Alejandria (iskandariyya) IV. Historia Posterior. HIST.
Categoria:
Historia
Su decadencia, iniciada en la época del Bajo Imperio romano (v. III), se acentúa durante el dominio bizantino, cuando A. pierde su función de puerto principal, en favor de Constantinopla (v. CONSTANTINOPLA II). Las cada vez más frecuentes luchas religiosas a partir del s. IV, la expulsión de los judíos a comienzos del s. V y, sobre todo, la conquista de la ciudad por el persa Cosroes (616) contribuyen al paro, casi total, de las actividades comerciales e industriales. Conquistada por el general árabe Amr (641), tras un asedio de 14 meses, es probablemente exagerada la anécdota de la quema de su famosa Biblioteca de la que, por entonces, sólo debían quedar los estantes vacíos. El califa Otman destituye a Amr (646); pero como éste se había ganado las simpatías de los egipcios, se produce una sublevación apoyada por Bizancio. El califa, asustado, restablece en su cargo a Amr, que reconquista A., después de una obstinada resistencia, y destruye sus fortificaciones. A partir de este momento, decrece rápidamente la importancia de A. El comercio languidece; la población disminuye; se derriba lo que quedaba de las primitivas murallas de la ciudad, construyéndose un recinto más pequeño (875); y, por fin, desde el 969, la hegemonía pasa a la nueva capital: El Cairo (v.).Lo poco que aún podía significar A. desaparece cuando, a fines del s. xv, al descubrirse la ruta del cabo de Buena Esperanza, deja de ser la intermediaria comercial entre Europa y Oriente. La conquista de la ciudad por los turcos (1517) representa el final: el brazo canópico del Nilo se ciega, imposibilitando la navegación fluvial, y A. se convierte prácticamente durante el s. XVIII en un villorrio en el que viven poco más de 4.000 hab. Conquistada por Napoleón (1798), la ocupan los ingleses (1801), poco después de la batalla de Alejandría. A partir de entonces, renace la ciudad, gracias, sobre todo, a Mohammed Alí (180548), que consigue emanciparse del Imperio otomano. Excava el canal Mahmudiyyah para unir por vía fluvial A. con el resto de Egipto y posibilitar el regadío (1820). Edifica el palacio de Ras ’elTin, su residencia favorita. Da a la ciudad un tono europeo al convertirla en sede del cuerpo consular. Y, para desarrollar la economía general del país, impulsa el tráfico en el puerto occidental de A. Poco después de su muerte, se inicia la construcción del ferrocarril entre A. y El Cairo (1852), el primero de África. Todavía sufre la ciudad una nueva prueba. En 1862, tras un motín militar, que provoca la muerte de bastantes europeos, la flota inglesa bombardea la ciudad, como primer paso para la subsiguiente ocupación de Egipto por Gran Bretaña. El auge se reanuda con el jedive Ismael (186379), que lleva a su apogeo el puerto occidental, dotándolo de costosas instalaciones. Con Ismael que, sin embargo, se preocupa más de El Cairo, convertido en centro de gravedad del país, la rápida prosperidad de A. atrae a numerosos europeos. Tras él, el progreso no se interrumpe y A. se convierte, durante el s. XX, en playa de moda y residencia invernal del Gobierno.V. t.: EGIPTO V; VI.O. GIL MUNILLA.
BIBL.: E. BRECCIA, Alexandrea ad Aegyptum, Bérgamo 1922; E. COMBE, Alexandrie au MoyenAge, Alejandría 1928.
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