Alemania (deutschland) I. Geografía 2 GEOG.
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Geografía
2. Economía. La peculiar situación política que vivió A. desde la terminación de la II Guerra Mundial hasta 1990, dividida en dos Estados con distinta concepción de la sociedad, de la persona y de la economía, dio lugar a profundas diferencias cualitativas y cuantitativas entre las economías de ambos Estados.Durante todo el tiempo que duró la separación política, la renta per capita de la A. Occidental fue siempre muy superior a la de A. Oriental, de manera que si la reunificación fue una decisión política que pudo llevarse a término en muy poco tiempo, la fusión económica de las dos Alemanias hizo necesario que la antigua A. Occidental elaborase un plan de integración económica de coste muy elevado y una duración de diez años. A. se encuentra entre los países que gozan de mayor prosperidad económica. El P.I.B. por habitante fue, en 1989, de 14.838 dólares (España 10.672). Después de la derrota alemana de 1945, el país quedó en ruinas, pero una serie de circunstancias sociales, políticas y económicas, derivadas de la misma guerra, y la tradición cultural del pueblo alemán permitieron a A. alcanzar, en muy pocos años, los niveles de producción de anteguerra y superarlos con creces. Ese resurgimiento tan espectacular ha sido denominado durante mucho tiempo "el milagro alemán".Entre los hechos que contribuyeron fundamentalmente al resurgimiento de A. cabe citar los siguientes: la ayuda financiera del Plan Marshall; la llegada a A. Occidental de grandes contingentes de refugiados procedentes de las regiones del Este ocupadas por Rusia y Polonia, y los desmantelamientos industriales autorizados por los vencedores en concepto de reparaciones de guerra.a. La ayuda financiera prestada por los aliados de hecho solamente EE. UU. ascendió a unos 3.000 millones de dólares por todos los conceptos y fue decisiva para la reconstrucción alemana. Esta ayuda se prestó más por intereses políticos que por un deseo expreso de los vencedores de reconstruir A. La experiencia de la I Guerra Mundial no fue vana en este caso. En 19201a reconstrucción de A. se financió a base de créditos hipotecarios, que en lugar de promover la economía de la recién creada República de Weimar no hicieron sino desencadenar un proceso inflacionista de amplias repercusiones políticas. A principios de 1923 el dólar americano se cotizaba a 28.000 marcos; al terminar ese mismo año, la cotización del dólar estaba a 42200.0001000.000 de marcos. Esta situación desencadenó una oleada de conflictos sociales y políticos que terminaron con la llegada del nazismo al poder. Para evitar una repetición de los hechos, los EE. UU. y sus aliados decidieron prestar a A. toda la ayuda financiera que fuera preciso, al mismo tiempo que se comprometían en una tarea de reorganización política del país.Por el tratado de Potsdam A. quedó dividida en zonas de ocupación, pero la cláusula 14 del mismo estipulaba que, durante el tiempo que durase la ocupación, A. recibiría el tratamiento de una sola unidad económica. Las enormes diferencias que, por sus concepciones económicas, separaban a los rusos y a sus aliados occidentales hicieron imposible el cumplimiento de lo acordado. En 1947 se constituyó una bizona con los territorios de ocupación ingleses y americanos, a los que más tarde se unió la zona de ocupación francesa para dar la trizona, de la que en 1949 saldría la actual A. Occidental.Poco antes de la aparición del nuevo Estado alemán, en marzo de 1948, se había creado el Bank Deutscher Lander como órgano emisor de moneda, que en julio de ese mismo año lanzó el Deutscher Mark, o DM, que se cotizaba al cambio de 1 dólar USA= 0,30 DM. El primer año de la reforma monetaria A. ingresó ya 100 millones de dólares por excedentes de la exportación, que hasta 1951 se realizó a través de la Joint ImportExport Agency. Al crearse en 1950 la Unión Europea de Pagos, que funcionaba a manera de cámara de compensación bancaria, A. se decidió por una política de expansión comercial basada en la importación de grandes cantidades de materias primas y en la exportación de productos manufacturados. Los resultados de esta política no se hicieron esperar. A. pudo en seguida financiar su propio desarrollo industrial. Entre 1948 y 1958 se invirtieron más de 67.000 millones de dólares procedentes del superávit de la balanza comercial y del ahorro interior, más otros 1.200 millones que entre 1952 y 1961 se colocaron en el exterior. Hacia 1960 el excesivo crecimiento de la economía alemana estuvo a punto de producir una nueva inflación, que se evitó por la revalorización del DM en un 4,75%: el dólar pasó a valer 4 DM en lugar de los 4,20 DM a que se cotizaba anteriormente. Sucesivas revalorizaciones fueron acercando la equivalencia entre el dólar y el DM: en 1969, 1 dólar =3,697 DM; en 1991, 1 dólar= 1,69 DM.b. Los refugiados procedentes del Este tuvieron también gran importancia en la reconstrucción de A. Occidental. En 1955 vivían en A. Occidental 11.300.000 refugiados; de loscuales 4.400.000 procedían de los territorios al este de la linea OderNeisse; 3.450.000, de los países de Europa central, y el resto, de Berlín y de la zona rusa de ocupación. En su mayoría se trataba de población laboralmente activa y dispuesta, por las circunstancias del desplazamiento que se vieron obligadas a realizar, a los mayores sacrificios para rehacer su vida. En 1948 el salario semanal de un obrero ocupado en la industria era de 48 DM, pero en 1951 ascendía ya a 85 DM. En 1948 el coste de la vida era un 57% más caro que en 1938, pero los salarios se mantenían al mismo nivel de entonces. En 1950 el coste de la vida y los salarios estaban nivelados con relación a los precios de anteguerra y en 1953, aunque la vida era un 15% más cara que en 1948, los ingresos habían aumentado en un 107%. Entre 1950 y 1960 A. llegó a tener el trabajo mejor remunerado de Europa, con la consiguiente repercusión en el ahorro privado. En 1953 las instituciones alemanas de ahorro disponían de más de 11.000 millones de DM con un ritmo de crecimiento anual superior a los 3.000 millones de DM. Eso fue lo que permitió a A. autofinanciar su reconstrucción con inversiones tan espectaculares como las citadas más arriba. En 19551a población alemana disfrutaba de rentas superiores a las de anteguerra y la oferta de trabajo era superior a la demanda: A. se vio obligada a admitir trabajadores extranjeros, en su mayoría de los países mediterráneos, que en número de casi dos núllones contribuyeron al desarrollo alemán de posguerra.
c. Los desmantelamientos industriales llevados a cabo por las potencias ocupantes y las destrucciones de guerra facilitaron, indirectamente, la reconstrucción de A. Para evitar una situación política semejante a la que sobrevino con motivo de las reparaciones de la I Guerra Mundial, en 1945 se decidió que las reparaciones no se pagarían en dinero, sino en especie mediante contingentes de exportación. Esta medida no fue aceptada por los sindicatos franceses, que veían en ella un peligro para sus propias exportaciones. Se llegó entonces a una fórmula de compromiso consistente en el desmantelamiento de una parte de la industria alemana y la entrega a los vencedores de plantas industriales completas y máquinas. La flota mercante, fluvial y marítima, estaba incluida también en las reparaciones. Se permitió a A. conservar entre el 45 y el 50% de su capacidad productora de anteguerra. Salvo en la zona rusa de ocupación, los desmantelamientos no fueron casi nunca completos, ya que muchos de ellos no servían más que para chatarra y se hicieron por fines políticos antes que con una clara finalidad económica.Entre pérdidas de guerra y desmantelamiento, A. vio reducida en un 20% su capacidad industrial, y, a consecuencia de la partición del país en zonas, se dislocó la estructura económica regional. A partir de 1950 hubo que empezar a pensar en un planteamiento totalmente nuevo para la distribución regional de la industria. En muy poco tiempo la productividad de la industria alemana fue la más elevada de Europa sin posible competencia por parte de las viejas industrias no renovadas de los países vencedores.La pérdida de las regiones del Este, preferentemente agrícolas, ha hecho de A. un país de netas características industriales. A. tiene que importar cada año más del 25% de los productos agrícolas que consume. La agricultura no contribuye más que con el 2% a la formación de la renta nacional, mientras que la industria (incluidas la construcción y la producción energética) lo hace con el 43% y los servicios con el 55% restante (1989).En ese mismo año, inmediatamente antes de la reunificación, la población activa ocupada en la agricultura era inferior al 5%; del 40% en la industria y del 55% en los servicios.La reunificación de las dos Alemanias modificó ligeramente esas cifras, pues en la antigua A. Oriental la población y la renta agraria eran proporcionalmente mayores que en la A. Occidental, y lo contrario sucedía con los servicios.En la A. del Norte la agricultura desempeña un papel secundario, lo cual se explica en parte por las condiciones climáticas y por la naturaleza del suelo. La superficie cultivada no llega al 60% del territorio; el resto son bosques. La parte más occidental acusa la influencia oceánica con lluvias regulares a lo largo del año, que ascienden a 750800 mm. La mayor parte del territorio está ocupado por suelos arenosos de origen fluvaoglaciar, que necesitan fuertes adiciones de abonos. Los cultivos fundamentales son los de pratenses y plantas forrajeras, cereales (cebada), patata y remolacha. Más de la mitad de la superficie cultivada se dedica a la producción de forrajes que alimentan una gran densidad de ganado mayor. Más hacia el interior, la continentalidad se acusa rápidamente. Las precipitaciones no son tan intensas, 600 a 700 mm., los veranos son más cálidos y los inviernos más crudos (78 días de hielo en Braunschweig; 84 en Entin). Los suelos son muy variados y en general más ricos que los de la zona occidental. La superficie dedicada a cultivos forrajeros no es más que el 35% de la superficie cultivada. En cambio adquieren gran importancia los cultivos de cereales, remolacha y patata. Los Mittelgebirge dan un mosaico agrícola mucho más variado que el de la llanura. Contribuyen a ello en partes iguales la variedad de terrazgos litológicos, la sucesión de fosas y macizos y la versatilidad del clima. La continentalidad se acusa cada vez más a medida que se avanza hacia el S y el SE; pero al mismo tiempo el verano es también más cálido, de manera que algunas de las fosas reúnen condiciones ecológicas adecuadas para el desarrollo de cultivos típicamente mediterráneos, como la vid. En los macizos occidentales de RenaniaWestfalia las precipitaciones son altas (cerca de 1.000 mm.), pero la gran importancia industrial de la zona reduce la agricultura a una actividad de segundo orden. Apenas se cultiva un 45% del territorio y las tres cuartas partes de los cultivos son plantas forrajeras.
La fosa del Rin es una de las zonas de mayor riqueza agrícola. Las condiciones ecológicas son muy favorables. Los suelos de aluvión o de loess son generalmente profundos y fértiles, dando buenas tierras de cultivo, en las que se obtienen los mayores rendimientos de A. Las praderas ocupan aquí menos del 20% del territorio, siendo el trigo, la remolacha y la patata los cultivos fundamentales, aunque la proximidad de grandes centros urbanos y áreas industriales ha originado el desarrollo de un policultivo de elevada rentabilidad a base de frutas, hortalizas, lino, flores, etc. Hay que señalar también la importancia del viñedo, que en los valles del Rin, Mosela y Main ocupa el 3% de la superficie cultivada.En la cuenca de SuabiaFranconia se acentúa la continentalidad. Las heladas alcanzan en ocasiones una duración de 130 días y las medias invernales rozan los 0°. Los cultivos más generalizados son trigo y cebada, entre los cereales, y sobre todo remolacha y patatas. En algunas áreas muy abrigadas pueden encontrarse tímidas plantaciones de viñedos. Más al S, en el valle del Danubio, el bosque llega a ocupar el 50% del territorio. Las tierras cultivadas se dedican a la producción de trigo, lino, remolacha y patatas. En conjunto, el medio físico impone muchas limitaciones a la agricultura alemana. Los gastos de explotación son muy elevados y para obtener buenos rendimientos hay que realizar cuantiosas inversiones, especialmente en forma de abonos.La agricultura alemana no sólo es pobre, en comparación con otros sectores, sino que además es cara frente a la de los otros países del Mercado Común. El Gobierno Federal y la CEE tienen que subvencionar la agricultura alemana con grandes cantidades, y más después de la reunificación.En 1960 la superficie agrícola utilizada ascendía, entre ambas Alemanias, al 60% de la superficie total. En 1989, dicha superficie no llegaba al 48%. Entre 1960 y 19901a superficie agrícola utilizada disminuyó en tres millones de Ha., y el proceso continúa, sobre todo en los territorios de la A. Oriental. La mayor parte de la superficie cultivada corresponde a tierras arables (60%), de las cuales una, pequeña parte (menos de 200.000 Ha.) se dedican a viñedos y frutales.En 1950 el número de agricultores por 1.000 Ha. de terreno cultivado era de 360; en 1965, y a consecuencia de la emigración rural, esta cifra se había reducido hasta 209 agricultores por 1.000 Ha. y en 1990 a menos de 150. La propiedad agraria está bastante repartida, ya que los grandes terratenientes alemanes tenían sus posesiones en el Este. En 1967 el 39% de la tierra cultivada pertenecía a explotaciones inferiores a 10 Ha.; el 5101o a explotaciones comprendidas entre 11 y 50 Ha. y el resto a las que tenían más de 50 Ha. En 1990 apenas habían cambiado las estructuras agrícolas. En cambio, se habían abandonado las peores tierras y se había generalizado el trabajo a tiempo parcial en la agricultura. Las tierras arables se dedican en su mayor parte 67%a la producción de cereales de invierno o de primavera: trigo, cebada, centeno, etc. Los rendimientos son elevados. Para el trigo, la media de producción anual es de 60 q/Ha., pero hay regiones donde se llega fácilmente a los 70 q/Ha. y más. Los cultivos de patata y de remolacha azucarera, que en otro tiempo fueron la base de la economía rural alemana, apenas ocupan un 10% de las tierras arables, aunque los rendimientos de ambos productos son de los más altos del mundo.En los territorios de la antigua A. Oriental, las condiciones climáticas, unidas a la naturaleza fluvioglaciar de los suelos, hacen que la agricultura tenga que desarrollarse bajo unas condiciones ecológicas muy poco favorables. En general se cultiva menos del 60% de la superficie agrícola. En la llanura del Norte se cultiva cebada, patatas, centeno y algo de remolacha y lino. En el Sur, en las ricas tierras de los Bórde, se practica una agricultura intensiva a base de trigo, cebada, patata, remolacha, maíz y hasta tabaco en verano.En las llanuras de Prusia, Silesia y Brandemburgo, la forma tradicional de explotación del suelo era el latifundio. Se utilizaba para ello una gran cantidad de mano de obra vinculada servilmente a las familias de grandes terratenientes. Hasta 1848 no desapareció la servidumbre campesina de los territorios de A. Oriental. Precisamente esa desaparición permitió la emigración de grandes masas de población hacia las regiones renanas, que por entonces iniciaban su proceso de industrialización. En 1945, a la terminación de la guerra, el 20,6% de la superficie cultivada lo constituían explotaciones de más de 1.000 Ha. En la isla de Rügen, en Brandeburgo y en Mecklemburgo abundaban las fincas de 10.000 Ha. y varias de ellas pasaban de 18.000.En 194647 se inició una reforma agraria, cuyo principal objetivo fue el reparto de todas las explotaciones superiores a las 100 Ha. entre refugiados procedentes de las regiones orientales anexionadas a Rusia y Polonia, los antiguos jornaleros a sueldo, pequeños propietarios y comunidades rurales. Además, el Estado creó una reserva propia para la instalación de granjas experimentales. Al mismo tiempo que se hacía el reparto de tierras, se mejoraban las condiciones de explotación para elevar los rendimientos y se hacían grandes esfuerzos para mecanizar las labores agrícolas. En el orden social los resultados obtenidos fueron espectaculares, pero el reparto de las tierras originó la creación de explotaciones demasiado pequeñas inadecuadas para la obtención del máximo rendimiento que se proponía la reforma agraria. Poco a poco, a partir de 1950 se fueron abandonando los principales objetivos de la reforma agraria. En 1960 el 90% de las tierras cultivadas eran de propiedad privada, aunque subsistían las limitaciones impuestas por las cooperativas de comercialización y por las directrices agrícolas dadas por el Estado. Únicamente seguían nacionalizadas las grandes explotaciones de terratenientes huidos a la A. Occidental, convertidas en granjas experimentales o parceladas y entregadas a colonos que, previo pago de una cantidad muy pequeña anual, pasarían al cabo de 10 años al dominio total sobre las explotaciones.Aunque los campesinos conservaban la propiedad de la tierra, el dominio personal no podía ejercerse más que sobre 50 Ha. como máximo. La mayoría de los pequeños propietarios se agrupaban en cooperativas de producción y comercialización, que eran los instrumentos de que se valía el Estado para hacer llegar sus consignas de producción y explotación a los medios rurales. Por eso, aun conservando la explotación de la tierra, los campesinos agrupados en cooperativas (Landwirtschaftliche Produktionsgenossenschaften o L.P.G.) cubrían el 85% de las superficies cultivadas. Las explotaciones privadas alcanzaban sólo el 7%.La privatización de las estructuras colectivas agrarias constituye uno de los grandes escollos que tiene que saldar la reunificación de los dos Estados alemanes surgidos de la II Guerra Mundial.El potencial económico de A. radica en la industria y en los servicios. En 1989 el valor añadido bruto a precio de mercado de la producción industrial ascendió a 414.000 millones de ECUS (1 ECU =1,2 dólares), algo más de la mitad del valor total de la producción industrial de la Europa de los 12. Si a ello se añade la producción industrial de la A. Oriental, todavía no reunificada en aquella fecha, la aportación de A. a la economía industrial de la CEE equivale casi al 55% del valor total.La importancia absoluta y relativa de la industria alemana proviene de tres hechos: 1) la abundancia de fuentes de energía; 2) el grado de desarrollo y de perfeccionamiento técnico alcanzados por la industria siderometalúrgica y por la química, y 3) la estructuración empresarial de los grandes complejos industriales.El carbón ha sido tradicionalmente el soporte energético de la industria alemana, y materia prima para la industria química y la siderurgia. En 1989 la producción de carbón (hulla y lignito) en la A. reunificada fue de 470 millones de toneladas. Este volumen de producción se mantiene sensiblemente en los mismos niveles que en los años 60. Sin embargo, el consumo de energía se ha multiplicado por diez desde entonces.A. consume más del doble de la energía que produce, por lo que acusa una gran dependencia de otros países, mitigado en parte por la propia CEE, sobre todo gracias al petróleo y al gas natural del mar del Norte. La producción eléctrica asciende a más de 600.000 millones de Kwh (1989), la mayor parte de origen térmico y un 18% de origen nuclear.El 40% de la población industrial alemana trabaja en la siderometalúrgica o en la química. Ambas industrias se apoyan sobre la producción de carbón y en el petróleo de importación. A. es un país que casi no produce hierro y debe importar la mayor parte del que consume o utilizar chatarra para la producción de acero, que ascendió en 1989 a 50 millones de toneladas.Poco antes de constituirse el Mercado Común, los seis países que inicialmente lo integraban (Benelux, Francia, Alemania Occidental e Italia) pusieron en común la producción del carbón y del acero en la CECA (Comunidad Económica del Carbón y del Acero; v.), en la que A. participó, juntamente con Francia, desde el primer momento. Esta asociación tenía como finalidad principal corregir la falta de carbón de que adolece Francia, que en cambio dispone de hierro en abundancia, y la escasez de hierro que padece A. La metalurgia diferenciada ha alcanzado un gran desarrollo, sobre todo en la producción de vehículos de motor (5.000.000 en1989) y maquinaria de todas clases. A ello hay que añadir la tradicional industria electrónica y eléctrica que se mantiene con altas cifras de empleo y producción a pesar de la competencia de otros países como EE. UU. y Japón.
Desde mediados del s. XIX, la industria química alemana ocupa uno de los primeros puestos mundiales. Toda la gama de productos químicos, sintéticos o derivados del carbón y del petróleo, se obtiene en grandes cantidades: abonos nitrogenados, 2,3 millones de t. (1989); ácido sulfúrico, 4,5 millones de t.; neumáticos, 60 millones, etc. Dependientes en gran medida de la industria química se encuentran las industrias textiles sintéticas y la farmacéutica, que se cuentan entre las principales del mundo. Todo lo anterior explica el superávit de la balanza comercial alemana. En 1989 las exportaciones equivalían al 30% del PIB, en tanto que las importaciones eran del 24,5% de dicho PIB.Las industrias se reparten con bastante uniformidad por todo el país. Destacan, sin embargo, las grandes áreas industriales del Rin y sus aledaños, el Sarre y el Ruhr, que se cuentan entre las áreas de mayor concentración industrial de Europa y del mundo. La formación de la gran concentración del Rin comenzó en la segunda mitad del s. xix gracias a la explotación intensiva de los yacimientos de carbón, a la afluencia de antiguos siervos procedentes de los latifundios orientales dejados en libertad por las leyes prusianas, y al gran desarrollo científico que habían alcanzado las universidades de esta parte del país, que fue inmediatamente aplicado a la industria. Los nuevos procedimientos para la fabricación del acero y la destilación de la hulla, para la obtención de productos químicos, se hallan en la base del desarrollo industrial de esta parte de A.La otra gran área industrial de A. hasta la II Guerra Mundial fue Silesia (que como consecuencia de esa guerra pasó a Polonia). Hasta 1849 no se construyó en el Ruhr el primer alto horno de carbón mineral. Pero en Silesia se utilizaban desde 1796. La Alta Silesia y el valle del Oder eran antes de la II Guerra Mundial unas de las regiones más industrializadas de A. Con el establecimiento de la frontera oriental de A. en el Oder el país perdió aquella importantísima zona industrial. Como por otra parte las regiones industriales del O quedaron vinculadas a la República Federal, la República Democrática Alemana se encontró en 1945 con que carecía de núcleos industriales de consideración y no disponía de fuentes energéticas ni minerales suficientes para iniciar un proceso de reconstrucción industrial.En 19451a zona de ocupación rusa contaba solamente con las pequeñas instalaciones siderúrgicas de Unterwellenborn en Turingia y algunos establecimientos metalúrgicos en la Alta Sajonia y en el Harz. En total, la capacidad de producción de todos estos centros industriales apenas llegaba a 1,3 millones de t. Hasta 19481a potencia administradora practicó una política de desmantelamiento de las grandes industrias, y muy especialmente las siderúrgicas vinculadas mayoritariamente al grupo Flick. Con la creación del nuevo Estado de la A. Oriental cesaron los desmantelamientos y se inició una etapa de reconstrucción nacional. El primer plan quinquenal (195155) se propuso la creación de dos grandes complejos industriales o Combinats, uno al O, en Sajonia, y otro al E, sobre el Oder. El Combinat occidental Eisenhüttenkombinat West se encuentra en Calbe/Saale, muy cerca de la confluencia de este río con el Elba, entre Magdeburgo y Dessau. El mineral de hierro procede del Harz y de Unterwellenborn. La falta de hulla coquizable es el principal inconveniente del Combinat del Calbe. Antes de la guerra se utilizaba el carbón del Ruhr o de Silesia en las fundiciones de Sajonia. Luego se empleó coque de lignito gracias a una técnica muy compleja que permite la utilización de carbones de escasa capacidad calorífica en los altos hornos. Los yacimientos de lignito que abastecen las acerías de Calbe se encuentran en Lauchhammer, a más de 250 Km. del Combinat, pero el transporte es fácil y barato a través del Elba.La creación del Combinat CalbeSaale no ha hecho sino potenciar una región de fuerte tradición industrial e independizarla, en cuanto al suministro de materias primas, del Ruhr y de Silesia. El Saale se convirtió en la zona industrial más importante de A. Oriental.La reunificación de A. ha supuesto un gran contratiempo para estas áreas industriales que no pueden competir en productividad y tecnología con la industria occidental y deben someterse a un duro proceso de reconversión.El Combinat oriental se encuentra en Eisenhüttenstadt, cerca de Francfort del Oder, en el canal OderSpree que une Berlín con las zonas industriales de Silesia. El Combinat del este funcionaba sobre la base de amplios intercambios de minerales y materias primas entre los países del COMECON. El mineral de hierro procedía de Rusia (Krivoi Rog) y de Suecia (vía Rostock). El carbón llegaba desde la Alta Silesia por el Oder, de la cuenca de Ostrava en Checoslovaquia, de los yacimientos de ZwikauOlnitz en la Alta Sajonia, y de la gran cuenca carbonífera de Donbass en Rusia.A pesar del esfuerzo que supuso la creación del complejo industrial del este, la densidad de población es muy inferior a la del resto de A. Aparte de Berlín, que ha sido una ciudad en cierto modo desligada del ámbito regional en que se encuentra, no existen en esta parte de A. grandes ciudades. Francfort del Oder cuenta solamente con 87.638 hab.; Cottbus, 128.335. Al amparo de las concentraciones industriales surgieron algunos centros residenciales como Fürstenberg, que alberga a más de 50.000 trabajadores.El sur sigue siendo, aun después de la creación del Combinat del este, la gran región industrial de A. Oriental. En relación con la industria siderúrgica se han desarrollado toda clase de transformados metálicos en Unterwellenborn, Brandeburgo, Hennigsdorf, Magdeburgo, Leipzig, KarlMarsStadt, Halle y Berlín. La industria ligera y de precisión se concentra en Dresde, Leipzig, Zwikau, Jena, Rathenow, Erfurt, etc. El comercio exterior de A. Oriental se centró en la exportación de bienes de equipo y productos siderúrgicos acabados o semiacabados y en la importación de materias primas y fuentes de energía.Las industrias químicas y la textil son las más importantes de A. Oriental por el volumen de mano de obra que ocupan. En la química trabajan 300.000 obreros, y en la textil más de 450.000. Toda la industria química se apoya en los ricos yacimientos de lignito y de potasas que posee A. Oriental. La producción de lignito es superior a los 300 millones de t. (1990) que se extraen predominantemente de dos cuencas. Una es la que se encuentra en la frontera oriental a lo largo del NeisseOder desde Górlitz a Eberswalde; la segunda se extiende por Sajonia a lo largo de la orilla izquierda del Elba desde Dessau a Altenberg. Los yacimientos de potasa más importantes se encuentran al suroeste de la Selva de Turingia en Werratal; en Blichrode y Roosleben en la cuenca de Turingia, y sobre todo en Sajonia, donde el yacimiento de Stassfurt es uno de los mayores del mundo. El triángulo LeipzigHalleMerseburg concentra el 80% de la producción química de A. Oriental. Las fábricas WalterUlbricht de Leuna, cerca de Halle, dan trabajo a más de 30.000 obreros y producen textiles sintéticos, abonos, plásticos, gomas, amoniaco, etc. Más al E, Lauchhammer y Cottbus son también importantes centros químicos. La industria textil se encuentra muy dispersa por todo el país. No obstante son las regiones meridionales las que cuentan con mayor número de fábricas.Las regiones septentrionales de A. Oriental junto a una bajísima densidad de población adolecen también de la falta de industria. Tradicionalmente esas regiones se venían dedicando a la explotación extensiva del suelo en forma de latifundios. Hasta la terminación de la II Guerra Mundial fueron "regiones marginadas". La existencia de grandes recursos energéticos en los países renanos, al O, y en Silesia, al E, justificó la creación de un sistema de compensaciones e intercambios regionales dirigidos de E a O, y viceversa. Las grandes arterias de circulación, los canales, los ferrocarriles y hasta la misma red fluvial y la topografía (recuérdense los valles frontales o urstromtüler) favorecían la circulación en este sentido. Las fértiles tierras de los Bórde y la abundancia de yacimientos minerales en el sur (recuérdese el nombre de Montes Metálicos con que se conoce también a los Erzgebirge) habían determinado fuertes concentraciones humanas en estas regiones meridionales de A. Oriental, que constituían un puente de gran vitalidad económica entre las regiones industriales del E y del O.Con la fragmentación de A. y la creación de la República Democrática, aquella estructura se deshizo. La primera tarea del nuevo Estado consistió en transformar unos ejes económicos que siempre habían funcionado de O a E en otros de N a S. En la llanura del norte no hay grandes ciudades. Rostock, Wismar y Schwerin eran antes de la guerra pequeñas ciudades de agricultores, pescadores y servicios. A partir de 1950 Rostock (250.000 hab. en 1990) y Wismar (60.000) se han convertido en importantes puertos, cuyo equipamiento puede compararse a los mejores de Europa occidental.La nueva situación económica creada por la reunificación ha tenido una incidencia muy negativa sobre estas áreas industriales, que se ven obligados a reconvertirse e integrarse en la economía de la CEE. Ello ha producido un nuevo éxodo de población hacia las regiones occidentales y un incremento del paro que en las áreas más industriales supera el 20% (1990).A. tiende, como otros países desarrollados, hacia una economía con predominio de los servicios que, en 1989 aportaba el 55 % del PIB, en tanto que en 19751o hacía con el 51 Yo. Se ve la progresiva importancia relativa de los servicios.3. Población. A. cuenta (1991) con 79,5 millones de hab., de los cuales 17 corresponden a la antigua A. Oriental y 62,5, millones a la Occidental. La densidad de la población de la’ A. reunificada es pues de 223 hab/Km2, algo inferior a la de A. Occidental antes de la reunificación (250 hab/Km2) y muy superior a la de A. Oriental (157 hab/Km2).A. es el país más poblado de Europa, después de Rusia. Ya lo era antes de la reunificación. En 1990 su población equivale al 24% de la población de la CEE.Desde la terminación de la II Guerra Mundial hasta 1968, la población alemana creció con un ritmo sostenido del 1,3% anual. Pero a partir de los años 70 se inicia un proceso de disminución de la natalidad y sobre todo de la fecundidad (número de hijos por mujer) que han situado a la población alemana en los umbrales del crecimiento cero, con los graves problemas que esta situación acarrea, a medio plazo, sobre las condiciones socioeconómicas de cualquier país.En 19901a tasa de natalidad era del 11 %o (Europa sin Rusia 13%o; países de la CEE 12%o). En el mismo año la tasa de mortalidad fue del 11 %o (Europa sin Rusia 10%o; países de la CEE 10%o).En el año de referencia, la población menor de 15 años era solamente el 16% de la población total (18% en la CEE) y la de más de 65 años alcanzaba el 15% (14% en la CEE). Estas cifras se refieren a la A. reunificada, porque en los territorios de la antigua A. Federal, que como se ha visto es la que tiene el mayor peso económico, el crecimiento demográfico fue negativo a partir de 1984 con tasa de natalidad en torno al 9,5%. Así, A. se presenta como uno de los países más envejecidos de Europa. El índice de juventud población de menos de 15 años/población de más de 64 años era en 1990 de 1 (Francia, 6; Reino Unido, 3; España, 7). Aunque todo el país tiene una densidad muy alta.En la llanura del Norte vive aproximadamente el 20% de la población alemana con una densidad de 200 hab/Km2, que es algo inferior a la total del país. En 1939, en la llanura de A. Occidental vivían cerca de 8,5 millones de personas; en 1969 la población se estimaba en algo más de 12 millones, lo cual representa un incremento del 43% en 30 años. Este enorme incremento de población fue originado entre 1945 y 1950 por la gran afluencia de emigrantes procedentes de las zonas de la A. Oriental. En 1955, el 33,2% de la población del norte de A. lo formaban refugiados. Con la llegada de los refugiados el índice de urbanización ha crecido enormemente. Hamburgo (v.), con 2 millones de hab., es la gran ciudad de la llanura. Le siguen en orden de importancia: Bremen (v.; 600.000 hab.), Hannover (500.000), Kiel (240.000), Lübeck (210.000), Braunschweig (253.000), Oldemburgo (140.000), Wilhelmshaven (90.000).Cada una de estas ciudades constituye un núcleo industrial de primer orden, cuya característica fundamental estriba en la especialización. Hamburgo, Bremen, Kiel, y en general las grandes ciudades de la costa, destacan por las construcciones navales y por la metalurgia relacionada con dichas construcciones. En Wolfsburg, al este de Brunswick se encuentra la fábrica de coches Wolkswagen; Hannover (v.) es un importante centro para la electrónica, la óptica de precisión, el papel y derivados, y los textiles. Hamburgo cuenta también con importantes industrias químicas y de textiles artificiales.Las Mittelgebirge están mucho más pobladas. El 61 % de la población alemana vive en esa zona, pero las regiones renanas, las Mittelgebirge occidentales, concentran el 50% de dicha población, La densidad es aquí de 420 hab/Km2. Esta gran densidad demográfica se explica por dos hechos: que las fosas renanas han sido desde siempre una zona de paso a través de la cual el mundo mediterráneo se ha puesto en contacto con las llanuras del noroeste europeo; y que las regiones aledañas del Rin contienen importantes recursos energéticos carbón en primer lugar sobre cuya base se ha desarrollado la industria más pujante de Europa occidental, especialmente en el Ruhr y en el Sarre, como se ha dicho.Después de la II Guerra Mundial, los países renanos han venido a constituir la base demográfica, política y económica de la moderna A. Aquí se encuentra Bonn (v.), la capital (282.000 hab.); Francfort (v.), el centro comercial y financiero (625.300); Karlsruhe, la capital judicial (265.000); Colonia (v.; 937.700); Düsseldorf (v.; 569.300); Stuttgart (v.; 562.600); Dortmund (v.; 587.400); Essen (v.; 620.100); Gelsenkirchen (287.400); Duisburgo (527.600); Mannheim (300.400); Wuppertal (1.371.300) (datos de 1990). La cuenca del Ruhr es la más fuerte concentración técnicofinanciera de Europa. Sobre una distancia de 85 Km. desde Duisburgo a Dortmund (v.), se suceden ciudades, fábricas y minas. A esta acumulación de industrias corresponde una increíble densidad humana: 6 millones de hab. sobre 2.000 Km’. Esta aglomeración humana es tanto más notable cuanto que en 1843 no vivían sobre la cuenca del Ruhr más que 243.000 personas. Los distritos de menor población encierran siempre más de 1.000 hab/Km2; son corrientes las densidades de 5.000 hab/Km2 a lo largo del río y en algunos puntos se llega a los 20.000 hab/Km2. Toda esta enorme aglomeración humana es consecuencia de la fuerte industrialización creada sobre el carbón (80 millones de t. en 1990). Pero la actual fortuna del Ruhr no descansa en el carbón, sino en la siderurgia y en la industria química. Cada una de las ciudades citadas anteriormente constituyen centros siderúrgicos, de construcciones mecánicas y productos químicos. En 1957 había 500.000 mineros en el Ruhr; en 1960 solamente 400.000, y en 1968, menos de 280.000. En cambio, la siderurgia y los transformados mecánicos agrupan un millón de obreros. El Rin es la vía que da unidad a toda esta región industrial. A lo largo del río se suceden los puertos para el servicio de la industria establecida en sus orillas. Wesseling es el puerto carbonero de la cuenca de Colonia; Leverkusen (106.600 hab.) sirve a la industria química y en especial a la casa Bayer; por Rheinsberg se expide la sal de Büderich, utilizada por la Solvay; Rheinhausen es el puerto privado de Krupp; Walsum está especializado en la recepción de minerales, etc.
En el borde meridional del macizo EsquistosoRenano, El Sarre (v.) es otra región enormemente rica por sus yacimientos carboníferos, cuyas reservas se calculan en 12.000 millones de t. Al sur de estas regiones industriales se abre la fosa del Rin. Se trata de un corredor de 300 Km. de longitud y 40 de anchura, flanqueado por macizos antiguos. La originalidad geográfica de esta fosa radica en la multiplicidad de las actividades humanas que se dan en ella, que comprenden desde la minería, hasta las industrias de la transformación junto a una agricultura de policultivo intensivo y una actividad comercial que es de las más intensas no sólo de A., sino de toda Europa occidental. Hacia el E las Mittelgebirge orientales se hallan menos industrializadas. Stuttgart es la principal ciudad, pero queda vinculada al Rin a través del Neckar. Nuremberg (470.000 hab.) en el extremo oriental de la cuenca de Franconia, es una importante ciudad industrial que políticamente pertenece ya a Baviera (v.). Munich (1.242.900 hab.) es la capital de Baviera y además un importantísimo centro cultural, político, comercial .e industrial con industrias químicas, suministros eléctricos y electrónicos, aparatos de precisión, etc.En la antigua A. Oriental, la región de los Borde entre la llanura y los Mittelgebirge orientales, se halla también muy densamente poblada. Se encuentran Leipzig (v.; 547.099 hab.); Dresde (v.; 519.188), algo más al E, sobre el Elba; KarlMarxStadt, la antigua Chemnitz (313.897); Halle an der Saale (236.000); Gera (134.990); Erfurt (219.887); y más al N, pero vinculada al complejo industrial del O, Magdeburgo, con 289.817 hab.La enorme sangría demográfica que supuso la huida o la expulsión de grandes masas de población de las zonas orientales de A. entre 1945 y 1960, no ha sido amortiguada todavía. La población de A. Oriental es una población con predominio de viejas y adultos.La tasa media de crecimiento es regresiva: 0,2%, con una natalidad semejante ala de las regiones industriales del Oeste y una mortalidad ligeramente más alta.4. División administrativa. Desde la reunificación, políticamente A. es un Estado federal integrado por trece territorios autónomos o Lünder (véase pág. siguiente), cada uno de los cuales tiene su propia constitución y los organismos legislativos y ejecutivos correspondientes, más tres ciudades libres Berlín, Bremen y Hamburgo que se rigen también como territorios autónomos (v. II).La actual estructura política de A. recuerda la fuerte tradición regional del país. Antes de la I Guerra Mundial el Imperio alemán estaba formado por 26 unidades políticas entre las que se contaban reinos, grandes ducados, ducados, principados y ciudades libres, que salvo en materia de relaciones exteriores gozaban de una gran autonomía. Desde 1648 sin apenas solución de continuidad A. fue, hasta 1933, una confederación o una federación de Estados.La moderna división política de A. ha prescindido de muchas de las primitivas entidades regionales y las ha refundido en otras cuyos límites coinciden sensiblemente con las zonas de ocupación atribuidas en 1945 a las potencias vencedoras.Antes de la reunificación, A. Occidental comprendía ocho Lünder y dos ciudades libres: SchleswigHolstein (Kiel, 240.675 habitantes); Hamburgo (Hamburgo, 1.603.070); Baja Sajonia (Hannover, 498.495); Bremen (Bremen, 535.058); Renania del NorteWestfalia (Düsseldorf, 569.641); Hessen (Wiesbaden, 254.209); RenaniaPalatinado (Maguncia, 174.828); BadenWürttemberg (Stuttgart, 562.658); Baviera (Munich, 1.211.617); Sarre (Saarbrücken, 188.467).La A. Oriental estaba dividida en los siguientes distritos: Rostock (Rostock, 252.575); Schwerin (Schwerin, 130.121); Nuevo Brandeburgo (Nuevo Brandeburgo, 89.734); Potsdam (Potsdam, 142.289); Francfort (Francfort del Oder, 87.304); Cottbus (Cottbus, 128.526); Magdeburgo (Magdeburgo, 290.381); Halle (Halle au der Saale, 235.000); Erfurt (Erfurt, 219.887); Gera (Gera, 134.990); Suhl (Suhl, 56.014); Dresde (Dresde, 519.188); Leipzig (Leipzig, 136.009); KarlMarxStadt (KarlMarxStadt, 313.095).Hay que añadir Berlín, que hasta la reunificación estuvo dividido entre los dos antiguos Estados, que alberga una población total de 3,3 millones de habitantes y es, por lo tanto, la mayor ciudad alemana. En 1991, después de muchos debates y una disputada votación, el Bundestag (Parlamento) alemán aprobó el traslado de la capital de Bonn a Berlín.A. HIGUERAS ARNAL.
BIBL.: E. DE MARTNNE, Europa Central, en Geografía Universal, dir. P. VIDAL DE LA BLACHE y L. GALLOIS, IV, Barcelona 1931; P. GEoRGE y J. TRIcART, L Europe Centrale, 1, 11, París 1954; R. CLOZUER, L’économie de 1 Alemagne..., París 1964; fD, Géographie de l Alemagne, París 1964; R. CARTIER, Las 19 Europas, Madrid 1964; J. GOTIMANN, Geografía de Europa, Barcelona 1955: M. DERRUAU, Europa, Barcelona 1967; OECE, Les Grandes RégionsAgricoles dans la CommunautéÉconomiqueEuropéenne, París 1960.
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