Serafines
Dentro de los nueve coros o categorías de ángeles que se recogen en la clasificación establecida por Dionisio Aeropagita en su tratado sobre la jerarquía celeste, son los que se encuentran más próximos a Dios, en constante alabanza suya.
En la Sagrada Escritura aparecen citados por el profeta Isaías, que pudo verlos en una visión, y en la tradición cristiana aparecen asociados a la visión que tuvo San Francisco de Asís, en la que un serafín le grabó las llagas de la Pasión del Señor que constituyen uno de los atributos de este santo.
En las representaciones iconográficas aparecen dotados de tres pares de alas. Unas son las comunes a todos los ángeles. Otras le cubren el rostro, pues son seres de tan extraordinaria belleza, los más hermosos del universo, que sólo Dios puede contemplarlos. El tercer par cubre sus pies, como símbolo de su humildad. Esta descripción responde a la del propio profeta Isaías quien los vio de esa forma mientras alababan a Dios diciendo: «Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria». No obstante, en la religión judía también se les asocia a serpientes o dragones alados, con la facultad de poder sanar.
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