sólo alcanza hasta el N. T. Su fuente principal es la Biblia.Obras poéticas. Las 420 Cantigas de Santa María, consideradas como obras enteramente personales del rey, se conservan en cuatro códices (Toledo, Florencia y dos en El Escorial), ricos en miniaturas, inapreciables para el estudio de las costumbres de la época, en especial juglarescas, y con las anotaciones musicales. Para algunos autores, las Cantigas son obras juveniles del monarca; para otros abarcan espaciados años de su vida. Escritas en galaicoportugués, lengua poética de la lírica, representan la obra más notable de A. como creador literario. Se dividen en dos grupos: las líricas, "Cantigas de loor", que son unas 40; y las narrativas, mucho más numerosas, que relatan leyendas piadosas marianas. Las Cantigas están dentro de la larga tradición poética mariana de la Edad Media y, como en los Milagros de Berceo (v.), pretenden demostrar la eficacia de la devoción a la Virgen, que nunca desampara a sus devotos. Sus fuentes principales son el Speculum historiale, de Vicente de Beauvais, y los Miracles de Sainte Vierge, de Gautier de Coincy. Se le atribuyen también alrededor de 30 Cantigas profanas, conservadas en los Cancioneros de la Vaticana y ColocciBrancuti, escritas en galaicoportugués y de carácter ingenioso, picante e incluso obsceno, muy de aquella época.P. M. PINERD RAMÍREZ.
BIBL.: ALFONSO X EL SABIO, Primera Crónica General, Madrid 1955; Antología de Alfonso X el Sabio, ed. y est. A. GARCÍA SOLALINDE, 5 ed. Madrid 1965; A. GARCÍA SOLALINDE, intervención de Alfonso X en la redacción de sus obras, "Rey. de Filología Española", 11, 1915; R. MENÉNDEZ PIDAL, La Crónica General de España que mandó componer Alfonso el Sabio, Madrid 1916.
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