Alaska II. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Por su posición geográfica, A. fue el puente de paso de las diversas tribus asiáticas que se dirigían, no se sabe cuándo, hacia el continente americano. Sólo en el s. xviir comenzamos a tener datos históricos sobre la región alaskana. A mediados del s. xvii, la conquista de Siberia y el descubrimiento del Kamtchatka atrajeron a los rusos a las playas del océano. Dechneff fue el primero que en 1648 pasó del mar Glacial al Pacífico, cerca del cabo Oriental, hoy llamado también cabo Dechneff, pero sin sospechar aún la existencia del estrecho, al que Behring (v.), un danés al servicio de Rusia, había de dar, un siglo después, su nombre. Efectivamente, el navegante Vitus Behring recorría con sus naves el estrecho, aunque al parecer sin avistar todavía la península alaskana. En una nueva expedición (1741) llegó hasta el cabo San Elías, pero m. en su viaje de regreso. En 1778 James Cook (v.) exploraba la costa alaskana hasta el estrecho de Behring. No podemos olvidar las diversas expediciones de los españoles desde sus posesiones de California, navegando siempre hacia el N, y llegando a las tierras alaskanas, donde algunas de las ciudades del S dejan constancia de sus nombres: Córdoba, Valdés, etc. Tenían un matiz político más bien, como prevención de posibles injerencias extranjeras, rusas primero y luego inglesas, que amenazaban las posesiones hispanoamericanas. Sobre los rusos escribía en ese sentido en 1773 al Gobierno de Madrid el embajador español en la corte del Zar; con relación a los ingleses, lo demostraría en 1789 el desagradable incidente de Nootka (isla de Vancouver) tras la captura por los españoles de dos navíos ingleses.Los rusos fueron los primeros en establecer colonias comerciales permanentes, en torno a las islas Aleutianas y costas e islas del sur. El primer establecimiento permanente fue el de Three Saints Bay en 1783, en la isla de Kodiak. Se fundó una compañía. comercial rusa para la explotación comercial de A., sobre todo en el negocio de pieles. Esa Compañía, patrocinada por el Zar, fundó establecimientos en Old Sitka (1799), que se incendió y quemó, y en New Sitka (1804). La figura dominante de estos primeros años fue Alejandro Baranov. La compañía rusa mantuvo su control hasta 1862; pero ya entonces se estaba tratando con los Estados Unidos la cesión del territorio a cambio de una justa compensación. Las negociaciones habían comenzado en 1859; interrumpidas durante la guerra civil americana, fueron reanudadas en 1866, y llegaron a su fin en 1867. Rusia cedía el territorio alaskano a los EE. UU. por la cantidad de 7,2 millones de dólares oro. La transferencia de poderes tuvo lugar en un acto oficial en Sitka (octubre de 1867).En un principio, los americanos se preocuparon poco de este nuevo territorio adquirido por compra. En 1884 el Congreso hacía de A. un distrito, con gobernador propio y sus consejeros correspondientes. De 1883 a 1885 comenzaron las exploraciones hacia el interior, llevadas bajo la dirección de los lugartenientes Federico Schwatka y Enrique T. Allen. Se llegó al descubrimiento de oro en el alto Yukon, en los confines con el Canadá, lo que contribuyó a una mayor actividad en su acción exploradora. Hubo que dirimir los límites fronterizos con Canadá, después de una reunión tenida en Londres entre delegados americanos, canadienses y británicos (1903). Por entonces precisamente comenzarían las misiones protestantes y católicas. La fiebre del oro en la frontera alaskanocanadiense había de aportar al país millares de aventureros. Más tarde se descubrirían nuevas vetas auríferas en Nome, repitiéndose las mismas circunstancias aventureras del Klondike en el alto Yukon. En 1906 se concedió a A. la facultad de enviar un delegado a la Cámara de representantes. Y en 1912 se le concedía una legislación especial, según el modelo norteamericano. En 1917 los asuntos de A. quedaban centralizados en los Ministerios norteamericanos del Interior, de Agricultura y de Comercio. Durante la II Guerra mundial se mantuvieron en A. grandes contingentes de fuerzas militares, pues A. venía a constituir una buena base militar contra las apetencias de Japón. En 1942 los japoneses llegaron incluso a ocupar Kiska y Attu, en las Aleutianas. Serían expulsados al año siguiente. Después de la guerra comenzó un movimiento anexionista, que proyectaba la unión de A. como territorio de la Unión. Las conversaciones duraron de 1950 a 1959, en que el territorio alaskano quedaba admitido en la Unión federal como el Estado número 49. Era el 3 en. 1959.Á. SANTOS HERNÁNDEZ.
BIBL.: J. J. UNDERWOOD, Alaska. An Empire in the Making, Londres 1925; A. LEPOTIER, Les Russes en Amérique, París 1958; C. L. ANDREWS. The Story of Alaska, Caldwell (Idaho) 1938; E. H. GRUENING, The State of Alaska, Nueva York 1954; A. BEN, Alaska the big Land, Nueva York 1959.
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