Misa Rorate Caeli
Durante el tiempo de Adviento era costumbre en muchos lugares celebrar, antes del amanecer, las llamadas misas Rorate Coeli, que eran las comunes de la Virgen María, propias de ese tiempo litúrgico y cuyo nombre hace referencia a las primeras palabras de la antífona de entrada «Rorate, caeli, desuper, et nubes pluant justum, aperiatur terra, et germinet Salvatorem», que procede del libro de Isaías y que en la versión actual de la Biblia de la Conferencia Episcopal Española se traduce como «Cielos, destilad desde lo alto la justicia, las nubes la derramen, se abra la tierra y brote la salvación, y con ella germine la justicia» que dista bastante del texto latino, más poético pues el verbo «roro, -as, -are» hace referencia a cubrir de rocío mientras que «ploro, -as, -are» significa llorar. Además se ha reemplazado el acusativo de «Salvator, is» que era una referencia expresa al Salvador, por «salvación» que correspondería a «Salus, utis».
En algunas partes tenían lugar los sábados de Cuaresma, como misas votivas en honor de la Virgen, pero era también frecuente celebrarlas todos los días. En cualquier caso, una de sus características era que tenían lugar con todo el templo a oscuras, tan sólo iluminado por los candeleros del altar y las candelas que portaban los fieles. El final coincidía con el amanecer, un símbolo de Cristo, la luz que nace de lo alto para iluminar a los que viven en tinieblas como se expresa en el Benedictus.
Aunque, las reformas litúrgicas las han hecho caer en desuso, el Papa Benedicto XVI recordaba su asistencia a ellas, durante su juventud, como espera gozosa de la Navidad y, mucho más reciente el Papa Francisco ha hecho mención expresa a ellas en la audiencia del 14 de diciembre de 2016, poniendo como ejemplo la participación en Misa matutina Rorate Coeli, como ocasión para profundizar en nuestra fe durante el tiempo de Adviento.
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