Pila bautismal
Es el recipiente que contiene el agua con la que se administra el Sacramento del Bautismo. Su forma actual varía en los distintos lugares, especialmente en los últimos tiempos. Habitualmente es de piedra, de forma circular, colocada sobre un pilar que se apoya en una basa. Solía estar cubierta con una estructura de madera o de otros materiales para que no cayeran impurezas. En nuestra zona, dado el tamaño de las pilas solía disponerse en su interior otro recipiente, generalmente de cerámica, con su tape también cerámico, donde realmente se conservaba el agua.
En el transcurso del tiempo la forma y el lugar de administrar el bautismo ha ido experimentando modificaciones. Inicialmente se hacía a la orillas de un río, a imitación del Bautismo del Señor en el Jordán. Sin embargo, cuando comenzaron a construirse los primeros templos cristianos se crearon baptisterios que, en un primer momento, estaban en edificios separados. En el centro de ellos se encontraba una pila de forma circular o más frecuentemente octogonal a la que los neófitos descendían a través de unas gradas, dado que el Bautismo se administraba por inmersión. El que lo iba a recibir, sólo o en unión de otros, entraba en la pila de poca profundidad y allí el ministro vertía sobre su cabeza el agua bautismal.
Más tarde los baptisterios pasaron al interior de las iglesias, aunque solían ubicarse en una capilla situada a los pies del templo o en el claustro, cuando lo había, para significar que este sacramento constituía el acceso a la vida cristiana. El Ritual Romano prescribía que esos espacios debían estar cerrados con una verja asegurada por medio de una cerradura.
Actualmente, las pilas se suelen colocar sobre una base móvil para facilitar su traslado a las proximidades del presbiterio en los días en los que se llevan a cabo los bautizos, fundamentalmente en la Vigilia Pascual.
En el transcurso de la misma, uno de los ritos es el de su bendición que también tiene lugar en la vigilia de Pentecostés. En su integridad es una ceremonia cargada de simbolismo que se inicia con la oración del celebrante al Espíritu Santo para que descienda sobre el agua y la dote de virtud regenerativa. Después la signa con la cruz y la divide, respira sobre ella y sumerge el cirio pascual, símbolo de Cristo. El ritual se completaba añadiéndole el óleo de los catecúmenos, el Santo Crisma y finalmente los dos aceites de forma simultánea.
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