Prefacio
Tradicionalmente, el prefacio constituía el final del Ofertorio que precedía al Canon. Entre otras razones porque, mientras éste constituía la parte fija de la celebración de la Santa Misa, el prefacio varía en función del tiempo litúrgico y de determinadas solemnidades.
No obstante, en la liturgia actual se le engloba dentro de la Anáfora o Plegaria Eucarística, a la que da comienzo.
Independientemente de esta circunstancia, el Prefacio es una oración de acción de gracias en la que el sacerdote, en nombre de todo el pueblo santo, glorifica a Dios Padre y muestra su gratitud por toda la obra de la salvación. En esta expresión de agradecimiento se incluyen otros aspectos propios de la fiesta que se celebre o del tiempo litúrgico.
Se inicia con el saludo del sacerdote y su invitación a levantar nuestros corazones hacia el Señor y a darle gracias, a la que responden los fieles, seguido del canto o lectura del prefacio correspondiente que concluye con la aclamación o Sanctus pronunciada conjuntamente por el sacerdote y el pueblo.
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