Alfonso X de Castilla y León, el Sabio I. Historia. HIST.
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Historia
N. en Toledo el 23 nov. 1221, hiio de Fernando III de Castilla y León, el Santo (v.) y de su primera mujer, Beatriz de Suabia, nieta de Federico II de Alemania (v.). Sucede a su padre, como rey de CastillaLeón, a los 31 años (Sevilla, 1 jun. 1252). En 1249 casa con Violante de Aragón, hija de Jaime I (v.), de la que tiene 10 hijos (el primogénito Fernando de la Cerda, casado con una hija de S. Luis IX de Francia, v., muere antes que su padre, por lo que sucede a éste el segundogénito Sancho IV; v.). M. en Sevilla el 4 abr. 1284, después de casi 32 años de reinado.En vida de su padre interviene en varios acontecimientos. Es notable la sumisión del reino musulmán de Murcia (1243), mediante pacto con su rey moro Abenhud, por el que los castellanos ocupan varias fortalezas y perciben la mitad de las rentas públicas, quedando el resto del territorio en la misma situación anterior; la verdadera reconquista la lleva a cabo Jaime I en 1266, tras la gran sublevación de los mudéjares.Contemporáneos suyos son: en la corona de Aragón, Jaime I y Pedro III el Grande, en el reino de Portugal, Alfonso III y D. Dionís (v.); en el reino de Navarra, Teobaldo I y II., Enrique I y Juana I; en el reino moro de Granada, Muhammad ben alAhmar y Muhammad II; en el reino de Francia, Luis IX el Santo y Felipe III el Atrevido; y en el Pontificado, 10 papas desde Inocencio IV a Martín IV.El sueño imperial. Representante de los derechos de lá casa de Suabia, a la muerte de Conrado IV (1254) una embajada de Pisa ofrece a A. el título de Rey de Romanos (1256). Con ello se mete de’lleno en el avispero italoalemán y en las luchas de güelfos y gibelinos (v.); derrocha los caudales castellanos en la compra de votos y en ganarse la voluntad de los personajes, personajillos y oportunistas que infestan entonces el Sacro Imperio Romano Germánico. El fecho del Imperio es impopular en Castilla y contribuye a aumentar la ya poderosa inflación y al estallido de las sublevaciones interiores.Los hechos parten de la doble elección, efectuada en Francfort (1257), en favor de A. y Ricardo de Cornualles, hermano de Enrique III de Inglaterra. El Pontificado pasa de una inicial actitud neutral a otra de franca hostilidad hacia la causa alfonsina, que por el contrario recibe el apoyo de las ciudades gibelinas italianas. Carlos de Anjou (hermano de S. Luis), apoyado por los papas, liquida en las batallas de Benevento y Tagliacozzo (1266 y 1268) a los restos de la familia de Federico II. Ni aun la muerte de Ricardo de Cornualles consigue inclinar la balanza en favor del pretendiente castellano. Su entrevista de Beaucaire (1275) con el papa Gregorio X sólo conduce a la definitiva renuncia de A. al Sacro Imperio Romano Germánico, cuando ya ha sido elegido y reconocido Rodolfo de Habsburgo.La Reconquista. No está claro si conquistó o sólo recuperó las poblaciones de Niebla (1262), i;cija, Carmona, Morón, Jerez, Cádiz (1262), Medina Sidonia y Arcos, alguna de las cuales se habían perdido con las sublevaciones mudéjares. Una escuadra castellana tomó y saqueó la plaza norteafricana de Salé (1260), que se abandonó a los pocos días. El infante D. Sancho sitió infructuosamente Algeciras (1278).La política interior. En 1264 tiene lugar el levantamiento general de los mudéjares andaluces y de los reinos tributarios y vasallos de Murcia y Granada, que pone en peligro las conquistas de S. Fernando. No se ha estudiado a fondo esta revolución, cuyas raíces creemos están en el trato injusto que se dio a la población mora sometida. Entre 1271 y 1273 se rebelan los nobles, capitaneados por el infante D. Felipe, hermano del monarca, que se refugian en Granada y se desnaturalizan de Castilla. Sus causas son muy complejas: económicas, políticas y jurídicas.El problema sucesorio es sintomático para el conocimiento de este periodo. Mientras A. fracasa en Beaucaire, los benimerines invaden Castilla, formando pirámides con las cabezas de los cristianos. Dan muerte al adelantado del, reino y al arzobispo de Toledo y fallece el primogénito Fernando. Su hermano Sancho, de 17 años de edad, toma las riendas del Gobierno y hace retroceder a los invasores, mientras el monarca parece tener miedo al regreso y lo hace con calma. ¿Intenta aplicar el derecho de representación de Las Partidas en favor de sus . nietos, los infantes de la Cerda (v.), y en perjuicio del príncipe D. Sancho? No vemos tan clara la respuesta afirmativa de los historiadores. Lo cierto es que los infantes se convierten en motivo de banderías, divisiones y discordias; toman partido por ellos Felipe III de Francia, en apoyo de su hermana Blanca, madre de los infantes, y Pedro III de Aragón, en ayuda de su hermana, la reina Violante, que huye con sus nietos al vecino reino. A. recrudece la justicia oculta y ejecuta, sin juicio, a su hermano D. Fadrique, al yerno de éste, Simón Ruiz de los Cameros, y al recaudador judío Zaz de la Maleha.En 1282 estalla el malestar del reino, capitaneado por el príncipe D. Sancho, al que sigue casi todo el país, menos Sevilla y Murcia. En las cortes de Valladolid (1282) se priva a A. de la administración de justicia, de la percepción de rentas y de la potestad militar, que se otorgan a D. Sancho. Contra la opinión de los historiadores, excesivamente influenciados por Antonio Ballesteros, hay que afirmar que A. no fue depuesto, ni Sancho tomó el título de rey; los documentos le designan "fijo maior heredero del muy noble e alto rey don Alfonso".Juicio crítico de Alfonso X: su labor cultural y jurídica. Como todas las figuras históricas, el Rey Sabio tiene facetas negativas y positivas. Idealista, con poca habilidad política y militar, contrasta con su padre S. Fernando y con sus contemporáneos Jaime I y Pedro III. Indeciso y derrochador, acelera el proceso inflacionista castellano, pero aplica quizá por primera vez un verdadero plan de estabilización, por lo que puede considerársele como el iniciador de la economía dirigida. Sus defectos se aceleran al final de su vida; introduce como aliados a las hordas marroquíes, deshereda y maldice al infante D. Sancho ("desheredado sea de Dios e Sancta María...; que sea maldito de Dios et de Sancta María et de toda la corte celestial, et de nos") y otorga el reino a su nieto el infante de la Cerda, nada menos que bajo la tutela del rey de Francia, al que reconoce el derecho de sucesión.Contrasta su actuación política con su labor legislativa y cultural, en la que se adelanta a su tiempo y eleva el castellano a la categoría de lengua de la cultura. Renueva la escuela de traductores de Toledo (v.), impulsa y cultiva las ciencias astronómicas y cosmogónicas, sistematiza y unifica el Derecho y crea la prosa histórica castellana. Su obra representa la fusión cultural de Oriente con Occidente y de las tres comunidades religiosas de la Reconquista: cristianos, moros y judíos.V. t.: CASTILLA, REINO DE; SANCHO IV DE CASTILLA, EL BRAv0; LA CERDA, INFANTES DE.M. GUAL CAMARENA.
BIBL.: Abruma la historiografía y bibliografía alfonsinas, que reducimos a lo más fundamental. ALFONSO X EL SABIO, Crónica General de España, ed. C. ROSELL, Madrid 1875; Indices de la crónica general de España, ed. M. DEL RIVERO, "Hispania", 1942; Los documentos de su reinado figuran en los vol. 1 y 2 del Memorial Histórico Español, a los que hay que agregar los publicados por J. TORRES FONTES, Murcia 1963, autor que ha editado también el Repartimiento de Murcia, Madrid 1960. Las principales ediciones de las obras alfonsinas se deben, entre otros, a MENÉNDEZ PIDAL, SOLALINDE, STEIGER, VANDERFORD, HILTY y la R. A. DE LA HISTORIA.
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