Excusado
Era la parte de los diezmos eclesiásticos que percibía la Corona española, en virtud del privilegio concedido, en 1567, por el Papa San Pío V a Felipe II, como ayuda a la guerra que mantenía contra los calvinistas en Flandes y a la lucha contra el turco. En principio, el privilegio era por tiempo de cinco años que se fueron prorrogando hasta que, en 1757, el Papa Benedicto XIV lo hizo perpetuo.
De su percepción se encargaba el Consejo de Cruzada, siendo origen de frecuentes conflictos, resueltos a través de concordias con las respectivas diócesis. Al desaparecer los diezmos en el siglo XIX, esa medida implicó también la supresión del excusado.
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