Escapulario
En los hábitos de determinadas órdenes religiosas es una pieza de tela que, dejando una abertura para la cabeza, desciende por la parte anterior y posterior del tronco hasta por debajo de la rodilla.
A partir de ese origen se introdujo la costumbre de utilizar, como distintivo de cofradías y asociaciones religiosas unos escapularios de menor tamaño, constituidos por dos rectángulos, en los que figuran la imagen de la advocación correspondiente, en la parte anterior, y el emblema de la asociación, en la posterior, unidos ambos por dos cintas que penden de los hombros. El color de las mismas y el de la tela de los rectángulos es diferente para cada asociación.
Especial importancia tiene el escapulario del Carmen, de amplia difusión entre los fieles, dado que le fue entregado personalmente por la Virgen a San Simón Stock, Prior General de la Orden del Carmen a mediados del siglo XIII, en una aparición que ha sido objeto de numerosas representaciones iconográficas.
Según la tradición, la Virgen le prometió que todos aquellos que lo llevaran en la hora de la muerte se salvarían. Ello ha dado origen al llamado «Privilegio sabatino», fundado en una bula apócrifa según la cual el Papa Juan XXII tuvo otra visión en la que la Virgen le decía que el sábado siguiente a la muerte de quienes lo llevaran, serían rescatados del Purgatorio por Ella. La Iglesia, desde el siglo XVII, prohibió la difusión de esa creencia, basándose en su falsedad, a pesar de lo cual sigue siendo considerada como cierta en algunos ambientes.
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