Piedad
Es uno de los siete dones del Espíritu Santo que, con los restantes, viene a completar y llevar a su perfección las virtudes de quienes los reciben.
Aunque en el lenguaje corriente la piedad puede ser sinónimo de compasión, el sentido de este don es diferente ya que fortalece nuestra unión con Dios, abiertos a su voluntad y confiados en sus designios.
Pero la piedad es también una virtud que, radicada en la Justicia y la Caridad, nos impulsa a tributar el honor y culto debido a Dios, manifestado a través de muy diversas formas, desde las que son propias de la liturgia de la Iglesia a otras muchas expresiones de lo que se conoce como «piedad popular», tanto en el ámbito privado como en el colectivo.
Es cierto que en determinadas invocaciones como en los Kyries, la expresión «Ten piedad» tiene un sentido diferente, pues lo que pedimos a Dios o a Jesucristo, Segunda Persona de la Santísima Trinidad es que se apiade de nosotros pecadores; en definitiva que tenga compasión.
Además, dentro de la iconografía cristiana, se conoce con el nombre de «Piedad» la representación del momento en el que el Cuerpo yacente de Cristo descansa en el regazo de la Virgen, antes de darle sepultura.
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