Alejandria (iskandariyya) III. Historia Antigua. HIST.
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Historia
Fundación. En el a. 332 a. C., Alejandro Magno (v.), después de lograr la unidad helénica, entraba en Egipto, y, restaurando su imperio tal y como estuvo en su época de mayor esplendor, unió por primera vez bajo un mismo poder a este país y a Grecia. En el límite occidental del delta del Nilo, frente a la isla de Faro, fundó la ciudad de A. en el lugar donde desde hacía mil años existía el pueblo de pescadores de Rhakotis. Alejandro consideró valiosa su situación para el establecimiento de una base naval que podría servirle para su conquista del Imperio persa. De las muchas ciudades, unas 70, que con su nombre habría de fundar Alejandro, ésta sería la más duradera y la que tendría mayor trascendencia histórica y cultural. El plano fue elaborado por Dinócrates de Rodas, su arquitecto, y sirvió de modelo para las nuevas ciudades que se crearon en Asia. Fue una ciudad griega dentro de Egipto, y debido a ello obtuvo, como en su momento Naucratis, la antigua colonia milesia en Egipto, la constitución de una polis griega independiente. Lo que Alejandro creó en primer lugar fue un puerto comercial por el que Egipto entró en la corriente del mercado mundial. Al unir el Imperio persa, Egipto y el mundo griego en una sola entidad política, toda la economía universal se localizó en torno al Mediterráneo oriental y, muy pronto, A., sustituyendo a las antiguas ciudades continentales, compitió con El Pireo, Siracusa, Cartago y los puertos fenicios. Su situación estratégica servía de comunicación entre Europa, África, Arabia, Siria y, más allá de ésta y mediante las rutas caravaneras, Asia central y China. Como consecuencia de todo esto, A. creció rápidamente, y en pocos decenios se convirtió en una gran ciudad, superando incluso a Atenas y Corinto.Alejandría bajo los Lágidas. Muerto Alejandro, uno de los diádocos, el que había de ser su sucesor en Egipto, Ptolomeo I Sóter (v. PTOLOMEOS, DINASTÍA DE LOS), consiguió llevar su cuerpo a A., donde fue enterrado. Durante su reinado y el de sus sucesores, continuó el auge económico de la ciudad a la que proclamó capital del Imperio, quedando Menfis (v.) como capital administrativa. A. pasó a ser una de las metrópolis del mundo antiguo, aunque siguió conservando su régimen autonómico de ciudad griega. Hacia el a. 200 era la ciudad más grande del mundo; por su composición y dimensiones constituía una politéumata o conjunto de barrios autónomos en los que se mezclaban egipcios, griegos, sirios y una comunidad judía numerosa y culta, influenciada por la cultura helénica. En la época de los primeros Lágidas en que Egipto se convirtió en una de las grandes potencias mundiales (v. EGIPTO IV), su capital adquirió una prosperidad que se explica en gran parte por la importancia que el mar tenía en aquellos momentos. En ella se crearon industrias de cristal, papel, tejidos y papiros, que se exportaban junto con el trigo por su activo puerto, siendo además un importante mercado para los productos de Extremo Oriente. Fue A. además uno de los lugares de Oriente Medio donde se extendió la cultura griega. Ptolomeo I creó el Museo en el que se reunían sabios de diversas partes del mundo. También se fundaron una escuela de Medicina y la Bibl. Alejandrina, que llegó a tener 700.000 vol. En cuanto a su aspecto externo era una ciudad de tino grieLyo. con edificios tanto civiles como palacio, para salir del cual tuvo que ser auxiliado por unas improvisadas tropas de judíos y árabes (47). Más tarde Marco Antonio (v.) vivió algunos años en ella, y allí preparó su resistencia contra OctaviO (v. AUGUSTO, OCTAVIO), pero vencedor éste en la batalla de Accio, A. fue conquistada, convirtiéndose Egipto en provincia romana (30). Bajo el Imperio romano (v. ROMA III, 2), A., que en época de Augusto tenía una población de más de 300.000 hab., siguió siendo importante: en primer lugar, por su calidad de granero de Roma, y, en segundo lugar, por constituir también la arteria vital del comercio exterior del Imperio romano. Continuó además su tradición cultural, siendo el principal foco del gnosticismo (v.) y en ella surgió la escuela filosófica neoplatónica de Amonio Sacas. En general, los emperadores la favorecieron y alguno, como Vespasiano, fue proclamado emperador en ella (69);, bajo los Antoninos (v.) adquirió el derecho a acuñar moneda, lo que favoreció su economía. Durante el reinado de Aureliano (v.), Egipto apoyó a la ciudad asiática de Palmira (v.) en su intento de secesión del Imperio; como castigo, A. fue saqueada por las tropas romanas (273). Poco a poco, fue recuperando su antiguo esplendor, sobre todo cuando medio siglo más tarde, al trasladarse a Bizancio (v. BIZANCIO I) la capital del Imperio, el centro de gravedad de éste se situó más al E. La población en la parte oriental aumentó y A., que entonces tenía ya 600.000 hab., era la segunda ciudad del Imperio.Con el cristianismo A. adquirió nueva importancia, pues fue centro de la teología cristiana; y su Iglesia, una de las más importantes de Oriente. Según la tradición, fue evangelizada por S. Marcos, y, más tarde, debido al mosaico de razas y religiones que albergaba, fue escenario de luchas religiosas. Al producirse la división del Imperio quedó englobada dentro de la parte oriental y desde entonces fue declinando en población y esplendor, hasta que en el 641 cayó bajo el dominio de los musulmanes.M. SOLEDAD AMBLÉS.
BIBL.: E. M. FORSTER, Alexandria, 1938; E. BRECCIA, Alexandrea ad Aegyptum, 1922; E. BEVAN, Histoire des Lagides, París 1934; P. GRAINDOR, La guerre d’Alexandrie, El Cairo 1931; G. GLOTZ, Histoire grecque, en Histoire Générale, IIV, París 192540; A. TOVAR y M. S. RUIPÉREZ, Historia de Grecia, y L. PERICOT y M. BALLESTER, Historia de Roma, en Historia General de la Humanidad, dir. I. VICÉNS VivEs, Barcelona 1963; A. I. TOYNBEE, Hellenism, Oxford 1959; I. H. BREASTED, A History of Egipt, Londres 1906.
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