Predicador Apostólico
Era uno de los antiguos oficios de la Corte Pontificia que se mantuvieron tras la reforma efectuada por S.S. el Papa San Pablo VI, en virtud del Motu Proprio Pontificalis Domus de 28 de marzo de 1968.
Este título se remonta al pontificado de Pablo IV (1555-1559) y tenía como cometido predicar una meditación, en presencia del Papa y de su Corte, los viernes de Cuaresma y de Adviento. Anteriormente, las meditaciones tenían lugar los domingos de esos ciclos litúrgicos y eran dirigidas por los Procuradores Generales de las cuatro órdenes mendicantes (Dominicos, Franciscanos, Agustinos y Carmelitas).
Más tarde, el Papa Benedicto XIV (1740-1758) dispuso que estas predicaciones fueron encomendadas a miembros de la Orden de Capuchinos y, desde entonces, el Predicador Apostólico ha sido siempre un capuchino.
En la actualidad forma parte de la Familia Pontificia, ocupando el último lugar en el orden de prelación
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