Incredulidad
Es la ausencia de la virtud infusa de la Fe en la que los antiguos moralistas distinguían entre incredulidad negativa que era la de aquellos que no habían llegado a adquirir la Fe, e incredulidad positiva, propia de los bautizados que renuncian a sus creencias y, por lo tanto, incurren en pecado grave.
Por otra parte, la incredulidad puede manifestarse de diversas maneras, desde el pagano que no conoce la existencia de Dios hasta el ateo que, de manera activa, niega su existencia. El agnóstico, sin embargo, no se pronuncia, adoptando una posición indiferente que, de hecho, lo convierte en un pagano.
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